| SOBRE LA HORA, EL CHAPULÍN ANOTÓ LA ANGUSTIOSA VICTORIA |
| Lo tiene de hijo |
| River volvió a vencer a Vélez con esfuerzo 2 a 1 (Zapata y
Cardetti; Federico Domínguez). El triunfo sirve para no perderle pisada a
Boca. No se vio buen fútbol, pero habrá quince días para recuperarse.
Román
Frymer ([email protected])
Los dos entraron cuando promediaba el complemento: Hernán, todo corazón, y Cardetti, todo oportunismo. Y cuando el partido se moría con un abúlico empate, Saviola se despertó y realizó un buen pase para Díaz. La Hormiga, de media vuelta, a la carrera, de zurda (¿lo tenían?), centró para que el Chapulín cabeceara a la red. Era la frutilla de una mala torta que había cocinado River. Entonces, el gordo Chilavert no aguantó tanta humillación y salió corriendo para pegarle al Tolo. “¿Qué te hice, si no te dije nada?”, contestaba el DT mientras se metía en el vestuario. Después, el insufrible arquero paraguayo (siempre mal perdedor) completaría su noche lamentable con tristes agravios verbales hacia el técnico millonario. El partido fue tan pobre como la actitud del portero velezano. En la primera etapa, casi no hubieron llegadas sobre los arcos. ¿La razón?. La marca a presión que impuso el visitante sobre los hombres de la Banda. Así, todo fue asperezas, lucha y falta de claridad. A veces, volaban patadas (sobre Aimar) que el pésimo Baldassi dejaba pasar. Vélez se acercó mediante remates lejanos de Federico Domínguez (muy activo por izquierda), el colombiano Candelo y Lucas Castromán (que tuvo uno cerquita a los 44’). River dependió más que nunca de lo que pudiera inventar Aimar (perseguido y golpeado por Buján). Porque ni Zapata (con 45’ para el olvido) ni Coudet (de nuevo mal físicamente) lo acompañaron. Para colmo, Saviola no funcionaba y Ángel... bueno, Ángel hace rato que está lejos de sus buenas épocas. Hubo un cabezazo del Cai, una media vuelta del Chacho y nada más. Por suerte, en el fondo Trotta, Yepes y Placente andaban muy bien. Hubo un cambio de postura en el segundo tiempo. Berizzo mejoró en el quite, Zapata progresó muchísimo levantando vuelo por izquierda, se animaron a subir Placente y Lombardi. River se adueñó de la mediacancha y presionó al rival. Y llegó la apertura: 8’ gran pared Aimar-Trotta-Aimar, centro, media chilena de Ángel, Chila da rebote y el Chapa Zapata la empuja de zurda abajo del arco. Vélez no podía porque Müller no pesaba y Yepes controlaba los intentos de Darío Husain. Se destacaban Méndez atrás y los volantes por los laterales Castromán (el mejor de la visita) y Fede Domínguez. Falcioni movió el banco: Cubero por Buján (amonestado) para marcar a un imparable Aimar (tiró un caño fantástico en el PT) y el delantero Zárate por Candelo para inquietar a Bonano. En River, Hernán suplantó a Coudet. El encuentro cayó en una laguna: Vélez seguía probando de afuera sin suerte y River no podía generar fútbol como para aumentar. Cuando todo estaba controlado, vino un córner de Castromán a los 30’ y Federico Domínguez entró solo por el medio y empató de cabeza. Daba bronca y era absurdo, pero el partido tenía destino de 1 a 1. Aimar tuvo un tiro libre que rechazó Chilavert, y Bonano desvió un remate del propio Domínguez. Después, lo perdió Zárate. Ya habían ingresado Cardetti y Gancedo (por Zapata y Aimar), y Falcón por el punta Müller. Hasta que vino la jugada mágica que desató el festejo. Sobre la hora, apareció el Tito para ahogarle el grito a Falcón. La victoria es un aliciente para que River continúe metido en los dos torneos. Ahora, a causa de las Eliminatorias, habrá quince días para que Gallego insista con el tema de la presión sobre el adversario y lime las fallas que apartan al equipo de un buen nivel de juego. También podrán recuperarse los golpeados (Coudet y Aimar; Damián Álvarez estaría a punto en poco tiempo). Cambiando de tema, cabe aclarar que el gol de Bonano del martes pasado fue el primero de un arquero millonario en la era profesional. En el amateurismo, había convertido Carlos Isola, de penal (3/12/1918 vs. Porteño 1-2), que también hizo dos goles más como jugador de campo. Por otro lado, continúan los rumores -que parecían terminados- sobre la venta de Saviola. Según informes, en estos días se definiría el tema. River estaría ablandando peligrosamente su posición. Primero se había dicho que el Conejo valía 30 millones limpios para el club (41 millones en total). Después, se pasó a 26. Como al Barcelona aún le parecía mucho, River pediría 23 millones y las recaudaciones y televisación de dos amistosos con el cuadro catalán. Es clara la postura de “El Diario de River Plate”: ni Saviola ni Aimar deben irse de River. Además, no hay que malvenderlos: Saviola vale 30 millones limpios y Aimar, cerca de 35. Por el bien de River, ojalá que los dirigentes piensen antes de actuar y no metan la pata (como ya hicieron en otras oportunidades). Síntesis del partido |