Los nuevos disfraces de los "PolitiCastros"

III Parte

Escribe: Róger Limachi Condori (*)

Valentín Paniagua, ahora utiliza el disfraz de "muertito" en la política, para pretenderse “intocable”, y gracias a su calculado silencio maquiavélico, ha logrado temporalmente un lugar nada despreciable en las encuestas sobre preferencias electorales.

Volviendo al lado del extremo del oportunismo de la política, lo que algunos llaman la política gay -revoltijo asombroso de derechistas y siniestros-, presentados con caretas de "demócratas", la otra alternativa en ciernes es la supuesta "unidad" tras el capital electoral de Valentín Paniagua, producto de la confusión inducida por la maquinaria al servicio de los políticos tradicionales.

Paniagua es uno de los pocos sobrevivientes de lo que fue Acción Popular, que estaba en un franco proceso de extinción política -prueba de ello es que en los últimos procesos electorales apenas alcanzó a tener uno o dos congresistas-. Sin embargo el imperdonable error -que están a punto de cometer- algunos peruanos de mala memoria podría volver a traerlos de la ultratumba política, para mayor desgracia de nuestra patria, como si no hubiéramos soportado las insufribles etapas de sus dos gobiernos.

Paniagua, ahora utiliza el disfraz de "muertito" en la política, para pretenderse “intocable”, y gracias a su calculado silencio maquiavélico, ha logrado temporalmente un lugar nada despreciable en las encuestas sobre preferencias electorales. Sin embargo, pensamos que tarde o temprano, cuando finalmente hable y se confirme su ocultado deseo de lanzarse a la contienda electoral, que no espere privilegios, ni más apologías de las que le han hecho los comunistas criollos, disfrazados de "cívicos", que co-gobernaron con él, ni menos un lecho de rosas, ni alabanzas, ni condecoraciones inmerecidas.

Todos los peruanos, principalmente las mentes mas brillantes, la opinión pública,  la prensa, y con mayor razón sus contendores políticos tienen todo el derecho, y más aun, la obligación de someterlo a un implacable examen de sus hechos y palabras -como a cualquiera de los candidatos-, y nadie tiene porque ofenderse de que eso suceda. Triste papel el de sus áulicos que se escandalizan hasta el desmayo cuando alguien "se atreve" a criticar responsablemente la gestión de gobierno del casi último militante de Acción Popular.

Mal hacen sus ayayeros en querer convertir al "muertito" Paniagua en un "intocable" y considerar a cualquiera que lo toque, aunque sea con el pétalo de una flor, prácticamente en un enemigo de su presunta democracia. Cada uno, si en verdad es decente, debe aceptar los errores que ha cometido y debe asumir las consecuencias que de ello se derivan. Nada no lo puede, ni debe, eximir del juicio político sobre su cuestionada gestión.

No pretendan atribuir a Paniagua la infalibilidad. Si él aspira a ser candidato a la Presidencia de la República, es absolutamente justo y necesario examinar con rigurosidad y en términos objetivos lo que sucedió en el tiempo que tuvo a su mando los destinos de nuestra patria. El es un hombre como cualquiera, de carne y hueso, que se pretende decente, pero políticamente ha demostrado sobradamente su ineptitud en muchos aspectos.

Muchísimos son los hechos que esperan ser escrutados con severidad por el próximo gobierno, el congreso de la república, los analistas y la opinión pública: empezando por las cuestionada política carcelaria de otorgar escandalosos beneficios a los terroristas, el manejo incompetente del tema económico que abrió paso al desastre económico que hoy sufrimos la gran mayoría de peruanos, la utilización del Estado peruano para beneficiar a algunos aprovechadores que lograron cargos en instancias internacionales, las nefastas decisiones administrativas vinculadas al tema electoral para beneficiar a los políticos tradicionales, el haber privado abusivamente a Puno y Moquegua de la ansiada carretera interoceánica mediante leguleyadas, etc.

Una verdadera democracia, que aspira a salir de una espantosa crisis política, económica, laboral, social y moral, engendrada por un gobierno inepto y súper corrupto como el actual, plantea imperativamente la necesidad de una campaña electoral transparente y extremadamente limpia. Sin embargo Paniagua parece no dudar en unirse con los izquierdistas, que ayer nomás tipificaban como de "derecha cavernaria" a su partido y como el "Arquitecto de la desgracia" a su maestro Fernando Belaunde.

(*) Licenciado en Periodismo, director de Panorama Global

e-mail: [email protected]

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