| �No hay problema... de todos modos yo te deb�a una, all�, en Beberly Hills... pero creo que te la sigo debiendo...� lo volteo a ver. Las pastillas empiezan a hacer su efecto. �por la vomitada� r�o entonces con �l. ��Vamos, vamos! �Hay muchas cosas que hacer!� esa extra�a voz hace que mi cabeza de vueltas. Entonces veo aparecer a Cecile en el marco de la puerta semivestida, con una de las camisas de franela de Russell semi abierta. Siento nauseas. De seguro se estuvieron cogiendo el resto de la noche y yo... pobre ilusa, creyendo en sus gestos de caballerosidad . Sonr�e victoriosa, satisfecha. Fuma uno de esos cigarrillos que ayer destru�. Me levanto y busco a todos lados. �El ba�o est� all� dentro� dice Russell cuando se�ala el pasillo tras Cecile. La hago a un lado bruscamente y entonces, en un peque�o cuarto, veo el retrete con la tapa levantada. Me agacho y siento como el empuje del v�mito proviene desde lo mas intimo de mi est�mago. Hecho fuera puro jugo y la espuma de las pastillas efervecentes. Sientos gruesas gotas de sudor escurrir por mi frente. Siempre me ha creado esta reacci�n el vomitar. ��Qu� demonios me diste de tomar?� sumerjo mi rostro en el agua que contengo entre mis manos. Entonces siento la prescencia de Russ en el marco de la puerta. �El v�mito es el mejor remedio para las crudas... te lo digo por experiencia� lo volteo a ver incr�dula. La incredulidad se hace cada vez mas notoria en mis expresiones. En NY lo pod�a camuflagear muy bien. Aqu� no . Mi cabeza da un poco de vueltas y el chich�n en la sien es como si me hubieran clavado un cuchillo o algo en �l. Trato de salir del ba�o pero �l no se mueve de la puerta. Parece entretenido al verme as�. No la chica glamurosa que conoci� en los globos de oro o la ejecutiva que conoci� en aquella galer�a en NY. Tampoco soy la chica ruda de la noche anterior. Soy lo que parece ser una ni�a mimada con un cruda de pocas que se est� poniendo hist�rica en ese encierro. ��Qu�?� me pregunta al ver mi mirada agresiva. Tiene una sonrisa diferente en los labios. ��Qu�?� mi pregunta tiene un tono ir�nico. �Qu� demonios me pasa? �Ayer parec�a que disfrutabas estar conmigo... pero ahora.. �Qu�? �Fue el no dejarte andar en la motocicleta cuando estabas ebria? �El v�mito? �El golpe? �El que te hubiera desnudado? �Qu�?� parece curioso de mi cambio. Entonces esquivo la mirada como diciendo �C�llate est�pido, que no sabes nada! y lo veo borrar la sonrisa de su rostro. ��Vamos Cris! �Que no tenemos todo el d�a!� Grita Cecile desde la sala. Mi cabeza palpita cada vez mas. El v�mito no es mi mejor remedio para las crudas. Menos el salir a pasear con un sol tan infernal como el de Australia. Cecile afuera sigue gritando incoherencias. Veo a Russell hacerce a un lado. Salgo caminando lentamente �V�monos antes de que Terry se despierte� parece murmurar. La veo parada observando la mesa de billar. Esta ya vestida con unos mini shorts de mezclilla y una blusa de tirantes. Un atuendo muy acorde a el clima. ��Me dejas darme un ba�o? Es r�pido� ella asiente sonriendo. Empiezo a creer que simpre no durmi� con Russell o tal vez durmi� con Russell y Terry. En realidad no me importa tanto. �El ba�o est� arriba, tercera puerta a la derecha� escucho decir a Russell a mis espaldas. Salgo a la sala de nuevo y subo las escaleras. ��Qu� demonios estoy haciendo aqu�? Deber�a estar en Europa recorriendo museos, conociendo iglesias... no estar aqu�... tan perdida... como una neoyorquina en Australia� r�o un poco mientras el agua fria relaja mi cuerpo a la par en que cae. Entonces escucho la puerta cerrarse y me quedo quieta. Acerco mi mano a la cortina y la abro un poco asomandome. Nada. Aparte de una limpia y bien doblada camiseta de algod�n de tirantes y unos pantalones de mezclilla colgados a la perilla de la puerta. Cierro de nuevo la cortina desconcertada. Despu�s de un rato, cierro la llave y salgo envuelta en una acogedora toalla gris. Tomo la camiseta y me la pongo, descuelgo los pantalones y descubro que son mi talla pero me quedan un poco grandes, esta bien, as� no batallar� con pantalones apretados. Entonces veo el �cierto orden� de los art�culos de ba�o. Todo denota a Russell. Abro el gabinete. Espuma de afeitar, loci�n, alcohol, cosas por el estilo. Nada fuera de lo com�n. Cierro. Tomo un cepillo y desenredo mi cabello. Lo recojo todo en una cola de caballo y puedo ver la costra en mi sien. Sonr�o. No lo creer� Angelina si no lo v�. Doy una ultima mirada a esa imagen del espejo. Me veo algo ojerosa, algo palida pero mi piel, a la vez, luce saludablemente bronceada. Una de las muchas cosas buenas del sol australiano. Entonces descubro otra puerta, contraria a la cual hab�a entrado. Me acerco y hago girar la perilla cautelosa, tratando de no hacer ruido. Recuerdo el refr�n la curiosidad mat� al gato y sonr�o. Me asomo un poco. Es un cuarto con mucha luz, algo sencillo en el decorado, algo r�stico. La cama bajo la gran ventana. Un ropero. Un televisor. Lo veo acostado de espaldas en la cama. Ya est� vestido con pantal�n de mezclilla y una camiseta negra de manga corta. Parece dormir. Doy un �ltimo vistazo. ��Qu� haces en Australia Cris?� lo escucho decir antes de cerra la puerta. Con un demonio, me escuch� reniego de mi imprudencia. Entonces cierro la puerta. Cuando menos me lo espero, escucho golpes en ella. Abro y lo encuentro all�, expectante. ��Mande?� le doy la espalda mientras recojo la ropa que tra�a puesta y la sacudo. ��Qu� te trae por la desolada llanura australiana?� no se mueve de all� pero su mirada me quema. �En realidad no s�...� lo volteo a ver. Entonces eleva una ceja curioso. Esperabas una hipocresia, yo se �Creo que el inter�s en conocer tu mundo� me escucho decir y lo veo enderezar la cabeza, y verme atento. Siento como mis manos tiemblan y volteandolas a ver, descubro que solo es mi imaginaci�n. Por que demonios me intimidas tanto, �eh? Si eres un hombre cualquiera, mi ordinario, muy... ��Yo te traje a Australia?� lo veo sonreir complacido. No contesto y esquivo la mirada. Sonr�o a mi vez. Me sorprendo. Analizo las cosas que he hecho por verle, por impresionarle. Recuerdo mis a�os adolescentes. ��Quieres desayunar algo?� elevo mi rostro y lo veo mas cerca. �Yo desayuno muy ligero... en veces hasta � �Veo que los pantalones te han quedado bien� lo observo curiosa cuando abre la otra puerta. �Si... a la medida.. �C�mo--� �Mi prima los dej� hace tiempo una vez que vino a visitarnos... ahora, ni en sue�os le quedar�an� r�e. Voltea la vista y me ve cargar la ropa. Se devuelve y me la quita de las manos. �No, espera.. d�jame llevar eso� reclamo pero baja las escaleras mucho mas agilmente que yo. ��Lista se�orita?� pregunta Cecile sentada en el sill� en el que yo hab�a amanecido. Terry est� recostado sobre sus piernas. Parecen entretenidos en la televisi�n. �S�lo desayuna y es toda tuya� escucho a Russell decir, ha salido de mi panorama ��Por d�nde?� le pregunto a la chica y me se�ala otra puerta. Me agacho y recojo las botellas que estaban tiradas en el suelo. �Ah� dejalas mujer... no te molestes� dice Terry pero yo solo sonr�o. Entonces empujo la puerta y me encuentro a Russ fumando un cigarrillo conectando la licuadora. Voltea y sonr�e al ver las botellas en mis manos. �Es parte de la decoraci�n, Cris... debiste haberlas dejado all� levanta un bote de basura y me lo acerca para que las tire alli. |