AOE: ¿UNA PILDORA ABORTIVA?

VERDADES DE UN DEBATE SUBSTANCIAL SOBRE LA DEFENSA DE LA VIDA

Escribe: Róger LIMACHI CONDORI

Después de que el gobierno de Alejandro Toledo, mediante el ministerio de salud autorizó promover indiscriminadamente la entrega libre de la llamada píldora de la “anticoncepción oral de emergencia” (AOE) se encendió la polémica. Como debía de suceder, fue la valentía del Cardenal Juan Luis Cipriani T., y luego tibiamente la Conferencia Episcopal Peruana, quienes han salido al frente, en defensa de la vida. Para sustentar la defensa de la vida humana se han apoyado en la literatura técnica sobre la píldora, confirmada por la autoridad científica de la FDA -prestigiada institución pública de los Estados Unidos-, quienes aseguran que dicha píldora también tendría efectos abortivos.

El asunto central del debate es determinar si la píldora ES ABORTIVA o NO. Los que la promueven afirman apoyados en su pretendida “autoridad académica” que no lo es. Sin embargo, hace un tiempo las propias autoridades han descrito la triple función del fármaco:

1) Evitar la liberación de óvulos,

2) Impedir la fecundación y

3) Evitar la anidación del óvulo fecundado.

Lo esencial del debate ha querido ser desviado ocultando la información existente. La píldora impide la anidación del óvulo fecundado -que ya es una nueva vida- y, por tanto,,,, resulta claro que se trata del asesinato a un nuevo ser humano, distinto a los padres que le dieron vida, y que ya se había empezado a formar.

Se trata entonces de que estamos, pues, frente a un homicidio intencional con todas las agravantes del caso. Pretendiendo confundir esta verdad indiscutible han surgido intentos de afirmar que el recién concebido no puede ser considerado como un ser humano.

Una supuesta "académica", funcionaria a sueldo de alguna de las muchas ONGs anti-vida, declaró que un óvulo fecundado no puede ser considerado como un ser vivo, aunque tuvo que admitir que sí tiene "vida vegetativa".

La "razón" para negar la humanidad del recién concebido, según la defensora de la píldora, es que antes de las doce semanas "no ha desarrollado estructuras neurológicas y psicomotoras que le permitan tener sensibilidad". Pero, ¿el que un ser humano no tenga sensibilidad es motivo suficiente para poderlo matar impunemente?

El recién concebido es un ser humano, porque aunque voceros muy bien pagados por las ONGs intenten atribuirle solo vida vegetativa, es evidente que la vida iniciada en el seno de una mujer no es la vida de una paja o de un pasto, por ejemplo. Por otro lado, esa vida tiene ya su propia individualidad, su propio código genético que va guiando, desde ese mismo instante, el desarrollo del nuevo ser humano.

Es contradictorio que mientras al concebido en la legislación vigente se le respetan sus derechos patrimoniales "conceptus pro natus habetur, (al concebido se le tiene por nacido)" otros que debieran defender la vida - que para eso estudiaron- le pretendan negar su derecho fundamental, que es el derecho a la vida, principio y razón de todos los demás.

En el derecho positivo, con seguridad encontraremos medidas que protegen la existencia del no nacido. La propia Constitución protege la existencia de los seres humanos desde el momento de su concepción hasta el de su muerte natural.

El actual Código Penal conserva en su articulado la definición que para el aborto daban normas legales anteriores o similares: Aborto es la muerte del producto de la concepción en cualquier momento del embarazo.

Pese a las harto conocidas maniobras de los partidarios del aborto, en la legislación el aborto intencional sigue siendo delito y si la píldora del día siguiente provoca la muerte del producto de la concepción al impedir su anidación en el útero, así se trate de un ser que sólo tenga unas cuantas horas de haber sido concebido, se originan hechos marcados como punibles por la legislación penal vigente.

La vida que es eliminada mediante esas manipulaciones abortistas es, indiscutiblemente, una vida humana y aunque se trate de un ser humano aún muy pequeñito, el crimen de su aniquilación resulta ser más monstruoso.

El Código Penal dice: el aborto es la muerte, y darle muerte a un ser humano es un acto de gravedad extrema. Esa es la verdadera dimensión del problema que plantea la propaganda, la distribución y el uso de la píldora de la anticoncepción oral de emergencia (AOE). ¶

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