PUNO AL MUNDO

PANORAMA REGIONAL

DECIR LAS COSAS CLARAS

AUTOR: Róger Limachi Condori

Los hombres p�blicos siempre est�n en la mira de los dem�s, de autoridades, de analistas y periodistas, de cr�ticos honestos y de cr�ticos que destruyen porque no saben nada de construir ni de lo positivo para la sociedad. Por eso todo hombre p�blico no puede escaparse: o es vituperado, detractado y calumniado, o reconocido, aceptado y aplaudido. Esta es la condici�n del hombre p�blico: siempre estar� en la mira.

El pol�tico cristiano, el cristiano com�n, el sacerdote, m�s el obispo, y aun m�s el cardenal, al anunciar las exigencias evang�licas, al exponer la doctrina social del cristianismo y al denunciar las injusticias, las mentiras llamadas sociales, la corrupci�n y la falta de probidad, as� como la violaci�n de los derechos humanos, siempre estar�n en la mira.

Estamos convencidos que los pol�ticos cristianos, asi como los pastores, tienen como uno de sus principales deberes, en el marco del derecho de que gozan todos los ciudadanos, de orientar, concientizar y, mejor, formar la conciencia c�vico-pol�tica de cuantos quieran escucharlos, y esto a manera acad�mica, sin inducir, menos imponer, ideolog�a o partido alguno.

Algunas ideas deben tenerse en cuenta para no equivocarse al calificar a los pastores cuando abordan temas sociales, pol�ticos o sobre modos de proceder de funcionarios p�blicos Por la confusi�n de esos conceptos, por ideolog�as extremistas, violentistas y antisociales, por un trasnochado anticlericalismo, o por incapacidad de discernir, se han lanzado cr�ticas falsas y err�neas, se hacen acusaciones que rayan en el delito por calumniosas y violan el derecho de expresi�n de los ciudadanos, como tambi�n son los cl�rigos.

Mencionamos esto con motivo de la polvareda que desde hace un tiempo han levantado alguna gente con pensamiento totalitario por algunas expresiones pronunciadas por el cardenal primado Juan Luis Cipriani en la catedral metropolitana de Lima, y otros miembros de la Iglesia Cat�lica, sobre alg�n asunto p�blico importante.

La verdad es que en nada han ido m�s all� de lo que las leyes establecen, pero las mentes calenturientas piensan lo contrario. El cardenal ha denunciado cr�menes como el aborto, la corrupci�n que ha llegado a los m�s altos niveles de la sociedad, que la injusticia y la impunidad campean por todas partes, el terrorismo, la explotaci�n a los pobres y, en general, la violaci�n de los derechos humanos de los mas d�biles.

El hablar claro y directo de la iglesia ha irritado a algunos y molestado a otros, quienes han exigido con prepotencia, que el prelado y la iglesia callen, es decir guarden silencio c�mplice, y que las autoridades presionen para que el pastor de la di�cesis m�s grande del Per� no se salga del templo y la sacrist�a, y se limiten a rezar.

Qu� absurdos. �Quieren callarlos? Que abran los ojos y contemplen la situaci�n general del pa�s, y si son sinceros descubrir�n algo m�s de lo que denuncia la iglesia y el prelado.

La �poca de los jacobinos, de los matacuras, del totalitarismo ateo y de la intolerancia ha pasado. El mismo presidente de la rep�blica lo ha tenido que aceptar cuando tuvo que pedir disculpas por los documentos falsos llevados al Vaticano, por el ministro Fernando Olivera, para causar grave da�o moral a miembros de la iglesia cat�lica.


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