PANORAMA
El
destino de la mafia
Escribe:
ROGER LIMACHI CONDORI*
Si
es preciso señalar quien debe pagar política y judicialmente por todos los
desastres que suceden en el país, es Toledo, porque él es el gran culpable.
Debe irse de palacio de gobierno, no con detención domiciliaria sino recluido
en la cárcel, junto a sus cómplices. Esta es la opinión generalizada y
rotunda que se contempla en las calles, mercados, colectivos de transporte, en
las encuestas, en los campos y las ciudades de todos los lugares del país.
El contumaz gobernante, incapaz y corrupto, debe
responder cuanto antes por todos los muertos, los desempleados, los enfermos,
los que languidecen de hambre por las injusticias que llevan a la desesperación,
por los hechos como los que hemos visto atónitos en Andahuaylas, la violencia
común y política que a diario sufren los peruanos, las marchas violentas que
pasaron, las que continúan y las que vendrán en adelante, mientras permanezca
el inepto.
El verdadero peligro no es el revoltoso Humala, o
cualquier otro ruin aventurero, el peligro fue, es y sigue siendo Toledo. Lo que
ha pasado y pasará en el futuro en el actual Congreso de la República es una
despreciable payasada, una bufonada. Nada importa ya, al país, que rueden las
cabezas de los politicastros inescrupulosos como Ferrero, Olivera y su comparsa.
Porque ellos están políticamente extintos.
Los hechos de Andahuaylas, -como antes los de
Ilave, Arequipa y muchos otros mas- no han desaparecido sino solo en el tiempo.
Por el contrario, en el ánimo y la memoria colectiva del pueblo, se acrecienta
el clamor popular, como una peligrosa chispa que puede incendiar la pradera. Las
consecuencias serán imprevisibles si, como sucede, los políticos tradicionales
no prevén los resultados catastróficos que se avecinan.
Si el falso inca -el cholo Toledo- no se va, la
ira del pueblo será mucho mayor. Está notificada de manera terminante la clase
polítiquera tradicional, que es incapaz de avizorar la velocidad de la
insurgencia popular, que puede llegar a Palacio de gobierno y al Presidente
Toledo, para obligarle -con toda razón- que se retire de Palacio de Gobierno. Y
asuma en su lugar temporalmente cualquier otro, sin importar -por el momento-
que sea el "payasito" Waisman o el presidente del Congreso.
Eso es lo que debió hacerse cuando Flores-Aráoz
asumió la presidencia del Congreso de la República. Pero no sucedió así, por
el contrario, se empeñaron una vez más en blindar al incapaz y mentiroso
Toledo. ¿Porque? es evidente que solo quieren salvar sus intereses mezquinos y
sus privilegios indebidos. La vieja clase política tradicional solo avala por
su conveniencia a una seudo democracia que el pueblo rechaza en su forma y en su
fondo.
Si ahora, el corrupto gobernante y su caterva, no
son expulsados ya del gobierno, la clase política será barrida no solo en las
ánforas -si solo eso esperan- sino peor aun, también en las manifestaciones,
revueltas y motines en las ciudades y el campo.
Las inteligencias más brillantes del pueblo no
están dispuestas a aceptar nuevas promesas de viejas mafias de politicastros
tradicionales, incluidos las mafias comunistas y pro-terroristas, disfrazados
hoy de "cívicos". Ya nadie quiere elecciones con los viejos políticos
tradicionales, cualquiera se su pelaje, rojo, negro o blanco.
Si la mafia Popy-Toledo-comunista continua aferrándose
al poder, en el futuro inmediato habrá con seguridad nuevos aventureros émulos
de Humala, pero sin las torpezas que este ha cometido. Si se quiere evitar que
la violencia popular estalle, no queda mas alternativa que vacar al falso inca
de Cabana y adelantar las elecciones, y cuanto antes mucho mejor. La presencia
de la mafia de Toledo exacerba los ánimos y solo ha servido para acentuar
racismos obsoletos y viejos rencores, del que sacan provecho violentistas,
revoltosos -y terroristas- de toda laya.
Hay que entenderlo bien, esto no debe reducirse
como solución a un proceso electoral más. Lo que los viejos politicastros
tradicionales tienen que aceptar -aunque no les guste- es que además de que se
convoque a las nuevas elecciones, es más importante que se procese
judicialmente y se encarcele a la mafia Popy-Toledo-comunista, por los delitos
que habrían cometido y por haber desgobernado el país por cuatro años, este
es el clamor popular pedida a gritos en calles y plazas.
Desterrar a Toledo, y su caterva, de Palacio de
Gobierno es la única manera de evitar otros Andahuaylas. Sin embargo, los
politicastros tradicionales, no hacen nada para entender esta realidad
contundente y adecuar sus propuestas a las exigencias populares, mientras nos
dirigimos, irremediablemente, hacia una explosión social que puede hundir
completamente la democracia ¿o acaso liberarnos completamente de las mafias de
politicastros tradicionales?
*
Licenciado en Periodismo, Director de PANORAMA GLOBAL
Publicado en la revista “La Voz de la Región”, Febrero 2005