| Contribuci�n: Claudio "Canugi"
N��ez Rincones de
Montevideo
Alejandro Michelena - Editorial Arca - Montevideo - 1988
La Comercial
La zona de La Comercial constituye uno de esos "barrios
de andar sereno", al decir de An�bal Barrios Pintos, cuyo crecimiento y desarrollo
edilicio ha quedado aminorado hace ya mucho tiempo. La ubicamos en un �rea que limita por
un lado la calle Garibaldi, por el
otro Bulevar Artigas, despu�s aproximadamente la calle Galicia, y que colinda por su otro
costado con barriadas como la de Villa Mu�oz.
Lejos, a pesar de su nombre, de avenidas de importancia en cuanto a
la actividad comercial intensa, sin grandes industrias afincadas en su radio, a mucha
distancia de cualquier "veleidad" residencial, sin espacios verdes en su seno,
La Comercial parece que se escondiera t�midamente al no poder exhibir tampoco elementos y
distintivos caracter�sticos demasiado notorios.
En el or�gen de este rinc�n montevideano est� un contingente de
inmigrantes italianos que en el siglo pasado se afincaron all�, fragmentandose la zona -
entonces rural - en peque�as quintas (algunas de las cuales perviv�an a�n hace apenas
cuarenta a�os). En ese tiempo se
lo conoc�a como La Humedad, dado que un brazo del arroyo Seco atravesaba el lugar
aneg�ndose muy frecuentemente en sus baj�os.
Luego vinieron los remates de terrenos que realizara a partir de
1871 la empresa La Comercial (de ah� el nombre del barrio), no estando ausente luego de
la venta de la mayor�a de los fraccionamientos el incesante Francisco Piria, quien por
otra parte tuvo incidencia directa o indirecta en la conformaci�n de por lo menos la
tercera parte de lo que hoy es nuestra ciudad.
Desde muy temprano, La Comercial tuvo buen servicio de transporte
que la uniera con el Centro (y lo sigue teniendo hoy). Ya en 1875 se desplazaba por all�
un tranv�a de caballitos, que luego y ya en este siglo fu� suplantado por el cl�sico 12
el�ctrico que funcionara hasta la d�cada de los 50. Desde 1878 y hasta casi 1940,
cruzaba La Comercial aquel ferrocarril cuya terminal era Manga pero cuyo objetivo era
trasladar el contingente de "burreros" hasta Maro�as.
El tren ten�a su estaci�n en las monol�ticas cosntrucciones de
piedra que est�n detras del Palacio Pe�arol y que hoy ocupa una barraca; todav�a se
pueden descubrir sus huellas en el barrio, sobre todo el trazado "en diagonal"
que corta todav�a algunas manzanas, que por ejemplo se mantiene casi intacto - aunque sin
v�as - frente a la iglesia de la "carcel de mujeres".
A pesar de su impronta en gran parte "rurbana", conservada
con celo hasta hace medio siglo, La Comercial se benefici� de manera precoz con otros
aportes del "progreso", y no solo en el caso del transporte: en 1909 se
inauguraba en Justicia y Pagola el Buckingham Sal�n, un cine donde la funci�n costaba $
0.05 (de los de entonces) y se extend�a de las 14 a las 20 horas.
La presencia de la "carcel de mujeres" ha significado un
moj�n caracter�stico de la zona, y lo sigui� siendo hasta el presente, generando
alrededor del establecimiento una actividad peculiar y una corriente regular de
visitantes. Durante a�os tambi�n, la torre de la iglesia del convento del Buen Pastor,
cuyo asilo para j�venes "descarriadas" ten�a por sugestiva m�xima el
"favorecer en �l numerosas almas, mas ignorantes que culpables", se levant�
airosa mostrando hacia la calle Galicia su fachada cargada de verd�n y humedades.
Recorriendo La Comercial, encontramos en gran cantidad todav�a un
tipo de casa queen alg�n momento caracterizara a ciertos sectores populares y de clase
media baja del Montevideo "barrial": nos referimos a aquellas que ten�an por un
costado un corredor (a la vez estar y recibidor), casi siempre una galer�a vidriada con
techo de zinc o madera, incluso en algunos casos con partes de estructura en base a
listones de madera cruzados.
Hacia el costado de la galer�a corr�a el jard�n o peque�o
huerto, y hacia el otro lado se levantaban las habitaciones (estas s� de material y todas
comunicadas con la "columna vertebral" del corredorgaler�a). Tal vez sea la
zona que, por su falta de crecimiento, mejor conserva tales exponentes arquitect�nicos,
que nos hablan de un modo de vivir frugal y modesto s�, pero tal vez con mas
"espacio vital" del que hoy solemos tener.
Hay calles peculiares en este barrio, como la estrecha Cabildo, que
poco tiene que ver con las que la rodean, que parece mas bien escapada de algun rinc�n de
la Ciudad Vieja o de una localidad del interior.
Otra es realmente ins�lita: Cufr� Chico, calle serpenteante que
por dos cuadras apenas sigue muy de cerca a su hermana mayor Cufr�, y que para hacerlo no
encontr� mejor soluci�n que violentar la armon�a del dibujo de las manzanas
convencionales (pr�cticamente corta por el medio dos viejas manzanas para existir). Lo
m�s incre�ble es que se trata de una arteria bastante reciente, que hace una d�cada y
algo era todav�a de tierra, un simple callej�n por el cual los vecinos se daban el lujo
de tener salida trasera para sus casas.
Un fen�meno del cual da buen testimonio La Comercial, es la
existencia de un cierto empuje edilicio, discreto pero efectivo, all� por los 40 y
comienzos de los 50. Muchas casitas, de uno o dos pisos, muchos edificios de tres y hasta
cuatro, todos de ese tiempo, perduran y casi son el elemento "moderno" mas
extendido en la zona. Mas hacia el presente, todo ha quedado librado a la iniciativa
inicial de los vecinos, y se ha limitado m�s que nada a la tendencia a cambiar la fachada
dejando intacta la vieja casa. |