Escribe: ROGER LIMACHI CONDORI
La
denuncia de la fiscal Martha Salinas considera que por los hechos graves
originados en la
CEP del cual
era presidente, y por no haber mostrado interés auténtico para realizar una
exhaustiva investigación sobre las cartas falsificadas, el obispo Luis Bambarén
merece ser procesado penalmente. El documento
dice "Ello pese a que la documentación utilizada para fraguar las
cartas falsas procedía de una de las comisiones episcopales y que uno de los
sospechosos era Juan Rojas Saavedra, presunto autor material de la confección
de las cartas, lo cual fue corroborado por monseñor Miguel Irízar
Campos".
Por lo
tanto, monseñor Luis Bambarén fue denunciado por delito contra la fe pública,
falsificación de documentos en general en agravio del cardenal Juan Luis
Cipriani y el nuncio apostólico Rino Passigato, por su probable participación
intelectual en el envío de las cartas falsas al Vaticano. Además Bambarén
escondió haber interrogado al empleado Juan Javier Rojas Saavedra, aun cuando
el hecho fue confirmado por el hermano Eduardo Zamora Cubillas, quien fue
testigo en el interrogatorio de la fiscalía.
También,
Bambarén negó haber recibido la visita de Rojas Saavedra y su esposa, Nora
Alfaro Cevallos, en la sede obispal de Chimbote a principios del 2000, cuando
Rojas Saavedra había sido despedido de la CEP y acudía al obispo en busca de
trabajo.
La
denuncia de la fiscal Salinas dice “(Las cartas falsas) fueron presentadas
ante las autoridades del Vaticano como auténticas por el ministro de Justicia
de ese entonces, Fernando Olivera, quien para ese efecto se habría coludido con
monseñor Luis Bambarén (...)”.
La
investigación deduce que Bambarén no solo habría tenido conocimiento de las
cartas apócrifas y de la real falsedad de las mismas desde antes de que fueran
llevadas a la Santa Sede y además habría coordinado con el ministro Olivera,
la utilización de las mismas ante las autoridades del Vaticano, para destruir
al cardenal Juan Luis Cipriani y ocupar su lugar.