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La
música en los Encuentros de la Palabra,
ha sido parte esencial de las identidades
que se han proclamado y denunciado.
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Las
manifestaciones culturales en lo
relacionado con los diferentes ritmos y búsquedas
musicales, continúa despertando en la
población en general, un decidido y
entusiasmo y apoyo de la comunidad en
general; los homenajes y reconocimiento a
nuestros propios valores y creadores en
lo musical. Es un esfuerzo sin
precedentes en la historia de Riosucio.
Ir descubriendo la música oculta tantos
hombres que han dedicado su vida al
pentagrama en nuestro pueblo, es otra
misión hacia el futuro, ir ordenando la
partituras para luego imprimirlas y que
se conserven como parte de la vida
cultural riosuceña.
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A
partir del momento en que nos aceptamos
como seres urbanos y desde el instante en
que descubrimos que el tedio nos asalta
en todas las esquinas y la nostalgia
brota, resolvimos confrontar con flautas
y tambores nuestra cotidianidad,
decidimos darle el ciudadano desaparecido,
una voz de alerta frente al aislamiento
representado en las celdas de concreto,
el asfalto, la soledad y el desamor, lo
invitamos a quitarse la máscara que lo
corroe, iniciar la poesía e ingresar a
la ronda de los vivos.
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Nos
agobia la dureza de la vida urbana, más
no por eso moriremos de angustia;
planteamos a través de la chirimía, una
nueva forma de asumir la urbe desde el
amor, la alegría y la lúdica colectiva.
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Somos
trabajadores del arte que consideramos
que las formas del folklore y la música
popular deben trascender los marcos
regionales. Nos proponemos ampliar el
gusto, el goce y el enamoramiento por los
diferentes productos estéticos y
sensibles, que se gestan en la geografía
nacional.
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Hemos
constatado la fuerza y vitalidad de la música
creada por campesinos, indígenas y
hombres urbanos en nuestro medio citadino;
a la vez reivindicamos toda manifestación
popular que contribuya a depurar, recrear
y cualificar nuestra y cualificar nuestra
identidad cultural.
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La
chirimía: este conjunto musical típico
de la Región Andina de Colombia, deriva
su nombre del instrumento "chirimía"
Clasificado dentro de la familia de los
aerófonos de lengüeta; es de
procedencia árabe y fue traído a América
en épocas de la colonia por los
conquistadores españoles. Su difícil
construcción y ejecución hizo que
cayeran en desuso y hoy en día se
conserva en algunos lugares de América.
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En
la actualidad, las chirimías,
denominadas también "bandas" o
compañías por los campesinos e indígenas
Caucanos, principal región donde se
conserva esta agrupación en Colombia,
están íntimamente ligadas a
celebraciones de carácter religioso.
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La
chirimía callejera: con el nombre de la
callejera hemos significado y retomado un
elemento multifacético de nuestra
cultura popular citadina: la calle, donde
se constata, testimonia y confronta el pálpito
diario del quehacer del hombre colombiano.
Es precisamente en ese mundo de calidez y
colorido en donde nosotros como seres
urbanos podemos con nuestra experiencia
musical, oxigenar el espíritu y
optimizarnos hacia el futuro.
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Retomamos
en nuestro Logo, el carro de escalera (chiva)
la cometa, como elementos que han
contribuido a diseminar la cultura
popular, porque han sido verdadero vehículos
de comunicación circular colectiva, en
ese constante proceso de emigración e
inmigración: campo - cuidad - campo.
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El
grupo sintetiza en su lema de su angustia
citadina: "somos un sueño urbano
del humo y el asfalto" y la
imperiosa necesidad de afirmarnos como
"pueblo", como "patria"
y como seres universales. |
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