VERDAD Y VIDA
IGLESIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Mientras que no existan unos medios de comunicación social que difundan el pensamiento cristiano la Iglesia no estará defendida, no tendrá imagen propia en el contexto de la sociedad y aun más, se priva de "procurar que los medios de comunicación social, sin ninguna demora y con el máximo empeño, se utilicen eficazmente en las múltiples obras de apostolado" para cumplir con el gran mandamiento de Jesucristo, el Señor, anunciar a buena noticia a todos los hombres (cfr. Mt 28, 19-20).
Escribe: ROGER LIMACHI CONDORI (*)
"Todos
los hijos de la Iglesia, de común acuerdo, tienen que procurar que los medios
de comunicación social, sin ninguna demora y con el máximo empeño, se
utilicen eficazmente en las múltiples obras de apostolado, según lo exijan las
circunstancias de tiempo y lugar, anticipándose así a las iniciativas
perjudiciales, sobre todo en aquellas regiones cuyo progreso moral y religioso
exige una atención más diligente." Inter Mirífica 13a
Actualmente, en un mundo materialista y confuso, un inmenso grupo de católicos parece que vive un tiempo en el que la Fe ha sido olvidada, parece que Dios no es necesario y sentimos una época de enfriamiento, algunos no quieren saber nada de la religión, viven una etapa del “vivir feliz”, tratando de negar el dolor o el sufrimiento.
Observando el mundo parece que la gente busca algo y no lo encuentra, de hecho ni siquiera sabe lo que está buscando, se siente solo, desprotegido, sin futuro, de tanto vivir el presente, se ha olvidado de tener un futuro.
¿Y que busca la gente?, Busca a Dios, porque todo ser humano es un ser espiritual, por eso, por muy ateo que se considere siempre creerá en algo; y al no encontrar a Dios en los católicos, se va con el primero, con alguna secta, que le ofrece resolver sus problemas.
Estamos en una época de enfriamiento, de las personas que caminan por la calle sin un rumbo fijo, o de los laicos que no hemos podido llevar adelante nuestro ministerio y no hemos acercado a nuestros hermanos al Señor.
La Iglesia Católica, de esta parte del mundo, ha venido haciendo algunas acciones por llevar a la práctica las conclusiones del Concilio Vaticano segundo, y los posteriores mensajes papales sobre la utilización de los medios de comunicación social en la evangelización del mundo. Uno de estas acciones, en bien de la evangelización de los pueblos, fue la creación e instalación de Radio Onda Azul en el departamento de Puno, promovido por el entonces obispo Luis Gonzáles.
Sin embargo el camino esté lleno de abrojos y espinas, porque hace un tiempo la emisora católica Onda Azul fue objeto de infiltración de políticos extremistas, amparados por partidarios de la falsa "teología de la liberación" y así perdió lo que caracterizaba su conducta inicial y paso a ser intrumentalizado, en algún periodo de tiempo, por estos grupos políticos de extrema izquierda, mientras que la Iglesia católica profundizaba así el importante déficit en su capacidad de comunicación social.
Es verdad que ahora ha sido recuperado - por el nuevo obispo- de manos de los mencionados grupos extremistas. Sin embargo este importante medio de comunicación radial de la Iglesia Católica parece estar orientada principalmente a tener buenos resultados económicos, porque aun no responde del todo a su condición de órgano divulgativo de la Iglesia. Aunque -y todo hay que decirlo- cumple una función útil para los cristianos, y que fue mucho peor, cuando los obispos perdieron - en la práctica- el control sobre la misma, como sucedió en el pasado.
Mientras que no existan unos medios de comunicación social que difundan el pensamiento cristiano la Iglesia no estará defendida, no tendrá imagen propia en el contexto de la sociedad y aun más, se priva de "procurar que los medios de comunicación social, sin ninguna demora y con el máximo empeño, se utilicen eficazmente en las múltiples obras de apostolado" para cumplir con el gran mandamiento de Jesucristo, el Señor, anunciar a buena noticia a todos los hombres (cfr. Mt 28, 19-20).
Es verdad que la complejidad de los medios de comunicación social modernos, plantea inversiones millonarias que la Iglesia, hoy por hoy, no está en la posibilidad de emprender. Y sobre todo en el caso de las cadenas de televisión, que en realidad son los medios de mayor influencia.
Hay que reconocer que, en nuestro ambiente, no hay ningún medio televisivo rentable y que sus déficit son enjugados, en el caso de la televisión del estado, por los fondos del Gobierno central; y en las emisoras privadas por un juego casi masoquista y corrupto protagonizado por los gobiernos locales, regionales y algunas entidades estatales y empresas privadas.
Es claro que la declaración de que la televisión privada, -y ahora también radial- es deficitaria no es admitida públicamente por nadie, pero un análisis somero de sus anunciantes, sus operaciones comerciales y balances así lo demuestra.
La dificultad que entrañan las relaciones oficiales de la Iglesia con el resto de los poderes del estado, la limita, sin duda, en el ejercicio del liderazgo independiente de un proyecto periodístico al servicio del bien común, alejado de todo propósito de lucro.
Es posible, sin embargo, que la iniciativa privada, de pensamiento cristiano, sea capaz de liderar y promover medios de comunicación social masivos.
Hay ahora no obstante interesantes acciones en torno a promover medios de comunicación social, en especial en el ámbito radial e impreso. Algunos tienen dimensión nacional importante, entre estos esta en el ámbito nacional Radio Maria y decenas de repetidoras que cada vez mas se incrementan, conforme pasan los meses, llegando a importantes lugares del país.
En el ámbito regional y local están la instalación de Radio San Francisco en Juliaca y la emisión de algunos programas católicos en medios radiales comerciales. También hay que considerar la difusión de algunos boletines católicos impresos, con un concepto de profesionalidad e independencia, y que son de distribución gratuita promovido por algunos católicos comprometidos. Esos ejemplos, sin duda, son magníficos y deberían ampliarse, pero no es fácil darles curso. Esto significa ser verdadero cristiano. Seguir las huellas de nuestro maestro, aunque el camino esté lleno de abrojos y espinas. A pesar de los sufrimientos caminemos alegres y seguros porque ese es el camino de nuestro maestro.
Desde el diario La Prensa y Pedro Beltrán E., no ha aparecido en el Perú - en el ambito nacional- ningún empresario periodístico católico dispuesto a hacer las cosas bien en cuanto a los medios y hacerlos rentables, independientes y solidarios con la Iglesia. No hay que desesperar. Hay un resurgir en calidad y cantidad de las personas comprometidas con el pensamiento cristiano. Hay muchos indicios que esto es así y, tal vez en un día no muy lejano, aparezca esa gran iniciativa que dé voz a los católicos de esta parte del mundo.
(*) Licenciado en Periodismo y Director de Panorama Global
Publicado en el semanario Presencia Regional de Juliaca, PERU (Febrero 2004)