| ��Agua?� le ofreci� el cuenco. �l la observ� detenidamente, con cierto asombro. La hab�a estado observando durante largo tiempo desde que lleg� mas al entretenerse en la lucha y en la pl�tica con el resto de los gladiadores, no se dio cuenta de lo cerca que ten�a a la joven. Agarr� el c�ntaro de las manos de la chica sin decir palabra y tom� de �l. Lo regres� a la joven con una sonrisa en los labios ��Andrea de Le�n?� pregunt� con su voz varonil. Andrea levant� una ceja como gesto de sorpresa y curiosidad c�mo es que aquel hombre sab�a su nombre. �S�... �Lo conozco?� el sonri� de nuevo �Soy Maximus D�cimus Meridius� entonces comprendi� por qu� le era tan conocido aquel rostro. Lo conoci� en una de las grandes ferias del pueblo. Acudi� con su morena esposa y con su hijo casi reci�n nacido. Era respetado por todos ya que era de los generales de mayor rango dentro del ej�rcito de Marco Aurelio, el cual le ten�a una gran confianza. �Maximus...� pronunci� el nombre con detenimiento y entonces le sonri�. ��Hace tanto que no te ve�a!� exclam� con cierta alegr�a de encontrar a alguien de su patria en esa ciudad tan grande. �Luces muy distinta� la mirada de Maximus era hipnotizadora. Andrea sali� un poco de su embeleso. �Lo mismo puede presumir usted� y entonces vi� que el gladiador le sonre�a. Maximus sinti� algo moverse dentro de s� que lo alarm�. Algo que no sent�a desde hac�a bastante tiempo. ��Qu� haces t� de esclavo?� pregunt� con gran respeto. �Soy un gladiador.. m�s que un simple esclavo� contest� mientras acariciaba la cicatr�z fresca en su brazo izquierdo. ��Siendo t� uno de los grandes del ej�rcito de Marco Aurelio? Toda la Catalu�a te honraba y respetaba� �Esos tiempos ya pasaron... �O conoces a alguien que honre y respete a los gladiadores?� pregunt� con cierto sarcasmo. Odiaba recordar por que era punzante el recuerdo de su joven esposa y el de su hijo muertos. Era punzante se expresi�n de dolor. Era punzante recordar que los hab�a bajado �l mismo de la soga que los aprisionaba. Era punzante su consciencia la cual le indicaba que debi� haber estado con ellos todo el tiempo. Era punzante estar as�, s�lo. Andrea observaba el cuenco vac�o entre sus manos y se sinti� apenada. Entonces sinti� una de las grandes manos de Maximus acariciar su rostro y elevarlo a su mirada. Entonces lo vi� sonreir. Ella sonri� a su vez y continu� con su labor. �Pr�ximus... �Cu�nto vale la vida de un hombre?� pregunt� cuando usaba la servilleta para retirar cualquier rastro de comida de sus labios. El viejo la mir� de reojo, interesado. Era ya tarde y ella ten�a que volver a palacio antes de que oscureciera por completo. La ciudad pod�a ser peligrosa para una joven como ella. ��Por qu�? �Quieres traficar esclavos o formar tu propia compa��a de gladiadores?� contest� burlonamente. No quer�a entrar demasiado en temas filos�ficos. �No...no� contest� ella, sonriendo a su vez. �Quiero comprarte uno de tus hombres� complement� con cierta determinaci�n. Entonces toda la atenci�n de Pr�ximus se pos� en ella curioso como a la vez, sorprendido. �Hija... los gladiadores se rentan por noche... estoy seguro Sebas te puso al tanto� --No, padrino, no quiero a uno de tus hombres para revolcarme con �l� el decirlo era una idea sencilla pero pensandolo detenidamente no era tan mala idea �Me interesa de otra forma� termin�. Sinti� los colores subir a su rostro al pensar que Proximus cre�a que quer�a un esclavo para ello. Pens� en Luis el cual le hab�a ense�ado muchas cosas y sinti� que Maximus podr�a hacer lo mismo ya que hab�a tenido un panorama totalmente distinto a el chico campirano. ��Y quien es el afortunado?� pregunt� de nuevo con una sonrisa burlona en los labios. Ella esquiv� la mirada. A cualquier mujer, cre�a Proximus, podr�a sostenerle la mirada pero con Andrea pasaba distinto. Algo en ella era grande, algo que implicaba cierta sumisi�n a la chica. �Nadie� sinti� la sangre agolparse en sus mejillas que estaban ya rojas por las quemadas de sol. Luis le hab�a ense�ado a controlar muchos de sus aspectos pero el sonrojarse le era algo incontrolable. ��Nadie? Tiene que ver alguien para que� ��Cu�nto vale la libertad de un gladiador, padrino?� su voz hab�a cambiando de sobremanera. Era fr�a, calculadora. �Depende del gladidador...� contest� el viejo, con cierto temor de ese cambio. �Digamos... un Jacobo� tante� el terreno. Pronto llegar�a a Maximus mas no quer�a verse muy obvia. ��Jacobo?� pregunt� extra�ado �Jacobo es el capataz... dudo mucho que aunque le pagaras mucho oro dejara su placer de torturar a los gladiadores...� �Entonces Sebas� ��Sebas? Sebas es d�bil y un bueno para nada... con media bolsa de monedas de oro ser�a tuyo� bromeo pero la mirada de la joven no cambiaba ��Y Maximus?� pregunt� ��Maximus? Maximus no est� en venta, querida, no lo est�...� contest� determinante. ��No?, �Por que?� contest� interesada, dejando la copa que vagaba entre sus dedos a un lado. "Se hace tarde, Andrea, se hace tarde... y si el emperador te busca y descubre que est�s aqu�, me podr�a exhiliar... y quiz� hasta matar...� ��Por qu� no vender a Maximus, Proximus?� pregunt� sin hacer caso del comentario. �Ma�ana hablaremos de eso, Andrea, ma�ana...� y levant�ndose se pos� en la puerta. ��A que hora ma�ana?� �Ma�ana el entrenamiento empieza al amanecer... y al medio d�a los trasladaremos al coliseo, por que en la tarde ser�n sacrificados� ��Sacrificados?� exclam� la joven en un grito de angustia �Ya me pagaron por la funci�n de ma�ana... s�lo queda en ellos el deseo de vivir� y desapareciendo en la obscuridad, la dej� sola, con el pecho oprimido. |