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MERECI� LA VICTORIA POR LO HECHO EN EL SEGUNDO TIEMPO
Mal negocio
River igual� 1 a 1 con Boca (Saviola; Palermo) en un encuentro con poco f�tbol y mucha emoci�n. El Millo regal� una etapa y despu�s no le alcanz�. A nueve fechas del final y para poder conseguir el tri, la Banda deber� depender de que Boca deje puntos en el camino.

Rom�n Frymer ([email protected])

   Falt� punter�a, falt� garra, falt� gol. A River siempre parece faltarle algo cuando se las ve cara a cara con su archirrival. El supercl�sico volvi� a dejar en evidencia que la suerte es fundamental, pero si no existe buen juego, entonces todo cuesta el doble. Y River no convenci� a nadie con su planteo y su actitud. �Boca?. Hizo lo que se sab�a que iba a hacer: aprovechar los errores de su oponente. Pero era el Millo el que deb�a apoderarse del espect�culo, ser protagonista, meter presi�n, dominar el 'aspecto psicol�gico' del partido. No lo logr� y debi� conformarse con un empate con sabor a nada.
   La Banda insinu� lo mejor en los primeros cinco minutos. Ah� se vio concentraci�n, velocidad, y se pudo presionar a un Boca que aparec�a nervioso. Ortega recibi� de Aimar, gir�, dispar�, y Berm�dez salv� providencialmente. Pero, de a poco, los xeneizes fueron 'trabajando' el encuentro, bloqueando los intentos locales, 'embarrando' la cancha. Y a los 14', en una acci�n anunciada, en su primer acercamiento a Bonano, la visita grit� bingo: Delgado avanz� por izquierda ante la atenta mirada de Trotta, sac� el centro y Palermo salt� solo (Yepes lo dej� cargarse sobre sus espaldas) para clavarla abajo contra el palo derecho. �Injusto, absurdo, inexplicable?, pero cierto. Hasta el director t�cnico menos preparado de Afganist�n sab�a cu�l era la f�rmula de Boca, pero River igual se comi� un gol obvio.
    El tanto trajo consecuencias: Boca se tranquiliz� a�n m�s y gan� en precisi�n, mientras que River cay� en un tremendo desconcierto. Si Aimar hab�a salido con todo, ahora se hab�a apagado; si Saviola y Ortega corr�an y jugaban, ahora la ve�an pasar; si Berizzo y Husain peleaban, ahora perd�an los duelos en el medio, los rebotes, etc. Adem�s, el error golpe� an�micamente a Yepes, que de ah� en adelante no gan� una sola pelota de arriba. Mientras tanto, Lombardi y �ngel repet�an sus eternas actitudes de cada cl�sico: el primero era un tembladeral y el segundo, un fantasma. Con todo servido, con un Riquelme que se hab�a metido el encuentro en el bolsillo, la visita dispuso de dos chances para liquidarlo: a los 24' Bonano sac� un tiro libre de Juan Rom�n y a los 25' el mellizo Gustavo se perdi� el segundo. River reci�n reaccion� a la media hora: Ortega le dio un pase-gol al Conejo, que tir� por arriba. Diez minutos m�s tarde, mientras Basualdo reemplazaba al golpeado Gustavo Barros Schelotto, vino un c�rner, Husain la toc�, Saviola remat� y C�rdoba tap�.
    Boca hab�a sido amo y se�or del medio, con una eficaz tarea de Serna y Battaglia en la contenci�n, la inusitada firmeza de Berm�dez y Matell�n atr�s (igual, �ngel no estuvo), las amenazantes presencias de Delgado y Palermo y un Riquelme que siempre hizo la m�s simple: aguant� el bal�n y lo toc� con claridad en el momento justo. Precisamente esa simplicidad, esa practicidad de la que habl�bamos en la semana determin� que Boca se fuera al descanso en ventaja. Seguramente, el Tolo debi� hablar mucho en el entretiempo para lavarles el cerebro a sus muchachos, que estaban jugando mal, se ve�an superados y carec�an de actitud para salir del pozo.
    Pero todo empez� como hab�a terminado: c�rner de Riquelme, Palermo que la baja y Berm�dez la toca afuera (Yepes segu�a en la siesta). Los roles ya estaban prefijados: River deb�a salir con todo por el empate y Boca especular�a con cuidarse atr�s, aguantar la pelota y buscar la contra. A los 9', Saviola tuvo su tercera chance, nuevamente ahogada por C�rdoba. Quiz�s River se hab�a puesto las pilas; tal vez, Boca se retras� demasiado; qui�n sabe si la inmensa fortuna que acompa�a al auriazul flaque� por un instante m�gico. Lo cierto es que, cuando parec�a imposible batir al portero colombiano, lo impensado sucedi�: 14' tras un tiro libre a un metro del �rea que desperdici� Riquelme, Aimar aceler�, combin� con Berizzo, se la dio a 'todocoraz�n' Husain, el Turco asisti� a Saviola, que enganch� y le dio con alma y vida para ubicarla abajo junto al parante derecho. La cuarta del nene fue la vencida.
    El gol fue como un rayo que electriz� las pieles millonarias, una descarga el�ctrica de miles de voltios que insufl� vida a esos cuerpos inertes. Apoyado por un p�blico fervoroso que grit� hasta la afon�a, el Millo se fue como loco en busca del triunfo. Lombardi se afirm�, Placente (que hab�a sido el m�s rescatable de la primera etapa) fue adelante aunque descuid� sus espaldas, Aimar dej� de quejarse y encendi� algunas luces, Saviola sigui� encarando y el Turco Husain (la gran figura de River) mordi� hasta a su propia madre en el d�a de la madre, levant� los brazos pidiendo aliento, les grit� a sus compa�eros y puso garra por �l, por �ngel y por varios m�s.
    River se abalanz� contra C�rdoba y mereci� ganar el partido. Fueron seis clar�simas situaciones sucesivas: 17' tiro libre de Aimar que hizo volar a C�rdoba; vino el c�rner, Husain habilit� a Berizzo y C�rdoba se jug� la vida para mantener el empate (ambos quedaron lesionados; al ratito, el Toto dej� su lugar a la Hormiga D�az). A los 21', Ortega realiz� una monumental jugada ante Fagiani y Matell�n, centr� y �ngel (s�, el fantasma), en su primera aparici�n en 66 minutos, con C�rdoba en un pie y a medio camino, cabece� afuera. Husain met�a y met�a, el pelado Bianchi se iba expulsado, Ortega gambeteaba por derecha, Aimar y Saviola trataban de contactarse, Placente probaba por izquierda y parec�a que Boca se ca�a. Pero siempre aparec�a una pierna para despejar, una cabeza para sacarla al c�rner, un arquero b�rbaro como el colombiano para -disminuido f�sicamente- seguir salvando a su equipo. Crec�an las amarillas para los jugadores de Boca pero el timorato S�nchez no se animaba a echar a Serna y Fagiani. El estadio era una caldera.
    Iban 36' cuando vino una pared entre Aimar y Saviola, entr� Yepes por la revancha para cabecear al gol pero se lo devor� en forma incre�ble. La popu local se ven�a abajo, los corazones explotaban. Y en el marat�nico ida y vuelta, Boca tuvo la suya: despu�s de una tremenda combinaci�n entre el Conejo y Hern�n D�az que la Hormiga no pudo definir, Riquelme aprovech� los espacios, dej� solo a Palermo y el Tito Bonano tap� el disparo. Enseguida, Placente habilit� a �ngel, que le dio de volea y lo volvi� a perder. Era demasiado para un partido clave.
    En los �ltimos minutos, Boca adormeci� el juego con Riquelme y el mellizo Guillermo (suplant� a Delgado). Para colmo, Ortega -amonestado por protestar- vio la roja (ay S�nchez...!) por una patada al provocador Barros Schelotto. El final trajo sonrisas para los xeneizes y signos de preocupaci�n para los de la Banda.
    El match dej� en claro algunas cuestiones: la certeza de que ni Lombardi ni �ngel pueden ser nuevamente titulares en un supercl�sico; la sorpresa de ver que un hombre ajeno a la cantera riverplatense (Husain) fue el que puso m�s huevos y el que m�s ganas tuvo de llevarse los tres puntos; la desaz�n por un per�odo sin �xitos que se est� haciendo demasiado prolongado; la bronca por otro desperdicio de 45 minutos y el despilfarro inaudito de ocasiones de gol (la estad�stica indica 10 a 6 para River 3-4 PT y 7-2 ST).
    "Todav�a queda mucho por jugar", afirmaba un resignado Tolo Gallego. Es verdad, como tambi�n lo es el hecho de que Boca tendr� un fixture m�s complicado, aparte de un viaje a Jap�n a fines de noviembre para perder ante el Real Madrid. Pero nadie puede olvidarse que, en las dif�ciles, los 'cuatro fant�sticos' est�n siendo dos y medio. Ortega fue el que m�s preocup� al rival, porque desequilibr� y trabaj� siempre por afuera; Saviola hizo un gol y perdi� varios, aunque estuvo lejos de su mejor nivel; Aimar exud� algunas gotitas de f�tbol, escasas para un jugador de su categor�a. ��ngel?. Confirm� que no alcanza con tener calidad y ser goleador; en muchas ocasiones, el pecho tiene que inflarse y no hundirse ('acercate, jug�', le grit� desesperado el Cai a mediados del primer tiempo).
    El Apertura contin�a y en el horizonte figura Argentinos Juniors. Considerando que Boca tiene un partido m�s (en esa fecha, la 16�, el 26/11, River se medir� con Belgrano en N��ez) y que todav�a debe enfrentar a San Lorenzo, Independiente, Chacarita y Col�n (estos tres de visitante) como rivales m�s duros, nada est� perdido. Quedan esperanzas de obtener el t�tulo 30, pero River deber� mejorar mucho, ganar todos sus partidos y esperar tropezones del, hasta ahora, l�der. Parece dif�cil... Es importante, tambi�n, echarle un ojo a la Mercosur: en noviembre se vienen los cotejos de las rondas m�s avanzadas. La Copa es el otro objetivo, adem�s del Apertura, por el que River tendr� que prepararse a full. No vaya a ser que se quede sin el pan y sin la torta...
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