| Año III - Número 15 |
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación:
¿Ventanas que se abren o
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| Resumen
En el presente trabajo se hace una valoración del impacto que ejercen las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en la Educación Superior. Se analizan los resultados de una encuesta aplicada a una Comunidad Científica. Se concluye que es necesario reconocer que detrás de lo novedoso e impresionante del desarrollo existen una serie de inconvenientes económicos, culturales, políticos y psicopedagógicos que deben tenerse en cuenta a la hora de utilizar las NTIC en la Educación Superior. 1. Introducción A
partir de los años 90 surge la llamada Tercera Revolución Industrial
caracterizada por ramas rectoras como: computadoras, bienes de capital
electrónico, software, equipos de telecomunicaciones, fibras ópticas,
robótica, bancos de datos, servicios de información, entre otras. Por la
celeridad de su aplicación en los diferentes sectores y su incidencia en
los más diversos aspectos de la vida del hombre, se le ha llamado también
sociedad de la información o sociedad tecnológica, donde la captación,
transportación, tratamiento y difusión del conocimiento son
características esenciales. La "Revolución de la Información" es la que más ha penetrado
en los últimos años en los sistemas educacionales; por lo que se hace
necesario analizar la capacidad de respuesta social de los mismos ante las
exigencias de dicha revolución. ¿Está preparada la educación para este
reto? ¿Lo están los profesores, los alumnos, los directivos? ¿No se
perderán dentro del amplio espectro de ofertas novedosas? ¿Cuál es el
camino correcto para introducir las Nuevas Tecnologías de la Información y
la Comunicación en la Educación? Es por ello que en el presente trabajo nos proponemos valorar el impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación Superior. 2. Desarrollo 2.1. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación Superior La función social de la educación consiste en transmitir de una
generación a otra los conocimientos, capacidades, ideas, experiencias
sociales, formas de conducta, etc.; en este sentido, la educación existe
desde el origen mismo de la historia de la humanidad; no obstante, el
contenido y la forma de la educación han variado en el curso de la
historia, estando determinadas por las condiciones de la vida material,
las relaciones sociales, la lucha de clases, las ideas. La sociedad humana, al estar en constante desarrollo, fue planteando
nuevas exigencias a la educación de los hombres y, por tanto, ampliando
cada vez más sus límites. En todas las épocas, la relación entre las
técnicas y la cultura debe considerarse interactiva. Puede ser -tal como
plantea Mumford- que la cultura humana surgió de las actividades del
hombre primitivo como constructor de herramientas y que nuevas formas de
hacer las cosas siempre han sido la fuerza del progreso. Por ejemplo, la aparición de la imprenta ejerció considerable
influencia en el desarrollo de la enseñanza: las impresiones -al ser un
poderoso medio para la difusión y conservación de las ideas y los
conocimientos, un instrumento infinitamente potente para las
investigaciones científicas y el progreso de la cultura- favorecieron el
cambio de contenido y la dirección general de la escuela. Al hacerse
accesible a los alumnos el manual impreso se produjo un avance en el
proceso de enseñanza al aumentar el caudal de información para alumnos,
profesores y la sociedad en general. La técnica revoluciona a la ciencia y viceversa; este proceso global
alcanza hoy a la Pedagogía; es por ello que, en mayor grado que los
materiales impresos, los medios electrónicos de instrucción son capaces de
multiplicar los éxitos de la teoría y la práctica, de hacer accesible el
arte de los mejores, al acumular los conocimientos, habilidades,
experiencias y maestría de miles de personas. Los materiales electrónicos están llamados a ayudar al maestro
aunque ellos, en sí, no son una fuerza pedagógica sino sólo la posibilidad
potencial de manifestación de esta fuerza; facilitan la creación de un
ambiente educativo y de enseñanza que desarrolla las capacidades de los
estudiantes, estimulan y elevan su actividad a un nivel superior, incitan
su interés investigativo y los hacen enfrentarse a tareas cada vez más
complicadas, pudiendo asimilar los conceptos y métodos fundamentales de la
ciencia. La sociedad de hoy enfrenta el reto de la excelencia en la formación
de profesionales, por lo que debe conjugar el impetuoso desarrollo
científico- técnico, que se conjuga con diferentes matices en diferentes
partes del mundo, con la educación. ¿Qué, cómo y por qué debe cambiar en los objetivos, el contenido, los
métodos y las formas de estudio, enseñanza y educación como resultado de
la aparición de la técnica de computación y manuales electrónicos para el
aprendizaje? ¿Cuáles son las condiciones y consecuencias pedagógicas de
esto? ¿Cómo deben utilizarse? ¿En qué sentido mejoran la calidad de la
educación? Estas son algunas interrogantes que nos hacemos muchos de los
especialistas de esta rama del saber. La educación superior encuentra en la tecnología educativa un
poderoso medio auxiliar para hacer frente a sus nuevas y crecientes
responsabilidades. Sin que, de ninguna manera, pueda considerársela como
la panacea para la solución de sus problemas, la tecnología educativa pone
a su disposición una serie de conceptos y de medios que pueden contribuir
a superarlos. Tecnología educativa no es identificable con aparatos, máquinas y
procesos que permiten la grabación, manipulación, suministro y exposición
de datos e información. El maestro podrá transferir a la máquina muchas
tareas: familiarización con el nuevo material, fijación, verificación de
conocimientos y habilidades, pero tendrá más tiempo y fuerzas para la
creación colectiva y grupal, para la formación de relaciones humanas.
Además, la nueva técnica permite una mayor individualización del proceso:
facilita el retorno a la enseñanza individual, al sistema del tutor que
vigila de cerca el progreso del alumno; la máquina no sustituirá al
maestro. Frente a la tecnología educativa pueden asumirse dos puntos de vista
(ambos errados por representar posturas extremas): la visión utópica, que
la considera una máquina con poderes mágicos para la solución de los
problemas educativos; y la visión catastrófica, que también la ve como una
máquina, pero maligna para la educación, pues atosiga al estudiante de
información, empobrece su capacidad de juicio y limita el vuelo de su
imaginación, sin contar con las perspectivas de desempleo que crea para
los maestros. No por los planteamientos negativos que se hacen de la tecnología en
la educación se puede pensar que ella es en sí misma peligrosa; esto
dependerá del uso de la misma y ello, a su vez, de la formación y
capacidad crítica del receptor. Existe la opinión de que la difusión e implementación de las
tecnologías, en ocasiones, han respondido más a criterios comerciales y
administrativos que a criterios pedagógicos. Por ello, pensamos que los
profesores que vayan a utilizar un medio electrónico deberían primero
realizar un análisis sobre el mismo. B. Mena recomienda tener en cuenta, a
la hora de utilizar este tipo de medios, lo siguiente:
2.2. Impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación Superior Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas en su publicación sobre el Estado de la Población Mundial (1998), a fin de este siglo la humanidad cuenta con la mayor población de jóvenes entre 15 y 24 años de toda su historia. Hasta el 2010 ingresarán al mercado de trabajo 700 millones de jóvenes en los países en desarrollo; cifra superior al conjunto de la mano de obra de los países desarrollados en 1990. Esto trae consigo la necesidad de preparar a un gran número de
personas en función de las exigencias de la sociedad
actual. El primer requisito imprescindible para promover la eficiencia
social de la Educación Superior consiste en impulsar su modernización
académica. Modernización entendida en el sentido de dotar a la educación
de las estructuras, los mecanismos y los contenidos aptos para responder
adecuadamente a las características más sobresalientes de la sociedad
contemporánea que según J. Brovetto (2) son:
Para hacer frente a estos cambios es necesario formar personas capaces de desarrollar todo su talento en un mundo básicamente variable; graduados adiestrados en las modernas tecnologías de acceso a la información y al conocimiento; preparados para desarrollar su potencialidad de aprendizaje permanente. Sin embargo, una de las mayores inequidades de la sociedad
contemporánea deriva de la distribución fuertemente asimétrica del
conocimiento (no todos pueden acceder a él) . La asimilación de los
diversos elementos de la tecnósfera requiere gastos materiales que no
todos pueden realizar. El Informe Mundial sobre la Educación Superior publicado en 1999 por
la UNESCO (2) plantea que:
En el mundo las tecnologías cambian con rapidez por lo que no es
suficiente dotar al alumno de las habilidades esenciales y específicas
para la actividad laboral que desempeñará sino en darles los conocimientos
y las habilidades fundamentales que los capaciten para adaptarse con éxito
en el futuro a una serie de puestos cambiantes que requieren destrezas
específicas diferentes; muchos de ellos imprevisibles. En este sentido, Federico Mayor expresó: "...El propósito deberá
ser que los estudiantes salgan de la Universidad portando no sólo sus
diplomas de graduación sino también conocimiento, conocimiento relevante
para vivir en sociedad, junto con las destrezas para aplicarlo y adaptarlo
a un mundo en constante cambio". (18) Las presiones sobre el sistema educativo están y seguirán
aumentando. El ímpetu tecnológico ha provocado un conflicto entre el papel
tradicional de la escuela, esencialmente conservadora, y su
responsabilidad ante una sociedad que pide su adaptación a los cambios. Su
efecto primario en el aprendizaje de observa en la variación continua
obligatoria en lo que se enseña: al ampliarse los conocimientos de las
ciencias se cambia el contenido de los cursos para acomodarlos a los
nuevos conocimientos; también por la necesidad de que los egresados
utilicen nuevas técnicas más especializadas y ocupen nuevos puestos de
trabajo. La explosión de la información es también una explosión acerca de la
información. Los industriales y hombres de negocios no son los únicos que
acuden a las NTIC para resolver sus problemas de almacenamiento,
recuperación y exposición de información; se ha dicho que cualquier teoría
del aprendizaje defendible debe, a la larga, ser una rama de la teoría de
la información. En el aprendizaje actual, la necesidad de pericia es imperativa. Se
le llame conocimiento o "know-how" (saber-cómo), es indispensable el
dominio de enormes cantidades de información. En el pasado, la mayor parte
de ella se transmitía verticalmente; es decir, de los padres, maestros u
otros adultos a los jóvenes y su contenido permanecía más o menos
inmutable. Actualmente, la información nueva es tan vasta que una gran
parte de ella se transmite simultáneamente por agentes externos al sistema
educativo formal y su contenido cambia "cada amanecer". Los intentos de desarrollar tecnologías de enseñanza modernas, por
inadecuadas que sean, están motivados por la exigencia de la necesidad. De
una u otra manera, se ha hecho imprescindible para el maestro aumentar su
capacidad para transmitir ideas, habilidades, experiencias, información,
de manera más amplia y efectiva. Puede que a alguien no le gusten, pero no
puede eludir el hecho de que existen. Claro está que siempre hay un elemento de incertidumbre ante estos
medios. Por ejemplo, la tecnósfera produce condiciones para el
enriquecimiento del vocabulario de los estudiantes pero, al mismo tiempo,
forma un individuo oyente, espectador, consumidor; que él se convierta en
un sujeto activo de la cultura y de su aprendizaje depende de muchas otras
circunstancias complementarias. La tarea principal de los pedagogos, por ello, no es sólo incorporar
orgánicamente los medios electrónicos de enseñanza a la educación, sino
también optimizar este proceso de modo tal que brinden beneficio,
sobrepasando muchas veces los gastos ocasionados por su introducción. Esa
utilidad no se mide en dinero sino en el desarrollo de la personalidad de
los estudiante y por ende de la sociedad. En correspondencia con ello, las actuales tendencias pedagógicas se
dirigen con mucho acierto a concebir la acción docente del profesor como
dirección, como facilitador de un proceso en el cual el alumno es objeto
de influencias instructivo- educativas pero, sobre todo, sujeto activo de
su propia actividad cognoscitiva. La clase contemporánea tiene como
premisa fundamental conceder una gran importancia a la actividad del
alumno como sujeto, para que se formen y desarrollen todas sus
potencialidades bajo la acertada dirección del profesor, en un proceso
bilateral que tiene lugar en un medio colectivo. La introducción de las NTIC en la educación como resultado de la
necesidad social provoca un impacto en el aprendizaje, el cual se
evidencia en las diferencias que existen entre las naciones o sectores
sociales en función de su poder económico y político. Consecuentemente con
esto, se reflejan diferencias culturales entre los pueblos y entre las
capas de la sociedad; en la mayoría de ellos se pasa del analfabetismo más
humillante al fanatismo enfermizo en la búsqueda de
información. Además, se provocan -a partir del uso de estas tecnologías- cambios
que pudiéramos denominar psicopedagógicos. Psicológicos tanto a
nivel individual como grupal; pedagógicos en tanto repercuten en el rol de
los sujetos del proceso docente educativo exigiendo la adquisición de
nuevos conocimientos y habilidades en función de las nuevas tecnologías;
en el papel tradicional de la escuela, en los medios pedagógicos, entre
otros. A
pesar de que la aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y la
Comunicación ha reproducido desigualdades económicas, políticas y
culturales, encierran una gran potencialidad para el aprendizaje en
aquellos lugares donde se tiene acceso a ellas como es el caso de nuestras
Universidades. Otro asunto es el uso y abuso de las NTIC en el proceso de enseñanza
aprendizaje: por parte de los alumnos ya que no es igual que las utilicen
como recurso, moderadamente, acorde a las exigencias académicas, a que lo
hagan indiscriminadamente provocando en sí mismos la aparición de cierta
"dependencia cognitiva" que puede resultar dañina en su aprendizaje. Y por
parte del profesor, que debe entenderlas como medio auxiliar y no como su
próximo sustituto, por los peligros que esto encerraría. Una implementación total de las Nuevas Tecnologías de la Información
y la Comunicación en la educación traería consigo cambios en las
relaciones interpersonales entre alumnos, entre alumnos y profesores,
entre los mismos profesores: en su comunicación y en los conceptos de
grupo, llegando -como se analizó en el epígrafe anterior- a existir la
posibilidad de aparición de desajustes emocionales. Con relación al impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información
y la Comunicación en la Educación Superior, Olliver opina que -en la
actualidad- parece fácil instalar grandes equipos de cómputo, suplir al
catedrático por un tutor, instalar CD-ROM y hablar de autoaprendizaje; sin
embargo, desaparece, junto con el calor humano, la función crítica de la
Universidad que consiste en reflexionar sobre la sociedad, criticarla,
cuestionarla. Sin embargo, como hemos visto existen muy pocas posibilidades de que estos fenómenos constituyan un "cuadro mundial" ni "nacional" por la distribución tan poco equitativa que existe. Nos queda pues conocerlos y estar preparados para enfrentarlos. 2.3. ¿Qué piensa una Comunidad Científica? Para conocer las opiniones respecto a la implementación de las NTIC
en la Educación Superior, nos dimos a la tarea de encuestar a una
Comunidad Científica del Instituto Superior Politécnico José Antonio
Echevarría. En este caso, la del Centro de Referencia de Educación
Avanzada (CREA). La muestra estuvo integrada por 24 profesionales que
trabajan vinculados con el uso de las NTIC. La encuesta constó de dos
preguntas (ver anexo
1) La pregunta 1 estuvo dirigida a determinar los retos que, según
estos profesionales, le imponían el uso de las NTIC a la Educación
Superior y, la pregunta 2, dirigida a explorar la posición que asumía la
muestra respecto al título de nuestro trabajo y las razones por las cuales
lo hacían. Se pudo determinar a través del análisis cuantitativo de los datos
obtenidos en la encuesta (ver anexo
2) que el modo o valor más frecuente fue el mismo en las
dos preguntas. En el caso de la pregunta 1, se plantearon con más
frecuencia retos psicopedagógicos que retos de otra índole: económicos,
políticos o culturales; lo mismo ocurrió con la pregunta 2, en la que el
100 % de los sujetos estuvo de acuerdo con que las NTIC son ventanas que
se abren para la Educación Superior y las razones más aludidas fueron las
psicopedagógicas; especialmente se planteó que esto es así por las
posibilidades que brindan las NTIC para la adquisición de conocimiento,
superación continua y actualización; así como porque permite la educación
a distancia, donde no hay necesidad de presencia física. En relación a la pregunta 1, vemos que existe una actitud positiva
hacia las NTIC en estos profesionales, lo cual es coherente con su
desempeño; sin embargo, no tienden a señalar los retos que de índole
distinta a la de su ocupación laboral imponen las NTIC a la Educación, lo
cual encierra el peligro de que se esté idealizando el uso de las nuevas
tecnologías, no queremos decir que desconozcan los retos económicos,
políticos, culturales y psicológicos, pues esto no fue explorado en la
encuesta, pero sí que no es de los primeros asuntos que tienen en
cuenta. Es muy interesante la información obtenida a través de la pregunta
2, donde una de las razones que se expresan -para afirmar que las NTIC son
ventanas que se abren para la Educación- es que ellas mejoran las
relaciones interpersonales entre los sujetos del proceso comunicativo,
cuando es precisamente éste uno de los criterios que emiten en contra sus
detractores. Lo anterior puede estar fundamentado en la experiencia que
han tenido estos profesionales en el uso de las NTIC; por ejemplo, en los
cursos a distancia donde se ha asegurado la interactividad en el diálogo
profesor/ alumno (lo cual ayuda, por ejemplo, a los alumnos que, en el
aula, se sienten cohibidos o son tímidos a expresarse más libremente sin
la presión de la presencia de los otros) y como ellos plantearon,
posibilita una educación más personalizada. También puede influir en este
criterio que -sin dudas- se ha elevado para ellos el número de personas
con las que se relacionan y esta ampliación puede considerarse
positiva. Otras de las principales razones referidas fueron las posibilidades
que brindan de actualización, superación continua, etc; así como que se
amplía el universo de enseñanza al utilizarse la educación a distancia con
lo que se supera la barrera presencial. En relación con este punto, hubo
dos criterios referidos a que, con las NTIC, pueden hacerse más cursos con
menos profesores, cuestión con la cual discrepamos: la ventaja estaría en
otros aspectos pero no en la ampliación del número de educandos en
relación con el número que estaría en la enseñanza presencial, pues esto
iría en detrimento de la calidad del proceso. No obstante, ésta no es una
opinión generalizada en la muestra. De manera general, la predisposición de la muestra hacia el uso de las NTIC en la Educación es positiva, lo cual tiene sus pros y sus contras, ya que se corre el riesgo -por ejemplo- de mistificar las nuevas tecnologías al ver sólo el lado bueno de las mismas y no las consecuencias negativas que pudieran traer consigo, cuestiones analizadas en los anteriores epígrafes de este trabajo.
Existen muchas personas que creen que las NTIC son la solución ideal
para la educación por varias razones defendibles como: la posibilidad de
brindar información de último minuto, apoyar la acción del profesor,
estimular la actividad del estudiante, etc. Sin embargo, hemos expuesto
aquí que no todo es conveniente ni efectivo, que existen condicionantes
sociales del asunto y, a la vez, que él tiene repercusiones sociales; todo
sobre lo cual es importante reflexionar. Es necesario reconocer que detrás de lo novedoso e impresionante del
desarrollo existen una serie de inconvenientes económicos, culturales,
políticos y otros que deben apreciarse. Después de valorar lo positivo y negativo de estos medios en el
proceso de enseñanza aprendizaje, nos preguntamos: ¿no sería de gran valor
estudiar los males que podrían sobrevenir con la aplicación de determinada
tecnología en la educación con el fin de prevenirlos? No se trata de utilizar cualquier tecnología; como vimos, es
necesario poner límites a su uso pero no al desarrollo que, en potencia,
ellos propician. Consideramos, como la comunidad científica encuestada, que las NTIC
son ventanas que se abren para la educación superior desde las cuales se
podrá ver un futuro radiante o desierto, en función de los retos que
seamos capaces de vencer. Bibliografía: 1. Benito de Crosetti, Bárbara de. 2000. Posibilidades
educativas de las webtools. Universitat de les Illes Balears. Palma. 83
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