Mensaje Personal






Esta pagina ha sido creada con el exclusivo proposito de honrar y glorificar a Nuestro Se�or Jesucristo como nuestra �nica esperanza de salvaci�n. Con la visi�n de que solamente atraves de El podemos escapar del tormento del infierno y ser trasladados a su reino, el reino de Dios.





EL MARAVILLOSO PLAN DE DIOS PARA LA SALVACION

Cuando estudiamos la Biblia detenidamente, su palabra nos declara que Dios hizo una promesa de salvaci�n y esta promesa o plan de salvaci�n fue hecha por Dios desde antes de la creaci�n del mundo y de todo lo que hay en el, incluy�ndonos a nosotros, la raza humana. Sabemos esto cuando leemos versos como en Tito, capitulo1,verso 1 y 2Timoteo 1:9. Cuando Dios cre� al hombre, en la persona de Ad�n, lo cre� perfecto, sin ninguna inclinaci�n al pecado porque lo cre� a Su imagen y semejanza, Genesis 1:26-27, por lo tanto, hab�a una perfecta relaci�n entre Dios y Ad�n. Esta relaci�n era condicional a que Ad�n se mantuviera fiel en su obediencia a Dios. Cuando Ad�n desobedeci� el mandamiento de Dios de que no comiera de la fruta del �rbol que El le prohibi� comer, pec� contra Dios y la relaci�n perfecta que hab�a entre ellos termin� dando lugar al nacimiento del pecado. As� fu� que por un solo hombre entr� el pecado al mundo, y por el pecado la muerte, as� la muerte pas� a todos los hombres por cuanto todos pecaron, Romanos 5:12.

Cuando Ad�n, desobedeciendo pec� contra Dios, infect� a toda la humanidad con la semilla del pecado. Cada ser humano que nace, nace con esta semilla de pecado en su corazon como nos declara en el libro de Salmos, Salmos 51:5 y 58:3. Esta semilla de pecado nos causa que desobedezcamos a Dios y cada desobediencia a la ley de Dios es un pecado que cometemos en contra de Dios. Dios nos acusa de que todos somos pecadores como nos declara en Romanos 3:9 al 12, Romanos 3:23 y Romanos 5:12. Cuando Dios nos acusa que todos somos pecadores, se refiere a toda la humanidad desde Adan y Eva hasta el �ltimo ser humano que nazca en este mundo. En Romanos 3:9, Dios acusa tanto a judios como a los que no somos judios que todos estamos bajo pecado. En La Primera Carta de Juan capitulo 1 verso 8 nos dice, "Si decimos que no tenemos pecado, nos enga�amos a nosotros mismos y la verdad no est� en nosotros" y en el verso 10 dice: "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Dios mentiroso y Su palabra no est� en nosotros".

Todos estamos destituidos de la gracia de Dios por causa de nuestros pecados y cada pecado que cometemos es una deuda que tenemos que pagar a Dios. La perfecta justicia de Dios demanda castigo por nuestros pecados y el castigo que El nos tiene es pasar una eternidad en el infierno como nos declara en Romanos 6:23, que la paga por el pecado es muerte. Dios utiliza la palabra muerte en este verso refiri�ndose a la segunda muerte que es el infierno como leemos en Apocalipsis 20:14 y 21:8. Y que terrible castigo es este que Dios lo compara con un lago de fuego y azufre donde seremos atormentados dia y noche por los siglos de los siglos como leemos en Apocalipsis 20:10.

Todos estamos sentenciados a este terrible castigo por nuestros pecados. Pero a pesar de que todos nosotros merecemos pasar una eternidad en el infierno para pagar por nuestros pecados y que no tenemos ninguna esperanza de salvaci�n en nosotros mismos, Dios nos revela su misericordia y su incomprencible amor. Dios quizo tener parte de la raza humana para El y la �nica forma de tener esta parte de la humanidad para El, era rescat�ndolos de sus propios pecados. As� es como empieza a manifectarse el perfecto plan de salvaci�n de Dios.

Nos declara en el libro de Efesios, capitulo 1 - versos 3 al 5 que esta parte de la humanidad la escogi� en El desde antes de la fundaci�n del mundo para que todos los que pertenezcamos a sus escogidos fu�semos santos y sin mancha delante de El, por amor, habi�ndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, seg�n el puro afecto de su voluntad. Fuimos escogidos para ser salvos por la gracia de Dios, Efesios 2:8. Y esta gracia nos fu� dada en Cristo Jes�s antes de los tiempos de los siglos, 2Timoteo 1:9. Dios nos habla de sus escogidos para la salvaci�n atravez del nuevo testamento. En 2Timoteo 2:10, Pablo, inspirado por el Espiritu Santo nos declara que todo lo soporta por amor a los escogidos para que ellos tambi�n alcancen la salvaci�n. Hechos 13:48 nos ense�a que Pablo estaba predicando y solamente creyeron los que estaban ordenados para la vida eterna.

Muchos otros versos nos hablan de sus escogidos tales como en Mateo 24 versos 22, 24, 31, en Juan 10 versos 14, 27 y 28, en Romanos 8:28 al 33, Tito 1:1, y 1 Pedro 2:9. Dios nos escogi� desde antes de la fundaci�n de este mundo para esta salvaci�n y antes de la fundaci�n del mundo tambien predestino al protagonista de esta gran salvaci�n, a Nuestro Se�or Jesucristo, como leemos en 1Pedro 1:18 al 21, Sabiendo que fu�steis rescatados de vuestra vana manara de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corructibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminaci�n, ya destinado desde antes de la fundaci�n del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros. En Galatas 4:4 nos dice que cuando vino el cumplimiento del tiempo que Dios habia predestinado para que Nuestro Se�or viniera al mundo, envi� a su hijo nacido de mujer y nacido bajo la ley para que redimiese a su pueblo que est�bamos bajo la ley a f�n de que recibi�ramos la adopci�n de hijos, de la cual nos habla en Efesios 1:3 al 5.

La �nica manera que El podia salvar a sus escogidos del infierno era salv�ndonos de nuestros propios pecados y este fu� el proposito de El venir a este mundo. Leemos en Mateo 1:21, y lo llamar�n Jes�s porque salvar� a su pueblo de sus pecados. Nuestro Se�or se di� a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para s� un pueblo propio, celoso de buenas obras, Tito 2:14. En Hebreos 1:3, leemos que despu�s de haber efectuado la purificaci�n de nuestros pecados, se sent� a la diestra de la majestad en las alturas y tambi�n es el que intercede por nosotros delante del Padre, Romanos 8:34. La causa de nuestra impureza espiritual son nuestros pecados y nuestros pecados son la causa de nuestra condenaci�n y por esta causa todos estamos destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3:23.

La Biblia nos ense�a que el castigo por el pecado es el infierno, as� que el castigo que Nuestro Se�or recibi� del Padre fu� equivalente a que cada uno de nosotros que pertenecemos a este pueblo que El vino a salvar, pasaramos una eternidad en el infierno, pero en vez de nosotros recibir este castigo del infierno, Jesucristo como nuestro salvador, lo recibi� por nosotros, como nos lo revela en Isaias, capitulo 53. Al recibir este castigo, Jesucristo garantiz� la salvaci�n de su pueblo, cumpliendo la promesa que nos habla en Mateo 1:21. En Mateo 16:18 leemos que Cristo edificar� una Iglesia y que las puertas del infierno no tendr�n poder sobre ella. Esta Iglesia se compone de todos los que pertenecemos este pueblo que El vino a salvar y las puertas del infierno no tendr�n poder sobre nosotros porque cuando Nuestro Se�or recibi� el castigo del infierno por nosotros, salv� a su Iglesia purific�ndonos de nuestros pecados, como leemos en Efesios 5:25 al 27, en Tito 2:14 y en Hebreos 1:3.

Cuando estudiamos detenidamemte la Biblia tenemos que concluir que la Iglesia que Nuestro Se�or vino a edificar, Mateo 16:18, es el pueblo que El vino a salvar de sus pecados, Mateo 1:21 y que este pueblo fu� escogido desde antes la fundaci�n del mundo para esta salvaci�n, habi�ndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, Efesios 1:3 al 5. La Biblia nos ense�a que nadie podr� acusar a los escogidos de Dios porque Dios mismo fu� el que nos justific� y nadie nos podr� condenar porque Cristo fu� el que murio por nosotros pagando por nuestros pecados, por lo tanto nada nos podr� separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesus, Se�or nuestro, Romanos 8:28 al 39. En Juan 3:3 al 6, leemos: "De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios". Dios har� renacer espiritualmente a sus escogidos que es su Iglesia por medio del Esp�ritu Santo atravez de su palabra, 1Pedro 1:22 y 23 y Santiago 1:18, quitando la causa de nuestra muerte espiritual que son nuestros pecados, d�ndonos el poder de ser hechos hijos de Dios, Juan 1:12, para ser adoptados como sus hijos, Efesios 1:5.

Cuando recibimos esta adopci�n de hijos, somos bautizados por Dios en el bautismo del Esp�ritu Santo para viva en nosotros para siempre, Juan 14:16 y 17. Con el bautismo del Espiritu Santo somos transformados espiritualmente en una nueva criatura, como nos describe en 2Corintios 5:17 y 18 para que entonces podamos amar a Nuestro Salvador en espiritu y en verdad, Leemos en Juan 4:23 al 24, Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorar�n al Padre en espiritu y en verdad; porque tanbi�n el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espiritu; y los que le adoran, en espiritu y en verdad es necesario que le adoren.

Este milagro maravilloso que Dios hace en sus escogidos nos lo describe en el libro de Ezequiel, capitulo 36, versos 23 al 29. Cuando leemos estos versos comprendemos que nuestro nuevo nacimiento espirutual proviene de Dios y no por ninguna cosa que nosotros hemos hecho � que podamos hacer. Cuando somos bautizados con el Esp�ritu Santo, recibimos la salvaci�n y la vida eterna. La palabra eterna significa que no tiene f�n, por lo tanto es una vida que nunca terminar�. La Biblia nos ense�a que el que recibe la salvaci�n, es imposible que la pierda porque recibe la vida eterna. En el evangelio de Juan, capitulo 10, versos 27, 28 y 29, nuestro Dios y Salvador que no puede mentir nos hace esta maravillosa promesa: "Mis ovejas, (que somos sus escogidos), oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen, y Yo les doy VIDA ETERNA, y NO PERECERAN JAMAS, NI NADIE LAS ARREBATARA DE MI MANO, MI PADRE QUE ME LAS DIO, ES MAYOR QUE YO Y NADIE LAS PUEDE ARREBATAR DE LA MANO DE MI PADRE".

Esta es su promesa. Tienes t� suficiente FE tu coraz�n para creer en ella?.. Recibimos la vida eterna mientra estamos viviendo en este mundo para cotinuarla vivi�ndola cuando por la muerte nos separemos del cuerpo para encontrarnos con El Se�or, pero estamos en la presencia del Se�or s�lo en el esp�ritu hasta que nuestros cuerpos sean resucitados en el d�a postrero (�ltimo d�a ), Juan 6:39, 40, 44 y 54. Nuestros cuerpos no ser�n resucitados como los cuerpos que fueron sepultados, sino en cuerpos espirituales, incorruptos y glorificados, como leemos en 1Corintios 15:42, 43, 44 y asi seremos perfectos en cuerpo y esp�ritu como Dios es perfecto para vivir con El para toda la eternidad.

Cuando nacemos espiritualmente de Dios recibimos una nueva vida que empieza en este mundo y contin�a despu�s de la muerte por los siglos de los siglos y esa vida no tendr� fin, por eso Nuestro Se�or le llama VIDA ETERNA. Una vida eterna que nunca la podemos perder y por consecuencia de recibir la viva eterna, los que la recibimos no seremos condenados al tormento del infierno. La Biblia nos declara que no hay condenaci�n para los que estamos en Cristo Jes�s, los que no vivimos seg�n los deseos de la carne, sino conforme al Esp�ritu y vivir seg�n los deseos de la carne es condenaci�n porque los que viven seg�n estos deseos no pueden agradar a Dios, pero vivir seg�n el Espiritu es vida (eterna) y paz. M�s no vivimos seg�n la carne, sino seg�n el Espiritu, si es que el Esp�ritu de Dios mora en nosotros y si alguno no tiene el Esp�ritu de Cristo no es de EL, Romanos 8.

El Esp�ritu Santo es el esp�ritu de la verdad y si hemos sido bautizados por El Se�or en el Espiritu, EL nos guiar� a toda verdad, Juan 16:13. Por eso podemos comprender y estar seguros en nuestros corazones que si hemos recibido SU salvaci�n, esta salvaci�n est� garantizada para la eternidad y que la salvaci�n proviene de Dios y no de nada que podamos hacer, porque la salvaci�n es por su gracia por medio de la fe de Nuestro Se�or Jesucristo, Efesios 2:8 y 9, Tito 3:5 y 6, Galatas 2:16, para que vivamos este mundo confiados que Nuestro Salvador hizo todo lo que Dios Padre exig�a y que era necesario para nuestra salvaci�n para que cuando por causa de la muerte nos ausentemos del cuerpo, est�mos presentes con El Se�or, 2Corintios 5:6 al 8.

En Efesios 2:8 leemos: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios" y Romanos 10:17 nos declara: "Asi que la fe es por el oir y el oir por la palabra de Dios". La �nica fuente de la verdadera palabra de Dios es la Biblia y Dios utiliza su palabra aplic�ndola a nuestros corazones, regal�ndonos la fe de salvaci�n, transform�ndonos espiritualmente en nuevas criaturas para que le podamos amar en espiritu y en verdad, creyendo, confiando y obedeciendo su palabra, La Palabra de Dios. Cuando estamos leyendo o escuchando lecturas que se lean directamente de la Biblia, nos ponemos en el �nico ambiente que Dios utiliza para salvar a pecadores como nosotros, regal�ndonos esta gran salvaci�n.

Por esta gran misericordia y este incomprensible y infinito amor, sea a Nuestro Se�or, Nuestro Gran Dios y Nuestro Maravilloso Salvador, todo el honor y toda la gloria por los siglos de los siglos..... AMEN.




YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

La Biblia nos declara que cuando Dios cre� al hombre, en la persona de Ad�n, lo cre� perfecto, sin ninguna inclinaci�n al pecado porque lo cre� a Su imagen y semejanza, Genesis 1:26-27, por lo tanto, habia una perfecta relaci�n entre Dios y Ad�n. Esta relaci�n era condicional a que Ad�n se mantuviera fiel en su obediencia a Dios. Cuando Ad�n desobedeci� el mandamiento de Dios de que no comiera de la fruta del arbol que El le prohibio comer, pec� contra Dios y la relaci�n perfecta que hab�a entre ellos termin� dando lugar al nacimiento del pecado. Esta semilla de pecado pas� de Ad�n al resto de la humanidad. As� fu� que por un solo hombre entr� el pecado al mundo, y por el pecado la muerte, as� la muerte pas� a todos los hombres por cuanto todos pecaron, Romanos 5:12. La sentencia que Dios nos tiene por cada pecado que cometemos es el eterno tormento del infierno.

Toda la humanidad est� sentenciada a este tormento del infierno por causa de nuestros pecados. Pero Dios que es rico en miserricordia, en su infinito amor, apesar que somos concebidos en pecado, nacemos en pecado y vivimos en pecado, mereciendo ser condenados al infierno, nos regala una puerta de escape a este insoportable tormento del infierno. Esta inmerecida puerta de escape est� en la persona de Cristo Jes�s, para que toda persona que confie en El en su coraz�n, crea en su mensaje de salvaci�n y sea renacido espiritualmente por El atraves del bautismo del Espiritu Santo, reciba el regalo mas marravilloso que un ser humano pueda recibir, El Regalo de Salvaci�n. Por est� raz�n Jesucristo es El Camino, La Verdad, y La Vida.

En Juan 14: 6, Jes�s nos declara: Yo es el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre, sino por mi. Cuando meditamos en las palabras, Yo soy el camino, podemos concluir sin temor a equivocarnos que este camino se refiere al camino de salvaci�n. En el mundo espiritual existen dos caminos, est� el camino de salvaci�n y est� el camino de perdici�n. Leemos en Mateo 7:13 y 14; Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdici�n, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Todo ser humano esta caminando en uno de estos caminos. Sabes tu en cual de ellos estas caminando?. Si Jes�s nos declara que el es el camino de salvaci�n; nos esta declarando que el es nuestra �nica esperanza y que no existe otra forma en la cual un ser humano pueda ser salvo. La �nica forma en que podemos caminar en El, que es el camino de salvacion es creyendo, confiando y guardando su palabra, como la �nica verdad que existe porque es La Palabra de Dios. La pregunta que tenemos que hacernos es la siguiente, Donde tenemos nuestra fe puesta para la salvaci�n? Estamos confiando en Nuestro Se�or como nuestro �nico medio de salvaci�n, siendo fiel �nica y exclusivamente a sus doctrinas, o quizas estamos confiando en lo nosotros estamos haciendo para salvarnos, o tal ves estamos confiando en las diferentes religiones, para que siendo fiel a sus doctrinas nos lleven a la salvaci�n? Has recibido la fe que todo ser humano nesecita para que podamos confiar en Jesucristo como Nuestro Se�or, Dios y Salvador? Si tu contestac�on es Si, bendito eres y ser�s, porque est�s caminando en el camino de salvaci�n. Si tu contestaci�n es No, porque tienes la fe puesta en lo que t� est�s haciendo, o en conocimientos que no est�n en armonia con La Palabra de Dios, rechazando las doctrinas de Jesucristo, despreciandolo a El, que es el camino de salvaci�n, o quizas confiando en tu religi�n para que atraves de ella te salves, entonces con mucha tristeza tienes que saber que estas caminando en el camino de perdici�n. Podr�n todas estas cosas llevarte al Padre?. Recuerda, nadie puede ir al Padre, sino por mi, nos declara El Se�or.

Cuando meditamos en las palabras; Yo soy la verdad, sabemos que lo que se opone a la verdad, es la mentira. Cristo nos ense�a que �l es la verdad, por lo tanto, todo lo que se opone o no esta de acuerdo con sus ense�anzas son mentiras, asi que, cuando comparamos nuestros conocimientos con las ense�anzas de Cristo, podemos saber inmediatamente cuales de estos conocimientos son ciertos y cuales son falsos; para que nos demos cuenta si estamos caminando en el camino de salvaci�n, que es el camino de la verdad o si est�mos caminando en el camino de perdici�n, que es el camino de las mentiras, porque es imposible que una persona que muera creyendo en mentiras, pueda entrar en el reino del cielo; leemos en la segunda epistola de San Pablo a los Tesalonicenses, capitulo 2, versos 8, 9, 10, 11 y 12: Y entonces se manifestar� aquel inicuo, a quien El Se�or matar� con el espiritu de su boca, y destruir� con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satan�s, con gran poder y se�ales y prodigios mentirosos, y con todo enga�o de iniqiudad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad, para ser salvos. Por esto Dios les env�a un poder enga�oso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad y se complacieron en la injusticia. Has meditado en tus creecias, comparandolas con La Palabra de Dios para veas si est�n en absoluta armonia con las doctrinas de Nuestro Se�or?, Porque toda persona que muera creyendo y confiando en cualquiera doctrina que no esta en absoluto acuerdo con las doctrinas de Jesucristo muere creyendo y confiando en mentiras y como resultado de esto ser� sentenciado a pasar la eternidad en este lugar de tormento llamado infierno por no creer y confiar �nica y exclucibamente en La Palabra de Dios.

Cuando meditamos las palabras: Yo soy la vida, sabemos que la palabra vida se refiere a la vida eterna.Tenemos versos en la biblia como en Juan 3:15, 5:24, 6:40 y otros m�s que nos declaran que el que cree en El Se�or tiene vida eterna, pero, que nos ense�a la biblia acerca de aquellos que reh�san creer en todas y cada una de las ense�anzas del Hijo de Dios. Leemos en Juan 3:36; El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que reh�sa creer en el Hijo no ver� la vida, sino la ira de Dios est� sobre el. Te has puesto a pensar que cuando leemos algo en la biblia y no creemos en lo que estamos leyendo y no lo podemos aceptar como la �nica y absoluta verdad y continuamos poniendo nuestros conocimientos de doctrinas que no estan en acuerdo con La Palabra de Dios, doctrinas de hombres de entendimientos corruptos, privados de la verdad, por encima de la palabra del Hijo del Dios, la ira del Todo Poderoso esta sobre ti?. Tendr�s alguna esperanza de salvaci�n si mueres en esta condici�n, con la ira de Dios sobre ti?. Podr�n tus conocimientos de doctrinas de hombres, con sus "tradiciones" en las que tu confias, abrirte las puertas del reino del Hijo de Dios, el cual est�s despreciando, rehuzando creer en sus ense�anzas?.

Si meditamos en las palabras del Se�or cuando nos dice; Nadie puede venir al Padre, sino por m�, esto nos lleva al evangelio de Lucas al capitulo 4, versos 31 y 32, leemos; Descendi� Jes�s a Capernaum, ciudad de Galilea; y les ense�aba en los dias de reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Esta es la manera como Nuestro Se�or nos ense�a, con plena autoridad, absolutamente seguro de lo que nos est� diciendo. Cuando El nos dice que nadie puede ir al Padre, sino por El, eso es precisamente lo que significa, esto es, que no existe ninguna otra persona o nombre que or�ndole o pidi�ndole nos pueda llevar al Padre. Leemos en Hechos 4:12; Y en ning�n otro hay salvaci�n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Nos instruye con plena autoridad porque no existe religi�n, o doctrinas aparte de sus doctrinas y no existe otro nombre aparte de Su nombre en el cual podamos ser salvos. Leemos en Hechos 4:12; Y en ningun otro hay salvaci�n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Nos ense�a con absoluta autoridad porque no hay ninguna otra persona en el cielo, o en la tierra que pueda interceder por nosotros. Leemos en Romanos 8:34, Qui�n es el que condenar�?. Cristo es el que muri�; mas aun, el que tambi�n resusit�, el que adem�s est� a la diestra de Dios, el que tambi�n intercede por nosotros. Nos instruye con absoluta autoridad porque solamente El, es el �nico mediador entre Dios y los hombres. Leemos en1Timoteo 2:5; Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

Cuando Dios nos dice que existe un solo mediador entre Dios y los hombres, eso es precisamente lo que significa, esto es, que no existe otra persona que le podamos orar o pedir que pueda ser nuestro mediador delante de Dios, existe solamente un mediador, y su nombre es Jesucristo hombre, y esto es Palabra de Dios. Nuestro Se�or Jesucristo nos ense�a con absoluta autoridad porque solamente �l nos puede servir como nuestro abogado delante del Padre. Leemos en 1Juan 2:1; Hijitos m�os, estas cosas os escribo para que no pequ�is; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. En estos versos, Dios nos ense�a claramente que el �nico que tiene la autoridad para ser nuestro intercedor, mediador, y abogado en el cielo, es Nuestro Se�or Jerucristo. Est�n las doctrinas de tus conocimientos en acuerdo con La Palabra de Dios?. Podr�s confiar en estas doctrinas, para que atravez de ellas puedas entrar en los reinos de los cielos?.

Una pregunta muy interesante seria esta, Conoces y amas a Nuestro Senor Jesucristo? y seguramente contestariamos, S�, yo lo conosco y lo amo, pero como podemos estar completamente seguros de que en verdad lo conocemos y lo amamos. El Se�or mismo nos da la respuesta en la biblia; En la primera epistola de San Juan capitulo 2, versos 4 y 5 leemos, El que dice: Yo le conosco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no est� en �l; pero el que guarda su palabra, en �ste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en �l. Leemos en Juan 14:15, Si me amas guardad mis mandamientos, leemos en el verso 21, El que tiene mis mandamientos y los guarda, �se es el que me ama y el que me ama ser� amado por mi Padre, y yo le amar�, y me manifestar� a �l, leemos en el verso 23, Respondi� Jes�s y le dij�, El que me ama, mi palabra guardar�, y mi Padre le amar�, y vendremos a �l, y haremos morado con �l. Tambien nos ense�a, como podemos saber que no lo amamos, leemos en el verso 24, El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que hab�is o�do no es m�a, sino del Padre que me envi�. Estos versos nos ense�an como podemos est�r completamente seguros si en verdad conocemos y amamos al Santo Hijo de Dios, y la �nica forma de saber que en verdad lo conocemos y lo amamos es, si guardamos su palabra. Cualquiera doctrina o ense�anza que El Se�or no dej� escrita o no est� en armonia con lo est� escrito en la biblia, no es Su Palabra. Cuando creemos y seguimos estas doctrinas o ense�anzas, estamos guardando la palabra de hombres, despreciando LaPalabra de Dios.

Cristo nos dej� su evangelio y su evangelio lo hemos recibido escrito en la biblia, cualquiera que siga doctrinas que no est� en acuerdo, o que no est�n escritas en la biblia, est� siguiendo un evangelio diferente al evangelio de Cristo. No que haya otro, sino que hay personas que nos perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo, a�adiendole o quitandole a su palabra. El Se�or nos advierte: Si alguno predica diferente evangelio del que hemos recibido, sea anatema(maldito), Galatas 1:6 al 10. Tenemos que analizar muy cuidadosamente las doctrinas que hemos recibido, en las cuales creemos y tenemos nuestra fe puesta en ellas, para verificar atravez de la biblia si est�n en total acuerdo con el evangelio de Nuestro Se�or, porque esas doctrinas que creemos, son las mismas que predicamos y si estamos predicando algo que no est� escrito o que es diferente a lo que est� escrito en la biblia, estamos predicando un evangelio diferente al evangelio de Cristo, convirtiendonos en falsos profetas, predicando mentiras en vez de la verdad de la palabra de Dios.

El amor que Nuestro Se�or exije de nosotros tiene que ser un amor muy superior al amor que podamos sentir por personas o cosas de este mundo.Tanto es asi, que nos ense�a en Mateo 10: 37; El que ama a su padre o madre m�s que a m�, no es digno de m�; el que ama a su hijo o hija m�s que a m�, no es digno de m�. Este amor lo podemos demostrar solamente cuando guardamos su palabra, teniendo nuestra fe puesta solamente en EL, creyendo en su mensaje de salvaci�n por encima de los conocimientos que hallamos aprendido de nuestros padres o de cualquiera religi�n, confiando que todos los conocimientos que no est�n en armon�a con su palabra, son falsos y los desechemos como tales, porque si no los desechamos y seguimos confiando en ellos, estamos demostrando que no amamos a Dios sobre todas las personas o cosas de este mundo, haciendonos indigno de El, y si somos indigno del Hijo, somos indignos de recibir el reino de Dios.

Si una persona que no est� guardando la palabra del �nico que nos puede librar del tormento eterno del infierno, es imposible que est� obedeciendo a su mensaje de salvaci�n y si no obedecemos su mensaje de salvaci�n, seremos excluidos de la presencia del Se�or y de la gloria de su poder, condenados a eterna perdici�n, leemos en la segunda epistola a los Tesalonisenses, capitulo1, versos 6, 7, 8, y 9: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulaci�n a los que los atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Se�or Jes�s desde el cielo con los angeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribuci�n a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de Nuestro Se�or Jesucristo; los cuales sufriran pena de eterna perdici�n, excluidos de la presencia del Se�or y de la gloria de su poder.

La biblia nos ense�a que tenemos que hacer examen de conciencia, y una de las razones de hacer examen de conciencia, es para que nos demos cuenta a quien estamos obedeciendo en las cosas espirituales y sepamos si est�mos obedeciendo a las doctrinas que vienen de la mente de Nuestro Se�or en su santo evangelio, o si estamos obedeciendo a las doctrinas de la mente de hombres, para que tengamos una visi�n clara de cu�l ser� nuestro destino despues de la muerte, porque: Cualquiera que se extravia, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, es� tiene al Padre y tiene al Hijo, segunda epistola de Juan, verso 9. Si no perseveras en las doctrina de Cristo, no tienes a Cristo, y si no tienes a Cristo, no tienes salvaci�n.

Cristo es la verdad, y su verdad nos la dej� escrita en la biblia, en La Biblia est�n todas las ense�anzas que necesitamos saber para nuestra salvaci�n, para que, los que amamos al Hijo de Dios, en espiritu y en verdad, lo sigamos atraves de estas enze�anzas, sin a�adirle, ni quitarle, porque estas ense�anzas son La Palabra de Dios. Cualquiera ense�anza que no est� escrita en la biblia, es porque esa ense�anza no ha salido de la mente de Dios. Ense�anzas que han salido de la mente de hombres que nunca han conocido la verdad, que no se han conformado con las sanas palabras del Hijo de Dios, a�adiendole o quitandole a su mensaje de salvaci�n. Las ense�anzas que si han salido de la mente de Dios, nos revelan claramente que cualquiera persona que siga estas doctrinas falsas y muera creyendo en ellas, teniendo su fe puesta en mentiras, ser� condenada en el eterno tormento del infierno por haber rechazado la verdad, que es La Palabra de Dios, El Camino de Salvaci�n.

Cuando est�s leyendo La Palabra de Dios, p�dele que te de la fe para que puedas creer en lo que est�s leyendo, Romanos 10:17, para que seas bautizado por El, en El Espiritu Santo, Juan 1:33, vuelvas a nacer espiritualmente, Juan 3:3 al 7, y seas transformado en una nueva criatura, 2Corintios 5:17, para que puedas permanecer en su palabra, seas verdaderamente su dicipulo, conoscas la verdad y la verdad te haga libre, Juan 8: 31 y 32, para que lo puedas amar en espiritu y en verdad, Juan 4:24, porque no depende de ti, ni de lo que hagas o quieras hacer, sino de Su misericordia depende tu salvaci�n o tu condenaci�n. Lee, Romanos 9: 6 al 18 y Tito 3: 5 al 7.

En nuestra propia voluntad, no tenemos la fuerza para rechazar estas doctrinas que no est�n en armonia con las ense�anzas de Nuestro Se�or,( y si no est�n en armonia con La Palabra de Dios, sabemos que son falsas), por eso necesitamos de la misericordia de Dios, para que por su misericordia nos conceda que nos arrepintamos para conocer la verdad y escapemos del lazo del diablo, en que estamos cautivos a voluntad de �l, 2Timoteo, 2: 24, 25 y 26, porque si Dios no nos concede este arrepentimiento, es imposible que recibamos el amor de la verdad, para ser salvos, 2Tesalonicenses 2: 8, 9, 10, 11 y 12, para que por su gracia recibamos la fe de salvaci�n, Efesios 2:8, Romanos 10:17, fe de salvaci�n, porque sin esta fe que de El recibimos, es imposible agradar a Dios, Hebreos 11: 6, nos haga aptos en toda buena obra, para que hagamos su voluntad, haciendo El, en nosotros lo que es agradable delante de El, por Jesucristo Nuestro Se�or, Hebreos 13:21, porque Dios es �l que en nosotros produce asi el querer, como el hacer, por su buena voluntad, Felipenses 2:13, para que desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibamos con mansedumbre (humildad), la palabra implantada, la cual puede salvar nuestras almas, Santiago 1:21; seamos librados de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redenci�n por su sangre, el perd�n de pecados, Colosenses 1:13 y 14. Por lo tanto al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al �nico y sabio Dios, sea todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. AMEN.......

ESTAS PREPARADO PARA ENCONTRARTE CON DIOS?





FE (Parte I )

La palabra FE, la hemos escuchado atravez de toda nuestra vida. La hemos escuchado en los templos, de nuestros padres, amistades y atravez de los medios de comunicaci�n. La raz�n de esto es, que la fe est� unida directamente a nuestra vida espiritual. En otras muchas ocaciones hemos oido que tenemos que tener fe en los diferentes aspectos de esta vida espiritual. Si analizamos todo lo que hemos oido acerca de la fe, muchos de nosotros en realidad no sabemos el verdadero significado de lo que es la fe, ni que es lo que verdaderamente siqnifica tener fe. Qu� es lo que El Se�or nos ense�a acerca de la fe?. Cu�l es su siqnificado biblicamente hablando?.

Nuestro Se�or Jesucristo nos da una explicaci�n sencilla, pero muy profunda de lo que es la fe. En el libro de Hebreos, capitulo11, verso1, leemos: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicci�n de lo que no se ve. En otras palabras, tener fe es est�r completamentes seguros en algo que esperamos como si ya lo hubiesemos recibido, y creer absolutamente sin ninguna duda en nuestros corazones en algo que no podemos ver. Nuestro Se�or nos ha dado en su misericordia, esta explicaci�n tan sencilla de lo que es la fe para que nosotros podamos saber, espiritualmente hablando, donde y en quien tenemos puesta nuestra fe.Todo ser humano tiene dos clases de creencias, creemos en las cosas de este mundo, las cuales podemos ver y en las cosas de un mundo espiritual, las cuales no podemos ver.Es muy facil creer en las cosas de este mundo, porque no nesecitamos tener fe para creer en ellas, ya que las podemos ver. No pasa lo mismo con las cosas espirituales, porque estas no se pueden ver y la �nica forma de creer en ellas es atraves del poder que nos da la fe. Sin fe es imposible que podamos creer en estas cosas de este mundo espiritual, el cual no podemos ver.

Existe solamente una persona en �l cual, verdaderamente podemos confiar, para que atraves de sus ense�anzas podamos conocer sobre este mundo espiritual, y esta persona se llama Jesucristo. El es �l �nico cualificado para ense�arnos sobre este mundo, ya que El, es su creador, por lo tanto, El es �l �nico que sabe exactamente como este mundo es y todo lo que en el existe. Todo lo que Nuestro Se�or quizo que el ser humano supiera sobre este mundo espiritual nos lo dej� escrito en este libro llamado La Biblia, por lo tanto, la �nica forma de conocer sobre este mundo espiritual es atraves de las ense�anzas que Nuestro Se�or Jesucristo nos dej� escritas en la biblia. Podemos ver las palabras que El Se�or utiliza para ense�arnos sobre este mundo, pero no podemos ver las cosas de este mundo que El nos describe en su palabra. Aqu� es donde se manifiesta el poder de la fe, porque solamente atraves del poder que nos da la fe es que podemos creer en las cosas de este mundo espiritual que El Se�or nos describe en su palabra.

Solamente atravez del poder que nos da la fe, es que el ser humano puede creer en este mundo espiritual tal y como Nuestro Se�or lo ha creado, exactamente como nos lo describe en su santo libro, La Biblia. Muchos de nosotros confundimos el conocimiento con la fe. Tener un conocimiento no significa que tengamos fe. La fe es la que nos da el poder para que podamos creer en nuestros conocimientos sin tener ninguna duda acerca de ellos. Desde muy temprana edad adquirimos conocimientos de muchas cosas que pertenecen a esta vida espiritual. Normalmente, todas estas cosa que hemos aprendido las tomamos como verdaderas y ponemos nuestra fe en ellas sin asegurarnos de su veracidad.

En las cosas espirituales, el �nico sitio donde podemos ir y asegurarnos de lo que es verdad o lo que es mentira, es La Biblia. Porque la biblia?; sencillamente porque los que tenemos un conocimiento de que existe un Dios, sabemos que El no miente y sabemos que todo lo que est� escrito en la biblia, es su palabra, por lo tanto, podemos estar absolutamente seguros que todas las palabras que leemos en la biblia son verdaderas. Si cuando nos ense�aron de estas cosas espirituales, la persona que nos las ense��, no las verific�, comparandolas con las ense�anzas que Nuestro Se�or nos dej� escritas en su libro la biblia, esta persona nos pudo haber ense�ado cosas que no son ciertas como si lo fueran, creyendo esta persona que nos estaba ense�ando verdades sin saber que nos estaba ense�ando mentiras. Recuerdas la definici�n que nos da El Se�or de lo que es la fe: Es creer en algo que no podemos ver, sin tener dudas de que lo que estamos creyendo, es absolutamente cierto. El poder de la fe es tan grande que si la ponemos en ense�anzas que no son ciertas, este mismo poder nos hace creer en ellas como si en verdad lo fueran.

Estas ense�anzas, sean ciertas o falsas, pasan de una generaci�n a otra, esto es porque, de la manera que a nuestros padres se las ense�ar�n, nos las ense�ar�n a nosotros y de esta misma manera nosotros se las ense�amos a nuestros hijos.Todos estos conocimientos pasar�n de nuestros abuelos a nuestros padres, de nuestros padres a nosotros y de nosotros a nuestros hijos sin saber en realidad, si estos conocimientos eran verdaderos o si eran falsos. Muchos de estos conocimientos que hemos adquirido, relacionados con nuestra vida espiritual ni siquiera aparecen en las ense�anzas de Nuestro Se�or; doctrinas que han salido de la mente de hombres y no de la mente de Dios, ense�anzas de hombres corruptos de entendimientos y privados de la verdad que no se han conformado con las sanas palabras de Nuestro Se�or Jesucristo, 1Timoteo 6:3, 4 y 5. Jesucristo nos dej� su palabra y en su palabra nos ense�a todo lo que necesitamos saber para nuestra salvaci�n y por esa raz�n nos advierte en varios versos en la biblia que no le a�adamos, ni le quitemos a su palabra, porque toda persona que crea o ense�e cualquiera doctrina que no est� en la biblia, a�adiendole o le quitandole a su santa palabra, est� en completa rebeli�n en contra de Dios y est� sujeta a condenaci�n; Leemos en el libro de Apocalipsis 22:18 y 19; Yo testifico que todo aquel que oye las palabras de la profec�a de este libro: Si alguno a�adiere a estas cosas, Dios traera sobre �l las plagas que est�n escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profec�a, Dios quitar� su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que est�n escritas en este libro.

Como todos estos conocimientos nos los ense�aron desde muy temprana edad, nuestra fe est� puesta en estos conocimientos, sin en realidad, habernos asegurado de su verasidad. Algunos de estos conocimientos nos hablan de Jesucristo y tenemos nuestra fe puesta en estos conocimientos que nos hablan de Nuestro Se�or, pero no en su persona. Nuestra fe est� puesta en lo que sabemos de El, pero no en El, como Nuestro Se�or y Salvador. El Se�or nos describe esta situaci�n, situaci�n en la cual estamos muchos de nosotros, leemos en Isa�as 29:13, Dice, pues, el Se�or: Porque este pueblo se acerca a mi con su boca, y con sus labios me honra, pero su coraz�n �sta lejos de m�, y su temor a m� no es m�s que un mandamiento de hombres que les ha sido ense�ado. Esto nos causa que cuando vamos a su palabra y leemos algo que est� en acuerdo con nuestros conocimientos no tenemos ning�n problema en aceptar lo que estamos leyendo, pero cuando leemos en la biblia alguna ense�anza de Nuestro Se�or que no est� en acuerdo con nuestros conocimientos, a�n sabiendo que lo que estamos leyendo tiene que ser cierto, porque Dios no miente, no la podemos aceptar, no la podemos creer.Todo esto sucede porque tenemos nuestra fe puesta en nuestros conocimientos y no en la persona de Nuestro Se�or como el Santo Hijo de Dios, para que por el poder que nos da la fe, podamos creer y confiar en todas sus ense�anzas por encima de nuestros conocimientos.

Cuando nosotros no creemos en algo es porque dudamos de su veracidad, cuando leemos las palabras del Se�or y no las podemos aceptar, las estamos haciendo como si fueran mentiras, por lo tanto, estamos haciendo a Nuestro Se�or como un mentiroso, ind�gno de nuestra confianza. Leemos en 1Juan, 5: 9, 10, 11 y 12, Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en s� mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creido en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida est� en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo no tiene la vida. Dios nos declara que la vida eterna est� en su Hijo, entonces nos podemos preguntar; Como una persona que no conf�a en el Hijo de Dios, que no puede creer en sus ense�anzas, haciendolo ver como mentiroso, podr� tener la esperanza de salvaci�n, la esperaza de recibir la vida eterna?.

En el evangelio de Juan, capitulo5 verso37, 38, 39 y 40, Jes�s, hablandole a los judios, nos dice; Tambi�n el Padre que me envi� ha dado testimonio de m�. Nunca hab�is o�do su voz, ni hab�is visto su aspecto, ni ten�is su palabra morando en vosotros; porque a quien �l envi�, vosotros no creeis. Escudri�ad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tene�s la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de m�; y no quereis venir a m� para que teng�is vida. La vida eterna no est� en las escrituras; Nuestro Se�or nos dej� su marravilloso libro, La Biblia, para ense�arnos atravez de ella, como podemos obtener esta vida y las ense�anzas que El nos dej� en la biblia nos llevan a El, porque solamente atraves de El podemos obtener esta gran salvaci�n: La Vida Eterna. Tu tienes tus conocimientos y tienes tu confianza puesta en estos conocimientos porque crees que por ellos te podr�s salvar y estos conocimientos te hablan de Cristo, sin embargo, no quieres ir a El, leyendo y estudiando Su Palabra, que es el �nico ambiente que El Se�or �tiliza para que recibamos la fe de salvaci�n, Romanos 10:17, para que por el poder que nos da esta fe, podamos confiar en sus ense�anzas para que atravez de El y no por nuestros conocimientos recibamos la salvaci�n.

En el evangelio de Juan, capitulo10, verso27, y 28 leemos, Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conosco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecer�n jam�s, ni nadie las arrebatar� de mi mano. Perteneses tu, a esta parte de la humanidad que Nuestro Se�or le llama, "Mis Ovejas", porque los que pertenecemos a "sus ovejas", o�mos su voz, lo seguimos atavez de sus enze�anzas y recibimos de El la vida eterna, o eres de la otra parte de la humanidad que no pertenece a sus ovejas y, por esta raz�n no puedes creer en sus ense�anzas, por lo tanto no lo puedes seguir, como nos ense�a Nuestro Se�or en Juan10:25 y 26; leemos: Jes�s les respondi�: Os lo he dicho, y no ce�is; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de m�; pero vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. El que es de Dios, las palabras de Dios oye; pero no las o�s vosotros, porque no sois de Dios Juan,8:47.

Leemos en Juan 3:16, 17 y 18, Porque de tal manera am� Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig�nito para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envi� Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que en El cree, no es codenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha cre�do en el nombre del unig�nito de Dios. A muchos de nosotros nos han preguntado en diferentes ocaciones que si sabemos cu�l ser� nuestro destino despu�s de la muerte y siempre respondemos de esta misma manera ; Yo no se, eso lo sabe Dios. Tenemos toda la raz�n cuando contestamos, eso lo sabe Dios, porque Dios es el �nico que sabe el destino de cada uno de nosotros despu�s de la muerte. Sin embargo, si en verdad creemos que Dios sabe nuestro destino, entonces no debe existir ninguna duda en nuestros corazones cuando Dios, que todo lo sabe, en su misericordia nos declara en Su Palabra, cual �se destino ser�. En estos versos, El Se�or nos ense�a claramente, el que no cree ya ha sido condenado, para que no tengamos ninguna duda del destino que le espera a toda persona que muera sin haber creido en su palabra, que no hayan podido aceptar sus ense�anzas como verdaderas por encima de cualquiera de sus conocimientos, y ese destino ser� la condenaci�n de eterno tormento en el infierno y nos sigue confirmando esta verdad, hablandole a los apostoles en el evangelio de Marcos, capitulo 16, versos 15 y 16, cuando leemos: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, ser� salvo; mas el que no creyere, ser� condenado.

El Se�or nos ense�a esta verdad en estas palabras tan sencillas, para que sepamos donde tenemos puesta nuestra fe, para que tengamos una idea clara si nuestro destino ser� de salvaci�n o de condenaci�n despu�s de la muerte. La pregunta m�s importante que tenemos que hacernos en estos momentos es la siguiente, Tenemos nuestra fe puesta en El Se�or como nuestro Salvador, para que con el poder que nos da la fe podamos creer en su evangelio, para la salvaci�n, o no estamos creyendo en su palabra, para la condenaci�n?. Para que nos demos cuenta claramente si verdaderamente nuestra fe est� puesta en Dios, confiando en su palabra, Dios nos ha provisto de un programa de pruebas atraves de la biblia. Podemos ver este programa de pruebas desde el principio como por ejemplo en el libro de Genesis, cuando prov� a Adan y a Eva en el jard�n del Eden. Dios permiti� a Satanas tentarlos, dandole la oportunidad a Adan y Eva de que se mantuvieran fieles a Dios, confiando en su palabra. Todos sabemos cual fu� el resultado de esa prueba. Adan y Eva prefirieron desconfiar de La Palabra de Dios, desobedeciendola, dando lugar al nacimiento del pecado. As� como Dios los prov� a ellos, tambien el Se�or nos prueba a nosotros, no para saber si tenemos nuestra fe puesta en El, manteniendonos fieles y obedeciendo su palabra, porque el Se�or nos conoce a todos nosotros mejor que nosotros mismos, sino que nos prueba para que nosotros mismos nos demos cuenta donde tenemos puesta nuestra fe, para que sepamos si la tenemos puesta el El, como nuestro Se�or, Dios y Salvador, confiando y obedeciendo Su Palabra, o la tenemos puesta en nuestros conocimientos y en las diferentes doctrinas que predican las religiones que no est�n en armonia con La Palabra de Dios.

Por esta raz�n Nuestro Se�or nos ha puesto diferentes versos en La Biblia que muy posiblemente est�n en total desacuerdo con tus conocimientos y con algunas doctrinas que predica tu religi�n, para que te des cuenta donde tienes puesta tus esperanzas de salvaci�n. Versos como por ejemplo en el libro de Romanos, capitulo 3, verso 9, que nos dice: Que pues? Somos nosotros mejores que ellos?. En ninguna manera; pues hemos acusado a judios y a gentiles, que todos est�n bajo pecado. De manera que Dios est� acusando a todas y cada una de las personas que pertenecen a la naci�n judia, tanto como los que no somos judios que todos estamos bajo pecado?. Entonces tenemos que hacernos esta otra pregunta, Cual era la nacionalidad de La virgen Maria?. Sabemos que Maria pertenecia a la naci�n judia. Si Dios est� acusando a la naci�n judia (y Maria pertenecia a la naci�n judia), que todos, tanto ellos, como los que no somos judios, estamos bajo pecado; entoces, esto quiere decir que el evangelio de Nuestro Se�or nos est� revelando que Maria era una pecadora, como tu, yo y el resto de la humanidad somos pecadores. Esta verdad (Dios no puede mentir), que nos revela La Palabra de Dios esta en total desacuerdo con esta doctrina que nos ense�a que La virgen Maria fue concebida sin pecado.

La pregunta que tenemos que hacernos es la siguiente; La fe que decimos que tenemos en Nuestro Se�or es suficientemente grande para que con el poder que nos de esta fe podamos creer y seguir fieles a su palabra, a La Palabra de Dios, o la fe que tienes en tus conocimientos y en las doctrinas de tu religi�n es m�s grande que la fe que tienes en Dios, por lo tanto no puedes rechazar esta falsa ense�anza y prefieres seguir creyendo en esta doctrina que nos ense�a que Maria fu� concebida sin pecado, doctria que contradice el evangelio de Nuestro Se�or, que nos ense�a que tanto judios, como los que no somos judios, todos estamos bajo pecado?

No existe la m�s remota posibilidad de que ningun ser humano por su propio conocimiento pueda saber si La virgen Maria fu� concebida sin pecado o si fu� concebida en pecado, como el resto de la humanidad somos concebidos. Es absolutamente imposible para un ser humano ver como una persona ha sido concebida en el vientre de su madre, y la raz�n de esto es que est�s cosas pertenecen a un mundo espiritual, el cual no podemos ver, un mundo espiritual creado por Dios, por lo tanto Dios es el �nico, en el cual podemos tener la m�s absoluta confianza para que nos ense�e sobre las cosas que pertenecen a este mundo espiritual, un mundo invisible a nuestros ojos.

Dios es el �nico que conoce la condici�n en que cada ser humano es concebido, por lo tanto, podemos estar en la m�s absoluta certeza de que cuando Dios nos declara en su palabra que tanto la naci�n judia, como los que no somos judios, todos estamos bajo pecado, podemos est�r absolutamente seguros que tanto Maria, que pertenecia a la naci�n judia, como el resto de la humanidad, fuimos, somos y seremos concebidos en pecado. Nuestro Se�or nos da un ejemplo de esta verdad cuando leemos en el libro de los Salmos, capitulo 51 verso5, He aqu�, en maldad he sido formado, Y pecado me concibio mi madre. Cuando nuestros primeros padres Adan y Eva pecaron, desobedeciendo a Dios, infectaron a toda la humanidad con la semilla del pecado. Por concecuencia de esto, cada ser humano, decendiente de Adan y Eva, ha nacido con esta semilla de pecado en el coraz�n, convirtiendonos en pecadores, leemos en Romanos 5:12, Por lo tanto, el pecado entr� al mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, asi la muerte pas� a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Dios acusa a toda la humanidad, incluyendo a la virgen Maria, de que todos somos pecadores, y nos sigue ense�ando esta verdad en Romanos 3:10 al 12, leemos, Como est� escrito: No hay justo, ni a�n uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios, Todos se desviaron, a una se hicieron in�tiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Leemos en los versos 22 y 23: La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en el. Porque no hay diferencia, por cuantos todos pecaron, y est�n destituidos de la gloria de Dios. El Se�or nos ense�a que no hay diferencia entre La virgen Maria, que era un ser humano y otro, por cuanto todos los seres humanos pecamos y por nuestros pecados estamos destituidos de la gloria de Dios. Esta ense�anza es de Dios, por eso la encontramos escrita en La Palabra de Dios. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente, Estar� Dios ense�andonos la verdad, cuando nos dice que no hay diferencia entre Maria, y nosotros, y que tanto ella como nosotros, estamos destituidos de la gloria de Dios, porque todos somos pecadores? o, Nos estar� Dios mintiendo?

Tal ves nosotros sabemos m�s que Dios, Tal ves la sabiduria de nosotros sobrepasa la sabiduria de Dios. Adem�s en nuestra religi�n nos ense�aron que La virgen Maria fu� concebida sin pecado, por lo tanto vivi� cada segundo de todos los a�os de su vida en este mundo sin cometer tan siguiera un solo pecado y es imposible que estas personas que nos ense�aron estas cosas se hayan equivocado y es absolutamente imposible que estas personas nos hayan mentido. Nosotros sabemos que Dios sabe todas las cosas, pero en esto, que Maria haya pecado, como nosotros pecamos, no, eso yo no lo puedo creer, en eso Dios se equivoc�, yo estoy en lo cierto. Dios nos est� mintiendo, porque es que eso no puede ser, La virgen Maria no pudo cometer pecado, mi religi�n me asegura que ella fu� sin pecado. En realidad, eso es lo que tu crees, que tu est�s en lo cierto y Dios te est� mintiendo? No crees que existe la posibilidad de que sea Dios del que decimos que todo lo sabe, est� en lo cierto y que tu est�s creyendo una mentira? Ser� Dios cap�s mentir, de enga�arnos, como nos enga�amos nosotros, unos a otros, porque todos los seres humanos somos pecadores? De ninguna manera; antes bien sea Dios ver�z, y todo hombre mentiroso, Romanos 3: 4.

En la primera epistola de San Juan, capitulo 1, versos 8 y 10, leemos: Si decimos que no tenemos pecados, nos enga�amos a nosotros mismos, y la verdad no est� en nosotros. En el verso 10, leemos: Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a �l (Dios), mentiroso, y su palabra no est� en nosotros. Cualquiera persona, que declare que no ha pecado, o cualquiera persona, o religi�n que declare que existe tan siquiera una persona que no haya pecado, est� haciendo a Dios mentiroso, como nos declara este verso que acabas de leer. Eso es precisamente lo que hubiera hecho La virgen Maria si hubiese declarado que en ella no habia pecado, haciendo a Dios mentiroso. En la biblia no encontramos nada escrito que nos indique que Maria haya hecho tan terrible cosa. Sin embargo somos nosotros, los que precisamente estamos haciendo eso tan terrible cuando declaramos que La virgen Maria no pec�, o hace cualquiera persona , cuando ense�a que Maria fue concebida sin pecado, contradiciendo a Dios, haciendo ver a Dios, como si El nos estuviera mintiendo. Te imaginas a alguien acusando a Dios de mentiroso, poniendolo al nivel de nosotros los pecadores.

La virgen Maria nunca hizo cosa semejante, diciendo que no tenia pecado, enga�andose a si misma, o diciendo que no habia pecado, haciendo a Dios un mentiroso, por lo contrario, Maria en su humildad y completa sumisi�n, reconociendo que la criatura que llevaba en su vientre era su Dios, Se�or y Salvador, confieza en el evangelio de Lucas, capitulo1, 46 y 47: Engrandese mi alma al Se�or; Y mi esp�ritu se regocija en Dios mi Salvador. La virgen Maria sabiendo que nesecitaba de la santa criatura que cargaba en su vientre, para que atraves de esta criatura, ella pudiera entrar en el reino de los cielos; reconoce que esa santa criatura era su Dios y Salvador, Y sabes porque Maria le llama, Dios mi Salvador, leemos en el verso 48: Porque ha mirado la bajeza de su sierva. Vez lo que Maria est� confesando en este verso, ella est� diciendo que Dios, es su Salvador, porque ha mirado su bajaza y nos podemos preguntar, pero que tiene que ver que Dios ha mirado la bajeza de La virgen Maria para que ella le llame a Dios, su Salvador. Cuando Maria habla de su bajeza, sabes a lo que ella se refiere con esta palabra? Cual puede ser la bajeza m�s grande que pudo tener ella y que tenemos nosotros delante de Dios, bajeza que le impedia a ella, como nos impide a nosotros entrar en el reino de los cielos? Y la contestaci�n es, nuestros pecados. Ning�n ser humano que muera en esta bajeza, osea, en pecados, podr� entrar en el reino de Dios. Maria le llama al Se�or, Dios mi Salvador, porque el Se�or la iba a salvar de su bajeza, osea, de sus pecados.

Pero, como podemos est�r absolutamente seguros que cuando Maria nos dice su bajeza, nos est� hablando de sus pecados; seguimos leyendo la parte final del verso 48: Pues he aqu�, desde ahora me dir�n bienaventurada todas las generaciones. En otras palabras, Maria nos est� declarando que, desde ahora, desde esos mismos momentos en que el Se�or ha mirado su bajeza, la llamar�n bienaventurada todas las generaciones. La palabra bienaventurada, tiene muchos significados en la biblia, pero el m�s importante de todos lo encontramos en el libro de Romanos, leemos en el capitulo 4, verso 7: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. Te das cuenta ahora de la relaci�n que existe entre estas palabras, Dios mi Salvador, su bajeza y bienaventurada, que La virgen Maria declara. El Se�or mir� su bajeza, que eran su iniquidades y pecados, y desde ese momento la llamarian bienaventurada, porque todas esas iniquidades y pecados serian perdonados y cubiertos con la bendita sangre de Nuestro Se�or derramada en la cruz. La virgen Maria le llama al Se�or su Salvador, porque Dios mismo en la persona de Jesucristo, la salvaria de sus pecados, por eso confieza con jubilo y alegria: Mi alma engrandese al Se�or y mi espiritu se regocija en Dios mi Salvador. Todavia te quedan dudas de que La virgen Maria le llama al Se�or, Dios mi Salvador porque la salvaria de sus pecados.

La Biblia nos ense�a que en este mundo existen dos clases de pueblos, est� el pueblo de Dios, que somos todas las personas que se salvar�n, las personas que entrar�n en el reino de los cielos y est� el pueblo de Satanas, este pueblo se compone de todas las personas que no entrar�n en el reino de los cielos, las cuales ser�n condenadas a pasar una eternidad de tormento con su dios, Satanas, en su reino, el reino del infierno. Si te hiciera estas pregunta; A cual de estos dos pueblos crees tu que La virgen Maria pertenecia? Perteneceria al pueblo de Dios o tu crees que perteneceria al pueblo de Satanas? Cual seria tu contestaci�n? Seguramente me contestarias, pero que clases de preguntas son esas, todos sabemos que La virgen Maria pretenecia al pueblo de Dios. Bueno, si tu est�s completamente seguro(a), si no tienes absolutamente ninguna duda de que La virgen Maria pertenecia al pueblo de Dios; sabes que el proposito de venir Dios a este mundo, en la persona de Nuestro Se�or Jesucristo fu� de salvar a su pueblo, al pueblo que tu no tienes absolutamente ninguna duda que Maria pertenecia, y sabes de que lo vino a salvar?

Leemos en Mateo 1:21: Y dar� a luz un hijo, y le llamar�s Jes�s, porque �l salvar� a su pueblo de sus pecados. Todo este pueblo al que tu dices que La virgen Maria pertenecia seria salvado de una cosa y una cosa solamente, esto es de sus pecados. Todavia tienes duda del porque La virgen Maria engrandese con su alma al Se�or y su espiritu de regocija llamandole, Dios mi Salvador? Si todavia no crees en esta verdad, y crees que Nuestro Se�or no vino a salvar a Maria de sus pecados, junto con las dem�s personas que pertenecemos a su pueblo, entonces, al que ella le llama Su Salvador, de que tu crees que El Se�or la iba a salvar? Tienes alguna otra explicaci�n biblica del porque el espiritu de La virgen Maria se regocija y reconoce humildemente al Se�or como Dios mi Salvador?

Cuando Dios nos declara en su palabra que todos somos pecadores, no deberia existir ninguna duda en nosotros que tambien se refiere a La virgen Maria, que ella como nosotros fu� concebida en pecado, nacida en pecado, nesecitando ella, como nosotros a Dios, que viniera a este mundo en la persona de Nuestro Se�or Jesucristo a salvar a su pueblo de sus pecados, pueblo al que ella pertenecia, para que por la acci�n de Dios, convirtiendose en nuestro Salvador, ella, como los dem�s que pertenecemos al pueblo de Dios, recibieramos el perd�n de los pecados, la salvaci�n de nuestras almas y por consecuencia de esto, recibieramos La Vida Eterna. No debieramos tener dudas sobre la veracidad de esta ense�anza, porque esta, como todas las ense�anzas escritas en La Biblia, son La Palabra de Dios.

El �nico que estaba con El Padre, vino a este mundo concebido sin pecado por el poder del Espiritu Santo, naci� sin pecado, vivi� en este mundo y regres� al Padre sin cometer pecado, fu� Dios mismo en la persona de Nuestro Se�os Jesucristo, aunque algunos de nosotros, por nuestras creencias y declaraciones que est�n contradiciendo su palabra, demostrando nuestra descofianza, no creyendo en las ense�anzas de Dios, queramos hacer a Nuestro Se�or mentiroso, pecador como nosotros; pero esto es imposible, porque en Dios no hay pecado, Dios no puede mentir. Todos estos versos que hemos estudiado acerca de La virgen Maria son ense�anzas que Nuestro Se�or nos ha dejado en Su Evangelio escrito en La Biblia, para que todo el que crea y sea bautizado, sea salvo.

Podemos seguir creyendo en esta doctrina que ense�a que La virgen Maria fu� concebida sin pecado, viviendo todos los a�os de su vida en este mundo sin cometer tan siquiera un solo pecado, ense�anza que est� completamente contradiciendo La Palabra de Dios, cuando Dios nos declara que todos estamos bajo pecado, pero el terrible problema que tenemos haciendo esto, es que esta doctrina est� acusando a nuestro Creador de pecado, acusa a Dios de pecado porque nos ense�a que Dios nos est� mintiendo cuando nos dice que todos estamos bajo pecado. La palabra todos se refiere a toda la raza humana, incluyendo a La virgen Maria, ense�andonos Dios, que Maria tambien estaba bajo pecado, como estamos el resto de la humanidad. Nuestro Se�or, en su evangelio, acusa a Maria, como acusa al resto de la humanidad de pecado, sin embargo, algunas personas en vez de creer en La Palabra de Dios, no solamente no creen en el evangelio de Nuestro Se�or, sino que tambien tienen la osadia de atreverse a acusarlo a El, a Dios de mentiroso, queriendo hacer a Nuestro Se�or, Dios y Salvador un pecador como lo son ellos y lo somos nosotros. Por lo tanto si tu crees lo que te ense�a esta doctrina, que La virgen Maria fu� concebida sin pecado, contradiciendo a Dios, tu tambien est�s creyendo que Dios es un mentiroso, como lo cree toda persona que cree y ense�a esta y otras doctrinas que doctrinas que est�n contradiciendo La Palabra de Dios. Otro terrible problema que tenemos cuando despreciamos el evangelio de Nuestro Se�or, porque preferimos creer en doctrinas que contradicen su palabra, es que, recuerdas lo que dice el evangelio de Nuestro Se�or, el mismo que est�s despreciando: El que creyere y fuese bautizado, ser� salvo; mas el que no creyere ser� condenado. Que terrible destino le espera a las personas que mueran en esta condici�n, sin creer en el evangelio de Nuestro Se�or Jesucristo, sin haber creido en La Palabra de Dios.

La biblia nos ense�a que La virgen Maria amaba a su hijo, mas a�n lo amaba como su Se�or, su Dios y su Salvador. Ese gran amor que ella sentia por su Salvador lo demostraba guardando su palabra, guardando sus mandamientos. Mandamientos como este que nos declara la palabra del Se�or en Felipenses 4: 6, Por nada est�is afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oraci�n y ruego, con acci�n de gracias. Otros mandamientos que nos ordenan a que todo lo pidamos, lo pidamos al Padre en el nombre de su Santo Hijo. En Colosenses 3: 17 leemos, Y todo lo hac�is, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Se�or Jes�s, dando gracias a Dios Padre por medio de El. Leemos en Juan 14: 13 y 14, Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo har�, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo har�. Leemos en 1Juan, 5: 14, Y esta es la confianza que tenemos en El, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, El nos oye. Aun cuando tuvi�semos peticiones personales, nos manda El Se�or que vayamos en oraci�n al Padre, leemos en Mateo 6: 5 y 6, Y cuando ores, no seas como los hipocritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas(en los templos), y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas t� cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que est� en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensar� en publico. Todos estos mandatos de Nuestro Se�or se resumen en uno; Todas nuestras peticiones sean llevadas al Padre en toda oracion y ruego, pidiendoselas en el nombre de su Santo Hijo, Jesucristo, dandole gracias al Padre en el nombre de El.

La virgen Maria, demostrando su gran amor por su Salvador, creyendo en La Palabra de su Dios y Se�or, obedecia humildemente estos mandamientos junto con los apostoles, llevando todas sus peticiones al Padre, en oraciones y ruegos, leemos en Los Hechos de Los Apostoles, capitulo 1, versos 13 y 14, Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andr�s, Felipe, Tom�s, Bartolom�, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simon el Zelote y Judas, hermano de Jacobo. Todos estos perseveraban un�nimes en oraci�n y ruego, con las mujeres, y con Maria la madre de Jes�s, y con sus hermanos. Maria, mientras vivi� en este mundo, llevaba todas sus peticiones a Dios Padre, en toda oraci�n y ruego obedeciendo humildemente este mandamiento de Dios. Est�s siguiendo el ejemplo de La virgen Maria?.

La Biblia nos ense�a que La virgen Maria amaba a Nuestro Se�or y que ese amor lo demostraba creyendo y obedeciendo sus mandamientos. Esta ense�anza nos puede traer esta pregunta a nuestra mente, Como puede ser posible que La virgen Maria que nos describe La Biblia, que en su gran amor, en su humildad y completa sumici�n a su Se�or y Salvador, crey� y obedeci� sus mandamientos mientas vivi� en este mundo; pudo aparecerse a unos jovenes despu�s de muerta y mandarles que desobedecieran ese mismo mandamiento de su Se�or y Salvador que ella obedeci� durante toda su vida en este mundo, de que todas las peticiones sean llevadas al Padre en toda oraci�n y ruego, para que desobedeciendo este mandamiento de su Se�or, le lleven peticiones a ella, mayormente al "rezarle el rosario" dandoles a estos jovenes un nuevo mandamiento de " rezarle el rosario", mandamiento que no aparece escrito en La Palabra de Dios?, ni siquiera la palabra rezar o rosario las podemos encontrar escritas en la biblia. Crees tu que Maria seria capaz de hacer algo semejante en contra de los mandamientos de Dios?

Cualquiera persona que obedesca cualquier mandato que no est� escrito en La Biblia, no est� obedeciendo La Palabra de Dios. Todos los mandamientos para nuestra salvaci�n est�n escritos en la biblia. Estos mandamientos de salvaci�n nos los dej� escritos nuestro Salvador, que es el �nico que tiene el poder de salvaci�n. Por esta raz�n, tanto La virgen Maria, como todos los dem�s que hemos sido salvados de nuestros pecados, tenemos los deseos en el coraz�n de obedecer todos sus mandamientos, sintiendonos como se sinti� Maria, jubilosos, cuando engrandesemos con nuestra alma al Se�or y nuestro esp�ritu se regocija en Dios, nuestro Salvador.

Cuando Adan y Eva pecaron, infectando a cada uno de nosotros con la enfermedad del pecado, pecaron porque desobedecieron un mandato de Dios y sabemos cuales fueron las terribles consecuencias que vinieron por esa desobediencia a Dios, mayormente y la m�s terrible de todas, la condenaci�n de eterno tormento en el infierno para todo ser humano que muera sin haber recibido el perd�n de todos y cada uno de los pecados que cometamos mientras vivamos en este mundo. Este mismo Dios que le di� aquel mandato a Adan y a Eva, nos est� dando el mandato a todos nosotros, de que todas nuestras peticiones, todas y cada una de las cosas que necesitemos pedir, se las pidamos �nica y exclusivamente a El en oraciones y ruegos en el nombre de Nuestro Se�or Jesucristo, dandole gracias al Padre en nombre de El. No nos manda a que pidamos a ning�na otra persona o en ning�n otro nombre. Cualquiera persona que desobedeciendo este mandato de Dios, le pida cualquiera cosa(espiritualmente hablando), a cualquiera otra persona o nombre que no sea al Padre, en el nombre de su santo Hijo, est� haciendo exactamente lo mismo que hicieron Adan y Eva, pecando desobedeciendo un mandato de Dios.

Cuando rezamos el rosario le estamos pidiendo y rogando a Maria en las diferentes oraciones que repetimos en el rosario, por lo tanto cuando rezamos, estamos pecando por desobedecer un mandato de Dios, exactamente como Adan y Eva pecaron cuando ellos desobedecieron. Por si esto no fuera super terrible, cuando repites las oraciones del rosario, est�s declarando una y otra ves que La virgen Maria fu� concebida sin pecado, contradiciendo La Palabra de Dios que nos asegura que todos somos concibidos, nacemos y vivimos en pecado, tratando de hacer a Dios un mentiroso, pecador como lo somos tu y yo. Te das cuenta de las terribles concecuencias que conllevan la desobediencia a Los Mandamientos de Dios. La virgen Maria que nos describe La Biblia crey� a su Se�or y obedeci� los mandamientios de su Dios. Ser� posible que ella desp�es que vivi� su vida creyendo en La Palabra de Dios, obedeciendo sus mandamientos para su salvaci�n, se le presentaria a estos jovenes para mandarnos a que le pidamos a ella en oraciones y ruegos, repetiendo las oraciones del rosario, para que pidiendole a ella atraves del rosario, desobedescamos el mandamiento de Dios de que todas nuestras peticiones sean dirijidas al Padre en toda oraci�n y ruegos, ese mismo mandamiento de Dios que ella crey� y obedeci� mientras estaba en este mundo?

La Biblia nos ense�a que Dios nos prohibe a que le a�ademos o le quitemos a lo que est� escrito en su palabra, leemos en Deuteronomio 4: 2, No a�adireis a la palabra que yo os mando, ni disminuireis de ella, para que guard�is los mandamientos de Jehov�, vuestro Dios que yo os ordeno. Las consecuencias para cualquiera persona que desobedesca este mandato las encontramos escritas en el libro del Apocalipsis, leemos en el capitulo 22, versos 18 y 19: Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profec�a de este libro: Si alguno a�adiere a estas cosas, Dios traer� sobre �l las plagas que est�n escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profec�a, Dios quitar� su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que est�n escritas en este libro. Ser� posible que La virgen Maria, desp�es de muerta, estando en la presencia de Dios en el cielo, vendria a este mundo a revelarse en contra de su Salvador, desobedeciendo su mandamiento de no a�adirle a su palabra, a�adiendo ella, este nuevo mandamiento de hacerle el rosario, donde le pedimos y le rogamos por nosotros? No te parece un poco dif�cil de creer que La virgen Maria que nos declara la biblia, haya hecho esto tan terrible en contra de su Se�or, Dios y Salvador. No un poco dificil, m�s bien imposible, m�s a�n, no existe la m�s remota posibilidad de que Dios le permitiera a La virgen Maria, la mujer que El escoji� para que atraves de ella su Hijo viniera a este mundo, la mujer que su alma engrandeci� al Se�or y su espiritu se regocij� en Dios, su Salvador mientras vivi� en este mundo,que despu�s de muerta estando ella ya en la presencia de El en el cielo volviera a este mundo a hacer algo tan terrible; desobedecer los mandamientos de su Dios, Se�or y Salvador. Si meditamos seriamente es estas cosas que acabas de leer, no te parece absurdo que algo asi en realidad, haya sucedido?.





FE ( Parte II)

En la primera parte de este estudio sobre la fe, Nuestro Se�or nos ense�� que todo ser humano desendiente de Ad�n y Eva somos pecadores, concebidos en pecado, nacidos en pecado y vivimos en pecado, nesecitando de El que se convierta en nuestro Salvador, purificandonos de nuestros pecados, pagando el castigo por cada uno de estos pecados para que entonces estos puedan ser perdonados y podamos presentarnos despu�s de la muerte delante de El sin mancha y sin culpa. Tambien hemos aprendido que El Se�or nos ordena que todas nuestras peticiones sean dirigidas �nica y directamente al Padre en oraciones y ruegos, pidiendolas en el nombre de Nuestro Se�or Jesucristo, dandole gracias en el nombre de El. Estas ense�ansas est�n en total desacuerdo con algunos de nuestros conocimientos, sin embargo son La Palabra de Dios.

Dentro de otros conocimientos que hemos aprendido, algunos de ellos, nos ense�an que cuando una persona muere, los que quedamos con vida, podemos hacer algunas cosas, para ayudar a esta persona que ha muerto, entrar en el reino de los cielos, sin embargo, la palabra de Dios nos ense�a todo lo contrario, ense�andonos que es absolutamemte imposible que una persona que muera pueda recibir ayuda para que atraves de esa ayuda pueda entrar en el reino de los cielos. Por ejemplo, estos versos que acabamos de estudiar que no denuestran que si una persona muere sin haber creido en el evangelio de Nuestro Se�or, no podr� entrar en el reino de los cielos, porque el que no cree ya ha sido condenado.

Podemos seguir enga�andonos unos a otros creyendo que podemos en alguna forma ayudar a una persona que muere, entrar en los reinos de los cielos haciendo estas cosas que nos ense�an nuestros conocimientos, las cuales le llamamos "tradiciones", sin embargo, lo �nico que estamos demostramos haciendo estas cosas es, que no tenemos la fe para confiar en las palabras del enviado de Dios, para nuestra salvaci�n. Podr�n estas "tradiciones" invalidar La Palabra de Dios que nos dice: pero el que no cree ya ha sido condenado; podr�n estas "tradiciones" ayudar a una persona que muera sin creer en todas y cada una de las ense�anzas de Nuestro Se�or escritas en La Biblia, entrar en los reinos de los cielos?. En 2Corrintios 5:10, leemos; Porque es necesario que todos comparescamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba seg�n lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Todos sabemos que cuando una persona muere, esta persona no puede cambiar la forma como vivi� mientras estaba en el cuerpo antes que muriera y que ninguno de nosotros podemos cambiar la forma en que un muerto haya vivido su vida en este mundo antes de su muerte. Cuando meditamos en las ense�anzas de Nuestro Se�or, como en versos como este, podemos darnos cuenta que el destino de una persona cuando muere est� sellado y que no hay nada que alguien pueda hacer para cambiarlo y podemos seguir comprobando esto, cuando leemos otros versos, como en Juan 5:28 y 29 que nos dice: No os maravill�is de esto; porque vendr� la hora cuando todos los que est�n en los sepulcros oir�n su voz; y los que hicieron lo bueno, saldr�n a la resurrecci�n de la vida; m�s los que hicieron lo malo a la resurrecci�n de condenaci�n. La biblia nos ense�a que esta resurrecci�n de los muertos ser� en ultimo dia, Juan 6:39, 40, 44, 54, Juan 11:24.

La biblia tambien nos ense�a sobre un juicio, donde los muertos ser�n juzgados, leemos en Apocalipsis 20:11, 12, y 13: Y v� un gran trono y al que estaba sentado en �l, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ning�n lugar se encontr� para ellos. Y v� a los muertos, grandes y peque�os, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, seg�n sus obras. Y el mar entreg� los muertos que hab�a en el; y la muerte y el Hades entregar�n los muertos que hab�a en ellos; y fueron juzgados cada uno seg�n sus obras.

Si comparamos estos versos, 2Corrintios 5:10, Juan 5:28 y 29, y Apocalipsis 20:11, 12 y 13, podemos ver, que nos dan una misma ense�anza para que sepamos con toda claridad y no tengamos ninguna duda de lo que va a pasar con los muertos y como estos ser�n juzgados. Nos ense�an claramente que todos los muertos resucitaran, habr� un juicio final y estos ser�n juzgados, cada uno, por las cosas que est�n escritas en los libros, seg�n sus obras. Si estas obras ya est�n escritas en estos libros, podemos concluir que estas obras se refieren a lo que estos muertos hicieron mientras estaban con vida, de como vivieron sus vidas cuando estaban en este mundo y podemos estar seguros de esta concluci�n cuando leemos en Juan 5:28 y 29, que nos dice que cuando venga este dia de la resurecci�n, los que hicieron lo bueno, resucitar�n para la vida y los que hicieron lo malo, resucitar�n para la condenaci�n.

Cuando analizamos estas ense�anzas podemos darnos cuenta muy facilmente que no existe absolutamente nada podemos hacer para cambiar el destino de una persona cuando muere, sea el de salvaci�n o el de condenaci�n, porque es imposible que un muerto pueda cambiar lo que hizo, por la forma en que vivi� su vida antes de la muerte, y que no existe absolutamente nada que nosotros podamos hacer para ayudar a una persona despues que esta persona haya muerto, porque nada de lo que podamos hacer podr� cambiar la forma en que esta persona viv�o su vida mientras estaba en este mundo. Podemos seguir obstinados tratando de ayudar a una persona que haya muerto, haciendo por ellos, estas cosas que hemos aprendido, pero con esta obstinaci�n, lo �nico que estamos demostrando es la poca fe y lo poco que estimamos y confiamos en la palabra del Hijo de Dios.

La biblia nos ense�a que ninguna persona que muera sin haber recibido el perd�n de pecados, podr� heredar el reino de Dios, sabemos esto cuando leemos versos como en 1Corrintios 6: 9 y 10, Galatas 5: 19 al 21 y Apocalipsis 21: 8. Dentro de nuestros conocimientos hemos aprendido que para que estos pecados sean perdonados tenemos que confesarlos a otro ser humano que como nosotros ha sido concebido en pecado, nacido en pecado y vive en pecado, nesecitando �l, el perd�n de sus pecados tanto como nesecitamos nosotros el perd�n de los nuestros. Teniendo nuestra fe en este conocimiento vamos a estas personas a confesar nuestros pecados creyendo sin dudas que estas personas tienen el poder de interceder por nosotros delante de Dios para que atraves de ellos nuestros pecados sean perdonados, lo que nos lleva a estas pregunta; Ser� verdad que confesar nuestros pecados a estas personas es lo que nesecitamos hacer para estos pecados queden perdonados? Como podemos estar absolutamente seguros que cuando hacemos esto, nuestros pecados en verdad quedan perdonados?

La �nica forma que existe en que podamos contestar esta pregunta y estar absolutamente seguros de que la contestaci�n es verdadera es buscando la respuesta en la Fuente de la Verdad, que es La Palabra de Dios. Leemos en Hechos 10:43, De este (Cristo), dan testimonio todos los profetas que todos los que en El creyeren, recibir�n perd�n de pecados por su nombre y en Hechos 26, cuando El Se�or se le aparec�o a Pablo enviandole a predicarle a los gentiles, leemos en el verso18; para que abras sus ojos, para que se conviert�n de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satan�s a Dios; para que reciban, por la fe que es en m�, perd�n de pecados y herencia entre los santificados. Te das cuenta ahora de que la �nica manera de que la raza humana puede recibir el perd�n de pecados para poder entrar en los reinos de los cielos es atraves de le fe en El Hijo de Dios porque solamente por el poder que nos da esta fe es que podamos creer, confiar �nica y exclusibamente en las ense�ansas de Jesucristo para nuestra salvaci�n. Recuerdas; el que cree en El, no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, Juan 3:18.

El Se�or no nos instruye en ningunas de sus ense�anzas que vayamos a los sacerdotes a confesar nuestros pecados. Si nos da un mandamiento de que todas nuestras peticiones sean de confesar pecados o cualquiera otra petici�n que tengamos se las pidamos en Su nombre, directamente al Padre en oraciones y ruegos, Juan 14:13, Juan 16:23 y 24, y Felipenses 4:6. Tambien el Se�or nos instruye que la �nica forma que existe de que nuestras peticiones y oraciones puedan ser oidas por Dios Padre es atraves de El, porque solamente El es el �nico mediador entre Dios y los hombres, leemos en Timoteo 2:5, Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

Cuando vamos a otro ser humano y le confesamos nuestros pecados con el proposito de que Dios nos los perdone estamos pecando desobedeciendo este mandamiento de Dios de que todas nuestras peticiones sean llevadas Dios Padre y si esto no fuera super terrible, tambien estamos rechazando al �nico mediador que existe entre nosotros y Dios que es Jesucristo hombre, sustituyendolo por un hombre pecador como lo somos tu y yo. Si est�s confiando en estas confeciones para el perd�n de tus pecados desobedeciendo este mandamiento de Dios; en realidad crees que estos pecados hayan sido perdonados? Crees que estas personas pueden en alguna forma servirnos de mediadores para que atraves de ellos Dios escuche estas confeciones cuando Dios nos ense�a que el �nico mediador entre El y los hombres es Jesucristo, Nuestro Se�or?

Tambien, la palabra de Dios, nos ense�a que para que una persona reciba el perd�n de sus pecados, esta persona tiene que sentir un verdadero arrepentimiento en su corazon por estos pecados, Hechos 3: 19, Hechos 8: 22. Nosotros no tenemos la capacidad en nosotros mismos de arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados en la forma que complasca a Dios y es imposible que sin fe en el Santo Hijo de Dios podamos recibir este arrepentimiento para que recibamos el perd�n de estos, porque as� como Dios nos regala la fe de salvaci�n, as� tambien el es �nico que en su misericordia nos puede dar este sincero arrepetimiento de coraz�n y es el �nico que puede perdonar nuestros pecados, Hechos 5: 31, Hechos 11:18. Cuando una persona muere en sus pecados, por no haber recibido este arrepentimiento para que estos le sean perdonados, esta persona muere sin la gracia de Dios. Crees tu, que por estas cosas que hacemos por los muertos podamos hacer que una persona que ya murio se arrepienta de sus pecados, confiese estos pecados a Dios, para que la por gracia de Dios, pueda entrar en su reino?

Podr� un muerto arrepentirse de los pecados que comet�o durante toda su vida, mientras vivia en este mundo?. Podremos nosotros arrepentirnos por los pecados que un muerto haya cometido mientras estaba con vida?. Si tu no recibes este verdadero arrepetimiento, para que tus pecados te sean perdonados mientras estes con vida en este mundo, crees que podr�s arrepentirte de estos pecados desp�es que hayas muerto?. Podremos, los que quedamos con vida, arrepentirnos de tus pecados para que puedas entrar en el reino de los cielos? Estas preguntas son muy importantes, porque cuando las contestamos seg�n las ense�anzas que han salido de la mente de Dios y no de la mente de hombres, podemos saber que no hay absolutamente nada que t�, yo o ninguna otra persona pueda hacer espiritualmente hablando, por una persona desp�es que esta haya muerto, morimos salvos para estar con Dios, o morimos para ser condenados a padecer el tormento del infierno junto con Satanas y sus demonios por toda la eternidad, y esta es Palabra de Dios.

El Se�or nos ha dajado una promesa de salvaci�n (vida eterna). Esta promesa de salvaci�n es para todas las personas que antes morir, tengamos nuestra fe puesta en El, como nuestro Salvador, oyendo y guardando su palabra y creyendo al que lo envi�, Dios Padre. Leemos en Juan 12: 44, 45, 47, 48, Jesus clam� y dijo: El que cree en m�, no cree en m�, sino en el que me envi�; y el que me ve, ve al que me envi�. Al que oye m�s palabras, y no las guarda, yo no le jusgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe m�s palabras, tiene guien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgar� en el dia postrero. Nuestro Se�or nos est� ense�ando que si no creemos en El, no creemos al que lo envi�, a Dios Padre, asi que, cuando no recibimos su palabra; estamos rechazando a Dios Padre y a Dios Hijo y esa misma palabra que no recibimos de El, es la misma que nos juzgar� en el dia del juicio y si la estamos rechazando; Como ser� posible, que tengamos la esperanza de salvaci�n, cuando estamos rechazando al Hijo de Dios, al Salvador del mundo, no oyendo, recibiendo y guardando su palabra?; Podr�n estas "tradiciones" ayudarnos a entrar en los reinos de los cielos si mur�esemos en esta condici�n?.

La principal raz�n que hacemos estas cosas por los muertos, es porque creemos en esta ense�anza de que existe un lugar donde las personas que mueren van a padecer en un fuego, para que se purifiquen de sus pecados, antes que puedan entrar en el reino de los cielos, un lugar el cual le han llamado "purgatorio". La Palabra de Dios nos ense�a muy claramente que existen solamente dos lugares que Dios ha creado donde una persona va a pasar la eternidad despues de la muerte. Nos ense�a sobre el reino de los cielos y nos ense�a sobre un lugar de tormento, que El, le ha llamado infierno. Tambien nos ense�a la biblia que, todos los que sean condenados a este lugar llamado infierno, ser�n atormentados eternamente, sin la minima esperanza de poder salir de este lugar de tormento.

No encontramos ninguna ense�anza en los libros de la biblia, que nos ense�en, que Dios ha creado otro lugar, al cual que le llaman "purgatorio", donde una persona que muera pueda ir a pedecer en un fuego para purificarse de sus pecados, para que desp�es que se haya purificado de sus pecados en este fuego, pueda entrar en el reino de los cielos. La raz�n de que no podemos encontrar ninguna ense�anza sobre este lugar es muy sencilla, Nuestro Se�or no nos puede ense�ar de algo que el no ha creado, y si Nuestro Se�or que es el Creador de todas las cosas, Colosenses 1: 16, no ha creado este lugar, podemos estar en la m�s absoluta seguridad de que este lugar al que le llaman "purgatorio", no existe.

Sin embargo, El Se�or, nos da varios versos en la biblia, que nos ense�an claramente que un lugar como este, donde una persona, despues que muera pueda ir a "purificarse" de sus pecados, no puede existir. Leemos en Hebreos 1:1, 2 y 3, Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros dias nos ha hablado por el Hijo, a quien constituy� heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificaci�n de nuestros pecados por medio de si mismo, se sent� a diestra de la Majestad en las alturas.

En este verso podemos leer claramente que la purificaci�n de nuestros pecados es atravez de Jesucristo mismo, El Santo Hijo de Dios, por esta raz�n, tambien leemos en 1Juan 1:6 y 7, Si decimos que tenemos comuni�n con El, y andamos en tinieblas(mentiras) mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en la luz (verdad), como El est� en la luz(verdad),tenemos comuni�n unos con otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo nos limpia (purifica) de todo pecado.

Nuestro Dios y Se�or es �nico medio que Dios nos ha provisto para purificarnos de nuestros pecados, por lo tanto Dios no nesecita, ni ha creado otra forma, o lugar donde podamos ir, despues que hayamos muerto, para que por medio de un fuego podamos ser purificados de nuestros pecados. Y seguimos comprobando esta verdad cuando leemos en Tito 2: 14, (hablando del Se�or); quien se di� a s� mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para s� un pueblo propio, celoso de buenas obras. En este verso, Nuestro Se�or, nos deja saber que �l, estando en este mundo, hizo todo lo necesario, todo lo que Dios Padre exijia para redimirnos de toda iniquidad (pecado) y purificar para si un pueblo propio. Este pueblo, que Jesucristo purific� de sus pecados, de �l cual nos habla en Mateo 1: 21, es su iglesia, que �l vino a edificar para que las puertas del infierno no prevalecieran contra ella, Mateo 16: 18.

Las puertas del infierno no prevaleceran contra su iglesia porque la am� tanto que se entreg� a s� mismo por ella, para santificarla, habiendola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentarsela a s� mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha, Efesios 5: 25, 26 y 27, por eso los que pertenecemos a su iglesia no tenemos ningun temor a la muerte, ni tenemos nuestras esperanzas puestas en cosas que puedan hacer por nosotros desp�es que hayamos muerto, para entrar en los reinos de los cielos, porque vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Se�or, pero confiamos, y m�s quisieramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Se�or, 2Corintios 5:6 al 8.

El Se�or nos da una ilustraci�n de esta gran verdad en el evangelio de Lucas, cuando est�ndo Jes�s crucificado en medio de dos ladrones, uno de ellos recibe el arrepentimiento por la vida de pecados que habia vivido, y este ladr�n le habla a Jes�s; leemos en Lucas 23: 42 y 43, Y le dijo a Jes�s: Acu�rdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jes�s le dijo: De cierto te digo que hoy estar�s conmigo en el paraiso, no leemos que Jes�s le dijo a este ladr�n que iria a un lugar purificarse de sus pecados y que luego estaria con El en el paraiso. Nuestro Se�or que es El Creador de todo lo que existe, no cre� un sitio como este, por lo tanto, no le podia decir a este ladr�n que iria a un sitio que no existe.

La raz�n de que Cristo le dijo; hoy estar�s conmigo en el paraiso, es que este ladr�n pertenecia al pueblo que Cristo vino a salvar de sus pecados, Mateo 1:21, cojiendo Cristo en el mismo, todos y cada uno de los pecados que este ladr�n habia cometido hasta los ultimos momentos de su vida y pagando por ellos en el tormento de la cruz, sufriendo por �l, el castigo del infierno, para purificarlo de todos sus pecados, para que este ladr�n, desp�es de la muerte pudiera estar presente en el paraiso, sin mancha y sin arrugas delante de El. Cuando Nuestro Gran Salvador estaba sufriendo el tormento de las penas del infierno en la cruz, purificando a este ladr�n de sus pecados, tambien estaba sufriendo este gran tormento, para purificar de todos los pecados a todas las dem�s personas que pertenecemos a su pueblo, Isa�as 53: 4 al 12, pueblo escojido por Dios desde antes de la fundaci�n del mundo para esta gran salvaci�n, Efesios 1:3 al 5, al cual El le llama Su Iglesia, para que las puertas del infierno no pudieran tener poder sobre ella.

Por medio de este acto de incomprensible amor, Jesucristo, purificandonos de todos y cada uno de nuestros pecados, asegur� la salvaci�n de Su Pueblo, dandonos la vida eterna, reconciliandonos en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin manchas e irreprensibles delante de El, Colosenses 1:21 y 22. Estos versos nos demuestran claramente que la �nica forma de salvaci�n que Dios ha provisto para que el ser humano pueda purificarse de sus pecados, es �nica y exclucivamente atravez de la persona de su Hijo amado, Nuestro Gran Dios y Salvador, Jesucristo; por lo tanto tenemos que admitir que esta ense�anza sobre este lugar que le han llamado "purgatorio", es absolutamente falsa.

Esta doctrina sobre el "pulgatorio", como muchas otras doctrinas falsas, no han salido de la mente de Dios y por esta raz�n no las podemos encontrar escritas en su palabra, doctrinas que han sido a�adidas a La Palabra de Dios y que han salido de la mente de hombres corruptos de entendimiento, privados de la verdad, que no se han conformado con las sanas palabras de Nuestro Salvador, estando en completa reveli�n en contra de Dios, desobedeciendo su mandamiento de no a�adirle, ni quitarle a su palabra, Apocalipsis 22: 18 y 19; y utilizan esta y otras doctrinas falsas para alejar a sus seguidores del camino de la verdad, que es el camino de salvaci�n.

Podemos leer estas y otras ense�anzas de Nuestro Se�or en la biblia que nos prueban que este lugar no exite y podemos seguir con la misma actitud de seguir creyendo en esta y otras doctrinas falsas que no las podemos encontrar escritas en la biblia, rechazando la palabra de Dios, pero el problema de seguir con esta actitud, son las consecuencias que le vendr�n a toda persona que muera creyendo en doctrinas falsas. El Se�or nos advierte en el segundo libro de Tesalonisences, capitulo 2, verso 7, al 12, que todos los que mueran creyendo mentiras, ser�n condenados en este lugar de tormento, que El Se�or si ha creado, llamado infierno.

Dios, seg�n sus ense�anzas, ha creado dos lugares para que el ser humano pase la eternidad despues que haya muerto, o mueres estando salvo para que pases la eternidad con Nuestro Se�or y sus angeles en su reino, o mueres para ser condenado, para que pases la eternidad en el infierno junto con Satanas y sus demonios. Uno de estos dos lugares, ser� el lugar donde tu estar�s por toda la eternidad cuando mueras; Sabes cual de estos dos lugares ser� tu lugar, si murieras en estos momentos?

Si analizaras en la forma en que est�s viviendo tu vida espiritual en estos momentos, crees que la est�s viviendo en una forma agradable ante Dios? Est�s creyendo, confiando y guardando la palabra de su santo Hijo, para que la est�s viviendo, haciendo lo bueno delante de Dios, o est�s viviendo tu vida espiritual creyendo, confiando y guardando las doctrinas que han salido de la mente de hombres, teniendo tu fe puesta en palabras de hombres y no en La Palabra de Dios, porque si la est�s viviendo en esa forma, tienes que saber que est�s viviendo tu vida espiritual haciendo lo malo delante Dios y si murieses en esa condici�n, ya el Se�or te ha ense�ado en Juan 5:28 y 29, cual de estos dos lugares, ser� tu lugar despues de la muerte.

El Se�or nos ense�a en el evangelio de Juan, capitulo 12, verso 47 y 48, Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no la juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzge; la palabra que he hablado, ella le juzgar� en el dia postrero. Rechazando las palabras escritas en la biblia, rechazamos La Palabra de Dios, rechazando La Palabra de Dios, estamos rechazando a Nuestro Se�or, rechazando a Nuestro Se�or, rechazamos la salvaci�n, porque El es la �nica esperanza que tiene el ser humano de escapar del tormento del infierno y entrar en los reinos de los cielos.

Puedes imaginarte la esperanza de salvaci�n que una persona tendr� de entrar en los reinos de los cielos, cuando esta persona ha vivido su vida rechazando los mandamientos de La Palabra de Dios, por su obediencia a los mandamientos de palabras de hombres, cuando esos mismos mandamientos que esta persona ha rechazado, son los mismos que le juzgar�n en el ultimo dia?. Podr�n estos mandamientos de palabras de hombre que hacemos por los muertos salvarla en el dia del juicio final?. Podremos nosotros, nuestros hijos o nuestros seres queridos salvarnos, si tanto ellos, como nosotros, seguimos creyendo y confiando en estos mandamientos para nuestra salvaci�n, rechazando la verdad de La Palabra de Dios?.

Todos estos versos de La Biblia que hemos estudiado tienen algo en com�n. Cada uno de ellos nos ense�an verdades de La Palabra de Dios que est�n en total desacuerdo con muchas cosas que muchos de nosotros hemos aprendido, igualmente est�n en total desacuerdo con muchas de las doctrinas en que hemos sido ense�ados, sin embargo cada uno de estos versos son La Palabra de Dios. A muchos de nosotros nos han ense�ado que Jesucristo es el Hijo de Dios, una ense�anza que est� en total acuerdo con La Palabra de Dios, sin embargo porque sabemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, confundimos este conocimiento con tener fe en El.Gracias a Dios por su misericordia, que ha escrito en La Biblia versos como estos para que tanto tu, como todos los que leemos versos como estos, nos demos cuenta en verdad donde y en quien tenemos puesta nuestra fe. Cualquiera persona que se le hace imposible creer en versos como estos, tiene que saber que su fe no est� en Jesucristo Nuestro Se�or, ya que no puede creer en su palabra, apesar de que sabe que El es el Hijo de Dios.

Versos con una ense�anza tan directa como esta; El que en El cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado. Verso que nos ense�a que el que no crea en el Hijo de Dios, y muera en esa condici�n, pasar� la eternidad condenado en el infierno y a pesar de esta ense�anza tan directa, muchos de nosotros no podemo creer en su palabra. Como ser� posible esto, que no podamos creer en el Hijo de Dios para que seamos condenados, cuando lo �nico que tenemos que hacer es creer en su palabra para ser salvos. Que podemos hacer nosotros que sea m�s sencillo que creer en La Palabra de Dios para nuestra salvaci�n? Porque se nos hace tan dificil hacer algo que parece tan facil? Que nos impide ir de coraz�n sincero a Nuestro Se�or para recibir de El la salvaci�n?

Todas estas preguntas tienen una sola respuerta, leemos en Juan 6: 44, Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envi� no le trajese; y yo le resucitar� en el dia postrero. Leemos en el verso 37. Todo lo que el Padre me da, vendra a mi; y al que a mi viene, no le hecho fuera. Asi que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia, Romanos 9:16 y leemos en Romanos 9:18, De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Te das cuenta de el porque a los seres humanos se nos hace tan dificil, m�s bien imposible tener fe, creer, confiar y obedecer la palabra del Hijo de Dios para ser salvos.

Nuestra salvaci�n no depende en nada de nosotros, sino en que Dios tenga misericordia; Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios, no por obras, para que nadie se glorie, Efesios 2:8 y 9. No te sorprendas si en estos momentos se te hace imposible creer en estos versos que hemos estudiado, porque asi somos todos los seres humanos antes de recibir de Dios, el marravilloso regalo de salvaci�n. No te sorprendas, pero teme, mas bien aterrorisate porque si murieras en esa condici�n, nos ense�a La Biblia que pasar�s tu eternidad en el tormento del infierno.

En el ser humano no existe la m�s minima esperanza de salvaci�n porque en nosotros mismos no somos capaces de tener la fe que nesecitamos para que creeyendo, podamos confiar y obedecer La Palabra de Dios. La raz�n de esto, nos ense�a la biblia, es que por causa de nuestros pecados estamos muertos espirutualmente. Recuerdas lo que Dios le dijo a Adan en el jardin del eden, que si lo desobedecia y comia de la fruta del arbol que El le prohibio comer,seguramente moriria. En esos momentos que Adan desobedeciendo a Dios pec� dando lugar al nacimiento del pecado, no murio fisicamente, pero si murio espiritualmente, creando una seperaci�n espiritual entre Dios y el hombre. Esa misma semilla de pecado que caus� la muerte espiritual de Adan, la heredamos toda la raza humana. Cuando somos concebidos, somos concebidos con esta semilla de pecado, causandonos la muerte espiritual. Nacemos vivos fisicamente, pero muertos espirituamente, anulandonos espiritualmente para que tengamos la capacidad de tener fe, para que con el poder que nos diera esta fe creyeramos para que pudieramos confiar y obedecer La Palabra de Dios para nuestra salvaci�n.

Recuerdas lo que Jes�s le dice a Nicodemos en Juan 3: 3 y 5, De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios, verso 5, De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espiritu, no puede entrar en el reino de Dios. Nacemos fisicamente vivos, pero espiritualmente muertos por causa de la semilla de pecado en que somos concebidos y si durante el transcurso de nuestra vida en este mundo no tenemos un nuevo renacer, no fisicamente, pero espiritualmente, ser� imposible que podamos entrar en el reino de Dios.

Esto se debe a que cuando nacemos, nacemos en pecado y vivimos espiritualmemte muertos en esos pecados, incapaces de creer, confiar y obedecer la palabra de Dios en una forma agradable a El. Somos tan incapaces de salvarnos que Dios nos tiene que salvar a�n estando muertos en nuestros delitos y pecados, Efesios 2:1, dandonos un nuevo renacer, no fisicamente, pero espiritualmente, quitando la causa de nuestra muerte espiritual que son nuestros pecados, perdonando todos y cada uno de ellos, Colosenses 2:13 y 14. Este nuevo renacer comienza cuando somos bautizados, no con el bautismo de agua ya que la biblia nos ense�a que el bautismo de agua es una se�al de que as� como el agua quita las impurezas fisicas del cuerpo, as� tenemos que ser limpiados de nuestras impurezas espirituales que son nuestros pecados, con el bautismo del Espiritu Santo para ser salvos.

Solamente Dios en la persona de Nuestro Se�or Jesucristo tiene el poder de bautizar con el Espiritu Santo, Juan 1:32 al 34. Cuando somos bautizados por Dios, con el bautismo del Espiritu Santo, Dios nos hace nacer espiritualmente de nuevo por Su palabra que vive y permanece para siempre. Por medio de este gran milagro de salvaci�n, todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros quedan perdonados, purificandonos de todos y cada uno de ellos por la bendita sangre de Nuestro Salvador derramada en la cruz para que recibamos por Su gracia la fe, para que ahora en nuestro espiritu revivido podamos creer, confiar y obedecer La Palabra de Dios en la forma que a Dios le agrada, para nuestra salvaci�n.

Como podemos darnos cuenta, el destino del ser humano desp�es de la muerte es sumamente terrible. Somos concebidos en pecados, nacemos en pecados y vivimos en pecados y la sentencia que justamente nos tiene Dios para pagar por cada uno de esos pecados es ser condenados a pasar una eternidad de tormento en el infierno, junto con Satan�s y sus demonios. Como somos absolutamente incapaces por nosotros mismos de salvarnos, nesecitamos desesperadamente la misericordia de Dios para que nos libre del tormento del infierno perdonandonos todos nuestros pecados y nos traslade al reino de su Hijo amado, el reino de Dios. Todo este proceso de paz entre Dios y el hombre que es atraves del milagro de salvaci�n comienza cuando por Su gracia recibimos la fe y somos bautizados en el Espiritu Santo para que Cristo viva y permanesca en nosotros para siempre. Lee Efesios, capitulo 2, Romanos 5:1 y 2, y Romanos 8:1 al 17.

Cuando seguimos estudiando la biblia encontramos que Dios utiliza �nica y exclucivamente un ambiente donde por Su gracia nos regala la fe. Solamente utiliza un ambiente para hacer este gran milagro de salvaci�n, y este ambiente es, La Biblia, Leemos en Romanos 10:17, As� que la fe es por el oir, y el oir por La Palabra de Dios. Cuando estamos escuchando o leyendo de las palabras que est�n escritas en LaBiblia, nos ponemos en el �nico ambiente que Dios utiliza para hacer el milagro de salvaci�n. Y porque LaBiblia, sencillamente porque La Biblia es el unico sitio en todo el mundo entero donde podemos ir para leer o escuchar La Verdadera Palabra de Dios.

Cuando la est�s leyendo pidele a Dios Padre, en el nombre de su santo Hijo, Nuestro Se�or Jesucristo que por Su gracia te regale la fe de salvaci�n, recibas el bautismo del Espiritu Santo para que por el poder de esta fe y el bautismo del Espiritu Santo verdaderamente puedas amarlo en espiritu y en verdad, creyendo, confiando y obedeciendo Su Palabra, La Palabra de Dios para tu salvaci�n, porque de El era, es, y ser� Todo El Honor y Toda La Gloria por los siglos de los siglos.....AMEN.


LA BIBLIA NOS INSTRUYE QUE EL DIA DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO A ESTE MUNDO, NO COMO SALVADOR, SINO COMO EL JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS SE ACERCA RAPIDAMENTE , ESTAS PREPARADO (A) PARA ESE DIA ? ESTAS PREPARADO (A) PARA ENCONTRARTE CON DIOS?
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