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El
encuentro de la "Riosucenidad"
convoca a participar a los creadores jóvenes
y a evaluar los viejos y sustantivos
valores de la inteligencia, y la cultura
de nuestra comarca, para enaltecer los
valores históricos presentes de los
hombres ilustres y de la mujeres cultas y
sabias de Riosucio y proyectar sus
sentimientos al futuro, para que la
comunidad los preserve y los irradie con
luz propia a las generaciones venideras
de la provincia y de la nación entera.
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Inspirados
en el hacer crecer de manera permanente
el acervo propio y universal, los
encuentros han creado un espacio presente
e histórico, para que la población y en
especial los jóvenes, conozcamos las
inteligencias literarias que han creado y
crean en el tiempo y en espacio, las
obras que han iluminado a la humanidad.
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A
la tierra del Ingrumá han venido los
escritores del oriente, los escultores,
fotógrafos y plásticos del occidente,
los sabios o médicos del norte, los filósofos,
los artistas y pintores del sur, los indígenas
de arriba y los artesanos y arquitectos
de abajo... ahora solo falta que vengan
todos los riosuceños, todos los que
escriben, gobiernan, pintan, cantan,
piensan, crean y construyen obras sabias,
serias y altruistas.
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A
Riosucio, corazón cultural del mundo, le
han dado lustre nuestros paisanos,
compatriotas y extranjeros, con su
presencia y la exhibición de su obras.
Los jóvenes de la población de roca
dura, han presenciado y compartido los
sueños y las fantasías de los maestros
que han venido en materia y espíritu.
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El
encuentro de la Palabra se le dió
significado: rescate de la identidad
nacional. Esta andaba, econdida, huidiza.
Los intelectuales nuestros se habían
dedicado a la fuga. A la huida de la
propia confrontación humana de lo que
los tocaba.
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Quisimos
volver a lo nuestro, a lo propio. Es la
teoría que se ha desarrolla, como es la
de la identidad cultural. Y conduce a la
investigación cultural en Indoamérica.
Ahora, en estos meses, con motivo de los
500 años del "tropezón" de
colón con las tierras de América Latina,
se está plateando el problema. El
profesor Leopoldo Zea, lo ha dicho en su
libro luminoso que se llama "América
como Autodescubrimiento; ¿realmente hubo
descubrimiento en América o
encubrimiento de la culturas, de lo que
somos, de lo que representamos, de lo que
estábamos dando como respuesta peculiar
en el mundo? El dilema es claro: qué fué
lo que nos entregaron, cómo nos lo
entregaron, y qué ocultaron de nosotros.
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Hay,
por lo tanto, un movimiento de rescate de
lo que somos. Pero, a la vez, ese fenómeno
está unido a otro de calidad cultural más
honda, como es el del estudio de las
"historias regionales". Es
volver sobre las cosas humildes, las
cotidianas, que han ido formando el gran
mapa ideológico, político y social de
la patria.
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Es
ir atando esas memorias de la provincia
pueblo por pueblo, para saber realmente
como es Colombia.
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Ha
habido una deformación de la historia
nacional por el peso de una influencia
griega. Esta se refería solamente a los
grandes héroes o a los deslumbrantes
acontecimientos, d ellos que quedan
documentos, declaraciones, memorias; de
aquellos actos donde los protagonistas
escribieron su pasión y su testimonio
sobre cada minuto, en la prensa, en las
revistas, en las cartas privadas. Pues
esa no es la historia real de la república.
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