HORST WESSEL
Era por la noche y yo estaba disfrutando del placer de la lectura con un buen libro. Estaba relajado y el teléfono sonó, lo cogí con inquietud, la llamada era peor de lo que esperaba, HORST WESSEL había sido tiroteado.
Con miedo, yo pregunté, ¿muerto? No, pero no hay muchas esperanzas. Yo sentí como si un muro se me cayera encima. Era increíble, no podía ser. Pocos días después, me encontraba dentro de una pequeña habitación en el sótano de un hospital, estaba impactado por lo que estaba viendo. Un impacto de bala en la cabeza había producido un daño terrible a ese heroico muchacho, su cara estaba destrozada. A duras penas podía reconocerle, pero él estaba feliz, estaba sereno y le brillaban los ojos. A pesar de esto no podíamos hablar durante mucho tiempo, el doctor le ordenó que estuviera en calma. El solo me repetía estas palabras: YO SOY FELIZ, el no necesitaba decir esto.
Su juventud y su brillante sonrisa se sobreponían a la sangre y a las heridas. Yo me senté en su cama, era Domingo por la tarde, mientras que un flujo de visitantes iba llegando hasta la noche. Uno podía tener esperanza, la fiebre estaba bajando, y las heridas cicatrizaban. Él se incorporó un poco y habló, ¿sobre qué? A cerca de nosotros, a cerca del movimiento, a cerca de sus camaradas. Ellos se mantuvieron firmes en su puerta todo el día, uno tras otro llegaban y levantaban el brazo para saludar al joven líder, en ese momento. Yo no podía considerarlo de otra manera. Le miré las manos, que eran ahora pequeñas y blancas. Su nariz resaltaba en su cara, y sus ojos mantenían el brillo, pero la fiebre volvía, el no comía, su salud gradualmente declinaba, aunque su espíritu se mantenía fresco. No le permitían leer, solo le dejaban hablar, era difícil obedecer las advertencias de la enfermera.
Cada vez que salía de la habitación , no sabía si lo iba a ver de nuevo, ¿quién lo sabía? La solitaria madre se sentaba fuera, destrozada, su cara reflejaba una pregunta.¿ conseguirá su hijo salir de esta situación? ¿qué podía decir uno salvo sí?. Yo intentaba convencerme a mí mismo y a los demás. Su estado empeoraba, pero el Jueves, estaba un poco mejor, él quería hablar conmigo, el doctor me dió un minuto. Que duro es estar en una habitación donde la muerte está presente. El no conocía como de seria era su situación, pero sentía que quizá esta no fuera la última oportunidad de no rendirse. La enfermera le ayudó muchísimo, y eso le reconfortaba.
Yo le decía, no pierdas la esperanza, la fiebre va y viene, el movimiento también ha sufrido en los dos últimos años, pero ahora es fuerte y compacto. Esto le consolaba. Vuelve , sus ojos, sus manos, sus secos labios, decían, yo salí con el corazón encogido. Yo temía que fuera la última vez que le viera. El Sábado por la mañana, todo era irremediable, el doctor no permitía visitas largas, tenía alucinaciones, no reconocía ni a su propia madre.
Eran las 6:30 de la madrugada del Domingo, él murió después de una dura lucha. Estuve sobre su cama dos horas más tarde, no podía imaginarme que aquel era HORST WESSEL, su cara estaba amarillenta, las heridas todavía cubiertas con los vendajes, la barba sin afeitar, sus ojos medio cerrados y vidriosos miraban fijamente a la eternidad. Su cuerpo yacía en medio de flores, tulipanes rojos y violetas.
HORST WESSEL había muerto. Sus restos mortales mostraban lucha y conflicto. Casi podía sentir, a su espíritu elevarse, vivir con nosotros. Él lo creía, él lo sabia. Él marchaba en espíritu en nuestros corazones.
TUMBA DE HORST WESSEL
Un día en Alemania , trabajadores y estudiantes marcharan juntos cantando su canción. ÉL ESTARÁ CON NOSOTROS. Él lo escribió en un momento de éxtasis, de inspiración, la canción emanó de él, nació como testimonio de su vida. Nuestros camisas pardas lo están cantando en toda nuestra nación. En 10 años, los niños la cantaran en las escuelas, los trabajadores en las fábricas, los soldados en las marchas. Su canción le hará inmortal, ésta refleja como murió y como vivió. Un viaje entre dos mundos, entre el ayer y el mañana, entre lo que fue y lo que será., UN SOLDADO DE LA REVOLUCIÓN ALEMANA. Él estuvo siempre en pie con la mano en su cinturón, erguido y orgulloso, con la sonrisa de juventud en sus rojizos labios, siempre listo para arriesgar su vida, así es como nosotros le recordaremos. Las perpetuas e interminables secciones marcharan con su espíritu. Un pueblo humillado se levantará y comenzará a moverse. La Alemania que se levanta demanda estos derechos: LIBERTAD Y PROSPERIDAD.
El marcha con nosotros, muchos no le conocerán, otros irán donde el está , él cabalgará en silencio con nosotros, LAS BANDERAS ONDEARAN, LAS TROMPETAS SONARAN Y EN MILLONES DE GARGANTAS RESONARÁ LA CANCIÓN DE LA REVOLUCIÓN NACIONALSOCIALISTA:
DIE FAHNE HOCH!!!
JOSEPH GOEBBELS DER ANGRIFF FEBRERO 1930.
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HORST WESSEL
STURMFÜHRER 5/B>
GAUSTURUM BERLIN