VISI�N  MEXICO � ESTADOS UNIDOS.
DOS VANGUARDIAS DIFERENTES


Por: Alfredo Ortiz Garc�a

(SEP. Todos los derechos reservados)
RESUMEN


En este r�pido estudio tratar� de identificar las formas como ambos pa�ses se ejercen mutua influencia y c�mo influyen al resto de la regi�n y el mundo. Tratar� de realizar un estudio cr�tico-anal�tico de las formas como ambos pa�ses tienen contacto y los efectos que estas relaciones tienen para ambos. El inter�s que suscita la realizaci�n de este estudio se hace desde la perspectiva mexicana como naci�n poseedora de un potencial de desarrollo a futuro y como generadora de procesos de cambio cultural que pueden otorgarle un papel mucho m�s importante y activo a nivel nacional, regional y mundial.

En la primera parte intentar� demostrar que uno de los elementos que caracterizan la historia de contactos culturales est� basada en la direcci�n de atenci�n o inter�s que ciertas regiones del orbe occidental generaron para ciertos pueblos y civilizaciones, y c�mo esta atenci�n, que generaron esas regiones para conquistar, colonizar, poblar y desarrollar, pronto se vieron confrontadas entre s� en varios momentos hist�ricos, la historia de las relaciones internacionales puede conocerse desde una perspectiva de enfoques de atenci�n, influencia y contactos culturales.

En la segunda parte profundizar� en las diferencias b�sicas existentes entre dos de los enfoques culturales m�s importantes, los de Estados Unidos y M�xico, para determinar c�mo y por qu� ambos pa�ses son tan importantes para el resto del mundo.

DESARROLLO


Los enfoques de atenci�n

Para empezar es necesario observar las ventajas que M�xico tiene en relaci�n con su ubicaci�n geopol�tica. La direcci�n de la atenci�n psicol�gica en relaci�n con lo geogr�fico es uno de los puntos m�s importantes para definir la importancia de dicha ubicaci�n.
Progresivamente en la historia de M�xico la atenci�n se concret� en el conjunto de nacionalidades que formaron las diferentes culturas asentadas en el �rea conocida como Mesoam�rica, donde la variedad cultural prehisp�nica era no s�lo de las m�s desarrolladas, sino una de las m�s ricas del continente. La atenci�n de origen hacia la regi�n tuvo primero un car�cter end�geno; las culturas Maya, Mixteco-zapoteca, Chichimeca, Totonaca, Tarasca, Azteca y Teotihuacana entre otras muchas, se relacionaban pol�ticamente tanto entre s� por sus diversas modalidades y momentos hist�ricos, como hacia el entorno inmediato; por ejemplo los Mayas �con idiomas incluso diferentes-, manten�an contacto entre s� con las diversas ciudades-estado, o los Tarascos �sin parecido ling��stico con otras culturas aleda�as-, se relacionaron con los Mixtecos ubicados m�s al sureste �hoy Oaxaca-. En menor escala y con sus tranformaciones culturales propias, hoy podemos conocer a los descendientes de esas culturas, por ejemplo los Otom�es como descendientes de los Chichimecas, o los Tzeltales y Lacandones como herederos de los Mayas, lo que nos permite especular que para el caso de que no se hubiese presentado la conquista espa�ola, muy probablemente toda la zona de Mesoam�rica hoy contendr�a una cantidad tan variada de nacionalidades como sucede hoy con Europa, pudi�ndose tratar de imperios o Estados-naci�n con su propia historia de contactos pac�ficos, influencias, confrontaciones militares, invasiones, conquistas y resistencias como ha sucedido en la historia europea. La variedad cultural de M�xico en la etapa prehisp�nica era tan variada, numerosa y proporcionalmente desarrollada como la que hoy presenta la uni�n europea, de manera que la actual riqueza cultural y peculiaridad existente incluso hoy en cada estado de la rep�blica mexicana responde en gran medida a la diversidad cultural que tuvo de origen.
Este punto de vista nos permite observar c�mo la concentraci�n de la atenci�n hacia la regi�n es sumamente antigua, y c�mo en la actualidad se ver� ella misma revitalizada incluso con la aparici�n del movimiento ind�gena y el EZLN de Chiapas a partir de 1994, aspecto que en especial para los europeos e ind�genas sudamericanos ha permitido ayudar a globalizar el enfoque ind�gena que muestra su ra�ces m�s lejanas en el florecimiento de grandes culturas prehisp�nicas.

El segundo punto hist�rico de enfoque de atenci�n hacia M�xico se ubica en la Europa del siglo XVI. La necesidad de investigaci�n de nuevas rutas mar�timas y nuevas tierras permite que las b�squedas se enfoquen hacia una regi�n inexplorada del mar, que en 1492 permitir� el hallazgo fortuito de islas en una regi�n muy occidental hasta entonces desconocida: las Antillas. Este enfoque de atenci�n comienza a intensificarse al dar inicio los primeros descubrimientos de grandes extensiones de tierra y se inician las primeras traslaciones de espa�oles que, al entrar en contacto con las diferentes culturas, en poco tiempo se enfocar�n sobre aquellas que geopol�ticamente ten�an mayor importancia en la regi�n recientemente hallada. Los buscadores de oro privados y los conquistadores espa�oles se centraron b�sicamente en los dos pueblos que ofrecieron mayor oposici�n: los Incas en el sur y los Mexicas en el oeste, quienes para esa �poca se hab�an convertido ya en imperios. A partir de este momento la atenci�n de los espa�oles y europeos se inclinar�a fuertemente hacia Am�rica, despu�s de haber sido Asia y en menor medida �frica, las direcciones cl�sicas de atenci�n.
�Por qu� Am�rica y no �frica que estaba m�s cercana y era f�cilmente mejor controlada y monitoreada, se convirti� en el enfoque principal de atenci�n de los europeos?, las respuestas pueden ser m�ltiples, pero originariamente la necesidad de conocimiento de una bast�sima regi�n hasta entonces inexplorada, el descubrimiento de sus potenciales en metales y recursos, as� como el esp�ritu conquistador, dominador y colonizador inicialmente de espa�oles y luego de portugueses, ingleses y holandeses, permiti� que el enfoque de atenci�n se centrara plenamente en la expansi�n y colonizaci�n americana. La Nueva Espa�a como colonia se convertir�a en el principal centro de colonizaci�n y cultura de Espa�a en el continente, no siendo menos importantes las zonas andina (hoy Per� y Bolivia), de C�rdova y Nueva Granada (hoy Colombia y Venezuela) entre otras y en el este la colonizaci�n portuguesa sobre lo que hoy es Brasil. Sin embargo, est� hist�ricamente comprobado que para la corona espa�ola oficialmente la Nueva Espa�a se convirti� en la zona m�s importante pol�tica, cultural y econ�micamente, y su capital, M�xico, ser�a el punto cultural y pol�tico de mayor  importancia y desarrollo (y que por un tiempo lo fue tambi�n del continente). De esta manera se confirma objetivamente el segundo gran enfoque de la atenci�n hacia M�xico por parte de los europeos, muy seguido de Brasil aunque un poco m�s limitado geogr�fica, econ�mica y culturalmente.
El segundo enfoque de atenci�n nos sirve para conocer el origen hist�rico del inter�s que M�xico ha tenido desde hace 500 a�os por parte de Europa, un enfoque de atenci�n que es tradicional entre otras razones por su fortaleza cultural y su antig�edad.

El tercer gran enfoque de atenci�n no lo ocupa M�xico exclusivamente sino Am�rica en su conjunto. Sabemos que los lados portugu�s y en tercer lugar el ingl�s, estar�an haciendo lo suyo en poco tiempo, consiguiendo que el enfoque de atenci�n se centre en todo el continente y no solamente en la Nueva Espa�a. Portugal desarroll� una gran cultura en Brasil desde los siglos XVI al XIX, mientras que las migraciones inglesas a Norteam�rica comenzaron el proceso de colonizaci�n al este del continente. Los enfoques espa�ol y portugu�s ser�an los predominantes los primeros doscientos a�os, y sobretodo la colonia espa�ola alcanzar�a el nivel de civilizaci�n en toda la regi�n desde Mesoam�rica hasta la Patagonia, pero progresivamente el enfoque de atenci�n hacia Norteam�rica por los ingleses y franceses adquirir�a fuerza por el incremento a�n mayor de las migraciones hacia las trece colonias, Terranova y Nueva Francia, en Canad�.
La modalidad del enfoque ingl�s, al igual que Espa�a y Portugal, era predominantemente econ�mico, pero en las trece colonias el enfoque comenz� a ser espec�ficamente econ�mico, y con la independencia se adquiri� una forma de organizaci�n democr�tica y capitalista, que traslad� la revoluci�n industrial inglesa a Norteam�rica cuando el enfoque de atenci�n se hizo econ�mico.
A partir de aqu� podemos observar que dos culturas, la espa�ola y la inglesa, de origen contendr�an una ideosincracia y estilo de vida muy diferentes entre s� por su origen cultural, tipo de organizaci�n, religi�n e idioma, puntos que al ser trasladados a Am�rica acentuaron sus diferencias porque en el caso de la Nueva Espa�a se realiz� una fusi�n de culturas que gestar�an las diferencias culturales hist�ricas y contrastantes entre ambas regiones y culturas.
Sin embargo, la cultura occidental se encuentra, con sus respectivas modalidades, insertas tanto en Espa�a como en el Reino Unido y Francia, lo que permitir� que el conectivo cultural entre las trece colonias y la Nueva Espa�a se mantenga de alguna forma. No debe olvidarse que la Ilustraci�n, la independencia de E. U. y la Revoluci�n francesa le dar�n el toque liberal a ambas regiones, de modo que la cultura liberal asimilada por los criollos mexicanos despu�s de la independencia, aunque distinta a la estadounidense, reproducir� tanto parte del sistema pol�tico como el econ�mico aunque mucho menos desarrollado, adem�s muchas pr�cticas y usanzas occidentales que, con sus variantes peque�as y grandes, fueron practicadas en ambas culturas.
La aportaci�n de M�xico a la cultura pol�tica occidental tampoco fue del todo ausente, est� claramente demostrado que el original sistema federalista mexicano desarrollado en las primeras constituciones de vida independiente aunque no influy� hacia el exterior, fue tan sofisticado y efectivo como el estadounidense, el problema que tambi�n aparece muy tempranamente, es la diferencia en las eficiencias entre ambos pa�ses para mantener su estabilidad econ�mica, pol�tica, educativa y cultural, mismas  que, como sabemos, fue inmensamente m�s exitoso en Estados Unidos que en M�xico. Ya desde antes de la independencia de M�xico el contacto occidental de Espa�a con sus colonias comenzar� a ser insuficiente por la bastedad del territorio, la invasi�n napole�nica y la aparici�n de originalidades culturales en Am�rica, tanto criollas como mestizas e ind�genas, que durante trescientos a�os se fueron desarrollando y que progresivamente se volvieron independientes y con identidad propia diferente a Espa�a, desarrollaron en tantos a�os una nueva nacionalidad con car�cter cultural m�s variado por la diversidad de culturas que se hab�an desarrollado. No sucedi� as� en las trece colonias, las cuales, a pesar de tener una fuerte vinculaci�n en todos aspectos con la metr�poli, fueron las primeras de Am�rica que declararon su emancipaci�n.
De esta manera el tercer enfoque de atenci�n hacia el continente fue cortado hist�ricamente de tajo con la llegada de los movimientos independentistas en toda la regi�n, de modo que la atenci�n de Europa se enfoc� en combatir los movimientos emancipadores que a la postre lograr�an el objetivo de convertirse en naciones nuevas. El tercer enfoque pues de colonizaci�n, en los casos de M�xico y Estados Unidos �que nos interesa estudiar-, se transform� en un cuarto enfoque independiente que al mismo tiempo se convirti� nuevamente en un enfoque end�geno como en el caso del primer enfoque, pero ahora con una din�mica y culturas totalmente diferentes.
Este nuevo enfoque de atenci�n end�gena para Am�rica est� caracterizado por los nacientes Estados Unidos que fijaron su inter�s en toda la basta regi�n al oeste de las trece excolonias. La conquista de estos bastos territorios se realiz� sin influencia ni contacto cultural, porque los colonos ingleses desde el principio no se fusionaron con ninguna cultura, lo que permitir�a reproducir a la cultura occidental de una manera aunque m�s castiza, culturalmente menos enriquecida que la ya centenaria cultura mexicana; la creaci�n de cultura propia por parte de Estados Unidos s�lo vendr�a hasta despu�s de su independencia y no antes como sucedi� con M�xico doscientos a�os atr�s. Es aqu� donde aparece la primera diferencia cultural hist�rica que va a definir las relaciones internacionales actuales, culturalmente hablando entre M�xico y Estados Unidos, y el primer punto de controversia para definir la occidentalidad en los dos pa�ses. M�xico, ya sedentario desde que terminaron las exploraciones de la Alta California se centraba en su desarrollo cultural y problemas pol�ticos y econ�micos internos, mientras que Estados Unidos se convirti� en caminante, desarroll� poco su cultura pero se enfoc� en avanzar en su consolidaci�n econ�mica y pol�tica. M�xico se plant� en su cultura centenaria e incluso milenaria, mientras que Estados Unidos comenz� a desarrollar la suya.
Con la independencia de las colonias espa�olas deviene el primer corte y concluye el tercer enfoque directo de atenci�n Europea (ahora el enfoque, por ejemplo de migraci�n de Europa a Estados Unidos, tendr� que hacerse considerando que Estados Unidos se ha independizado), mientras que el primer enfoque en M�xico, el ind�gena, continuar� en su crisis hist�rica permanente adquirida desde la conquista; no desaparecer� del todo, pero tampoco ser� el m�s importante y mucho menos el que impere.
En las dos regiones la civilizaci�n se sigui� desarrollando por separado aunque unidas por su origen occidental, con mayores elementos en Estados Unidos, pero menos variado que el de M�xico; con mayor organizaci�n y estabilidad econ�mica que el mexicano, pero con menor tradici�n en las artes y riqueza cultural.
El cuarto enfoque de atenci�n, ahora m�s intenso en Estados Unidos que en M�xico, si bien fue nuevamente end�geno, ahora tambi�n tendr�a un cariz  externo que llamaba la atenci�n para Estados Unidos, porque en Europa los migrantes mostraron su inter�s por Estados Unidos y la atenci�n cambi� de M�xico a Estados Unidos, mientras que en Estados Unidos el mismo enfoque end�geno se observar� con la expansi�n y conquista hacia el oeste; se trata pues de un doble inter�s externo e interno por Estados Unidos, externo por parte de los migrantes e interno por expandirse al interior mismo.
Mientras tanto, para el caso de M�xico el cuarto enfoque de atenci�n ser� uno que se encuentre en crisis permanente, esto quiere decir que M�xico dej� de ser atractivo para Europa y que al interior tampoco estaba bien enfocado en fortalecer sus bastos territorios, esto quiere decir que la atenci�n interna tambi�n perdi� fuerza, muy diferente al caso de Estados Unidos, en el cual la atenci�n se encontraba vigorosamente en desarrollo. Ya desde el siglo XVIII Espa�a hab�a aminorado su atenci�n efectiva para M�xico, lo cual se ver� reflejado cuando M�xico se vuelva independiente; querr� vigorizar su atenci�n al interior creando por ejemplo imperios como el de Iturbide, pero fracasar�n inmediatamente de haber aparecido. Con la independencia la importancia de M�xico ya se hab�a centrado entorno a su capital y por tal motivo, aquellas regiones apartadas como Centroam�rica o Texas �e incluso Jalisco o Yucat�n parcialmente-, que ya no se sent�an parte de este nuevo enfoque desde el principio nacido en crisis, decidieron tomar su propio rumbo o independizarse.
En resumen el caso de M�xico puede entenderse de esta manera: el primer enfoque ind�gena se mantiene en crisis, el segundo ha terminado con la conquista-colonia, el tercero, el de menor duraci�n, termina con la colonia-independencia, y el cuarto se mantendr� en crisis todo el siglo XIX hasta el fin del porfiriato.  Para el caso de Estados Unidos el primer enfoque no existi�; el segundo de colonizaci�n tiene una menor duraci�n que el espa�ol y es donde se origina la migraci�n; el tercero termina con la independencia de las trece colonias pero trasciende la costumbre migratoria, el cuarto, ya como pa�s independiente, comienza con un desarrollo ascendente, un incremento en la migraci�n y la expansi�n territorial al interior.

En todo el siglo XIX la atenci�n europea hacia M�xico disminuye pero no desaparece, en el cuarto enfoque independiente el pa�s s�lo ser� motivo de atenci�n cuando se trastoquen intereses ingleses, franceses o norteamericanos, o cuando por ejemplo se invita a nobles austroh�ngaros como Maximiliano para gobernar un pa�s ex�tico que necesita de estabilidad y de un imperio. La crisis permanente de este cuarto enfoque llevar� a que Texas, muy alejada del centro y ya m�s relacionada con Estados Unidos, comience a querer separarse de la naci�n mexicana, mientras que al mismo tiempo se ve tambi�n llamado por el esplendor del propio cuarto enfoque de atenci�n de Estados Unidos hacia el oeste, de manera que entran en coincidencia la crisis del cuarto enfoque de atenci�n mexicano, con el esplendor de expansi�n end�gena de Estados Unidos. Es en este momento cuando un inter�s de E. U. por querer llegar a su l�mite territorial hasta California, choca de frente con el aminorado inter�s mexicano por atender a un norte muy alejado del centro.
Pero mientras que Estados Unidos estaba llegando al l�mite de su atenci�n end�gena territorial, al mismo tiempo se estaba creando a partir de la d�cada de los veinte del siglo XIX una nueva atenci�n abstracta hacia el exterior de ese pa�s. Con el  fortalecimiento interno alcanzado por el cuarto enfoque se estaba creando un quinto que comenzaba a fijar su atenci�n al exterior del pa�s, los intentos por adquirir Cuba fueron los primeros resultados patentes de la nueva direcci�n en la atenci�n, la cual ya se hab�a hecho patente primero conquistando, comprando y anexionando territorios originalmente mexicanos, espa�oles y franceses y luego buscando la expansi�n de la libertad y la democracia estadounidense al exterior del mundo con la famosa ideolog�a del destino manifiesto y las doctrinas Monroe, Roosevelt y Wilson.
El quinto enfoque de atenci�n en la regi�n surge pues en Estados Unidos y viene de adentro hacia fuera del pa�s cuando �ste va incrementando su poder�o territorial, econ�mico y militar; el segundo enfoque de colonizaci�n inglesa hereda la expansi�n militar hacia fuera por parte de E. U., quien empezar� a interesarse por el exterior m�s que en el caso de M�xico, el cual no hereda de parte de Espa�a el segundo enfoque colonizador, no interes�ndose por lo tanto en el exterior para influir hacia fuera, mientras que su inter�s por el interior seguir� en crisis. Todo el siglo XIX ser� para M�xico una atenci�n latente para otros pa�ses, tanto de Am�rica Latina como de Europa y el mismo E. U., adquirido desde la colonia y nunca desaparecido, y en otros momentos transformado en un quinto enfoque de atenci�n m�s cultural que militar, econ�mica y de bienestar como en el caso de todos los enfoques de E. U.
El cuarto enfoque representa para Estados Unidos el momento del inicio de su consolidaci�n como naci�n, mientras que para M�xico es el inicio de su crisis y al mismo tiempo de esplendor cultural y llamada de atenci�n por esa riqueza. El quinto enfoque de atenci�n hacia fuera por parte de Estados Unidos, significar� la l�nea directa hacia la conversi�n en superpotencia que alcanzar� en el siglo XX, la cual a la postr� gestar� un sexto enfoque una vez que concluya la guerra fr�a.
El caso de M�xico no ser� una p�rdida de atenci�n total por parte del exterior, pero realmente ser� mucho menor que el cuarto enfoque que signific� el atractivo de migrar hacia E. U., o el definitivo quinto enfoque que significa  convertirse en superpotencia. La importancia de E. U. para la atenci�n mundial evidentemente adquiri� una fuerza m�s importante a la de cualquier pa�s de la regi�n, e incluso mayor que el adquirido por la Nueva Espa�a en la �poca de la Colonia.

El siglo XX

El quinto enfoque de atenci�n de M�xico se reforz� con la revoluci�n mexicana, mismo que ya desde el porfiriato era interesante para las inversiones inglesa y estadounidense, as� como un motivo para que la cultura francesa ejerciera influencia, pero lo sucedido en la revoluci�n permite que la atenci�n hacia el pa�s se refuerce a nivel regional y a corto plazo, aunque pronto quedar� atr�s por la aparici�n de otros enfoques de atenci�n que se originan afuera de la regi�n; Europa reaviva su propio enfoque permanentemente hist�rico y vuelve a ser protagonista al estallar la primera guerra mundial, o Rusia y la revoluci�n bolchevique est� creando un segundo enfoque despu�s del primero desarrollado en el zarismo.
A partir de aqu� los enfoques de atenci�n pueden ser entendidos por diferentes puntos de vista que deben de responder a la intensidad y variedad de de acontecimientos sucedidos a lo largo del siglo XX. Por una parte est�n el desarrollo econ�mico, el incremento poblacional, los acontecimientos hist�ricos, el desarrollo de la cultura, la ciencia, la tecnolog�a, el arte y el estilo de vida de nuestros pa�ses de estudio. Por el otro el incremento de relaciones entre las regiones, los albores de la globalizaci�n contempor�nea, la capacidad de influencia hacia el exterior que en nuestro estudio, M�xico y Estados Unidos han podido ejercer, as� como el tipo de influencia que crearon, la voluntad conciente o inconciente con que la hicieron, la obligatoriedad de esa atenci�n, la necesidad de dirigir esa atenci�n, el campo sem�ntico ejercido y c�mo var�a seg�n la regi�n que observa a cada uno de los dos pa�ses por separado.

MEXICO

El m�todo de desarrollo end�geno de M�xico es diametralmente diferente al de Estados Unidos. M�xico es constructor de una fortaleza cultural poderos�sima sobretodo a partir de la revoluci�n, de hecho el quinto enfoque de atenci�n estar� sustentado en el boom cultural del siglo XX. El �xito de la atenci�n de M�xico por encima de cualquier pa�s latinoamericano se debe a su origen multicultural, a la antig�edad de su atenci�n y a su fortalecimiento con la llegada de nuevas creaciones, expresiones y manifestaci�nes culturales en el siglo XX.
El pa�s no se enfoc� en crear expansi�n dominante de valores hacia afuera, lo hizo permitiendo que su fortaleza cultural creciente lo hiciera por s� misma. El pa�s comienza a ser conocido por los resultados de la revoluci�n, las pol�ticas de puertas abiertas y de no intervenci�n, as� como el desarrollo del cine mexicano, el mariachi, la gastronom�a, los sombreros, la pintura y el muralismo, el Huapango  de Moncayo, el milagro mexicano, juegos ol�mpicos y mundiales de fut-bol, el folclore y su multiculturalismo, ese grito t�pico que desahoga, las serenatas, las pi�atas, Acapulco, la diversi�n, la cerveza y el tequila. El quinto enfoque es uno que pretende evitar que la atenci�n del cuarto enfoque de crisis permanente proveniente del siglo XIX y que nunca habr� desaparecido, se convierta en el enfoque dominante en el pa�s. Si bien ese nunca ser� erradicado del todo incluso hasta la actualidad, el nuevo enfoque de esplendor conseguir� que la atenci�n mundial hacia M�xico sea equilibrada y suficiente, si bien no es la atenci�n m�s destacada del mundo para el exterior, tampoco es la que menos pasa desapercibida a nivel latinoamericano.
Por otra parte, la fortaleza aguerrida del mexicano adquirida en la revoluci�n, le permitir� ganarse el respeto de Estados Unidos lo suficiente como para que �ste deje de acosarlo como antes a pesar de ser el m�s cercano a �l. M�xico ser� dominado de otra manera, y M�xico tambi�n influir� a Estados Unidos lenta y progresivamente. Estados Unidos exportar� el american way of life y la m�sica en ingl�s, M�xico contrarrestar� con su desarrollo end�geno cultural del quinto enfoque en esplendor. Estados Unidos pasar� por un florecimiento cultural tambi�n, crear� el charleston, el cine mudo, las grandes bandas y el rock and roll, M�xico contrarrestar� con el cine cl�sico, el mambo, el danz�n, el mariachi, la m�sica ind�gena y por lo menos otra media docena de g�neros menores. La premisa del contacto enriquecedor de la que hablamos al principio s�lo pod�a ser v�lida si M�xico recib�a una influencia externa pero a cambio creaba otra interna tan fuerte y equivalente a la exterior, de modo que el pa�s cre� una contenci�n cultural enriqueciendo a�n m�s su horizonte de creaciones, incluso ligeramente en un principio por encima del de Estados Unidos gracias a su ventaja milenaria. El nuevo enfoque cultural de Cuba apareci� en escena, y ambos pa�ses tambi�n se unieron por un tiempo para crear su propia tradici�n.
El atractivo de migraci�n de la mejor�a econ�mica para E. U. tuvo su equivalente mexicano, el atractivo cultural, con ello el campo sem�ntico de atenci�n externa hacia ambos pa�ses queda completamente definido, ambas modalidades permiten que el mundo incremente su inter�s por la zona de distinta manera y M�xico por su parte, crea una atenci�n que no necesita promoci�n hacia fuera, este atractivo se bastar� casi por s� mismo. La pol�tica cultural de E. U. tendr� que ser dirigida, la de M�xico tender� a ser espont�nea y f�cilmente promovida; cuando E. U. decide lanzar un nuevo g�nero que influya hacia afuera surge Elvis Presley; cuando M�xico se conoce hacia el exterior es porque alguien invent� el mariachi o el mambo y por la respuesta espont�nea del pueblo sali� a la luz exterior sin grandes esfuerzos; ambas modalidades fueron eficientes, pero al mexicano por su desventaja econ�mica, territorial y pol�tica le podr�a haber costado m�s trabajo si por s� mismo no hubiera sido atractivo. El movimiento hippie tambi�n fue espont�neo en E. U., pero �ste pa�s prefiri� seguir planificando de nuevo mercantilistamente y entonces lanz� la m�sica disco y luego a Madona, Michael Jackson y Van Halen, a�n cuando por debajo y espont�neamente el heavy metal, el punk, el dark y el slam se manten�an como no oficiales y eran socialmente espont�neos. La influencia de la m�sica de E. U. y Gran Breta�a ser�an tan fuertes en M�xico, que �ste no tardar�a en seguir al rock, la m�sica disco, el rock pop y luego las actuales m�sica pop, dance y trance, pero tarde o temprano tendr�an que aparecer las reacciones nacionales de la salsa capitalina, la tambora sinaloense o la banda tapat�a, as� como las respuestas modernas del rock en espa�ol, el hip-hop, la Maldita, Jaguares y sobretodo Caf� Tacaba que tambi�n retomar�a magistralmente muchos elementos de la m�sica tradicional mexicana.
Por �ltimo, la radio y sobre todo la televisi�n mexicana se convertir�n en las m�s importantes de Latinoam�rica por su capacidad y creaci�n de programas propios y originales; Kalim�n, y sobretodo las telenovelas, los musicales y los programas c�micos ejercer�n influencia hacia los pa�ses de habla hispana, y muchas telenovelas se ver�n dobladas a otros idiomas variados, de modo que esta v�a tambi�n coadyuvar� para que la cultura mexicana consiga ocupar un sitio importante en la atenci�n del quinto enfoque cultural mexicano. He aqu� la diferencia en la atenci�n del quinto enfoque end�geno cultural mexicano con respecto al del vecino del norte.

ESTADOS UNIDOS

Alrededor de 1890, mientras las principales naciones europeas expanden sus imperios coloniales, un nuevo �mpetu anim� a la pol�tica exterior estadounidense, de manera que pol�ticos, periodistas y misioneros protestantes declaran que la raza anglosajona ten�a el deber de llevar los beneficios de la civilizaci�n occidental a los pueblos de Asia, �frica y Am�rica Latina; en este punto es donde aparece la sublevaci�n de Cuba contra el colonialismo de Espa�a, y luego de la guerra hispano-estadounidense, Estados Unidos se apodera de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. El quinto enfoque de atenci�n hacia fuera se hace m�s que evidente.
Ya comenzado el siglo XX Estados Unidos mantiene un crecimiento econ�mico constante y ascendente, se ha convertido en la primera potencia econ�mica del mundo, su desarrollo tecnol�gico ha tomado ventaja, el atractivo de migraci�n europea se mantiene y el desarrollo militar tambi�n sigue su marcha. Las doctrinas Roosevelt y Wilson reactivan la necesidad de que el pa�s se convierta en guardi�n de la libertad y la democracia en el mundo, de manera que los intereses por el medio externo circundante se hacen m�s que evidentes. Con la primera guerra mundial Wilson declara que la guerra constituir�a una gran cruzada en pro de la paz mundial y la autodeterminaci�n nacional. "El mundo debe convertirse en un lugar seguro para la democracia", declara cuando Estados Unidos entra en "la guerra que pondr� fin a todas las guerras".
Desde este punto la postura comenz� a ser aprobada por muchos pa�ses y criticada por otros, por un lado el expandir los valores de paz, libertad y democracia constitu�a un noble deseo de promover valores virtuosos para el mundo, por el otro formaba indicios de imposici�n de valores �incluso coloniales-, para aquellos que no compart�an esos principios, de manera que al fortalecerse las ideolog�as tambi�n se fortalecieron las presiones internacionales. El quinto enfoque de atenci�n de Estados Unidos hacia fuera comenz� a entrar en contacto por lo menos con otros dos enfoques m�s que tambi�n comenzaron a predominar en otras latitudes. Si desde el cuarto enfoque Estados Unidos fij� su expansi�n end�gena y choc� con el cuarto enfoque mexicano en crisis, esta vez el quinto enfoque de expansi�n hacia fuera chocar�a tambi�n de frente por lo menos con dos enfoques igualmente poderosos, el nazi-fascismo y el comunismo, los cuales una vez que no se encontrar�n en crisis interna, sino que por el contrario su esplendor se encontrar� a la par del estadounidense y aliado, iniciar�n tambi�n su proceso de expansi�n hacia afuera. El surgimiento de dos nuevos enfoques de atenci�n internacional y fuera de la regi�n, coincidir�an en tiempo con la internacionalizaci�n de un tercero de la libertad y la democracia, de manera que los contactos tarde o temprano tendr�an que hacerse presi�n mutua porque la caracter�stica de los tres, con sus propias modalidades, era de actitud imperial, de influencia externa, de dominaci�n y control, de contenci�n ideol�gica y territorial o de expansi�n de intereses econ�micos, pol�ticos, culturales e ideol�gicos. De esta manera el campo sem�ntico y la imagen que Estados Unidos comenz� a crearse tom� un rumbo muy diferente al de cualquier pa�s de Am�rica, pero similar al de los pa�ses de Europa, G. B. y Francia.

La capacidad de influencia hacia el exterior se hizo patente cuando Wilson consigue la creaci�n de la Liga de las Naciones, pero tambi�n se le da el primer l�mite cuando los aliados imponen sanciones a Alemania con las que Wilson no estaba de acuerdo. Por su parte, los congresistas estadounidenses se aseguran de que el control de las fuerzas armadas no estuviera a cargo de la Liga, lo que llev� a una controversia con el presidente quien estaba en desacuerdo, y por esa raz�n Estados Unidos nunca perteneci� a la Liga. El car�cter de benevolencia Wilsoniana no ser�a del todo desechado por E. U., de hecho esa forma ser�a utilizada posteriormente para comenzar a crear la costumbre de disfrazar intereses con un halo de bondad y apoyo solidario en ocasiones tan posteriores y lejanas como la ayuda econ�mica a los pa�ses pobres o las demostraciones de que la libertad est� del lado de los justos y contra las tiran�as y el comunismo. Eso fue observado ya desde la revoluci�n mexicana cuando Wilson se �opon�a� a los subterfugios de un embajador gringo en M�xico que al mismo tiempo fraguaba golpes antidemocr�ticos apoyando a un usurpador como Victoriano Huerta.
Los primeros ensayos de influir hacia el exterior aunque limitados y hasta cierto punto fracasados, no afectaron a los estadounidenses, porque el cuarto enfoque de atenci�n hacia el interior estaba pidiendo que el pa�s continuara su desarrollo interno, pero esto no fue suficiente para que el pa�s entrara en la peor crisis sist�mica y econ�mica de su historia con el crack de 1929, el cual persisti� por toda la d�cada siguiente. De esta manera, al comenzar la segunda guerra mundial la atenci�n segu�a centrada hacia adentro y Roosevelt se declara neutral aunque no indiferente.
Es aqu� donde nuevamente cobra fuerza un enfoque fuera de la regi�n ante la aparici�n del nazi-fascismo europeo y las pretensiones imperialistas japonesas, de manera que el ataque a Peral Harbor trastoca todo el sistema de valores estadounidenses y se reaviva la conciencia de respuesta externa y activa a tal situaci�n. Cuando Roosevelt desde el principio se percata de que los principios y valores de estos pa�ses, a pesar de que en el fondo muestran intereses similares de expansi�n hacia fuera como los de su pa�s o Inglaterra, no contienen el valor cultural de libertad que �l preconizaba, entonces reacciona con la idea de contener este enfoque de atenci�n creado por Alemania, Italia y Jap�n diferente al enfoque estadounidense y aliado. Desde este punto ya es m�s que evidente que la expansi�n de valores estadounidenses ten�a un car�cter m�s abstracto que el de invasi�n y dominaci�n directa f�sica y materialmente de los pa�ses del eje hacia sus pa�ses aleda�os. El sentido abstracto y sutil de expansi�n estadounidense, y que a la postre ser�a el que triunfar�a, apareci� al terminar la segunda guerra mundial; a�n cuando �ste ya era practicado desde fines del siglo XIX, no es sino hasta despu�s de la segunda guerra cuando la combinaci�n de intervenciones armadas, con la sutileza de dominaci�n econ�mica y la expansi�n y control de intereses se hacen presentes. El quinto enfoque hacia �l tomar� pues demasiada fuerza y entonces se volver� permanente.
A partir de aqu�, y despu�s de la segunda guerra, aparece un siguiente enfoque externo a la regi�n y diferente tambi�n ideol�gicamente al estadounidense: el comunismo ruso. El quinto enfoque pues, se encuentra con su siguiente rival m�s poderoso con el cual desarrollar� el primer contacto indirecto de combate de intereses llamado guerra fr�a. El m�s cercano contacto f�sico se verifica con la guerra de los misiles, pero �ste no alcanza a tocar territorio estadounidense, la barrera de contenci�n de expansi�n de intereses hacia fuera creada desde el cuarto enfoque hab�a tenido mucho �xito, y �sta no ser�a la excepci�n. Ning�n enfoque expansionista proveniente de otra regi�n e ideolog�a, salvo el homicidio de Kennedy, alcanzar�a territorio f�sico estadounidense. El triple papel de expansi�n de influencia ideol�gica, desarrollo econ�mico e intervenci�n armada directa significaron para Estados Unidos los m�viles de acci�n de la guerra fr�a, mismos que se hicieron patentes con la ya conocida idea de libertad y democracia para el mundo, ahora en su modalidad de polic�a del mundo; un desarrollo econ�mico ascendente que convirtiera a los pa�ses subdesarrollados de la regi�n en dependientes, y una contenci�n f�sico-militar directa ante los avances del comunismo en Corea, Cuba y Vietnam, y luego Nicaragua y El Salvador. La Uni�n Sovi�tica por su parte, utiliz� los mismos tres mecanismos que emple� Estados Unidos para expandirse, pero de una manera muy diferente; mientras que E. U. fue sutil y un tanto m�s subliminal y menos directamente presionante para mantener y extender los valores de libertad, la U.R.S.S. fue directa e impositiva, doctrinaria e irrestricta para mantener sus intereses. Estados Unidos logr� convencer, la Uni�n Sovi�tica pudo controlar; Estados Unidos domin� persuadiendo, la U.R.S.S domin� imponiendo. Ambos lograron, aunque de distintas maneras, dominar a sus pa�ses de influencia y con el paso de los a�os el m�todo sutil e indirecto de E. U. ser�a el triunfador.

CONCLUSIONES

La tierra es redonda, y ahora es multipolar y liderada por un solo pa�s. Despu�s de la guerra fr�a no existe otro sexto enfoque de atenci�n tan poderoso como el de E. U., quien mantiene su atenci�n hacia el exterior movido por el terrorismo y la creaci�n hasta cierto punto artificial de un nuevo rival, la cultura �rabe-musulmana. Al interior, un nuevo enfoque de inter�s le llama la atenci�n, los migrantes mexicanos. Al mismo tiempo, el sexto enfoque de atenci�n mexicana est� movido por la transici�n a la democracia, la globalizaci�n y la migraci�n hacia Estados Unidos; el movimiento zapatista ahora est� muy olvidado desde hace varios a�os. Por primera vez entra en ligera decadencia el quinto enfoque de esplendor cultural mexicano y toma fuerza �tambi�n por primera vez en muchos a�os-, un sexto enfoque de atenci�n hacia el exterior: la migraci�n a Estados Unidos. El contacto entre ambas naciones es extremadamente alto actualmente, ambas emiten su propia influencia, ambas dominan en cierta forma a la otra, pero Estados Unidos en lo econ�mico y cultural tiene la absoluta ventaja; M�xico trata de responder con los mexico-americanos que viven all�. El nuevo cine mexicano, que no termina de levantarse, tiene ahora nuevos actores en Estados Unidos como Robert Rodr�guez y su Crep�sculo al amanecer, Pistolero o Miniesp�as. Al mismo tiempo los Simpson admitir�n y declarar�n que el sitio m�s divertido del mundo es Tijuana, la cual, convertida en la tercera naci�n, ser� poseedora de la frontera m�s transitada del mundo y la m�s rica culturalmente en todo M�xico. En lo pol�tico M�xico mantiene su postura propia internacional, puede seguir criticando y disintiendo como lo ha hecho, pero su debilidad foxista lo hace poco contundente, mientras que el instinto dominador de Bush es ahora m�s fuerte, y la democracia liberal interna se convierte en dominaci�n conservadora al exterior y cada vez tergiversa m�s sus principios de democracia y libertad para el planeta con su pretensi�n de instaurar la primera dictadura de la democracia en el mundo: Irak.

En un ambiente globalizado es muy dif�cil establecer una l�nea de predicci�n porque el principio de incertidumbre terrorista ya afect� f�sicamente por primera vez el enfoque end�geno de Estados Unidos, luego de m�s de cuarenta a�os de no haber sucedido alg�n atentado, sucedi� con el derribo de las torres gemelas. El nuevo enfoque de atenci�n terrorista no puede confundir un enfoque mexicano emigrante a E. U. que nada tiene que ver con el sexto enfoque estadounidense de control sin l�mites hacia la dominaci�n de otros pa�ses. Salvo Corea del Norte e Ir�n, no hay quien quiera detener ese enfoque de control, mientras que econ�micamente s�lo China a largo plazo podr�a hacerlo, aunque imposibilitada al interior por su falta de originalidad tecnol�gica, su r�gimen todav�a autoritario y su escaso inter�s por la creaci�n de una influencia eficaz al exterior.

Mientras tanto el mundo se mueve, el calentamiento global, la pobreza y las hambrunas no terminan de alarmar a nadie. Podremos esperar a que los te�ricos contin�en haciendo descubrimientos, y esperar a que los acontecimientos se hagan m�s claros ahora que sigue en curso el sexto enfoque surgido a partir de 1989, o pensar que Estados Unidos est� mirando hacia el espacio, es �l quien lleva la vanguardia, �el s�ptimo u octavo enfoque de atenci�n podr� estar dirigido hacia el cielo?, a�n no lo sabemos. Mientras tanto, la pluma permanece en el aire.





14-jul-05
Alfredo Ortiz Garc�a
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