BIOGEOGRAFIA

La zona objeto de estudio se encuentra enclavada, desde el punto de vista biogeográfico, dentro de la región Mediterránea, Superprovincia Mediterránea-íberolevantina, Provincia Castellano-maestrazgo-manchega, sector Manchego, Subsector Manchego-sagrense, y distribuida entre dos distritos: el Sagrense (Vega del Tajo y territorio situado en la margen izquierda del Tajo) y el Henaro-tajuñense (que se sitúa sobre los territorios que ocupan la margen derecha del Tajo).

 

BIOCLIMATOLOGIA

El piso bioclimático que la corresponde es el mesomediterráneo, definido por las características climatológicas siguientes: Temperatura media anual 13 a 17º, media de las mínimas del mes más frío -1 a 5º, media de las máximas del mes más frío 8 a 13º, Indice de termicidad 200-360, Período de heladas XI-IV, caracterizado por un tipo de ombroclima seco, con una precipitación media anual entre 400 y 500 mm, y un déficit hídrico comprendido entre los 400 y 600 mm anuales.

 

SERIES DE VEGETACION POTENCIAL

 

Estudio de las series de vegetación potencial, desde la serie edafofila, la más cercana al cauce, hasta llegar a la serie climatófila, haciendo especial referencia a la hidroserie ligada al cauce del Tajo.

Comunidades edafófilas.

Carrizales

La primera comunidad que aparece pertenece a la clase fitosociol6gica Phragmitetea, básicamente sólo aparecen el carrizo (Phragmites australis) y la enea (Typha spp.), tiene una enorme importancia ecol6gica, ya que constituye un hábitat para muchas especies de la avifauna, usado tanto por los aves nidificantes como por las migratorias, éstas últimas lo utilizan como lugar de descanso en sus migraciones.

 

El carrizo es una especie de la familia Poaceae, heliófita, con una altura de hasta 4 m y que habita en las zonas de ribera en contacto con el agua. Requiere aguas remansadas para su desarrollo óptimo, soportando hasta los 2,5 m de profundidad. Los suelos que prefiere para asentarse son fangosos, con una fracción elevada de limos, y las aguas, ricas en nutrientes o eutrofizadas

La enea (con este nombre se conocen varias especies del género Typha), pertenece a la familia de las Tifaceas, puede medir hasta más de 3 m de altura.

En la zona objeto de estudio esta vegetación se halla presente en áreas de cierta importancia, siendo su estado de conservación bastante aceptable y su influencia ecológica de primer orden.

A continuación se encontraría una banda compuesta por los cañaverales, comunidad compuesta básicamente por la especie de la Familia de las gramíneas (Poaceae), Arundo donax, la cual ocupa prácticamente en solitario dicha banda. Esta especie habita sobre suelos con un alto nivel freático y, por tanto, en las riberas de los ríos, en los que desarrolla un rizoma grueso y nudoso, que produce numerosos vástagos o cañas muy leñosas con los entrenudos huecos. Al igual que los carrizos, se ha usado tradicionalmente en construcciones de carácter temporal, como techados y cobertizos, y en agricultura, como entramado de sujección de tomateras y judías.

 

Saucedas meseteñas

La siguiente comunidad que se encuentra en la sucesión es la de las saucedas, perteneciente a la clase Salicetea purpureae, asociación Salicetum salvifolio-purpureae, la cual posee una vegetaci6n de tipo arbustivo, situada junto a los cauces y sometida a inundaciones períodicas frecuentes. Los sauces (Salix spp) constituyen la especie determinante de la comunidad y forman la primera banda arbustivo con respecto al cauce, siendo por tanto especies freatófitas, caracterizadas por la flexibilidad de su parte aérea, lo que le permite ocupar zonas sometidas a inundaciones.

Las saucedas del ámbito de estudio son menos higrófilas que las montanas, debido al largo estiaje que padecen, lo que provoca un descenso del freático acusado.

Las especies características de esta asociación son la Salís salvifolia y S.purpurea, en el estrato subarbustivo aparecen Rubus ulmifolius y R. caesius.

Como especies acompañantes en el estrato herbáceo de la asociaci6n, que se desarrollan en los claros del bosque y bajo las copas, se incluyen las gramíneas, tales como la Poa nemoralis, Brachypodium sylvaticum, Jolcus lanatus, Holcus mollis,

Además, debido a los aportes orgánicos de las corrientes sobre las que se asientan, hay especies oportunistas de marcada tendencia nitrófila. La etapa de sustitución de la sauceda meseteña, está representada por el desarrollo de un juncal, no cenagoso, en el que la especie dominante es el junco churrero (Scirpus holoschoenus).

 

Tarayales.

La comunidad riparia del Tarayal, perteneciente a la clase f itosociológica Nerio-Tamaricetea, se caracteriza por la presencia como árbol dominante del Tamarix spp., y por habitar sobre suelos arcillosos, ricos y compactados, con alto nivel de humedad edáfica, bordeando arroyos, charcas y bodones. El ámbito de la zona de estudio constituye el límite más septentrional de la clase, siendo la zona, el borde ecológico y geográfico para ella.

En la zona circundante de Aranjuez, los ejemplares de taray que se han encontrando corresponden en general a la especie Tamarix gallica, que prefiere para vivir suelos no excesivamente salinos. Esta especie se denomina, en fitosociología, especie característica de la asociación, y en este caso es la Tamaricetum gallicae. Esta última se caracteriza, cuando se encuentraen estado arbustivo, por tener una altura de 2 a 3 metros, con numerosos tallos que nacen de una cepa común, aunque hay ejemplares adultos de hasta 8 a 10 metros con tronco único, pero muy raros de ver en la zona por distintos motivos talas, explotación de graveras, pastoreo, incendios, inundaciones, etc..

Las especies acompañantes de esta comunidad son el regaliz (Glycyrrhiza glabra), la cola de caballo (Equisetum ramosissimum) , la sarga (Salix purpurea y la altabaraca (Dittrichia viscosa).

En esta zona de estudio, las condiciones en las que se encuentran hoy en día las comunidades de Taray sometidas a pastoreo, en especial la correspondiente a la zona de confluencia del Tajo y Jarama, hacen que la vegetación acompañante sea muy distinta, de carácter nitrófilo, con especies tales como Marrubium vulgare, Centaurea calcitrapa, Artemisia campestris, Cynodon dactylon, etc.

Una adaptación del Taray, en esta zona, es la pérdida de gran parte de las hojas al llegar el Otoño, al igual que otras especies ribereñas de la zona, lo que se aparta de su patrón de comportamiento habitual, es decir, de hoja perenne cuando se encuentra en su estación.

Las asociaciones que sustituyen a la climax, son fenalares no halófilos (asociación Agropyro-Brachypodietum phoenicoides), juncales (asociación Cirsio-holoschoenetum) y gramadales (Trifolio-Cynodontetum).

 

Choperas.

Dentro de los bosques caducifolios pertenecientes a la clase Querco~Fagetea, orden Populetalia albae, destacan en la zona objeto de estudio los bosques soteños, formados por las choperas o alamedas, asociación Rubio-Populetum albae, de origen claramente Eurosiberiano y que se hayan presentes en nuestro mundo mediterráneo gracias a la humedad edáfica aportada por los cauces a las riberas fluviales y a los niveles freáticos elevados. Estas choperas han sido muy modificadas y en muchos ocasiones han desaparecido.

La alameda vive sobre la terraza fluvial más baja, alejada del cauce y sobre las zonas de inundación de recurrencia grande, aunque con acceso al agua del freático. El árbol dominante de la comunidad es obviamente el chopo, en este caso la especie Populus alba, que puede llegar a alcanzar los 25 m de altura y hasta 60 cm de diámetro.

En esta comunidad pueden encontrarse entremezclados y de manera aislada con la especie determinante, diferentes pies arbóreos pertenecientes a otras comunidades, como el olmo (Ulmus minor) , fresno (Fraxinus angustifolia) , sauce arbóreo (salix) , tamarix y otros. Entre ellos, llegan a formar una fracción de cabida cubierta, en condiciones climax, de hasta el 90% de cobertura y llegar a remontarse hasta los 15 m. En el estrato arbustivo aparecen el majuelo (Crataegus monogyna) y el cornejo (Cornus sanguínea) como bioindicadores de este estrato; en el estrato herbáceo, abundan los hemicriptofitos de graminoides como Poas (Poa sp), vallico (Agrostis stolonifera), dactilo (Dactylus glomerata), Elymus hispidus, fenal (Brachypodium phoenicoides) y otras especies, pertenecientes a otras familias como la Viola sp, Ranunculus sp, Trifolium sp., Solanum sp y Japonaria sp. como pertenecientes a esta comunidad destacan las plantas trepadoras siguientes: Hedera helix, Rubus caesius, Gallium aparine, Bryoni dioica y Humulus lupulus, y en algunos casos aislados, la vid (Vitis vinífera).

En la zona de estudio se pueden observar las distintas agresiones que ha sufrido este tipo de bosque de galería, entre las que se encuentran aclareos realizados mediante quema, vertidos de residuos de productos fitosanitarios, vertido de escombros y otras, lo que le han llevado a un estado de degradación, en el que por manchas, aparecen series de sustitución o de degradación en la que existen múltiples especies nitrófilas y heliófitas, alternadas con etapas casi maduras de la serie.

 

Olmedas.

La asociación característica en esta zona es la Geomacroserie riparia basófila mediterránea de la olmeda Aro italici-Ulmetun minoris, de carácter higrófilo y asentada sobre suelos profundos, a salvo de las inundaciones más recurrentes, aunque necesitada de una humedad edáfica permanente. Es por tanto, la comunidad más retrasada sobre el cauce y la que, por consiguiente, entra en contacto con la vegetación de tipo climácico. La olmeda típica del sector Manchego se asienta sobre suelos eutrofos y compactos.

Las especies dominantes son: el olmo (Ulmus minor) , que puede llegar alcanzar los 15 metros de altura cuando se encuentran en masa, y el aro o yaro (Arum italicum) , con una raíz blanca, gruesa y con hojas basales de hasta 25 cm de largo; esta planta es tóxica, por contener sustancias cianhídricas, y por tanto, no es utilizada por la fauna para su alimentación.

Aunque el olmo se diferencia claramente de la vegetación más esclerófila que le rodea, parece haber adquirido algún tipo de adaptación especial, de carácter metabólico, que le posibilita el sobrevivir a veranos especialmente secos, perdiendo parte de su follaje y reduciendo, por tanto, sus niveles de actividad metabólica y transpiración, lo que permite que las olmedas se encuentren en una posición más retrasada respecto al cauce que las choperas y saucedas, mucho más dependientes de la humedad edáfica.

Las especies acompañantes de la etapa madura de este tipo de sotobosque son, en los distintos estratos, las siguientes:

Estrato árboreo: Aunque el olmo sea la especie dominante, la olmeda aparece en algunas ocasiones con aspecto de chopera o alameda, debido que hay un gran número de especies de Populus sp. Otras especies que pueden aparecer son los sauces (Salix fragilis) y fresnos (Fraxinus angustifolia) que, en unión al olmo, forman el estrato superior, situado entre los 8 y 15 m, con una elevada fracción de cabida cubierta.

El sotobosque de estos bosques se haya constituido básicamente por espinos (Rubus sp., Rosa sp. , etc.) que, cuando las condiciones lo permiten , constituyen el estrato arbustivo situado entre los 2 y 4 m, aunque también aparecen ejemplares de majuelo (Crataegus monogyna). En el último estrato de este bosque, constituido por las subarbustivas y herbáceas, aparecen distintas especies generalmente de aspecto graminoide, debido a la elevada presencia de poa (Poa pratensis), fenal (Brachypodium phoenicoides), dactilo (Dactylis glomerata) y Elymus repens, a las que acompañan otras como la bardana menor (Arctium minor) , Lampsana communis y otras. Entre las escandentes no faltan la hiedra (Hedera helix) , la nueza (Bryonia dioica) y la clemátide (Clematis vitalba).

Como orla arbustivo y en los claros, aparecen comunidades de megaforbias, con cierta tendencia nitrófila, entre las que destacan los cardales (Carduo-Silybetum mariani) y la cicuta menor (Galio-Conietum maculati).

Cuando el bosque maduro se ve transformado por la mano del hombre, aparecen especies oportunistas heliófitas, ya que el sol penetra con mayor facilidad y la materia orgánica es mucho más rápidamente transformada, lo que permite el desarrollo de especies megaforbias (que conviven con pies aislados de olmos), tales como: Opopanax Chironium; Smyrmiun perfoliatum; Alliaria petiolata; Silybum marianum; Conium maculatum.

 

Pastizal.

El pastizal que se instala, como etapa de regresión máxima, tras la desaparición de las etapas seriales anteriores, está representado por diferentes asociaciones de claro origen Eurosiberiano.

Entre los diferentes sigmetun que pueden aparecer como sustitutos de degradación, dentro de la asociación subserial de los pastizales, destacan: Juncales (Cirsio-Holoschoenetum) y Gramadales (Trifolio-Cynodontetum)

 

Vegetación correspondiente a las series climatófilas.

 

En contacto directo con las series de vegetación edafófilas que ependen de las condiciones edáficas particulares de la zona donde se asientan y que acabamos de describir, estarían (es decir, se consideran como vegetación potencial) las series que dependen de las condiciones climáticas, o lo que es lo mismo, las que para su subsistencia dependen únicamente de las aportaciones hídricas recibidas del agua de lluvia. Estas series climax, que ocuparían los páramos circundantes de la vega del Tajo, serían básicamente dos:

1.-Seriemesomediterránea manchega y aragonesa basófilade Quercus rotundifolia o encina (Bupleuro rigidi-Querceto rotundifoliae sigmetun).

2.- Faciación de Quercus coccifera o mesomediterránea de la coscoja. Dentro de la serie supra-mediterránea castellana-alcarreña-manchega basófilade Quercus faginea (Quejigo) (Cephalanthero longifoliae-Querceto fagineae sigmetun).

Nos encontramos de nuevo ante un paisaje fuertemente antropizado, en el que la vegetación presente es la correspondiente a etapas subseriales de sustitución de las series climax.

 

 

FAUNA

En cuanto a los vertebrados, se puede decir que se trata de una fauna modesta en lo que respecta a la identidad de las especies, ya que no hay una variedad de grandes aves o mamíferos como pueda existir en otros ambientes españoles, debido fundamentalmente a la degradación y reducción de los espacios de ribera, por la cada vez mayor presión humana que se está ejerciendo en los últimos decenios. No obstante, hay referencias como el águila imperial ibérica que fue descubierta para la ciencia en 1860 por R. Brehm, a partir de ejemplares capturados en Aranjuez, además de las nutrias, tejones y gamos, antes abundantes y que desaparecieron entre las décadas de los 50 y 60.

A pesar de todo, la fauna que queda sigue siendo abundante en especies, al menos en lo que respecta a las aves (unas 100).

Esta abundancia coincide en muchos casos con una importante densidad, sin duda por la influencia beneficiosa de la fusión del ambiente boscoso con el palustre del cauce del río, con largos tramos de carrizales y espadañales.

Finalmente, la función de la fauna se puede desglosar en tres puntos fundamentales:

- Integración en los procesos y ciclos ecológicos del ecosistema de ribera.

- Ayuda en el control de plagas agrícolas y forestales tanto de insectos como de roedores, debido en un caso a la multitud de aves insectívoras existentes, así como anfibios y mamíferos insectívoros y, en otro caso, a las no escasas rapaces nocturnas y mamíferos carnívoros.

- Función recreativa como la caza, pesca y la observación directa de las especies. Respecto a la caza, cabe destacar la gran importancia de las riberas para la reproducción y resguardo de animales de caza menor, principalmente colúmbidas y ánades, aunque también lo hagan con cierta importancia conejos, liebres y perdices. En lo concerniente a la pesca, los ciprínidos y los lucios constituyen la oferta.

 

Para acabar, hay que resaltar las riberas como lugares idóneos para la observación, sobre todo de aves, por los naturalistas aficionados, que pueden constituir una forma de turismo no degradadora con el medio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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