Quien conoce el simbolo  conoce el camino

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RESP\LOG\SIMB\:

"CUAUHTEMOC No. 8"

V\M\

QQ\HH\Todos.

 

INICIADOS

 

            Quien quiera ser un iniciado debe comenzar por ser sincero en su búsqueda.

            Aquella persona que no tenga pureza en su encuentro con la sabiduría y en cuyo corazón aniden las ansias de poder y no de saber no puede ser un iniciado, porque miente de pensamiento y de palabra y la búsqueda del iniciado es para el encuentro y la unión con la verdad. No se llega a ella a través de la mentira.

            Esa sinceridad debe estar unida a hechos concretos, lo cual significa trabajar día a día consigo mismo, además de realizar acciones en beneficio de quienes nos rodean, sin buscar con ello un  resultado para sí.

            Esto no quiere decir que por la buena voluntad nos transformemos en ese esclavo del que ciertos grupos, personalidades e instituciones se quieren aprovechar, abusando y manipulando la noble actitud.

            Debemos tener criterio para saber cuándo debemos actuar y cuándo no, porque no se trata de que sea alguien “bueno”, tan “bueno” que termine siendo un “bueno  para nada”.

            Se trata de SER de un modo consciente, real, sin poses, sin vanaglorias ni actitudes presuntuosas y actuando siempre con veracidad.

            Aparte de lo consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es necesario señalar que todo hombre tiene el derecho a ser realmente libre de pensamiento, esto es, tiene derecho a plantear sus dudas y encontrar sus propias verdades, aunque estas sean diferentes a las aceptadas tradicionalmente.

            Tiene derecho a crear su propia identidad, para desarrollar su individualidad verdadera.

            Derecho a pensar con expansión epistemológica, con base a conocimientos y conceptos universales de compresión, amor, tolerancia, verdad y paz.

            Cada hombre es libre y tiene derecho a caminar por el mundo sin que lo detengan las fronteras invisibles que otros hombres han colocado en la tierra.

            Tiene derecho a lograr la trascendencia de su inmanencia.

            Derecho a llamar “hermano” a todos los demás hombres.

            Derecho a vivir y a decidir su forma de existir.           

            Derecho a tener un sentido universal de la devoción y la teofanía, en lo que se refiere a todas las religiones, y no limitarse a una sola ceremonia, un solo ritual o a un solo concepto.      

            Cada hombre tiene derecho a evolucionar y a formarse con un sentido de respeto y comprensión universal.

            Tiene derecho a integrarse a Leyes de carácter superior y usarlas para vencer las Leyes de carácter inferior.

            Cada hombre tiene derecho a crecer espiritualmente sin que ninguna religión, ciencia o grupo cercene su necesidad de búsqueda del conocimiento universal.

            Derecho a no agredir a otro hombre ni a la naturaleza, aunque se lo exijan en nombre de conceptos tan subjetivos como “patria”, “religión”, “institución”, etc. Y no por eso debe ser encarcelado, perseguido o torturado por los seguidores de tales  ideas.

            Y tiene además derecho a vivir en paz por encima de los intereses económicos o armamentistas del lugar donde viva.

 

CUANDO CADA HOMBRE ENCUENTRE LA VERDAD, LLEGAREMOS SIN PROBLEMAS A UNA ILUMINACION COLECTIVA.

Jesús Valdemar Rojas Cosio

Aprendiz de Masoneria

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“Cuauhtemoc No. 8”

Oriente de Orizaba, Ver. 13 de Junio del 2001.

ES CUANTO.

           

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