| RIVER TOCÓ FONDO, PERO SIGUE PUNTERO CON SAN LORENZO |
| Otro knock-out |
| A cuatro días del mazazo en la Bombonera, River perdió 2 a 1 de local frente a Unión (Jayo y Cabrol; Zapata). Sin invicto, con nuevos lesionados y con el ánimo por el piso, ésta es la peor etapa en la era Gallego.
Román Frymer
Es muy difícil tratar de iniciar una crónica que relate el actual momento de River. Porque la crisis se ha desatado en todo sentido. En la conferencia posterior a la derrota, el DT asumió que el plantel está física, anímica y futbolísticamente destrozado. Por suerte, el calendario (los partidos por las Eliminatorias) le otorga al equipo dos semanas para levantar cabeza, recuperar golpeados y, especialmente, charlar largo y tendido para salir de este pozo de oscuridad y desazón. El cuadro de Nery Pumpido se llevó una histórica victoria porque fue más durante los 90 minutos. Sus once jugadores tuvieron un extraordinario desempeño: Passet fue una pared en el arco; los centrales, Valli y Prátola, despejaron por arriba y por abajo; los laterales, Ariel Donnet y Cárdenas, defendieron y atacaron con igual efectividad; en el medio, se vio la dinámica del Beto Fernández, el gran trabajo de Jayo y los avances peligrosos de Matías Donnet. Cabrol fue el cerebro, y Domizi y Tilger acompañaron con astucia y buen manejo. Por su parte, River mostró a once individualidades desparejas y desorientadas. El pibe Gabriel Pereyra (volante derecho, de 22 años, oriundo de Carlos Pellegrini, en Santa Fe) jugó por primera vez desde el arranque y fue el mejor del equipo. El resto estuvo dubitativo, errático, todavía apabullado por la tragedia en la Libertadores. Con respecto a las acciones de riesgo, en el primer tiempo River tuvo una, y Unión, cuatro. A los 13', Aimar sacó un centro, Yepes cabeceó, Passet tapó y, en el rebote, el arquero se estiró para salvar ante Saviola. Enseguida contestó Unión con dos avances punzantes: 16' media vuelta de Matías Donnet en el área y balazo al palo izquierdo que Bonano rechazó de manera espectacular; 17' vino el córner, cabeceó Tilger y el balón se estrelló contra el palo derecho. El Tatengue peleaba la mitad de la cancha, sin retrasarse, fundamentado en la firmeza de Jayo y la pausa y el toque que imponía Cabrol. River no le encontraba la vuelta al partido. Zapata era el que más intentaba, Aimar no funcionaba, Saviola chocaba y Ángel seguía con su fantasmagórica ausencia del miércoles. Para mencionar: ni el Cai ni el Conejo se encuentran en buen estado físico, mientras que Colombia no ha vuelto a ser el mismo desde aquella lesión de hace algunos meses, que lo dejó parado por un tiempo. Encima, a los 24' Franco debió reemplazar a Ledesma (tirón en el aductor de la pierna izquierda) y Pereyra fue de '5'. A los 40' Domizi cabeceó cerca un centro de Cabrol. Con el visitante dominando la pelota y River sin ideas, se moría la parte inicial. Hasta que, a los 44', Jayo sorprendió a un Bonano adelantado y a todo el estadio con un increíble disparo desde casi 50 metros (a la salida del círculo central). La pelota dio en el travesaño y se clavó en el fondo del arco. En los segundos 45', Unión mantuvo el nivel. Al minuto, el Tito le ahogó el grito a Matías Donnet. Más tarde, también se lesionó el pibe Pereyra (esguince en la rodilla derecha) y lo suplantó Cardetti. Con el equipo totalmente deshilvanado, River se paró con Trotta, Yepes y Placente; Lombardi, Franco, Zapata; Aimar; Ángel, Cardetti y Saviola (que se tiró un poco más atrás). La Banda iba al frente desordenadamente y sufría en las contras. Domizi metió un zurdazo cruzado afuera. Entonces, el Millo tuvo cinco minutos de lucidez: a los 11', Passet desvió un tiro de Cardetti y volvió a salvar ante la arremetida de Ángel. De tanto insistir, vino el empate: 13' Placente peleó por izquierda, Zapata pateó a la carrera de derecha, hubo un rebote y la pelota se metió abajo, a la derecha de Passet. Ahí apareció la garra del equipo: Franco (muy impreciso y criticado por el Tolo por su tendencia a centralizar el juego y no largar el balón) remató por arriba, Ariel Donnet evitó el gol de Ángel, tras pase corto de Saviola (no se animó a definir). Parecía que River se lo llevaba por delante a Unión y le ganaba el partido. Sin embargo, a los 19', vino una contra mortal: Cárdenas arrasó por la banda izquierda, tocó atrás, Tilger hizo de pivot y Cabrol entró libre para dejar de nuevo a River abajo en el marcador. En lo que quedaba, River buscó sin claridad, con un Aimar que nunca encontró el hueco para hacer valer su fútbol. Igual, Pablito pudo empatar a los 24', cuando su cabezazo (luego de una peinada de Lombardi) rebotó contra el travesaño. River casi no generó peligro porque se dedicó a llenar de centros el área rival, bien custodiada por Valli, Prátola y Passet. El ingreso de D' Alessandro por el dolorido Placente sirvió para renovar el aire y para que el pibe intentara alguna gambeta. Hubo una media vuelta de Cardetti afuera y un cabezazo de Ángel que contuvo el '1'. Pero Unión estuvo más cerca del tercero que River de igualar. Bonano voló para ganarle por tercera vez el duelo a Matías Donnet y, sobre el final, se lo sacó a Perezlindo (había sustituido a Tilger). No hubo tiempo para milagros. El equipo había jugado muy mal y se había llevado una merecida derrota. Ahora hay dos semanas para tranquilizarse y reordenar este caos. El principal problema es que empiezan a circular rumores y críticas en el entorno de Gallego. En estos días apareció una idea lanzada en el programa "Día D", de Jorge Lanata, en donde se insinuó que River y Boca había llegado a un insólito acuerdo, con TyC de intermediario: Boca sigue en la Copa y River en el torneo. Desde ya, ante la falta de pruebas concretas, hay que, en principio, desmentir esa versión. Pero también comenzaron a escucharse cantos en contra de la CD y del técnico, y alabanzas a Ramón Díaz. Con respecto a Ramón, hay que señalar algunas cosas. Primero: la pésima preparación física del equipo en la pretemporada. Eso, sumado al intenso calendario que debió cumplir River (y, probablemente, al trabajo maléfico de alguna bruja negra), llevó a las inesperadas lesiones de Escudero, Gancedo, Coudet, Hernán Díaz, Guille y Gaby Pereyra, Placente, Leo Ramos, Ledesma, Álvarez y Cuevas (total: 11 futbolistas). Después está el desacierto del Pelado de haberse desprendido de hombres de experiencia que hoy se extrañan muchísimo: Astrada, Berti y Monserrat. El Negro estuvo ayer en el Monumental y varios derramaron lágrimas cuando lo vieron (se dice que estarían tramando su regreso a Núñez). Ni Ledesma ni Zapata rinden un décimo de lo que producían Astrada y Berti en esos sectores. Tampoco se ha hallado aún un volante derecho que reúna las condiciones del Diablo. Coudet, Escudero, Guille Pereyra, Franco o Hernán no demostraron el nivel adecuado para desempeñarse en un sector que requiere un jugador de marca, de creación, con gol, y con un ida y vuelta constante. Ramón sí acertó en que eran indispensables algunos refuerzos de calidad para afrontar ambos torneos. Quedó demostrado que no alcanzó con la única llegada del Toto Berizzo. Los dirigentes no quisieron sacar plata del bolsillo y eso terminó costando más de lo previsto. Hay que aclarar otros asuntos. En la conferencia de prensa, Gallego indicó que sacó a Aimar contra Boca porque corría riesgo de lesionarse. Pero no se entendió -si Saviola y Aimar estaban tan cansados- por qué los puso ante Newell's. "Si iba con suplentes, podía perder y ahora no seríamos punteros", contestó. Pero: ¿qué era más importante: la Copa o el Clausura?. Además, las críticas que aquí se virtieron hicieron énfasis en el planteo especulativo y miserable del Tolo en la Bombonera, más allá de la salida de Aimar. River quedó afuera, no sólo porque Aimar salió, sino porque no se animó a sacar más diferencia en Núñez y porque pensó exclusivamente en defenderse de visitante. Cuando, con justificada bronca, "El diario de River Plate" expresó que no tenía sentido ganar el Clausura, no quiso decir que no le importara, sino que, ante la acumulación de títulos locales, River debía sí o sí seguir en la Copa, y que la futura obtención del Clausura no sería consuelo. Ahora, si River lo gana, bienvenido sea, pero esto no quita lo anterior. Por último, pero no por ello menos importante, está el creciente descontento con el trabajo de Américo Gallego. No es que River empezó a jugar mal desde los clásicos con Boca, sino que las deficiencias vienen de mucho antes. Y, lo peor, así como el ex-presidente Carlos Menem asumió el poder con la promesa de la 'revolución productiva' y se fue dejando al país inmerso en la pobreza y la desocupación, Gallego llegó con el lema del 'fútbol ultraofensivo' y, de a poquito, fue mostrando la hilacha. River arrancó jugando ciertos encuentros con buen nivel, pero después cayó en la impericia y un juego poco brillante. Para colmo, el Tolo se caracterizó por cambios de defensor-o-volante-por-delantero tanto en el Clausura como en la Copa, en una clara actitud especuladora y poco ambiciosa. Desde esta página, se fue indicando cómo el equipo no convencía (ni en su nivel ni en resultados). En la Libertadores, arañó un angustioso empate 1-1 con la U. de Chile y perdió de local 3-2 con Atlético Nacional. En el Clausura, igualó varios partidos en el Monumental (1-1 con Rosario Central, 2-2 con Estudiantes y Argentinos) y sufrió en otros afuera (1-1 Lanús, 1-0 Belgrano, 1-1 Boca, 4-2 Newell's). Es decir que, de 13 fechas, sólo mostró un buen funcionamiento ante Colón, Independiente y en algunos tramos frente a Vélez. Ayer se dio la gota que rebalsó el vaso: la caída con Unión es otro cachetazo más que deja al club todavía primero con San Lorenzo y con varios equipos acechando de cerca. Aunque acá, la más dolorosa bofetada es para el hincha, que se ilusionó con los dichos de Gallego, que soportó sospechosas suspensiones de partidos (con Argentinos), que acompañó al Millo a todos lados, que se bancó maltratos (en casi todos los estadios), que pagó fortunas y que pocas veces pudo ver un esquema ofensivo y el buen fútbol prometido. Por los sacrificios realizados y los sufrimientos aguantados, la gente de la Banda no se merece esta falta de respeto. Síntesis del partido |