PANORAMA
LIBERTAD, RESPONSABILIDAD Y VERDAD
Escribe: ROGER LIMACHI CONDORI (*)
"...
el recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido, la
comunicación sea siempre verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la
caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir,
debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la
dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su
divulgación, ya que no todo conocimiento aprovecha, pero la caridad es
constructiva (1 Cor 8, 1)" Decreto del Concilio Vaticano II INTER MIRIFICA
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La libertad de expresión es el fruto histórico de la lucha de muchas generaciones de hombres, en particular de periodistas, contra aquellas estructuras políticas de opresión que pretendian, vanamente, silenciar o amordazar la libertad de opinión y expresión, entre otras libertades propias del hombre.
Aun antes, y con particular fuerza desde el siglo XVIII, los que se ocupaban de la comunicación de noticias asi como los redactores de libros y artículos editoriales libraron esforzadas contiendas para que sus gobernantes comprendieran que debían respetar esas libertades esenciales al hombre.
La revolución científica y tecnológica de los últimos tiempos ha producido una gigantesca expansión de los medios de comunicación social, al extremo de que ahora el periodismo es una actividad que llena espacios cada vez más extensos en la vida de casi todas las sociedades.
Las escasas -pero aun actuales- estructuras políticas totalitarias, basadas en ideologias nefastas, continúan aplicando mecanismos para someter a los medios de comunicación social a su control directo -como aun ocurre en Cuba, China comunista, Vietnam o Corea del norte entre otros-; sin embargo están inevitablemente condenadas a desaparecer como demuestra de forma incontrastable el desarrollo de la historia, porque ahora aquella censura totalitaria resulta -a Dios gracias-, completamente inadmisiiible en el mundo actual, cada vez mas globalizado.
En la medida en que se desarrolla y se afianza la libertad de expresión -en el mundo democrático-, se consolida y se profundiza el reconocimiento de que la práctica del ejercicio del periodismo impone a los periodistas responsabilidades éticas que no pueden ni deben ser ignoradas.
Libertad y responsabilidad -en el marco de la practica de la Verdad- son las dos caras de una misma moneda. Este principio, que rige en todas las manifestaciones de la vida social, también es enteramente válido para quienes ejercen la actividad de informar, y formar, a través de la prensa escrita, radial, televisiva o -ahora- en el nuevo espacio de la comunicación social globalizada, el Internet.
Nunca está de más reflexionar sobre la necesidad de que el periodismo se examine a sí mismo, constantemente, con espíritu de autocrítica y multiplique sus esfuerzos para que la misión de informar sea realizada con los más altos niveles de responsabilidad, transparencia y principalmente honestidad.
La misión periodistica tiene que estar alejada de cualquier mezquino interés personal, economico o político, o de las bajas pasiones propias escencialmente de los frustrados. Por tanto el pretendido "periodismo de clase" simplemente no tiene lugar en una sociedad cililizada y demócratica que está en permanente busqueda de lograr la verdad, la justicia . la solidaridad y el desarrollo.
El periodismo también no debe despreocuparse de su obligación de cuidar por el fortalecimiento de la fe pública en las instituciones de la democracia y asi como de los márgenes de esperanza indispensables para que una sociedad democrática pueda construir su futuro sobre bases espiritualmente sólidas.
El periodismo que comunica a la sociedad los hechos acaecidos cada momento, durante cada jornada, y transmite el resultado de sus investigaciones periodísticas tiene el deber insoslayable de cumplir esa misión con honestidad, rigor y objetividad, consultando en cada caso a todas las fuentes involucradas o afectadas por una información. De ningún modo se puede, ni debe, aceptar que en ese cometido quienes ejercen la responsabilidad de informar sean llevados por un afán sensacionalista o motivados por un propósito económico capaz de destruir la opinión pública y apartarla del único objetivo legítimo de esa función social, que es la búsqueda de la verdad íntegra.
La verdad, la exactitud, la precisión, la imparcialidad en la elección de las fuentes de la información y la moderación en el lenguaje y en el uso de los recursos gráficos -en el periodismo impreso y audiovisual- serán, hoy y siempre, los mejores atributos que un periodista debe incorporar a su labor diaria.
A ello se debe agregar la preocupación estricta por cumplir otras normas éticas fundamentales -por ejemplo, la que establece que los mensajes comerciales pagados y los mensajes periodísticos no deben estar nunca mezclados o confundidos, o aquella que ordena el respeto a la vida privada y a la intimidad de las personas en aquellas informaciones que no afecten el interés público-, el resultado será entonces el fortalecimiento de un periodismo realmente libre, confiable, maduro y eficiente, junto a un sistema de medios de comunicación al servicio del hombre, la sociedad y la democracia.
Perfeccionar y revitalizar estos conceptos es la mejor forma de demostrar a la sociedad que la libertad de expresión y opinión -entre otras libertades- son indispensables para garantizar la permanencia de la verdad, la justicia, la solidaridad y el desarrollo social en el marco de una sociedad democrática y al mismo tiempo para enaltecer la difícil -y peligrosa- labor del que merece llamarse periodista.
Todo esto no significa, por supuesto, que el periodismo deba renunciar a su deber principal de mantener informada a la sociedad con todos los detalles que la opinión pública tiene derecho de conocer. De lo que se trata es de evitar que al propagar determinadas noticias se carguen indebidamente las informaciónes de color rojo para provocar efectos emocionales traumáticos o truculentos que exciten -calculada y artificiosamente- una falsa percepción de la realidad exacerbadamente negativa, como sucede en el país con cierta prensa, algunas de las cuales se autodenominan "periodismo de clase", alentada solo por motivaciones políticas extremistas.
(*) Licenciado en Periodismo. Director periodístico de "Panorama Global"
Publicado en el semanario Presencia Regional de Juliaca PERU (Febrero 2004).