Señor, tu que del
mundo me sacaste
Como un tizón de la
hoguera
A una nueva vida me
llamaste
Como una bella y
eterna primavera.
Y como un sueño
visionario
Me mostraste ¡Señor!
lo que sufriste
Desde el Getsemaní
hasta el calvario
Donde por mí en la
cruz la vida diste.
Gracias te doy hoy
Dios Omnipotente
Por el inmenso amor
con que has amado
A esta pobre humanidad
doliente
Y al hombre que a
seguirte has invitado.
Señor, yo soy de
aquellos que llamaste
Como a Pedro en el mar
de Galilea,
Que con tanto amor
perdonaste
Su juramento y su
renuncia atea.
Así perdona, Señor mi
trasgresión
Y extiende tu mano
protectora;
Tú que eres un todo
amor y compasión
Salva ¡Señor! esta
alma pecadora.