| Colaboraci�n de Lourdes Maurente Por Edison Moar
El Cerro
Pantanoso, manso hilo de agua, arroyo
humilde sin poes�a.
Cuando ingresamos al Cerro por Carlos Mar�a Ram�rez cruzamos esa
lenta, espesa corriente de agua, que nos separa del resto de Montevideo por el este, esa
frontera que nos limita, casi a�sla, tan n�tida que nos ayudo a tener caracter�sticas
propias tan definidas como no las tiene otra zona.
Este arroyo conocido actualmente como Pantanoso tuvo distintas
denominaciones en el correr del tiempo, as� recabe la siguiente informaci�n:
En los mapas mas antiguos, anteriores al a�o 1724 aparece indicado
como R�o Salado, por el pod�an entrar peque�as embarcaciones.
Entre 1724 y 1726, el Arroyo Pantanoso aparece se�alado en los
diferentes mapas como R�o de Montevideo.
Luego hasta 1741 aparece sin nombre, aunque se indica la corriente
de agua.
Entre los a�os 1752 y 1771 aparece curiosamente con el nombre de
R�o de los Migueletes. Y como R�o de los Molinos al actual Miguelete ( Miguelete se
denominaba a un antiguo grupo de soldados espa�oles que se encontraban acantonados cerca
del arroyo que luego tomara ese nombre ).
En 1771 se le denomina R�o del Seno, posteriormente despu�s de
1781 aparece como R�o Colorado. En la �poca artiguista se le conoce como R�o de Cuello.
El nombre de Pantanoso se supone que se empez� a usar con posterioridad, aludiendo a las
zonas anegadizas y pantanosas que comprende su cuenca.
La Fortaleza del Cerro
La Fortaleza del Cerro sigue siendo para muchos una gran desconocida
por eso propongo una visita guiada a ese monumento hist�rico, cuya entrada fue modificada
durante la invasi�n portuguesa ( mas adelante hablare sobre eso ). Adem�s de funci�n
militar, la Fortaleza tuvo otros usos determinados por las circunstancias.
En 1860 estallo la epidemia de fiebre amarilla en el Brasil, El
gobierno tomo medidas para que no se propagara en nuestro territorio. Cuando el 11 de
abril de 1860 llego el buque brasile�o Princese de Jouville, sus 30 pasajeros fueron
puestos en cuarentena en el improvisado lazareto de la Fortaleza.
En 1942 se alojaron en la Fortaleza 10 penados a penitenciaria que
por algunos a�os trabajaron en la construcci�n de la carretera de acceso a la misma.
Desde 1895 a 1907 fue usada como prisi�n militar y varios gobiernos la utilizaron para
aplicar sanciones disciplinarias a jefes y oficiales del ejercito , as� como para
confinar civiles y militares que participaron en intentos subversivos.
La Fortaleza es la ultima construcci�n de car�cter permanente
realizada por los espa�oles, la cual fue proyectada por el ingeniero Jos� del Pozo.
Javier de Elia mando construir el fuente porque tem�a una tercera invasi�n inglesa.
Pretend�a defender la ciudad mediante fuegos cruzados de artiller�a que ubicar�a en la
falda del cerro, otro en la isla de Ratas y otro en la ciudad. Debido al corto alcance de
los ca�ones no se va a poder cumplir con la finalidad de defensa de la ciudad. Lo m�ximo
que alcanzaba a defender era el Polvor�n que se encontraba en la isla de Ratas.
Fue prisi�n y lazareto. Albergo grupos de artiller�a, ubicaba un
numero de soldados como un equipo de reserva que cuando se necesitaban se trasladaban a
Montevideo. Fue deposito de v�veres en los periodos de sitio de Montevideo. Otra de sus
funciones fue la de saludar mediante ca�onazos a la plaza fuerte y a los barcos que se
acercaban. Todas las funciones terminaron en 1930 y el 12 de octubre de 1935 se abre como
museo. La ley de l 16 de julio de 1931 que dispuso la restauraci�n de la Fortaleza del
Cerro, la declaro Monumento Nacional destin�ndola a albergar las instalaciones del Museo
Hist�rico Nacional.
La resoluci�n del 8 de julio de 1975 dio a la Fortaleza car�cter
de Monumento Hist�rico. Los elementos exhibidos se han clasificados en distintas salas.
Cada sala tiene un nombre evocando hechos hist�ricos de la patria.
Visita guiada a la Fortaleza del Cerro
La sala de Las Piedras se ha destinado sobre todo a la evoluci�n de
la ametralladora . Las primeras constan de un gran numero de ca�os y son refrigeradas a
agua, funcionaban a manivela y depend�an de la fuerza de quien la manejara. La evoluci�n
va a continuar con la disminuci�n del numero de ca�os y mayor cantidad de disparos.
Aparecer�n los sistemas por alimentaci�n autom�tica con refrigeraci�n de aire.
La sala Agraciada presenta una gran colecci�n de armas de fuego
cortas y largas. Se pueden ver mecanismos de chispa, percusi�n, cerrojo de palanca y
hasta mecha. En el muro de esta sala se observan banderas que pertenecieron a regimientos
espa�oles, entre ellas la de Lorca que fue arriada en la Fortaleza cuando los espa�oles
fueron vencidos totalmente.. Debajo de la pintura de Blanes del desembarco podemos
apreciar una colecci�n de pistolas de avancargas del tipo que utilizaron los 33
orientales. En su origen las armas de fuego eran fundamentalmente usadas por la nobleza
para la cacer�a por lo cual eran muy decoradas artesanalmente. Luego se fabricaron en
grandes series para la guerra y se nota la diferencia.
La sala Sarandi, relacionada a la frase celebre de Lavalleja:
"Carabina a la espalda y sable en mano" , esta dedicada a las armas blancas.
Observamos sables y espadas, la diferencia esta en que el sable es curvo y tiene filo de
un lado y la espada es recta y tiene doble filo. De destacar es la espada obsequiada a
Artigas, por la Provincia de C�rdoba, cuando se forma la Liga Federal y lo nombran "
El protector de los Pueblos Libres ". Esta sala, tiene un despacho de los comandantes
y esta ambientada como en 1880. Se puede observar un maniqu� con uniforme de Teniente
Coronel de la �poca. Sobre el escritorio hay un sombrero de gala con dos puntas usado por
los comandantes, y era llamado bicornio. Sobre la pared cuadro sobre la evoluci�n de los
uniformes militares, que vana a pasar por las diferentes influencias. primero la
espa�ola, luego la francesa, la inglesa, hasta llegar a los �ltimos cuadros donde se
nota la influencia norteamericana.
En la Sala de artiller�a, vemos la evoluci�n que tuvo la bala de
ca��n. Las mas antiguas son macizas de hierro y se utilizaban para abrir boquetes en las
murallas. Otras que tienen arandelas, que iban unidas a cadenas, eran para derribar los
m�stiles de las embarcaciones Las que tienen un orificio, llevaban una mecha de tiempo.
Luego se ven proyectiles mas modernos. Sobre la pared hay un cuadro de Santa Barbara, la
protectora del artillero.
En el despacho de la guardia tenemos utensilios de la �poca
Recipientes de barro cocido, mate de guampa, alfombras de cuero. La construcci�n se
conserva original, el techo y los pisos son restauraciones exactas.
Sobre la muralla norte estuvo la entrada original del fuerte, cuando
la Invasi�n portuguesa se cierra la muralla y se abre la entrada actual.
Toda la Fortaleza esta impecable...menos una garita que se le cae
siempre un trozo....existe una leyenda sobre "la garita del diablo " que se
remonta a la �poca de los espa�oles. El fantasma de la garita relevaba a los vig�as y
cuando estos se iban a la sala de guardia, resultaba que no hab�an mandado a nadie, pero
el guardia incluso le hab�a entregado el arma al relevo. Leyenda o no, lo cierto es que
el trozo se ha restaurado varias veces y otras tantas se ha vuelto a caer.
Seria bueno que visiten la Fortaleza, es como un viaje m�gico.
Tambi�n es bueno que lean sobre nuestra historia para poder apreciar lo que all� se
muestra. En la Fortaleza del Cerro no solo hay " cosas viejas", como mucha gente
dice. Es un paseo muy lindo para hacer en el fin de semana, donde aparte de aprender,
podemos tener la ciudad a nuestros pies... |