¿Salvación o religión?
Por Oswald J. Smith
Hay un versículo en la Biblia con relación a la salvación que Dios ofrece, tan importante, que debiera ser grabado en cada corazón. Me refiero a Hechos 4:12, que dice:
“Y en ningún otro hay salvación porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos.”
“Y en ningún otro hay salvación”: dése cuenta que no dice en este versículo “y en ningún otro hay religión”; pues no sería verdad.
Hay religión en el nombre de Mahoma, Buda, Confucio, etc. Hay religión en el Judaísmo, Catolicismo y Protestantismo. Pero no hay salvación en ninguna de ellas; ni en las religiones orientales ni en las occidentales.
La salvación se encuentra en Cristo y solo en el- “Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará...” (Mateo 1:21). Entonces somos salvos por Cristo y no por ninguna religión. “Nadie viene al Padre sino por Mi” dijo el Señor.
Déjeme hacerle una comparación entre religión y la salvación y mostrarle la diferencia entre la una y la otra:
Religión es lo que el hombre hace por su Dios y para su Dios. Salvación es lo que Dios ya ha hecho por el hombre. Cualquier cosa que usted hace por el dios que usted adora, se constituye en religión. Pero lo que Dios hizo por usted y por mi a través de Su hijo, hace ya más de mil novecientos años en la cruz del Calvario, eso es salvación.
Una persona puede ser un buen miembro de la iglesia; puede, también, participar de los sacramentos; ser quizás un ayudante en el culto; estar siempre presente en cada reunión. Pero todo esto si lo hace con la idea de ganar méritos para su salvación, es inútil. Si lo hace con la esperanza de ser pagado con la salvación, se engaña. Su fe usted no la debe poner en lo que hace por Dios, sino al contrario en lo que Dios ya ha hecho por usted.
La religión es “haz algo”; la salvación es “ya todo esta hecho”. La religión dice: “Algo en mis manos traigo”. La salvación dice: “Nada en mis manos traigo”. La religión viene con las manos cerradas trayendo alguna ofrenda a Dios. Podrá ser oraciones, lágrimas, penitencias, sacramentos, ejercicios religiosos, moralidad, bondades, etc. La salvación viene con las manos abiertas, diciendo: “Tal como soy”. La salvación exclama en las palabras del himno:
Me hirió el pecado, fuí a Jesús,
Mostréle mi dolor;
Perdido, errante, vi su luz,
Bendíjome en su amor.
Sobre una cruz, mi buen Señor
Su sangre derramó,
Por este pobre pecador
A quien así salvó.
La religión consiste en ritos, formas, ceremonias y leyes. La salvación consiste en participar de una nueva vida.
Los hombres se afanan por practicar ritos en la iglesia, realizar ciertas formas y ceremonias y cumplir preceptos especiales, así como obedecer leyes creadas por hombres; pero al mismo tiempo se niegan a tomar su lugar como pecadores indignos.
La palabra de Dios es muy clara: “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en el Hijo: el que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. (1ª Juan 2:12).
En la religión, la sangre fluye del hombre hacia Jesucristo; en la salvación la sangre fluye de Jesucristo hacia el hombre.
El Judaísmo era una religión que consistía en sacrificios y ofrendas. Los hombres traían sus ofrendas al altar para ser presentadas a Dios. En la religión de los pueblos paganos, en los días de los israelitas, era lo mismo. Ellos ofrecían sus hijos en sacrificios a sus dioses y así fluía sangre. Pero en la salvación, Jesucristo se dió a sí mismo en sacrificio. Su sangre fluyó por el hombre, y el hombre es redimido por esa sangre derramada en la cruz.
Si usted está confiando en alguna religión en lugar de Cristo para la salvación de su alma, vuélvase inmediatamente a El pues sólo El podrá salvarle. La religión no es suficiente. Es necesario que usted acepte a CRISTO. El es el único medio de salvación.
Trad. por S. M. López.
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