Los nuevos disfraces de los "PolitiCastros"
I Parte
Escribe:
Róger Limachi Condori (*)
Ante
la completa orfandad electoral y su marginalidad en la política nacional,
algunos políticos tradicionales, -hasta no hace mucho tiempo ideólogos de la
“revolución” y sus metodologías sangrientas-, quieren ahora usar el
disfraz de "estadistas".
La
desesperación electoral parece haber llegado antes del tiempo previsto y así
lo está demostrando la actitud de algunos "líderes", de los partidos
políticos tradicionales, -incluidos los capitostes del comunismo criollo- que
están demostrando tener insólito apremio por presentar una falsa imagen que
este relacionado con la exhibición de propuestas, las mas de las veces,
incoherentes con su accionar político público.
En el
extremo del oportunismo político, que anda en límites de lo bufonesco, se
presenta la insólita permanencia electoral de viejos políticos ultras,
"revolucionarios" como Javier Diez Canseco, Yehude Simons, Gloria
Helfer, Susana Villarán y otros de misma cáfila, que en décadas anteriores
-que no debemos olvidar para no caer en el abismo de la violencia nuevamente-
competían mutuamente, y con Abimael Guzmán, por ser mas “rojos” que los
otros, es decir competían por ser mas "revolucionarios" que los
otros.
En términos
políticos simples la competencia de los “ultras” se plasmaba en mostrar
–en especial ante la juventud inexperta de las universidades y a su grupo
social “pequeño burgués”- quienes tenían la verborrea política más
radical y violentista que los otros. Unos se presentaban como fanáticos del
inicio y desarrollo de la “guerra popular revolucionaria, larga y
prolongada”, otros no ahorraban palabras ni tinta para “preparar el inicio y
desarrollo de la insurrección general armada” y otros mas “chichas”
difundían a los cuatro vientos la necesidad de mezclar las dos métodos, antes
mencionados, para aplicar en el país una orgía de sangre y muerte. Sin embargo
ninguno de estos se apartaba del dogma comunista que afirma que: "la
revolución es el parto sangriento de la historia"
La
izquierda “cívica”, máscara del comunismo criollo, está incapacitada
desde su origen, y por sus raíces ideológicas, para asumir realmente una
eficacia administrativa que se requiere de manera imprescindible para un
eficiente gobierno de cualquier Estado Nacional encaminado en la senda exitosa
del desarrollo económico y social.
Ante
la completa orfandad electoral y su marginalidad en la política nacional,
algunos ejemplares de esta especie quieren ahora usar el disfraz de
"estadistas". Un caso ese el de Javier Diez Canseco, quien ha hecho lo
inenarrable para presentar una falsa imagen de haber tenido una presunta
“participación en la negociación y firma” del iluso acuerdo de
"financiamiento" de la carretera interoceánica Perú-Brasil. Como no
se podía esperar otra cosa, para los comunistas caviar y sus jureles fue un
acierto del gobierno de la chakana incorporar a la delegación de viajeros, al más
íntimo camarada de aventuras "revolucionarias" que tiene “Lula”
en el Perú.
Si la
carretera interoceánica Perú-Brasil, alguna vez se hace realidad, será
gracias a la persistente exigencia de un pueblo que se niega a doblar las
rodillas, a pesar que sus "dirigentes" -rojos la mayoría de ellos-,
se entregaron en cuerpo y alma al gobierno de la mafia. Para ser mas precisos
afirmamos que Diez Canseco y compañía nada tienen que ver en la lucha por su
exigencia, ni en la gestión y mucho menos en su logro. ¿Entonces, cuales son
los objetivos buscados por Diez Canseco Cisneros al involucrarse
oportunistamente, de forma impertinente, en esta aspiración histórica de la
región sur?
¿Acaso
aprovechar la oportunidad para intentar limpiar su imagen de
"congresista" revoltoso e improductivo? Sus muchos años de
trayectoria comunista y legislativa, inútil para el país (cerca de
tres décadas), lo han marcado en el papel de permanente obstructor -y
casi destructor- del progreso del país, ubicándolo sin duda alguna en las antípodas
de cualquier capacidad gerencial en términos políticos reales.
Al
eterno parlamentario y eterno dirigente político ultra – solo contento con su
propia reelección y enemigo feroz de la reelección de otros-, el común de los
peruanos lo asocia solamente con la imagen de un dedo hipócritamente
interpelante – siempre por conveniencia a sus mezquinos intereses políticos--,
muchas veces representante por antonomasia del odio "de clase" y la
venganza. Jamás ha podido asociarlo con la imagen de un personaje político con
capacidad para vislumbrar las propuestas de soluciones nacionales que el Perú
requiere urgentemente, o que siquiera pueda ayudar a consolidarlas. Diez Canseco
debe entender que esa es su verdadera imagen política y que no intente mostrar
una imagen falsa, porque ya nadie cree en sus falsas poses.
¿Acaso
quiere atribuirse demagógicamente lo que no le pertenece, para engañar a los
pobladores de la región sur y atraer sus votos, como pretendió hacerlo en el
pasado con el logro de la Central Hidroeléctrica de San Gabán? O solo deseará
"ayudar" a sus raleadas huestes para que "recuperen" su
capacidad de maniobra política en el altiplano, por cuanto hoy están
marginadas y casi en extinción, -por el multitudinario rechazo de la población
puneña-, a pesar de las muchas ONG y los millones de dólares utilizados para
manipular a un importante sector de la población pobre de la región.
(*) Licenciado en Periodismo, director de Panorama Global
e-mail: [email protected]