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Los nuevos disfraces de los "PolitiCastros"

II Parte

Escribe: Róger Limachi Condori (*)

Fernando Olivera ahora quiere calzarse el disfraz de "defensor de la democracia", olvidando por el momento el raído disfraz de "moralizador", que le ha servido para “pasarla bién” en el Congreso por muchos años.

Hemos sostenido que la desesperación por seguir prendidos del poder -o apoderarse de el- parece haber llegado antes de lo esperado, así lo demuestran las acciones visibles de los partidos políticos tradicionales, que una vez más vienen demostrando una asombrosa apetencia por mantenerse en el poder del Estado. Para lograr ese ansiado objetivo, con el mayor desparpajo, no dudan en presentar una falsa imagen de capacidad y autoridad, casi siempre, contradictorios e incoherentes con su real accionar político público. Hoy analizaremos otro caso:

En el lado del extremo del oportunismo de la política, lo que podríamos llamar política gay -mezcolanza insólita de derecha e izquierda-, disfrazados de "demócratas", se especula que hay varias alternativas, sin embargo vamos a mencionar, por el momento, solo dos de las probables opciones que podrían ser concretizadas: Una, la candidatura de Fernando Olivera Vega, amo y señor del minúsculo FIM, y otra, la de Valentín Paniagua, Caudillo, guía y pensamiento del grupo político, casi extinguido, Acción Popular.

Fernando Olivera ahora quiere calzarse el disfraz de "defensor de la democracia", olvidando por el momento el raído disfraz de "moralizador", que le ha servido para “pasarla bien” en el Congreso por muchos años. Los hechos sucedidos llevan a deducir que se prepara para pretender la continuación del nefasto gobierno de la chakana, encarnando una especie de neotoledismo con miras al proceso electoral del año 2006.

El neotoledismo de Olivera, al verse huérfano del apoyo de la ciudadanía, se habría planteado la estrategia de sacarle el máximo provecho político al fracaso del gobierno aprista de 1985-1990, para ello afirmaría su prédica política en una absoluta polarización con respecto a Alan García y el partido aprista.

El insólito "diplomático" de lujo y viajero impenitente; por la decisión de la patota gobernante, al parecer, ha sido encomendado para ejercer la función de escudero y vocero de las decisiones políticas emprendidas -tramadas en un sospechoso secreto- por la cabeza de la alianza que gobierna (o desgobierna) el país, en torno a los temas mas preocupantes para la opinión ciudadana.

No se ha visto en ningún lugar del planeta tierra que un embajador, -que nunca tuvo la preparación académica para ejercer tan importante función- retorne cada vez que se le apetece al país que representa en el extranjero, sin tomar en cuenta los gastos inútiles y el tiempo perdido, solamente para protagonizar escándalos y opinar grandilocuentemente sobre temas políticos y judiciales sensibles, para obtener "ganancias" en el plano político.

El falso moralizador Olivera, hace lo que le viene en gana, sin que nadie le interpele respecto al título bajo el cual se auto erige en el papel de intocable -y presuntamente único- intérprete verdadero y fiel de la opinión ciudadana.

Últimamente inventó un inexistente "complot contra la democracia" para pretender obligar al Congrezoo a formar una comisión investigadora -que en realidad sería una comisión de la venganza y represalia-, frente a los continuos descubrimientos de acciones nefastas del mitómano de Cabana, que bordean los límites del delito y la violación de la moral y la ética -sucedidos en el pasado y el presente- y la comprobación cada vez mas evidente de delitos cometidos como la fabrica de firmas falsas y el secuestro de una testigo y colaboradora eficaz como Carmen Burga.

La presencia de Olivera remueve los escombros putrefactos del gobierno de la mafia. Al verlo la opinión pública actualiza en la memoria algunos de escandalosos casos en que está presuntamente comprometido: el caso Echaíz, las cartas falsas llevadas para sorprender al Vaticano, el caso Ortiz Anderson relacionado con los penales, los gastos y sueldos insultantes a los pobres del país, los gestos pornográficos, que no tienen nada de moralizador, expresados públicamente y muchos otros casos que resultaría verdaderamente repugnante detallarlos uno a uno.

(*) Licenciado en Periodismo, director de Panorama Global

e-mail: [email protected]

 

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