ESTE ARTICULO ESTA SACADO DEL LIBRO "LA CULTURA DE LA OTRA EUROPA", EDITADO POR EDICIONES BAUSP, QUE RECOGE LA VIDA Y LA OBRA DE LOS PENSADORES QUE FORJARON PARTE IMPORTANTE DE NUESTRA CULTURA, OLVIDADOS Y VILIPENDIADOS POR LOS ENEMIGOS DE NUESTRA EUROPA, ADMIRADOS POR NOSOTROS, LES DEBEMOS OFRECER NUESTRO TRIBUTO .Y COMO ME DIJO EL EDITOR DEL LIBRO: "TODO LO QUE VALE LA PENA EN MIL VIDAS ESTA EN ESTA "OTRA EUROPA"Y TIENE RAZÓN ,POR ESO CREO QUE LA DIFUSON DE ESTA OBRA ES ALGO IMPRESCINDIBLE PARA CONOCER ALGO MAS DE NUESTRA CULTURA Y DISFRUTAR DE ELLA.

ARTHUR SCHOPENHAUER

 

"Mi obra se dirige a una minoría: Esperaré sin impaciencias a que surja este pequeño grupo de personas cuya disposición de espíritu, que no es la ordinaria les capacita para comprender".

Arthur Schopenhauer nace en la ciudad libre de Dantzig, en febrero de 1788, hijo de un renombrado comerciante cuya herencia sabiamente administrada a pesar de la madre, que proporcionó los recursos suficientes para vivir pudiendo dedicarse plenamente a la filosofía. Trasladada la familia a Hamburgo cinco años después Arthur recibe una educación esmerada a la vez que viaja por diversos países europeos, buena causa sin duda ésta de la ausencia total de chauvinismo patriotero en su obra: Es Francia en 1799, Checoslovaquia en 1800 Alemania, Holanda Inglaterra, Suiza, Francia, Austria y Suiza en 1803, y un largo etcétera que durará lo que su vida.
A la muerte del padre (1806), su madre funda un salón literario en Weimar, Schopenhauer conoce, entre otros, a Klopstock o al misto Goethe, con el que mantendrá una interesante relación a raíz de las respectivas teorías de los colores En 1807 tiene que abandonar Gotha, donde se encontraba, por los enemigos que generan sus mordaces sátiras. En su persona va cumpliéndose lo que más tarde escribirá: 'El hombre tiene que ser, en cierto ser,rudo, obra de sí mismo". Solitario hasta la médula (Su amigo Gwinner diría: "Jamás ha existido un hombre que se haya sentido tan solo como Schopenhauer El anacoreta indio es un ser sociable comparado con él, pues en aquél el aislamiento se debe a motivos prácticos. Para él, en cambio, era el resultado del conocimiento", su obra filosófica, profunda y personalista, es obra de juventud, quizá como la de ningún otro autor: A los 25 años concluye "De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente'; a los 28, "De la visión y los coloras', ya os 30, su obra principal, "El mundo como voluntad y representación', que será publicada en el mismo año (1818) y que en su mayor parte acabará vendiéndose a peso por su escasez de éxito. Pocos autores has, destacado lo joven que era Schopenhauer en el momento de escribir sus más importantes obras lo cual por otra parte explica que su filosofía carezca de la pesadez académica de otros y que se dirija por el contrario, al análisis directo de fenómenos naturales e incluso diarios.
En 1820 se enfrenta públicamente a Hegel, 'el Calibán intelectual", de cuya "pseudofilosofia había escrito recientemente que era "adecuada totalmente para corromper y embrutecer los espíritus'. Su filosofía choca directamente con la de Hegel, buena causa sin duda del olvido de sus contemporáneos; durante once años intentará, fiel a su consigna de que 'no hay victoria sin lucha', que le autoricen cursos en oposición a Hegel pero nadie acudirá a sus clases y no conseguirá ni un solo discípulo.

No será hasta 1839, cuando la Real Academia de Noruega premie su "Sobre el libre albedrío', que nuestro filósofo reciba su primer y único reconocimiento público. Intenta de la Academia Danesa un premio similar con su "Fundamento de la moral" pero, a pesar de ser el único concursante,fracaso por insultar en el texto a los filósofos que la academia considera "sumos'. Schopenhauer es demasiado orgulloso para ceder, habla de la influencia 'sumamente perniciosa, embrutecedora y pestilente' del hegelino. La crítica, en todas sus obras acogerá sus escritos con comentarios muy desfavorables. En 1843 consigue que se realice la segunda edición del "Mundo" que, como la primera despierta criticas negativas y no se vende. Sólo un año antes de su muerte verá la tercera edición de su obra principal; con su "Parerga y Paralipomena"
En 1851 obtiene algunos comentarios favorables. Cuando Shopenhauer muere, en septiembre de 1860, puede sentirse satisfecho de no haber tenido que modificar nada de una filosofía elaborada en plena juventud y que, con perspectiva histórica, bien podemos considerar como la pauta auténticamente moderna a la que aún queda mucho para hacer justicia. 'El sistema de la conjuración del silencio puede prolongar sus efectos durante una buena temporada, por lo menos los años que yo viva, con lo que algo va ganando. Si de cuando en cuando alguna voz indiscreta suena aquí y allá, pronto es ahogada por el estrépito de los profesores que saben entretener al público con grave semblante, de muchas otras cosas. Sin embargo les aconsejo que se atengan más unánimemente a su sistema y particularmente que vigilen a los jóvenes, de los cuales son de temer graves indiscreciones".
Tachado de pesimista, de negativo, esos calificativos responden a una lectura superficial de su obra; verdaderamente profunda ésta, saca a colación una serie de postulados que serán un siglo después eje de la evolución filosófica. Voluntarisno, existencialismo y otras tendencias contemporáneas nacen de Shopenhauer, como la música de nuestro siglo nace de Wagner de forma indefectible.
Frente a las otras filosofías, que no son sino palabras y que se limitan a interminables disquisiciones teórica, ('Explicar palabras por palabras o conceptos por otros conceptos -ya esto se reducen la mayor parte de las discusiones filosóficas., no es otra cosa que un juego en que se comparan las esferas de las nociones para ver si caben o no las unas en las otras, el eterno solitario elabora un conjunto monolítico, al margen de academias y escuelas en el que cada parte es necesaria y se relaciona con las demás, aportando una nueva concepción del mundo. El mismo define su obra así. "El tema dado de toda filosofía no es otro que la conciencia empírica que se descompone en conciencia del propio yo y conciencia de los demás objetos. Pues todo esto es lo inmediato, lo realmente dado. Toda filosofía que en vez de partir de aquí tome su punto de partida de nociones abstractas, tales como un absoluto, La sustancia absoluta, Dios, lo infinito, lo finito, la identidad absoluta, el ser, la esencia, etc..., será un constructor sobre arena y no podrá conducir a ningún resultado real'.
La idea fundamental de su pensamiento gira en torno a la voluntad. adelantándose con ello a su más preclaro discípulo. 'El primer paso para entender el principio fundamental de mi metafísica es reconocer que la voluntad tal como cada ser la lleva en si, no proviene del conocimiento, no es una mera modalidad del conocimiento, ni un fenómeno secundario derivado del cerebro y condicionado por él como la inteligencia, sino que es el primero:
del conocimiento, la esencia de nuestro ser, la buena primitiva que creó nuestro cuerpo y que lo conserva' Enfrentado por igual al materialismo que luego estructuraría su contemporáneo Man, y al misticismo cristiano Schopenhauer busca ese algo eterno que subyace bajo la naturaleza, que da vida a los animales y que empuja al hombre a actuar, que palpita en las plantas y da cohesión al cristal, que dirige la aguja al norte magnético y da fuerza a la atracción de unos planetas a otros, y a ese algo le llama voluntad. En esa fuerza indescriptible, pero intuitivamente perceptible, en esa voluntad, se halla la esencia más íntima del mundo.

"Los judíos son, según dicen ellos, el pueblo elegido de Dios. Es posible, pero se difieren los gustos, pues no son mi pueblo elegido. Los judíos son el pueblo elegido de su Dios, y su Dios es como pintiparado para tal pueblo. Vayase lo uno por lo otro.
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Arthur Schopenhauer


Los más sociables de todos los hombres suelen ser los negros, como también son los más atrasados intelectualmente'.
Arthur Schopenhauer


Ah! Si la cantidad de la sociedad pudiese ser reemplazada por la calidad!. Entonces merecería la pena vivir en el gran mundo, pero, desgraciadamente, cien locos puestos en un montón no llegan a formar un hombre razonable".
Arthur Schopenhauer

De ahí su decidida crítica al materialismo, que le califica entre los mas destacados filósofos idealistas. La materia como tal no es principio alguno, es simplemente representación fenómeno aparente de la íntima voluntad que todo lo mueve. La materia es la apariencia externa por la que percibimos el mundo, pero carece de finalidad en sí misma; en ella no puede nacer ni acabar nada. 'El absurdo fundamental del materialismo consiste en tome lo objetivo como punto de partida, como primer principio de explicación. Encuentra la realidad objetiva bien en la materia en abstracto, bien en la sustancia, es decir, en la materia determinada por la forma y dada empíricamente tal como la encontramos en los cuerpos simples de la física y en sus combinaciones elementales. Admite existencia absoluta de esta materia como cosa en si, deduciendo de ella toda la naturaleza orgánica y el sujeto consciente y explicándolos en su totalidad, siendo así que todo lo objetivo está variamente condicionado en cuanto objeto por el sujeto y sus formas de conocimiento, y la supone previamente de modo que si con el pensamiento eliminarnos el sujeto desaparece totalmente el objeto.
Pertenece a ideologías absurdas hacer de la materia o del tiempo una base filosófica; al criticar el sistema que llegó por el que una evolución en el tiempo (proceso de tesis a síntesis) pudiera originar una base filosófica, cuando en nada cambia lo que las cosas esencialmente son, Schopenhauer está creando ya lo más genuino de la corte filosófica opuesta al marxisno, corriente aun pobremente estudiada en nuestros días. Contra los discípulos Hegel, que convienen la historia en el asunto principal de la filosofía, afirma: "Los que construyen así la marcha del mundo o, según dicen ellos, de la historia, no han comprendido el principio fundamental de toda filosofía, según la cual el nacer y el devenir o llegar a ser no son más, que fenómenos; sólo las Ideas son eternas y el tiempo es ideal".

Sin principios firmes, una vez puestos en movimiento los instintos inmorales por las impresiones externas, nos dominarían por completo. Sostenerse firmes en los principios, seguirlos a despecho de los opuestos motivos que nos solicitan, es lo que se llama poseerse a sí mismo.
Arthur Schopenhauer

En una época en que la razón parece triunfar, Schopenhauer esboza toda una teoría personalista del irracionalismo. Frente a la lógica, que sólo percibe la apariencia de los fenómenos, propone la Intuición como única vía para el conocimiento real de la esencia de las cosas. "La intuición no es una opinión, es la cosa misma; en cambio, con el conocimiento abstracto, con la razón, nacen a la vez la duda y el error en el terreno teórico; en el práctico, la inquietud y el arrepentimiento La intuición proporciona una percepción rotunda, indudable, absoluta, sin posibilidad de error. Por ella el hombre llega a desprenderse de su propio egoísmo y entra en la contemplación, identificándose con el ser contemplado: Aquí empieza la fenomenologia del Arte.
Schopenhauer concibe la vida como una lucha constante, como un permanente esfuerzo, como dolor. Esa lucha es consecuencia de la coacción de la voluntad de vivir en cada ser, que le obliga a seguir los intereses de su especie. 'La vida no se presenta en manera alguna como un regalo que debemos disfrutar, sino como un deber, una tarea que tenemos que cumplir a fuera de trabajo'.
Por cuanto coloca la vida de la especie en un puesto central del desarrollo del mundo, el filósofo de Dantzig puede considerarse como adelantado de todos los estudios de genética posteriores. Para él, la vida es el enfrentamiento constante de cada individuo por perpetuar su especie, llegando a esbozar incluso toda una teoría del amor sexual. ''La fuerza del instinto genital, en el cual se concentra todo ser animal, demuestra además que el individuo tiene conciencia de que es una criatura pasajera, que debe consagrarse completamente al cuidado de conservar la especie, puesto que en ésta radica su verdadera existencia
Schopenhauer vuelve los ojos, como luego lo harán todos los románticos, hacia la Naturaleza, 'nunca bastante admirada". La salud le preocupa excesivamente y en toda su vida procurará aplicar cuantas medidas sean posibles, pues afirma que sin salud no hay felicidad posible. Filósofo eminentemente jerárquico, cree en la absoluta y necesaria desigualdad entre los hombros y la pregona. Las diferencias inherentes a los hombres transpiran en la totalidad de su obra; de sus largos comentarios sobre el genio, por ejemplo, entresacamos lo siguiente: "Estos individuos, capaces de juzgar la obra del genio. son siempre personalidades aisladas, pues la masa, La multitud, es y será siempre estúpida e imbécil por componerse de medianias Ese sentido aristocrático, ese inmenso orgullo de saberse superior, le aleja de sus contemporáneos y le enfrenta a ellos. En su soledad, lejos de la masa y de los aplausos, es cuando el filósofo se siente más fuerte, más seguro de sí mismo.
Schopenhauer cree en la libertad del hombre, aunque la compagina con la existencia de una fuerte voluntad que todo lo condiciona, en una extrema fatalidad. 'La filosofía debe poder conciliar la fatalidad más inflexible con la libertad llevada hasta la omnipotencia; y esto solo puede hacerlo sin mengua de la verdad atribuyendo toda la fatalidad al obrar (operari) y toda la libertad al ser y la esencia (esse).
Cuando su obra penetra en el tema del dolor del mundo, del hundimiento del hombre en el aburrimiento, sus escritos parecen tornarse pesimistas; frente al carácter positivo del dolor, la felicidad se le presenta como algo negativo cuya esencia no es sino ausencia de dolor. Un ser racional -afirma- no puede perseguir el placer sino evita el dolor. Pero es en este punto de partida que Schopenhauer busca el consuelo postrero en la negación de la voluntad de vivir. 'El dolor puede ser el camino de la salvación y entonces será respetable cuando toma la forma de conocimiento puro para conducirnos a la verdadera resignación como aquietador del querer". En el instante en que el filósofo se separa diametralmente de la vía que luego seguirá Nietzsche, e influido sin duda por el conocimiento de los Upanishads, al que le había introducido el orientalismo F. Majer, Schopenhauer ve en la superación de la individualidad la única posibilidad de llegar a la contemplación do la Idea. A muchos sorprenderá encontrar en este punto de su obra hablar de ascetismo, heroismo, abnegación, compasión y renuncia del yo. Porque sólo renunciando al propio interés, sólo en esa consoladora nada que solo él ha sabido describir como la ausencia de todo dolor, puede lograrse la definitiva paz. Al llegar a este punto de su filosofía, ésta adquiere un tinte de consolación trascendente en la autonegación total. Schopenhauer cree en la necesidad metafísica del hombre, en algo tras la muerte que no ha de ser necesariamente paraíso ni infierno, sino deseo de anulación en la nada, confusión con esa voluntad como principio que tan magistralmente ha descrito a lo largo de toda su obra.
Al cabo de siglo y medio, se recuerdan sus palabras, justificativas de toda una obra, escritas en el prólogo a la 2a edición del Mundo: 'Una época como ésta no tiene ya coronas de gloría que otorgar; su alabanza se ha prostituido y su censura no tiene importancia. Hablo en serio, y prueba de ello es que si tuviera la menor intención de obtener el aplauso de mis contemporáneos, hubiera borrado de mis obras muchos pasajes que chocan abiertamente con sus opiniones y que más bien les molestarán. Pero creería rebajarse si para conseguir su aprobación sacrificase una tilde de mis escritos. Mi norte fue siempre la verdad; persiguiéndola, no he buscado otra cosa que mí propia satisfacción y he vuelto la cabeza para no ver una generación que tan bajo ha caído en punto a aspiraciones intelectual.. J,T.

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