ALBERTO PERALTA RAMOS
TOCÓLOGO DEL HOSPITAL RIVADAVIA
Por el Dr. Rodio Raíces
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Nació el 27 de marzo de 1880.
Se doctoró en la Facultad de Ciencias Médicas
de Buenos Aires, en 1903, y formuló la adscripción a la Cátedra
de Clínica Obstétrica en 1904, actuando como Profesor Suplente
de 1907 a 1909.
Desde 1917 hasta 1920 se desempeñó como
Profesor extraordinario y como Profesor Titular desde 1920 a 1947.
Luego de transitar por los hospitales San Roque (actual
Ranos Mejía), Juan Antonio Fernández y Carlos Durand, arribó
finalmente al Hospital Rivadavia - de Palermo - ingresando al Pabellón
Nº 5 (Maternidad), situado en uno de los extremos de la Galería
Central.
Trabajaba en este sitio cuando la Sociedad de Beneficencia
lo nombró Jefe, desplazando al Dr. Samuel Molina, que ejercía
ese cargo desde 1887, mientras desempeñaba la Dirección del
Hospital. (Este hecho ocasionó una agria controversia
que culminó con la limitación de las funciones de Molina
a la administración del nosocomio).
Diez años después (1928), al inaugurarse sobre la avenida Las Heras el Pabellón “A” del Instituto de Maternidad (siendo ahora Director del Hospital el Dr. Arturo Zabala), Peralta Ramos abandonó el antiguo local para ocupar las nuevas instalaciones. Y habilitado que se hubo el Pabellón “B” del citado Instituto, en 1930, no sólo asumió la Dirección de ambos edificios, sino que presentó Memoria Anual por separado, quedando así en descubierto la secesión de la ex “Maternidad del Rivadavia”. (Esta circunstancia perduró hasta 1968, en que ocurrió otra vez la unión bajo una misma autoridad, que resultó ser la del Director del Hospital Rivadavia).
Por el diseño y su organización no caben dudas que el Instituto creado por la idea del tocólogo constituyó, en su espíritu, la expresión de un concepto revolucionario: la asistencia médico-social de la madre y del hijo, modelo que habrían de imitar muchas instituciones del país y de América latina. Definición cumplimentada a su vez por la igualitaria y refinada atención de la mujer en función de procrear. Una inscripción colocada en el dintel de la puerta de entrada (de Las Heras 2670), proclamaba textualmente: LA MADRE ES MADRE Y ESO ES TODO (no se necesita más para aclarar el significado).
Estudioso, publicista, innovador, creador y maestro de muchas generaciones de alumnos y de colegas, Peralta Ramos no dejó decaer un instante el entusiasmo que contagiaba a sus colaboradores, quienes lo seguían y admiraban por su labor cotidiana y por la representatividad que investía ante los Foros internacionales.
Desde el 18 de marzo de 1925 venía ocupando el
sitial Nº 28 de la Academia Nacional de Medicina (que presidiría
durante el período 1938- 1940). Desde joven venía demostrando
un marcado liderazgo, y su autoridad era definitoria, aplastante. Pero
su mayor mérito fuera tal vez la erudición que demostraba
en el aula, donde exhibía una técnica didáctica
de avanzada, basada en “mostraciones” evidentes y en proyecciones
de diapositivas y de
películas cinematográficas.
Todo ello no impidió, empero, que un día
de 1947 su Instituto fuera intervenido, a causa de una política
monocorde que auguraba la supresión de las libertades públicas
y la imposibilidad de lograr el progreso. En ese momento Peralta Ramos
presentó la renuncia.
En su hogar lo esperaban su mujer y sus cinco hijos.
En su Consultorio, una pléyade de pacientes. Todos ansiosos de tenerlo
un poco más para ellos.
La Botánica atraparía durante un tiempo.
La lectura variada insumiría el resto, ya que era un apasionado
del saber universal.
Entre las distinciones conferidas por entidades científicas
caben
citarse las de: miembro correspondiente de la Sociedad
de Obstetricia
y Ginecología, de la Sociedad de Ginecología
de París, de la
Sociedad de Ciencias Médicas de Lisboa;
las de miembro honorario
de las Sociedades de Obstetricia y Ginecología
de Viena, Brasil,
Venezuela, Colombia, Cuba, Paraguay, Méjico y
Perú; Sociedad
Ginecológica del Uruguay; Sociedad de Cirugía
de La Paz, etc. etc.
Las Estrellas de Condecoración al Mérito,
que le fueron otorgadas
por los gobiernos de Chile y del Paraguay, son
testimonio de sus
iniciativas en beneficio de los médicos foráneos,
reconocidas y
agradecidas por los Gobiernos de sus países de
origen.
Luego de su muerte, ocurrida el 9 de junio de 1954, y
hasta 1968, en
que la Maternidad se integró al Hospital nuevamente
(como
Departamentos de Obstetricia y de Pediatría),
se denominó con su
nombre al Instituto de Maternidad que tan eficazmente
había
planificado y dirigido.
El Dr. David Nölting, uno de sus famosos discípulos,
dijo de él que “fue
un hombre de relevantes condiciones, elegante, de porte
distinguido,
pulcro en el decir y en el hacer. Exhibía
una señoría que daba a su
personalidad un atractivo extraordinario. Y a ese físico
excepcional,
en armónica conjunción, se sumaba un espíritu
superior, con
tremendo empeño de perfección e inagotable
capacidad de trabajo”.
Brillantes pinceladas, trazadas con la maestría
de un gran pintor.
El Hospital Rivadavia guarda con devoción varios
retratos suyas, uno
de las cuales es una carbonilla de MAZER, y otro, una
reproducción
del original hecho a lápiz por Morie Elisobeth
WREDE, habiendo
también un busto suyo - tomado del natural -
cerca de las madres y de
los niños, ahora en unos pasillos laterales del
establecimiento. =