PANORAMA

CUBA: ¿EL FIN DE LA DICTADURA?
Mas vale tarde que nunca*

Escribe: ROGER LIMACHI CONDORI

Por fin la Unión Europea le ha dicho basta a la dictadura totalitaria de Fidel Castro. Los cubanos libres han esperado demasiado, por mas de cuatro décadas, en que solo han visto coqueteos.

La propia Europa sufrió con las terribles aberraciones de gente como Robespierre, Marat, etc y enseguida vio cómo las consignas de libertad, igualdad y fraternidad, que aquellos enarbolaban, acabaron en un Imperio de opresión, tiranía, asesinatos e injusticias. También probó de las atrocidades del fascismo, el nazismo y el comunismo, que en nombre de ideologías totalitarias cometieron los mayores atropellos que la historia contemporánea recuerde, solo comparables con el genocidio de otro comunista del Asia, Pol Pot.

El encarcelamiento insólito, reciente, de 75 cubanos condenados a más de 1,500 años de prisión, mediante juicios escandalosos que no merecen tal nombre, contra personas de probada vocación pacifista, además del fusilamiento de tres jóvenes por el solo intento de huir de la isla-prisión, secuestrando una pequeña embarcación, han abierto la conciencia y los ojos de los países europeos. Esa fue la gota que colmó la copa. En occidente, los países suelen mirar a Europa como a la hermana mayor en cuanto a sensatez.

Europa no debió dejarse engañar por la falsa panacea del comunismo castrista. Sin embargo, Europa fue seducida por el barbudo "guerrillero" que bajó de la Sierra Maestra y por el embustero mito de un pequeño país "enfrentado" a un poderoso "imperialismo", potenciado por una gran dosis de antinorteamericanismo.

El régimen de Castro supo aprovechar hábilmente las diferencias de intereses económico existentes y las inevitables contradicciones entre los Estados Unidos de Norteamérica y los países europeos. Sin embargo al final, Europa ha tenido que fijar una posición correcta frente al totalitarismo que gobierna Cuba.

Es necesario reconocer que son estos países los que en votación cerrada han levantado su voz en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para condenar al gobierno cubano por la permanente y diaria violación de tales derechos en Cuba. La conducta de los países europeos ha sido mucho más digna y elevada que la de varios países latinoamericanos, que se han comportado como cómplices de la dictadura castrista.

Resulta hipócrita y carente de ética el prolongado silencio de la comunidad internacional, y en especial de Latinoamérica, hacia los permanentes atropellos del castrismo, por mas de cuarenta años, en materia de derechos humanos. Sin embargo otra fue la actitud que asumieron ante el gobierno de Pinochet, a pesar de que aquélla fue mucho menos agobiante, mucho más breve en duración y mucho menos negativa en Chile.

Las decisiones que esta tomando la Unión Europea son un gran golpe en el corazón mismo del comunismo cubano. Aunque por el momento sólo tengan implicaciones políticas y diplomáticas, están haciendo blanco donde más le duele al régimen del dictador Fidel Castro. Esto hiere profundamente la vanidad de un sistema dictatorial que no solamente exige el aplauso incondicional, casi esclavizado, sino que además necesita la complicidad, el asentimiento y las felicitaciones externas.

Al perecer se acabo por fin el tener que ver el la televisión y en el diario comunista Granma, casi único periódico autorizado a circular en todo Cuba, a altos funcionarios de Europa democrática congratulándose con jerarcas castristas intercambiando efusivos abrazos y estrechones de mano. Aunque tales acciones son propias de la diplomacia, el gobierno cubano acostumbra presentarlas al pueblo como respaldo y reconocimiento a su política.

Es detestable ver la papa podrida junto a la papa sana o ver crecer a la cizaña entre bondadosas espigas de trigo.

En el futuro los disidentes y opositores cubanos serán más frecuentes en las reuniones de las embajadas europeas. Estas ya no serán mas, privilegio exclusivo de las autoridades castristas y de artistas y escritores oficialistas, cuyo talento es puesto al servicio del totalitarismo comunista, por lo que carecen de simpatía entre el pueblo cubano que añora la libertad.

Si en verdad el gobierno de Fidel Castro y su camarilla estuviese inspirado, como dicen ellos, en el propósito de servir a su pueblo "de todo corazón" y buscar su felicidad, analizaría las razones que han motivado el cambio de actitud por parte de la Unión Europea. La reacción castrista ha sido la de costumbre: violenta, insolente y amenazante.

* Publicado en el semanario Presencia Regional, Juliaca, PERU (Octubre 2003).

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