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Todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevio a preguntar sobre anarkismo

Introducci�n


El anarquismo es probablemente la corriente pol�tica sobre la que se han dicho mayor cantidad de estupideces. En realidad, no tiene nada que ver con creer en el caos, la muerte y la destrucci�n. Los anarquistas no van por ah� cargados de bombas ni les parece ninguna virtud ir avasallando viejecitas.
No es accidental que la siniestra imagen del anarquista loco haya cobrado tanta aceptaci�n. El Estado, la prensa y todo tipo de instituciones autoritarias utilizan todos los medios a su disposici�n para presentar la anarqu�a como un estado impensable de caos y asesinato. Poco podemos esperar de los "traficantes" de poder que, por otra parte, poco poder tendr�an en sus manos si nos sali�ramos con la nuestra. Necesitan creer en lo esencial de su autoridad y su obediencia para autojustificar sus cr�menes. La TV, la prensa y la industria cinematogr�fica predican la obediencia, y si la anarqu�a es mencionada, aparece como destrucci�n descerebrada.
La mencionada necesidad de autoridad est� tan arraigada en la mente del ciudadano medio, que la anarqu�a, que simplemente significa "falta de gobierno", resulta impensable para la mayor�a de la gente. La misma gente, por otra parte, admite que los reglamentos, regulaciones, impuestos, intromisiones y abusos de poder (por nombrar algunos) son como m�nimo irritantes. Por lo general se piensa que no hay m�s remedio que aguantar en silencio porque la alternativa de "falta de poder, de autoridad y todo el mundo haciendo su propia voluntad" ser�a horrible. Ser�a la anarqu�a.
Sin embargo existe una variedad ilimitada de sociedades posibles sin Estado, y no todas ellas ser�an desagradables. �Todo lo contrario! Cualquier tipo de sociedad anarquista nos ahorrar�a las terribles distorsiones que produce el estado. La "parte negativa" del anarquismo, es decir, la abolici�n del Estado, se ver� equilibrada por lo que la sustituya? una sociedad libre y de libre cooperaci�n.
Hay varios tipos de anarquismo, y sus ideas difieren respecto a la organizaci�n de una nueva sociedad. Todos tienen en com�n que el estado deber ser sustituido por una sociedad sin clases y sin violencia (fuerza restrictiva, represi�n). Es precisamente debido a nuestra creencia en la libertad que nos negamos a establecer pautas muy cerradas. S�lo ofrecemos modelos posibles que se apoyan en la evidencia del d�a a d�a. De hecho la sociedad anarquista ya ha existido hist�ricamente e hizo falta nada menos que un asesinato en masa para detenerla.
Otro error t�pico de aqu�llos que saben algo m�s sobre el tema, es pensar que el anarquismo es una bella utop�a, una idea hermosa pero impracticable. De hecho, el movimiento anarquista tiene un largo recorrido hist�rico y no surgi� de te�ricos encerrados en sus torres de marfil sino directamente de la lucha por la supervivencia de masas de gente corriente y oprimida. La anarqu�a siempre ha sido intensamente pr�ctica en sus pretensiones y en su forma de hacer las cosas. El movimiento ha estado muy cerca de abrazar el �xito en varias ocasiones. Si realmente es tan de todo punto inviable, �por qu� se empe�a el Estado en exterminar la anarqu�a?

Anarquismo elemental


Muy poca gente parece entender el anarquismo pese a que es una idea muy sencilla y clara. B�sicamente quiere decir "dirigir nuestras vidas en lugar de que nos manipulen".
No hay nada especialmente complicado en el anarquismo, excepto las terribles discusiones que conlleva, como por ejemplo, "imag�nate el caos que habr�a si todo el mundo hiciera lo que quisiera". Sin embargo, ahora mismo vivimos en el caos. Millones de personas est�n en el paro, mientras otras est�n sobrecargadas de trabajo, de un trabajo por dem�s repetitivo y rutinario. Hay gente que se muere de hambre a la vez que se est� arrojando comida al mar para mantener los precios. El aire se encuentra contaminado a causa del humo que desprenden coches muchas veces ocupados por una sola persona.
La lista de locuras y situaciones ca�ticas en la sociedad actual es interminable.
Incluso los "beneficios" del Estado son en realidad perjudiciales. La Seguridad Social, por ejemplo, se dedica a poner parches como un taller de reparaci�n industrial, y en el fondo es algo parecido. Estos servicios nos hacen dependientes del Estado y lo peor de todo, nos compran por muy poco. Frenan nuestra propia iniciativa de crear una Seguridad Social autogestionada y enfocada hacia nuestras necesidades, no hacia las suyas.
La autoridad, por su propia naturaleza, s�lo puede interferir e imponer cosas. Seguro que la gente corriente puede imaginarse alguna forma de organizaci�n que impida al Estado la destrucci�n de sus hogares para construir bloques vac�os de oficinas. Es un principio b�sico del anarquismo que s�lo aquellas personas que viven en una determinada zona tienen derecho a decidir sobre su organizaci�n, y sobre los asuntos que conciernen a esa zona.
Todo el caos, a nuestro parecer, deriva de la autoridad y del Estado. Sin clases dirigentes y su necesidad de mantenernos esclavizados no habr�a Estado. Sin Estado nos encontrar�amos en situaci�n de organizarnos libremente seg�n nuestros propios fines. No creemos que pudi�ramos dar pie a una sociedad tan ca�tica como �sta en la que nos ha tocado vivir. La libre organizaci�n resultar�a en una sociedad mucho m�s tranquila y equilibrada que la actual, cuyo mayor inter�s es el del robo sistem�tico y el exterminio de la mayor�a de sus miembros.

T�picos argumentos contra el anarquismo

A menudo nos preguntan c�mo una sociedad anarquista tratar�a a los asesinos. �Qui�n los parar�a sin polic�a?
La mayor parte de los asesinatos son cr�menes pasionales y por tanto ni la polic�a ni nadie los puede prevenir. Esperamos, sin embargo, que en una sociedad m�s cuerda y menos frustrante no habr� tanta criminalidad.
Nuestros gobernantes dicen protegernos a los unos de los otros. En realidad s�lo quieren protegerse a s� mismos y a su propiedad.
Si nosotros, como miembros de una comunidad local, fu�ramos due�os de todos los recursos y los colectiviz�ramos, ser�a absurdo robar. Un importante motivo delictivo desaparecer�a.
Estas comunidades necesitar�an organizar alg�n medio con que tratar a aquellos individuos que perjudicaran a los dem�s. En lugar de varios miles de polic�as profesionales, todos nos proteger�amos mutuamente.
Las c�rceles son un fracaso a la hora de mejorar o reformar a los presos. Los vecinos de una comunidad, conociendo mejor las circunstancias personales de cada cual, aportar�an soluciones mejores y m�s adecuadas tanto para la v�ctima como para el acusado. Por otra parte, el actual sistema penal es el responsable de la creaci�n de un comportamiento delictivo. Los presos que cumplen una condena larga a menudo se convierten en seres incapaces de sobrevivir fuera de una instituci�n que tome todas las decisiones por ellos. �C�mo puede llegarse a la conclusi�n de que encerrar a unas personas con otras de car�cter antisocial (los peores don los carceleros) va a desarrollar en el individuo un modelo de comportamiento responsable y razonable? Naturalmente, lo que ocurre es todo lo contrario? la mayor�a de los presos reinciden.
Otra de las preguntas con las que se ha tenido enfrentar el anarquismo durante a�os es? "Pero qui�n har�a todo el trabajo sucio? Imaginamos que toda comunidad dise�ar�a un sistema rotativo. �Qu� tiene de imposible?
Otra pregunta: �y qu� pasar�a con aqu�l que se negara a trabajar? Se puede aplicar presi�n social, por ejemplo, condenar al individuo en cuesti�n al ostracismo. En casos dr�sticos la comunidad podr�a verse obligada a expulsar a alguien.
Sin embargo, la gente necesita trabajar. La gente tiene una verdadera necesidad creativa. Fijaos en la cantidad de gente que pasa horas arreglando su coche, o su moto, o cuidando su jard�n, haciendo prendas de vestir, creando m�sica. Todas est�n actividades creativas pueden ser muy entretenidas. A menudos se las considera aficiones m�s que trabajo, pero es que se nos ha ense�ado a considerar el trabajo un tormento que no hay m�s remedio que aguantar.
En esta sociedad el trabajo es efectivamente un tormento, y naturalmente lo odiamos. Eso no quiere decir que seamos vagos por naturaleza sino que no nos gusta que nos traten como si fu�ramos m�quinas, obligados a hacer un trabajo en su mayor parte desprovisto de significado, para beneficio de otro. El trabajo no tiene porqu� ser as�, y si estuviera controlado por la gente que lo desempe�a, desde luego no lo ser�a.
Por supuesto hay trabajos que es necesario hacer, y hay pocas formas de hacer que la recolecci�n de basura sea una ocupaci�n divertida. Todo el mundo deber�a ocuparse de ello cuando te tocara el turno y ser�a labor de todos controlar que nadie se escaqueara.
Otro punto importante es se�alar que el desempleo es s�lo un problema creado por el capitalismo. En un mundo m�s razonable no habr�a paro. Todo el mundo tendr�a menos horas de trabajo porque s�lo se producir�an los art�culos necesarios. Si nos deshici�ramos de la par�sita clase dirigente, nos liberar�amos de gran parte de la presi�n econ�mica que nos obliga a trabajar.
Si todav�a no est�s convencido de que una sociedad anarquista podr�a resolver el problema de la gente que se escaquea de sus responsabilidades, imag�nate a ti mismo obligado a enfrentarte a una asamblea de tu comunidad, donde se discutiera que t� representas un problema. �Qu� te parece?
Otra objeci�n t�pica es? "Bueno, eso a lo mejor funcionaba a peque�a escala, en un pueblo campesino, pero �c�mo puedes dirigir una sociedad altamente industrializada sin necesidad de dirigentes?" En primer lugar creemos que la sociedad necesita ser dividida en n�cleos menores siempre que sea posible, para que puedan ser dirigidos por grupos peque�os de gente corriente. Es un rasgo notable en cuanto a teor�a de la organizaci�n, as� como un principio b�sico del anarquismo, que los grupos peque�os trabajan juntos de forma eficaz y son capaces de coordinarse con otros grupos parecidos, mientras que los grupos informes y a gran escala son f�cilmente manipulables. Dentro de este mismo punto es interesante se�alar que recientemente, las famosas "econom�as de escala" que justifican por ejemplo las fundiciones que cubren kil�metros cuadrados, est�n siendo altamente cuestionadas. Llega un cierto punto en que las f�bricas, granjas, los sistemas administrativos y dem�s, pierden eficacia a medida que se hacen m�s grandes.
Se debe producir y consumir a escala local mientras sea posible. Sin embargo, algunos servicios tendr�an que tratarse a nivel regional o incluso a mayor escala. Esto no es un problema irresoluble, de hecho la clase trabajadora del Estado Espa�ol encontr� soluciones en los a�os 30. La Compa��a de Autobuses de Barcelona dobl� sus servicios, hizo generosas contribuciones al colectivo de "Entretenimiento" Ciudadano (actividades l�dicas) y produjo armas para el frente en los talleres de autobuses. Todo esto se consigui� con un n�mero de trabajadores bastante reducido, ya que muchos se hab�an ido al frente para combatir el fascismo. Este incre�ble aumento de la eficacia, a pesar de la guerra y de la escasez de materiales, no es tan sorprendente despu�s de todo, porque �qui�n puede dirigir una compa��a de autobuses de la forma m�s id�nea? Obviamente sus trabajadores.
Todos los trabajadores de Barcelona estaban organizados por sindicatos -grupos de trabajadores del mismo gremio, subdivididos en grupos de trabajo. Cada grupo tomaba sus propias decisiones en lo referente al trabajo d�a a d�a y nombraba a un delegado que representaba sus puntos de vista en temas m�s generales concernientes a toda la f�brica o incluso a toda la regi�n.
Los delegados eran portavoces de las decisiones tomadas en asamblea por todos los compa�eros y el cargo de delegado se rotaba con frecuencia.
Los delegados pod�an ser revocados inmediatamente en caso de que no cumplieran con el cometido de ser meros portavoces de la asamblea (principio de revocabilidad). Esta es una buena muestra de los principios anarquistas de la libre federaci�n llevada a la pr�ctica.
A�adiendo m�s niveles de delegaci�n es posible alcanzar una actividad a gran escala sin abandonar la libertad de trabajar en la l�nea que cada individuo elija. Esta idea de "federalismo" volver� a ser ilustrada en una secci�n posterior llamada "Acci�n y organizaci�n local".
Sigamos con m�s objeciones. �Una sociedad sin Estado no estar�a indefensa ante ataques exteriores?
El hecho de vivir en una sociedad estatal no nos ha salvado del imperialismo. De hecho, nuestro ej�rcito y fuerza armadas son utilizadas en nuestra contra como un ej�rcito de ocupaci�n. El Estado no nos defiende. Nos utiliza como carne de ca��n para defender a nuestros dirigentes que, puestos a revelar la verdad, son nuestros verdaderos enemigos.
Volviendo a la pregunta, una respuesta anarquista cl�sica es la de armar al pueblo. Las milicias anarquistas espa�olas estuvieron cerca de ganar la guerra civil a pesar de la escasez de armamento, de la traici�n estalinista y de la intervenci�n Alemania e Italia. El error fue dejarse integrar en el ej�rcito regular de la Rep�blica. Una poblaci�n armada ser�a dif�cil de subyugar.
Pero s�, es cierto, nos podr�an destruir. Creemos que nosotros constituimos la verdadera "amenaza nuclear". Los dirigentes norteamericanos probablemente nos exterminar�an antes que permitirnos vivir en libertad.
Contra la amenaza de destrucci�n nuestra mejor defensa es el movimiento revolucionario en otros pa�ses. Dicho de otra manera, nuestra mejor defensa contra la bomba at�mica rusa es el movimiento de los trabajadores polacos.
(NOTA de la tradutora: este an�lisis fue escrito antes de la ca�da de la URSS, por lo que ha quedado trasnochado)
En el caso del Estado, su mayor esperanza de no ser exterminados se basa en que nosotros destruyamos nuestra propia "bomba" (La CND todav�a no se ha dado cuenta de que prohibir las armas "megadeath" significa abolir el Estado).
Hay que tener en cuenta que la Revoluci�n Rusa se salv� de una intervenci�n brit�nica masiva gracias a una serie de motines y boicots de los obreros brit�nicos.
Podr�amos garantizarnos un verdadero sistema de seguridad si nuestros contactos internacionales evolucionaran hasta tal punto que los trabajadores de cada "pa�s enemigo" fueran capaces de impedir que sus dirigentes nos atacaran.
Las p�ginas anteriores han sido una breve introducci�n al pensamiento anarquista. Hay muchas m�s ideas y detalles en libros que tratan el tema, pero b�sicamente se entiende el anarquismo vivi�ndolo, y trabajando en proyectos comunes con otros anarquistas. Este es el tema que trata la mayor parte de este libro: acci�n anarquista.

EL ANARQUISMO EN ACCI�N

Si has le�do este panfleto hasta aqu� te habr�s hecho ya una idea razonable de lo que es una sociedad anarquista. El problema es c�mo llegar a ella.
Dentro del anarquismo hay muchas ideas diferentes pero todas ellas est�n relacionadas. Hay sistemas completos de teor�a pol�tica anarquista denominados federalismo, mutualismo, individualismo, sindicalismo, comunismo libertario, feminismo anarquista, situacionismo, etc.
Los debates entre las distintas ramas del anarquismo se han sucedido durante mucho tiempo y son demasiado complejos para exponerlos en un panfleto introductorio.
Sin embargo, si pensamos en t�rminos de lo que el anarquismo dice que hay de hacerse ahora, resulta que hay muchos puntos en com�n entre todas las ramas. Cada corriente enfatiza la importancia de la acci�n en un �rea determinada de la vida.
Si empiezas a poner pr�ctica las ideas expuestas en las siguientes p�ginas, empezar�s a crear tu propia versi�n de anarquismo. Al hacerlo estar� a�adiendo un nuevo miembro a u movimiento que siempre necesita nuevos miembros, especialmente gente que se cuestiona ideas y reflexiona sobre ellas. �Discute tus ideas con tus amigos, lee m�s sobre el anarquismo, habla con otros anarquistas!

Piensa de forma independiente. Es la �nica manera.

Organizarse en el trabajo

Tradicionalmente, los anarquistas siempre han pensado que el problema fundamental es que el mundo est� dividido en "esclavos asalariados" y jefes. Si pudi�ramos librarnos de los jefes y dirigir nuestras industrias nosotros mismos, en beneficio de nuestras necesidades y no de las suyas, mejorar�amos y transformar�amos claramente cada �rea de nuestra vida.
Sin embargo, hay anarquistas que piensan que la clase obrera est� tan acostumbrada a estar esclavizada que habr� que buscar alg�n camino alternativo a la revoluci�n.
En cualquier caso, una anarquista siempre intentar� que sus compa�eros cuando menos, se organicen en el trabajo. Intentamos difundir la idea de que si nos unimos evitaremos que nos mangoneen. Lo mejor es hablar con los compa�eros de trabajo, que nos acepten y conf�en en nosotros en lugar de presionar a la gente con sermones. La mejor forma de aprender la solidaridad es a trav�s de la acci�n.
Los anarquistas deben ir a la huelga si �sta tiene lugar. Por lo general, tarea m�s importante en estos casos suele ser tratar de menguar el poder del sindicato mayoritario y propagar la acci�n directa en lugar de delegar todo el poder en el sindicato oficial. el fin del anarquismo es controlar nuestras propias vidas, no entregarlas al "representante oficial" para que nos traicione. La acci�n directa, sin intermediarios, es la forma m�s eficaz de ganar batallas laborales. La unidad es la fuerza.
Para el anarquista, las huelgas encaminadas a conseguir peque�as reformas, las peleas entre distintos grupos de trabajadores, etc., no son especialmente revolucionarias. Para nosotros, el fin principal de estas acciones es que a ra�z de ellas la gente empiece a aprender a organizarse y gane confianza en la fuerza colectiva. Esta experiencia podr�a ser �til a la hora de capacitar a los trabajadores para desafiar con eficacia la estructura del poder industrial y edificar un control de la producci�n por parte de los obreros.
Tenemos una larga historia de la que sacar provecho y muchas t�cnicas �tiles que han funcionado en otros sitios. Ideas como ir disminuyendo progresivamente el ritmo de trabajo hasta que se equipare con lo equivalente a nuestro salario. O "huelgas del buen trabajo", es decir, hacer un buen trabajo sin reparar en el tiempo que cueste hacerlo (aunque baje el ritmo de producci�n). Estas acciones s�lo tienen sentido si se realizan en grupo y con unidad. Son ejemplos de acci�n directa. No les preguntamos a los jefes lo que hay que hacer, se lo decimos nosotros. El m�todo indirecto (el llamado democr�tico), por el contrario, significa esperar cuatro a�os y se�alar con una cruz el nombre de un "candidato de izquierda", para que luego resulte que pertenece a la misma logia mas�nica que le candidato de la oposici�n.
Esperamos que la auto-organizaci�n obrera vuelva (como en otros momentos de la historia reciente) a alcanzar el punto de unidad en la acci�n que le permita enfrentarse definitivamente al Estado. Si en la pr�xima ocasi�n se dispone de la experiencia, organizaci�n, preparaci�n y conciencia adecuadas ser� posible destruir e Estado y a sus dirigentes, y avanzar hacia una sociedad anarquista y un mundo anarquista.
Hay varios an�lisis anarquistas que exponen c�mo podr�a llegarse a esta situaci�n. Hay quienes apoyan la idea de construir sindicatos dirigidos por las bases y no por la c�spide dirigente, como es lo habitual. Este tipo de sindicalismo es una clara estrategia revolucionaria que ha probado su eficacia en el pasado. El sindicato incluye a todos los trabajadores de cualquier lugar con el fin de desarrollar la auto-organizaci�n hasta el punto en que los obreros puedan tomar las f�bricas. All� donde sea necesario, las huelgas pueden recibir el apoyo de obreros de otros gremios o lugares que se solidaricen con ellos.
Finalmente, se habr�n unido suficientes obreros para poner en marcha una huelga general. El Estado quedar� paralizado y uno podr� hacer nada a menos que conf�e en el ej�rcito, que no se levantar� contra sus familiares. La huelga general ser� un levantamiento general, o desembocar� en uno. A partir de aqu� se puede comenzar la construcci�n de una Utop�a real.
Algunos anarquistas rechazan aspectos de este plan. Desconf�an del alcance de los sindicatos, aunque sean sindicatos descentralizados. Les preocupa la posible aparici�n de l�deres profesionales. Tambi�n existe el peligro de perderse en la mara�a de los peque�os logros cotidianos.
En cualquier caso, esta diferencia no nos impide trabajar juntos. Las condiciones para crear sindicatos anarquistas a nivel mundial, especialmente en algunos pa�ses donde el sindicalismo se ha neutralizado completamente, no son muy alentadoras.
En estas circunstancias, lo mejor es promover lazos entre los trabajadores que se enfrentan a los sindicatos mayoritarios que monopolizan la informaci�n para mantener el poder. Debe promoverse toda acci�n que ponga el control en manos de los trabajadores, como por ejemplo los piquetes.
Ser�a de utilidad que los anarquistas que trabajen en la misma f�brica se pusieran en contacto. Si no existen contactos, una conferencia ser�a un buen punto de partida.

Cuestiones a nivel nacional

Campa�as a gran escala.

Los anarquistas no suelen tener mucha influencia en campa�as a gran escala, en parte porque suelen est�n copados por cristianos, liberales, diversos grupos de izquierda, etc. y a menudo las convierten en algo tan descafeinado que ning�n anarquista que se precie se acercar�a a semejante cuento.
De hecho, vemos el sistema de liderazgo de estos grupos como una parte importante del sistema, cuya funci�n es la de controlar el movimiento de protesta y canalizarlo hacia niveles inocuos.
Un ejemplo pr�ctico de este confusionismo fue el creado por la organizaci�n "Amigos de la Tierra" al cuestionar la investigaci�n p�blica que se estaba llevando a cabo acerca de la planta de reciclaje nuclear de Windscale. El resultado fue que un mont�n de energ�a y dinero se malgast� en la discusi�n entre dos expertos rivales. El gobierno cre� la ilusi�n de que deb�a ser justo y razonable, y de que ten�a derecho a emitir su propio juicio. El veredicto, por supuesto, ya se sab�a de antemano, y se dio luz verde al proyecto. El "efecto real" era el de confundir la protesta contra el programa de energ�a nuclear y hacerla difusa.
Por otra parte, muchos anarquistas creen que es positivo involucrarse en campa�as como CND (Campa�a por el Desarme Nuclear), la Liga AntiFascista, el Frente de Liberaci�n Animal, etc. El argumento es que, gracias a esto, algunas personas podr�an llegar a conocer el anarquismo. Una presencia anarquista podr�a favorecer este proceso. Adem�s, las campa�as que aportan temas esenciales a la atenci�n p�blica generan oportunidades de mostrar que los males particulares est�n relacionados con represi�n general y la necesidad de una revoluci�n. En algunos casos es recomendable que haya una presencia anarquista en estas organizaciones para evitar la manipulaci�n por parte de ciertos grupos pol�ticos bastante nocivos. A veces es incluso posible introducir formas de funcionamiento anarquistas.
Por ejemplo, un anarquista involucrado en un grupo anti-nuclear intentar� se�alar la relaci�n entre el armamento nuclear, la energ�a nuclear, el militarismo, el Estado y la sociedad de clases. Se�alar�amos la futilidad de ir rogando cont�nuamente al Estado y recomendar�amos a los obreros que construyen armamento que hagan algo m�s �til en lugar de eso. Har�amos todo lo posible para que los partidos parlamentarios de izquierda no se dedicaran a domesticar todos los movimientos de protesta populares.
Tambi�n hemos de intentar difundir m�s m�todos organizativos descentralizados y basados en grupos peque�os federados entre s�. Esto tendr�a la ventaja de conseguir una mayor flexibilidad y de dar a cada miembro mayor oportunidad de autodesarrollo, as� como de impedir que se generara un elite dirigente.
Pocos anarquistas afirmar�an que movimientos como los antinucleares, etc. sean revolucionarios; probablemente ni siquiera consigan el desarme nuclear. Sin embargo, podemos esperar que gracias a ellos se vaya despertando la conciencia p�blica y muchos se den cuenta de c�mo funciona esta sociedad realmente.

Relaciones interpersonales

Como hemos dicho anteriormente, el anarquismo conlleva una preocupaci�n por los derechos de individuo. No tiene sentido estar teorizando ni programando actividades si finalmente no va a servir para mejorar la vida de individuos como t� y yo.
A diferencia de los marxistas y otros pseudo-socialistas, creemos que al menso debemos intentar poner en pr�ctica nuestros principios en el d�a a d�a. Si crees en la igualdad, trata a los dem�s como iguales siempre que puedas. Puede que a un marxista le resulte m�s f�cil que a un anarquista olvidar el maltrato al que Marx somet�a a sus criados y a su mujer.
La forma en que nos tratamos unos a otros refleja la totalidad de la sociedad. En una sociedad desequilibrada la gente se trata mal.
Por desgracia, los hippies estaban equivocados. No es cierto que "todo est� en tu cabeza". Soluciones individuales como el �cido lis�rgico y la vida campestre resultan no ser soluciones en absoluto, sino simplemente escapismo. Antes de la revoluci�n no es posible decidir irse a vivir como si fueras libre; esta sociedad no te lo permitir�.
Antes de la revoluci�n es responsabilidad de cada cual creer, como si fu�ramos seres humanos razonables, en u mundo razonable. Es dif�cil, pero no imposible, con la ayuda de tus amigos, evolucionar a un estado m�s avanzado que el simple estado de dependencia en que esta sociedad intenta mantenernos.

La familia autoritaria

Un mito com�n, tanto en el fascismo como en el antihumanismo cotidiano, es la "santidad" de la familia y la "santa" instituci�n de la maternidad.
Muchas mujeres hoy en d�a luchan contra el papel que les han impuesto de ser madres y nada m�s, y contra la dominaci�n diaria de mujeres y ni�os por parte de los hombres, que es en lo que consiste la familia.
La realidad de la vida familiar difiere bastante de la idea sentimental. Malos tratos a mujeres, violaciones y abusos infantiles no son sucesos accidentales ni aislados; son el resultado de un condicionamiento dentro de la familia y por parte de los medios de comunicaci�n.
Hasta que no tengamos libertad e igualdad en nuestras vidas diarias, no tendremos libertad ni igualdad en absoluto.
No tienes m�s que mirar los patrones de "se�or y esclavo" de cualquier revista pornogr�fica para comprobar que la represi�n sexual lleva a la dominaci�n y a la sumisi�n. Si el poder es m�s importante que la realizaci�n en tu vida sexual, tambi�n lo ser� en los dem�s aspectos de tu vida.
Apoya el amor libre. Si no es libre, no es amor.
La derecha habla mucho sobre el tema sexual y lo que ellos llaman "moralidad" y "pureza" sexual. Incluso la "pureza racial" es una idea en gran medida relacionada con el sexo. Est� basada en el temor a la sexualidad de las "razas inferiores", temida por que amenaza su propio poder y control sexual.
Los racistas preguntan: "�Dejar�as que tu hija se casara con uno de ellos?" �Qui�n eres t� para decidir lo que "tu" hija deber hace con su vida sexual?
Generalmente , los anarquistas nos est�n de acuerdo con el matrimonio convencional. No aceptan que las relaciones sexuales se conviertan en un negocio del estado o de la Iglesia. La verdadera seguridad emocional tanto para los hijos como para los adultos no se encuentra tanto en una uni�n artificialmente mantenida y legalmente vigente, como en una red m�s extensa de relaciones que pueden tener un componente sexual o no.
Muchos anarquistas consideran que vivir en una comuna es una forma de cambiar la sociedad, pero vivir en la misma casa que otros nueve individuos no es la clave del futuro ideal. Lo importante es cambiar nuestras actitudes: abrirse m�s, ser m�s generosos y menos competitivos y temerosos de los dem�s.
La mayor�a de los anarquistas se limita a ser un poco m�s sociable que la mayor parte de la gente. Hacemos lo que podemos conscientes de que la perfecci�n es imposible en una sociedad represiva. No hay santos anarquistas.
(NOTA de la traductora: S�, San Buenaventura)

Cambiando el d�a a d�a

A menos que podamos ayudar a la gente, inclu�dos nosotros mismos, a perder el miedo, la ansiedad y la inseguridad, no tiene mucho sentido esperar que nos comportemos con sensatez y empecemos a construir una sociedad libre y creativa. Las ideas autoritarias y el odio irracional a chivos expiatorios como los negros o los homosexuales son parte de la locura colectiva.
Afortunadamente, hay personal que ya est� trabajando en aras de conseguir una mayor salud mental, y los anarquistas deber�an hacer todo lo posible por apoyar estos movimientos.
De �stos, el ejemplo m�s claro es el movimiento de psicoterapia radical. A grandes rasgos, los grupos de este movimiento intentan rechazar la vieja idea del psiquiatra experto que resuelve los problemas de sus pacientes, en favor de un m�todo en que la gente se autoayude. Por desgracia, son las clases medias neur�ticas las que se han beneficiado de esto. Las tarifas de estos grupos de encuentro son demasiado altas para gente como nosotros, y grupos de encuentro centrados en los problemas organizativos de la industria no son la mejor v�a para edificar una sociedad nueva.
Existen grupos de terapia de auto-ayuda, sin embargo, que prometen, y podr�an servir. Los de mayor �xito parecen ser aquellos con un tipo espec�fico de miembros, tales como depresivos, grupos de mujeres, etc. La gente no tiene porqu� ajustarse a situaciones imposibles y deben aprender a autoafirmarse y a expresarse por s� mismos.
Gran parte del caos psicol�gico que sufren los seres humanos tiene mucho que ver con las relaciones injustas entre ambos sexos; los anarquistas esperan mucho del movimiento de liberaci�n de la mujer. Y no es que todas las feministas sean revolucionarias. La Organizaci�n Nacional de las Mujeres, por ejemplo, estaba emocionada ante la perspectiva de que las mujeres tuvieran por fin acceso a los espacios de control de misiles nucleares. Sin embargo, hay una gran corriente anarquista dentro del movimiento feminista, que enfatiza la asamblea, la auto-ayuda y la importancia de que las mujeres acepten y comprendan sus sentimientos hacia los dem�s. Desafiar la dominaci�n masculina deber�a conducirnos a desafiar todo tipo de dominaci�n.
El movimiento de liberaci�n de la mujer tambi�n ilustra otra evoluci�n prometedora: la tendencia a organizarse en grupos peque�os y colectivos. Si trabajan bien pueden ser de gran ayuda y crear autoestima e los individuos que lo forman. Otros movimientos, como el movimiento gay, asociaciones de demandantes, squatters, grupos de auto-ayuda sanitaria, etc. son positivos por la misma raz�n. Esta forma de organizarse tiende al desarrollo de la salud mental.
Todo lo que anime a la gente a adquirir responsabilidades y a examinar sus relaciones con el resto del mundo debe apoyarse. Finalmente, esperamos que las actitudes cambiar�n lo suficiente para permitir a la gente que vuelva a tomar las riendas de su propia vida.

Acci�n y organizaci�n local

La acci�n directa puede utilizarse para cambiar las condiciones de casas, calles, colegios, hospitales y otras instalaciones. Las reformas, en s� mismas, no representan una gran contribuci�n ala construcci�n de la sociedad anarquista, pero es importante que la gente se conciencie de la importancia del potencial de la acci�n directa. Estas acciones pueden llegar a promover sentimientos de esp�ritu colectivo y de auto-organizaci�n. Despiertan la conciencia pol�tica. Si salen mal, pueden llevar a la desesperaci�n y a una desilusi�n total respecto a la raza humana. Estos sentimientos pueden conducirte al suicidio pol�tico. Hay ejemplares de estos desencantados en los m�tines de los partidos mayoritarios.
�De qu� tipo de acciones estamos hablando? Si te hace falta un vivienda, ocupa una. As� desaf�as a las autoridades y a la propiedad privada. La ocupaci�n demuestra con eficacia el sinsentido de que existan casas vac�as a la vez que hay gente sin hogar. Por desgracia, el prejuicio popular impide que la ocupaci�n obtenga el apoyo generalizado necesario para un cambio real.
La vida comunitaria de la calle puede mejorarse mediante festivales, teatros callejeros, etc. Por supuesto, a menos que seas el tipo de anarquista que tiene contactos por las alturas, este tipo de acci�n puede tener sus inconvenientes.
Los anarquistas han participado y a menudo han so�ado tambi�n todo tipo de esquemas de auto-ayuda, incluyendo un mejor aprovechamiento de la tierra, esquemas rotativos de trabajo, esquemas de colectivizaci�n de los productos... Estos esquemas son una muestra de independencia y de la viabilidad de formas alternativas de intercambio econ�mico. Desconfiad de los liberados que intentan profesionalizar la idea y destruir sus beneficios reales haci�ndola parte del sistema.
Otra �rea principal de la actividad anarquista es la de involucrarse en campa�as locales. Estas pueden resultar �tiles a la hora de desarrollar la conciencia publica y su capacidad organizativa, y pueden tener la virtud de invitar a la gente a pensar sobre cuestiones pol�ticas. Una campa�a contra el cierre de un hospital local, por ejemplo, hace surgir cuestiones como qui�n controla los hospitales y para quien es el beneficio. Por desgracia, la gente a menudo se deja confundir por sus ilusiones de "democracia" y pol�tica parlamentaria, y acaban desvincul�ndose de la campa�a o enga�ados por las promesas. Esto puede llevar a la desilusi�n y a la apat�a. el papel del anarquista es intentar asegurarse de que el resultado de una acci�n es el rechazo a las autoridades y la promoci�n de la acci�n directa.
Es dif�cil encontrar el equilibrio entre involucrarse para conseguir reformas inmediatas ( as� promover una creencia falsa en el Estado como fuerza benevolente) y examinar las implicaciones a largo plazo de tus acciones. Si dejas que tus sentimientos de desmanden acabar�s creyendo en el reformismo, desesperado por arrancar la corrupci�n de la sociedad. Esto es comprensible, pero es contraproducente a la hora de arrancarla de ra�z.
Hacer mejoras en el sistema significa reforzarlo, y a la larga, aumentar la miseria humana.
Cuando las condiciones locales se vuelven insostenibles, se generan tumultos. Los tumultos espor�dicos, nacidos de la frustraci�n y no de la organizaci�n, no son particularmente revolucionarios. Si hubieran estado organizados, habr�a sido una insurrecci�n, que es otra cosa. Entonces, �c�mo se organizan los anarquistas?
Los individuos se unen a grupos anarquistas para coordinar sus acciones con otros, no para que les digan lo que tienen que hacer. El grupo al completo discute una acci�n particular, pero s�lo aquellos que est�n a favor la llevar�n a cabo. Esto contrasta por completo con los grupos trostkistas en los que el individuo tiene que aceptar la l�nea de su partido.
La discusi�n en un tema importante, o en una acci�n com�n, simplemente significa la aparici�n probable de un nuevo colectivo. En cada pa�s existen federaciones de colectivos libertarios, que de esta forma permanecen coordinados (por supuesto, de forma no-autoritaria).
Este modelo de organizaci�n ya se ha generalizado en otras corrientes de la actividad pol�tica, como por ejemplo, en grupos de mujeres y en algunas asociaciones de vecinos. Si el anarquismo crece, esperamos que aumente esta forma de organizaci�n.
Grupos de personas en una calle o en un lugar de trabajo pueden organizarse as� para tomar decisiones que les incumben. Pueden mandar delegados a encuentros a mayor escala, pero siempre instruy�ndoles en lo que tienen que decir, haciendo el cargo rotatorio y revoc�ndolos si alguno intentaba autoinstituirse en l�der. �Una idea ut�pica? Ya funciona en muchos grupos, a peque�a escala. �Qu� es lo que parece tan dif�cil? Todo lo que necesitamos es una revoluci�n total en la conciencia cotidiana. De esta forma, un sistema anti-autoritario de organizar todos los aspectos de nuestra vida desde la cuna a la tumba podr�a surgir. Ser�a un tipo federalista de sociedad anarquista.
El anarquismo encuentra vital educar a la gente para una nueva sociedad. Algunos incluso dir�an que es todo lo que razonablemente podemos hacer. Intentar hacerla revoluci�n con una minor�a muy peque�a no tiene sentido, e incluso con las mejores intenciones s�lo podr�a conducir a una nueva esclavitud. Una verdadera revoluci�n s�lo puede hacerse si una gran mayor�a la quiere y participa activamente en la creaci�n de un mundo nuevo. Por supuesto, tendr�amos muchas m�s oportunidades si la ente se hubiera organizado previamente, y hubiera reflexionado sobre los consiguientes problemas y cuestiones. Lo cual significa que una de nuestras prioridades es la difusi�n de nuestras ideas.
Sin embargo, es mejor evitar presionar a la gente con sermones. No queremos meros seguidores. Otro peligro incluso peor es que hagamos de nuestras vidas un dogma. Finalmente, no queremos predicar, sino hablar con la gente.
Este �ltimo punto es importante. Probablemente, el s�ntoma m�s claro de la degeneraci�n de la sociedad moderna es que la comunicaci�n cada vez se hace m�s impersonal, m�s estandarizada y m�s subjetiva. La comunicaci�n se ha convertido en un art�culo adquirible, "sonidos" que se compran en cintas de pl�stico. Todos los medios de comunicaci�n modernos tienen 2 cosas en com�n: tienes que pagar por ellos y no hay forma de participar en ellos, o miras, o escuchas, no se te pide nada m�s.
Nuestra creencia en la libertad nos lleva a exigir libertad de expresi�n y libertad de prensa. Esto podr� sonar raro, como si se tratara de una manifestaci�n de los liberales del s. XIX. Ahora los liberales parecen bastante satisfechos de haber conseguido estas preciadas libertades.
Lo que quieren decir es que ellos tienen esas libertades, los comunes mortales, y menos los "extremistas peligrosos" como nosotros, no las tenemos. Podemos decir (casi) todo lo que queramos, pero no en horas de m�xima audiencia; podemos escribir lo que queramos, pero �se publicar� en la prensa oficial? A menos que tengamos una verdadera oportunidad de que nos escuchen, la libertad de expresi�n poco significa, y no les preocupa conced�rnosla.
Hay quien dice que el golpe de estado de Tejero fracas� porque los guardias civiles ten�an un concepto trasnochado del poder pol�tico y, por consiguiente, tomaron el parlamento. Para la pr�xima vez ya lo saben: lo que hay que tomar son las emisoras de radio.
Los periodistas, los impresores, los escritores, t�cnicos y actores quiz� deban jugar un papel muy importante en la lucha por una nueva sociedad. Est� en sus manos decir la verdad. Deber�an estar tan avergonzados de la bazofia que, obedientemente, siguen produciendo, que a estas alturas ya tendr�an que haber dimitido. Es urgente que la industria de la comunicaci�n se ponga al servicio de la agitaci�n pol�tica, y que los trabajadores controlen los contenidos de la emisi�n.
Debido a que los medios de comunicaci�n est�n tan controlados por una oligarqu�a que sabe muy bien de la importancia de su poder, hay pocas probabilidades d que podamos difundir nuestras ideas a trav�s de los medios establecidos. Necesitamos encontrar alguna otra forma de difundir nuestras ideas hasta que llegue el momento de que podamos apoderarnos de los medios de comunicaci�n.
Nos han empujado a los l�mites de lo social. Nos vemos obligados a crear nuestros propios medios para expresarnos. Naturalmente, todo ello a peque�a escala, por eso alcanzamos a un grupo reducido de gente con cada panfleto, revista, etc. Esperamos que cada peque�a acci�n se vaya sumando. Despu�s de todo, mil panfletos no son un desperdicio si logran convencer a un s�lo nuevo anarquista.
Difundir la idea es importante, se ha intentado en muchas ocasiones y de muchas formas distintas. He aqu� varios m�todos utilizados por los anarquistas para comunicar sus ideas:

La palabra impresa

El movimiento anarquista ha producido una gran cantidad de art�culos, revistas, peri�dicos, libros y panfletos a lo largo de su historia, algunos con una tirada excepcional. Muchos fueron le�dos s�lo por unos pocos y han ca�do en el olvido para siempre.
El esfuerzo ha sido una p�rdida de tiempo. Cada vez necesitamos material anarquista en mayor cantidad y mejor escrito. Aquellos que est�n receptivos deben poder tener posibilidades de informaci�n a su alcance.
Las octavillas, a menudo pasadas r�pidamente a multicopista para una acci�n concreta, son la posibilidad m�s barata y la m�s sencilla. El estilo debe ser sencillo y directo. Ilustraciones, inclu�das las fotograf�as pueden hacerse a clich� con un coste ligeramente superior.
Los panfletos baratos sobre temas concretos siempre pueden tenerse a mano cuando surja una conversaci�n sobre el tema. Este, por ejemplo, esta dise�ado para todos aquellos que insisten en las t�picas preguntas sobre la viabilidad de la sociedad anarquista como "�y qu� pasar�a con los asesinos?"
Las revistas y peri�dicos pueden ser de dos tipos: aquellos dirigidos o de inter�s s�lo para los anarquistas, y aquellos que apuntan a una multitud no comprometida. Parece que ha muchas publicaciones para anarquistas convencidos, pero muy pocas con el fin de agitar a las conciencias dormidas. Hay unas cuantas publicaciones anarquistas de gran calidad: adem�s, muchos anarquistas trabajan en publicaciones locales sobre temas que conciernen a la comunidad.
La publicaci�n de libros y su distribuci�n son tambi�n una parte importante del movimiento. Puedes encargar libros anarquistas en tu biblioteca local. Tambi�n quedan muchos libros por escribir. Necesitamos m�s trabajos sobre teor�a anarquista, m�s an�lisis de la sociedad actual y de las estrategias adecuadas, para variar. La ficci�n o la poes�a tambi�n entran en la esfera de acci�n. Escribir un libro no es algo tan imposible como parece al principio. Muchos escritores son perfectos idiotas, de hecho.

Teatro callejero.

Este medio de comunicaci�n no ha sido lo suficientemente explotado por los anarquistas. Escribir y ensayar obras puede llevar ala formaci�n de un colectivo. El procedimiento legal es solicitar un "permiso de planificaci�n" (Aseguraos de poneros un nombre inofensivo). Por otra parte, el "Ej�rcito de Santa Claus" que invad�a los departamentos de juguetes en los grandes almacenes de Amsterdam y repart�a juguetes a los ni�os tambi�n estaban haciendo teatro callejero, aunque de una forma menos legal. Alg�n tipo de actuaci�n semi-teatral que lleve a la gente a reflexionar es una buena alternativa a las manifas de siempre.

Encuentros p�blicos

Hubo una �poca en que los encuentros anarquistas llamaban a 30 o 40mil personas. Los encuentros p�blicos han declinado a favor de los entretenimientos de masas. Cincuenta personas es un buen n�mero hoy d�a. Elegid un tema, seleccionad portavoces, alquilad un local y haced publicidad. Puede suponer mucho esfuerzo pero a veces aparecen nuevos miembros o al menos suscita inter�s. La gente os tomar� m�s en serio.

Medios de comunicaci�n alternativos

Este t�tulo tan vago quiere cubrir medios de comunicaci�n heterodoxos desde las chapas y las pintadas a spray hasta los v�deos. Peque�os mensajes dirigidos a la difusi�n pueden escribirse en puertas de w�teres o escribirse a spray en las paredes de la autopista. El v�deo no es muy caro, ni es muy dif�cil conseguir c�maras alquiladas. Tambi�n cabe la posibilidad de las emisoras de radio piratas, y no hay porqu� prescindir de la danza o el mimo u otras ideas para transmitir un mensaje. Usa tu imaginaci�n.
Aunque estamos exclu�dos del mercado de medios de comunicaci�n para las masas, hay otras formas de transmitir nuestras ideas.
Finalmente, la forma en que una idea se comunica es casi tan importante como la idea en s�. Si permite o promueve la participaci�n de la gente para que �sta deje de ser una simple audiencia y pueda expresarse por s� misma, es un desaf�o directo al sistema de poder que necesita mantenernos d�ciles.

M�sica

La m�sica rebelde o revolucionaria tiene una historia mucho m�s antigua que la que los modernos j�venes de hoy o los caducos hippies de ayer puedan imaginar. Cr�ase o no, muchas �peras giran en torno a temas revolucionarios. En el s. XVIII, en la d�cada de los 30, la posesi�n de un instrumento musical en Inglaterra estaba prohibida para los estamentos sociales m�s bajos, ya que los m�sicos errantes eran verdaderos agitadores del descontento social.
Muchos anarquistas eligen la m�sica como medio de comunicaci�n con la gente. Es una forma de actividad �til para los anarquistas, y adem�s es divertida. Por desgracia, mucha de la actual m�sica anarquista, ni es anarquista ni es m�sica, pero hay alguna buena, y alguna incluso muy buena. Cuesti�n de gustos.
La m�sica tiene la fuerza de apelar a las emociones directamente. Es posible comunicarse de una forma m�s b�sica. Tambi�n se puede utilizar para hipnotizar y manipular a la gente, cosa que espero que evitemos hacer.
Por tanto, lo que necesitamos hacer es que la m�sica llegue a la gente, animarles a intentarlo y a sacar a relucir su creatividad. Las posibilidades de la grabaci�n casera son muy interesantes.
Necesitamos crear una m�sica alternativa que desaf�e a la industria musical Que a�llen cuando se enteren de que sus cintas se est�n grabando ilegalmente. Les hemos puesto las cosas f�ciles demasiado tiempo.

El arte

Los cuadros expuestos en las pinacotecas han sido descritos como arte de museo; eso quiere decir que son objetos para ser admirados, comprados y vendidos. Separan el arte de la vida y de la gente. El arte como un art�culo en venta es lo mejor que este sistema puede ofrecer. El arte como actividad no podr�a ni entenderse ni permitirse.
Hay una necesidad imperiosa de que la gente corriente libere sus capacidades creativas. Al menos esto se puede intentar poner en pr�ctica cuando hablamos con la gente. Se pueden encontrar formas de trabajar para el movimiento y divertirse al mismo tiempo. A trav�s de la creatividad podemos llegar a partes ocultas de la gente que otras ideas no alcanzar�an.
Difundir la idea, es decir, hacer "propaganda", ha de ser uno de los objetivos primordiales de la estrategia anarquista. Por encima de todo, una revoluci�n anarquista requiere que la gente sepa lo que hace y porqu� lo hace. Nadie puede ser obligado a ser libre: o se elige y se toma, o no es verdadera libertad. Nuestra labor es m�s dura que la de los testigos de Jehov� que van de puerta en puerta. No basta con que digamos a la gente lo que tiene que pensar: o piensan por s� mismos, o no son verdaderos anarquistas.

La escuela y la educaci�n

Aunque desconfiamos en principio de la instituci�n escolar, los anarquistas tiene gran fe en el poder de la educaci�n. Una de las mayores fuentes de esperanza para u mundo mejor es que la pr�xima generaci�n, con la ayuda necesaria, crezca menos neur�tica que la anterior. Algunos dicen incluso que educar a los ni�os para la libertad es la �nica esperanza real de crear una sociedad anarquista.
Las escuelas se ocupan principalmente de seleccionar y dividir a los ni�os en niveles para su futuro papel en una sociedad jerarquizada, y asegurarse de que internalizan la competitividad, la jerarqu�a y el respeto a la autoridad. Este sistema exige que la mayor�a de los ni�os, y de los adultos, se sientan inferiores. Los anarquistas pensamos que las pruebas acad�micas son una medida insignificante respecto al potencial de una persona para jugar un papel importante en la sociedad. El culto al experto profesional est� dise�ado para destruir nuestra auto-estima en nuestras posibilidades y en nuestra capacidad de juicio.
Los anarquistas nos oponemos al castigo corporal y a todas las formas de obligaci�n en la educaci�n. La asistencia a clase deber�a ser voluntaria. La obligatoriedad destruye el entusiasmo natural por saber y comprender. La verdadera educaci�n es lo contrario a la escuela obligatoria, donde se aprende principalmente a temer y respetar la autoridad. Necesitamos, en cambio, que nuestros hijos desarrollen una capacidad cr�tica para entender el mundo, para ver los cambios que es necesario hacer para crear un lugar mejor para todos, y ser capaces de llevar a cabo estos cambios.
Los anarquistas nos oponemos al adoctrinamiento religioso en los colegios. El miedo y la superstici�n no tienen lugar en una educaci�n �tica. La educaci�n religiosa deber�a abolirse y sustitiurse por una clase enfocada a discutir cuestiones morales y filos�ficas basadas en la preocupaci�n y el respeto a los dem�s.
Es una locura pensar que la educaci�n actual s�lo consiste en pasar 1 a�os o m�s de nuestras vidas en colegios que nada tienen que ver con el mundo exterior. Ser�a mucho m�s saludable para nuestra educaci�n que �sta integrara aspectos del trabajo cotidiano y la vida social. As�, las habilidades de cada uno podr�an ser reconocidas por la sociedad y utilizadas para la educaci�n de otros. Necesitamos destruir las l�neas divisorias entre trabajo, juego y educaci�n. La educaci�n deber�a estar disponible en cualquier momento de nuestras vidas, en lugar de estar confinada arbitrariamente a esa parte de la vida que pasamos en la escuela. Todos somos alumnos y profesores potenciales, todos tenemos habilidades que desarrollar y que ense�ar durante toda nuestra vida.
Los anarquistas estamos generalmente de acuerdo en que la completa liberaci�n de la educaci�n depende de la creaci�n de una sociedad anarquista. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para intentar crear entornos m�s libres donde los ni�os puedan crecer y aprender, aqu� y ahora. Algunos anarquistas han educado a sus hijos en casa. Otros los han educado conjuntamente con otros padres e hijos. Han trabajado juntos en lugar de permanecer en n�cleos familiares aislados. En las �ltimas 3 d�cadas varias escuelas libres se han establecido bas�ndose en principios libertarios, y han desempe�ado un servicio muy valioso demostrando de forma pr�ctica que hay alternativas posibles. Sin embargo, han tenido que enfrentarse a constantes problemas econ�micos y a todos los otros problemas que supone vivir en una sociedad como la nuestra intentando crear una sociedad libre.
Algunos anarquistas y otros que comparten sus puntos de vista sobre la educaci�n han llegado a la conclusi�n de que en un futuro predecible, la mayor�a de los ni�os asistir�n a escuelas estatales y, por tanto, han intentado cambiar estas escuelas desde dentro, as� como a los padres y profesores.
Aunque hacia los a�os 60 la instituci�n escolar hab�a aceptado los m�todos libertarios en la escuela brit�nica de A. S. Neill's Summerhill, se trataba de una escuela privada a la que s�lo ten�an acceso ni�os de padres ricos, que se horrorizaron al ver que m�todos similares se estaban adoptando en escuelas p�blicas para ni�os de clase obrera. Los intentos m�s fruct�feros se dieron en la Risinghill School y en William Tyndale School de Londres, pero fueron abortados por la autoridad educativa local y los profesores fueron expulsados.
La lecci�n a extraer para aquellos que vuelvan a intentarlo en el futuro es que es esencial romper el aislamiento al que se somete alas escuelas respecto a la comunidad, para que los padres entiendan y apoyen activamente la implantaci�n de la pedagog�a libertaria en los colegios

Conclusi�n

Para una consideraci�n m�s detallada de la teor�a anarquista, hemos inclu�do una bibliograf�a, hemos hecho listas de �reas de actividades y subrayado la corriente anarquista. No hemos intentado indicar que tipo de actividad conducir� m�s probablemente a un futuro antiautoritario. Este tipo de juicio requiere una consideraci�n m�s detallada de la naturaleza de la sociedad en cuesti�n y de una estrategia revolucionaria. Esperamos que t� sacar�s tus propias conclusiones. Los anarquistas siempre crean su propia opini�n.
Si est�s interesado, lee m�s, habla con los anarquistas de tu localidad, reflexiona sobre las ideas. Hay mucho que hacer.
�Se te ocurre alguna buena excusa para no ser anarquista? Bueno, pues entonces, �adelante!
Traducido del ingl�s por Mayte (Ateneo Libertario de Zaragoza)
Original Credits:
First printed and published by: The Anarchist Media Group, Cardiff (UK)
Later published in l988 jointly by: Black Sheep Publications, Dark Star, and Rebel Press
Typeset and printed by: Aldgate Press, 84h Whitechapel High Street, London El
Distribute Freely:
It's not copyrighted... (As if that'd make a difference!)

Further Reading
Introductions To Anarchism
ABC OF ANARCHISM, Alexander Berkman, Freedom Press, L2.00
ANARCHISM AND ANARCHIST-COMMUNISM, Peter Kropotkin, Freedom Press, L 1.25
ANAKCHIST READER, THE, George Woodcock, Fontana, L2.95
ANARCHY, Malatesta, Freedom Press, Ll.00
ANARCHY IN ACTION, Colin Ward, Freedom Press, L2.50
FLOODGATES OF ANARCHY, Stuart Christie and Albert Meltzer, Kahn & Averill, L3.25
Classics Of Anarchism
Bakunin:
CRITIQUE OF STATE SOCIALISM, A, B Books, L1.50 (comic strip version)
GOD AND THE STATE, B Books, 80p
PARIS COMMUNE AND THE IDEA OF THE STATE, THE, B Books, 30p
Godwin:
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Kropotkin:
CONQUEST OF BREAD, THE, Elephant Editions, L3.60
FIELDS, FACTORIES AND WORKSHOPS TOMORROW, Freedom Press, L3.50
GREAT FRENCH REVOLUTION, THE, VOLS I & 2, Elephant Editions, each L3.95
MUTUAL AID, Freedom Press, L3.50
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See also books by Proudhon, Malatesta, Goldman and Berkman
Anarchist `-isms'
Anarcha-feminism:
QUIET RUMOURS, various authors, Dark Star/Rebel Press, Ll.80
UNTYING THE KNOT, Freeman and Levine, Dark Star/Rebel Press, 60p
WOMEN IN THE SPANISH REVOLUTION, Solidarity, 60p
Anarcho-syndicalism:
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Anti-militarism/self-defence:
PROTEST WITHOUT ILLUSIONS, Vernon Richards, Freedom Press, L2.50
STRANGE VICTORIES, Elephant Editions, L 1.95
TOWARDS A CITIZENS' MILITIA, Cienfuegos Press, L 1.50
Federalism:
KROPOTKIN'S FEDERALIST IDEAS, B Books, 25p
Individualism:
EGO AND ITS OWN, THE, Max Stirner, Rebel Press, L4.50
Mutualism:
See the writings of P-J Proud hon
Situationism:
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See also the SpectacularTimes pocketbooks (six titles in print priced 50p to L1.00)
Anarchist Issues
Animal Liberation:
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KILL OR CURE?, Arc Print, L2.25
UP AGAINST THE LAW, Arc Print, L 1.50
Ecology:
POST-SCARCITY ANARCHISM, Murray Bookchin
EARTH FIRST READER, THE, ed. Dave Foreman
Education:
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RAVEN, THE, VOL 2, L2.50 (article on Walden School)
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Abuses of the Media:
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`Illegal' actions:
RADIO IS MY BOMB, Hooligan Press, L2.40 (DIY guide to pirate radio)
WITHOUT A TRACE, L2.00 (about `getting away with it')
ECODEFENSE (a field guide to monkeywrenching), ed. Dave Foreman
Riots/insurrection:
FROM RIOTS TO INSURRECTION, Alfredo M Bonnano, Elephant Editions, L 1.00
LIKE A SUMMER WITH A THOUSAND JULYS, BM Blob, Ll.50
Anarchist History
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SLOW BURNING FUSE, THE, John Quail
Russian Revolution:
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INTRO TO MY DISILLUSIONMENT IN RUSSIA, Emma Goldman, Phoenix Press, 20p
RUSSIAN TRAGEDY, THE, Alexander Berkman, Phoenix Press, L2.50
Spanish Revolution:
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ANGRY BRIGADE 1967484, THE, Elephant Editions,Ll.20
BONNOT GANG, THE, Richard Parry, Rebel Press, L4.95
BLACK FLAG, THE, Jackson, RKP, L3.00 (h/b)(about Sacco and Vanzetti)
HAYMARKET SPEECHES, THE, Voltairine de Cleyre, Cienfuegos Press, L2.40 (as above)
MALATESTA: HIS LIFE AND IDEAS, Vernon Richards, Freedom Press, L3.00
RED VIRGIN, THE, University of Alabama Press, L6.00 (memoirs of Louise Michel)
SABATE: GUERILLA EXTRAORDINARY, Tellez, Elephant Editions, L2.95
Anarchist Fiction
FREE, THE, M Gilliland, Hooligan Press, L 1.80
FROM BENEATH THE KEYBOARD, Hooligan Press, L2.00 (short stories/poetry)
MONKEY WRENCH GANG, THE, Edward Abbey
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See also writings of the mysterious B Traven (author of THE TREASURE OF THE SIERRA MADRE)
Anarchist Fiction: Sci-Fi
DISPOSSESSED, THE, Ursula K leGuin, Granada
LaNAGUE CHRONICLES, THE, F. Paul Wilson
UNGOVERNED, THE, (appears in _True Names and Other Dangers_), Vernor Vinge
CONQUEST BY DEFAULT, (appears in _Threats and Other Promises_), Vernor Vinge
ILLUMINATUS TRILOGY, THE, Robert Shea and Robert Anton Wilson, Sphere, L2.95
See also other libertarian influenced SF writers, e.g. Michael Moorcock, Doris Lessing, Marge Piercy, Kate Wilhelm,
The books listed are available from alternative bookshops. Most can also be obtained from A Distribution, 84b Whitechapel High Street, London E1 7QX or from Housmans, 5 Caledonian Road, London N1 9DX.
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