| RESUMEN EJECUTIVO
CARACTER�STICAS GENERALES DE LA TESIS NOMBRE: TRATADO DE POL�TICA, CULTURA Y CULTURA POL�TICA. AUTOR: Alfredo Ortiz Garc�a ([email protected]. Cel.: 04455-36985115). FECHA: Inicio: octubre de 2004. T�rmino: octubre de 2007. DISCIPLINA: Ciencia pol�tica. TEMA: Pol�tica, Cultura y Cultura pol�tica. NO. DE CUARTILLAS: 240. Tesis: 151 cuartillas. Anexos: 83 cuartillas. CAP�TULOS: 4. 1. Pol�tica, 2. Cultura, 3. Modalidades de cultura, 4. Cultura pol�tica. ANEXOS: 14. RESUMEN Propone una nueva gu�a te�rica para el estudio de la pol�tica, la cultura y la cultura pol�tica. Analizando los conceptos de cultura y pol�tica, el tratado estudia estos t�rminos para introducir una nueva matriz te�rica en cultura pol�tica, mediante una alternativa que analiza a las sociedades desde diferentes �ngulos, de acuerdo con el tipo de cultura que predomina en el ambiente social: una cultura pol�tica de conocimientos que el ciudadano tiene sobre pol�tica, una c. p. que estudia la constante efervescencia pol�tico-cultural que se manifiesta en el presente, una c. p. que analiza c�mo ciertos elementos pol�ticos provienen del pasado y logran instalarse y perdurar en el sistema, una c. p. creativa que constantemente es influida por la invenci�n y reinvenci�n de nuevas inserciones pol�tico-culturales, y por una cultura pol�tica basada en el estudio de las identidades, ideolog�as y valores pol�ticos que est�n socialmente arraigados. De acuerdo con el tema y la perspectiva de inter�s que se decida analizar, cada enfoque ofrece un modelo espec�fico de an�lisis. CONTENIDO CAPITULAR CAP�TULO 1. Realiza un desglose de los componentes del t�rmino pol�tica desde su forma m�s simple practicada por dos individuos, hasta la m�s compleja que abarca el orden institucional y multifactorial. Bajo el estudio de nuevos elementos, propone el an�lisis de la pol�tica desde dos campos sem�nticos de poder: hacer y mandar. El primero de car�cter social y en �ltima instancia sustentado por los ciudadanos, y el segundo institucional representado predominantemente por el gobierno. Entre ambos campos �y a�n entre ellos-, habr� una relaci�n de di�logo y/o confrontaci�n que promueve dos formas diferentes de poder, el uno el poder de hacer que caracteriza a la sociedad para hacer realidad objetivos mediante la acci�n conjunta, el otro el poder de sustentar el mando o dominio que caracteriza al gobernante; ninguno de los dos puede existir independiente del otro, ya que para poder hacer -al menos de forma organizada-, el primer campo requiere de la coordinaci�n �o liderazgo- que ofrece el segundo campo, mientras que para lograr los prop�sitos que se fija el segundo campo, requiere que el primero le ayude a hacerlos realidad de forma directa o indirecta. Ambas formas de poder, el del potencial de hacer y el de la capacidad de mandar, generan la forma b�sica de las relaciones de poder, que al volverse p�blicas se convierten en poder pol�tico, en pol�tica. Los dem�s componentes de las relaciones de poder pol�tico son: el contenido (temas y elementos impl�citos y expl�citos que constituyen a las relaciones de poder), la publicidad (el car�cter p�blico de esos temas, necesarios para que las relaciones de poder sean espec�ficamente pol�ticas), el acuerdo (al menos entre las partes implicadas, las m�s importantes o las m�s influyentes), la racionalidad reflexiva (donde los acuerdos contienen un car�cter pensante, l�gico y autocr�tico que procura alejarse de idealismos subjetivos �metaf�sicos-, emociones y pasiones), y legitimaci�n compleja (en la que ambos reconocer su ubicaci�n en cada campo de acci�n, ya sea en el hacer o en el mandar, generalmente por sus procedimientos y resultados de acci�n). CAP�TULO 2. Pasa a estudiar el t�rmino de cultura, como una categor�a abstracta que se concretiza en conocimientos, manifestaciones, expresiones, creaciones, identidades, ideolog�a y valores que una comunidad sustenta al interior para diferenciarse del exterior, y que en sociedades complejas como las urbanas o multiculturales, esta diferenciaci�n es dif�cil de reconocer porque los conocimientos, manifestaciones, expresiones etc. se interrelacionan y entremezclan, de modo que es necesario un ejercicio intelectual de identificaci�n cuando estas formas culturales no son visibles a simple vista, para reconocer las cualidades de una cultura. Antes de ello se habla de cultura exterior (artefactos) e interior (estudia las abstracciones); luego se estudian los componentes reconocibles de la cultura: pr�cticas, creencias, conocimientos, valores, creaciones, costumbres, normas, c�digos, habilidades. En tercer lugar se ve a la cultura desde una perspectiva de conocimiento disciplinario e investigaci�n directa que los cient�ficos realizan sobre las culturas en s� mismas, tal y como lo hacen los estudios etnogr�ficos. En cuarto lugar se identifican las definiciones te�ricas de la cultura en: descriptivas (son los estudios etnogr�ficos y las definiciones m�s antiguas de cultura), hist�ricas (enfatizan en la herencia cultural), normativas (justifican la rigidez de las costumbres y rechazan la admisi�n de modificaciones o alternativas), psicol�gicas (estudio del interior humano del yo, super yo y el ello, as� como el estudio de los s�mbolos y ritos), definiciones estructurales (la actividad simb�lica forma una estructura decodificable en sus contenidos y reglas; estudia tambi�n la estructura social), y definiciones gen�ticas (explican la g�nesis y evoluci�n de las culturas). CAP�TULO 3. Realiza la propuesta de una definici�n integral de cultura, para ser vista desde el enfoque apropiado que se decida seguir. La entiende como los conocimientos, manifestaciones, expresiones, creaciones, identidades, ideolog�as y valores sustentados por un grupo social. Cultura es un sistema de relaciones humanas resultantes de un conjunto de conocimientos que se adquieren del medio, de manifestaciones y creaciones que se generan constantemente en el tiempo presente, de expresiones que perduran en una sociedad y que son provenientes del pasado, de identificaciones comunes al interior de un grupo y diferenciatorias con respecto a otros, y de ideolog�as y valores sustentados y compartidos, validados y desplegados todos dentro de determinados l�mites sociales, teniendo para unos sentido �esas identidades, valores e ideolog�as- y para otros no teni�ndolo. El t�rmino abarca tambi�n estados civilizatorios, que van desde el barb�rico, hasta el avanzado-sofisticado, pasando por dos estados intermedios b�sicos y estables, que constantemente se interrelacionan con los dos primeros. El criterio que los diferencia es el tipo de problemas y ventajas que cada estado tiene, cuando una sociedad se encuentra predominantemente en uno u otro estado. La cultura, entendida como un t�rmino multifactorial, est� compuesta a) por un conjunto de conocimientos (generales y de la cultura perteneciente), en el entorno ambiental y social, que se adquieren progresivamente en forma personal, grupal y social hasta un cierto l�mite; b) por una serie de manifestaciones humanas que tienden a generarse constantemente en el presente y que muestran el momento justo en que se objetiva la cultura; c) de expresiones culturales que se instauran socialmente en un momento dado y que tienden a prevalecer con el paso del tiempo; d) de creaciones que se a�aden continuamente a un individuo, grupo social o sociedad en su conjunto, mediante constantes aportaciones y agregados en creaci�n, innovaci�n, recreaci�n, transformaci�n y crecimiento; e) de una identidad que permite no s�lo diferenciar a los grupos entre s�, sino adem�s que les permite identificarse entre ellos para generar una bandera propia; f) de una ideolog�a que, como imaginario colectivo o como cuerpo sistem�tico de ideas, fija una postura o posici�n frente a diferentes concepciones del mundo, y que puede reaccionar a favor o en oposici�n a ella(s); g) de un conjunto de valores que otorgan importancia a ciertos fen�menos, personalidades o cosas por encima de otros en un individuo o colectividad, y que el grupo social los destaca para enfocar parte de sus acciones entorno a ello; y por �ltimo, h) de m�viles culturales que son imperceptibles a simple vista pero que explican por qu� la cultura est� en constante movimiento. El cap�tulo realiza un an�lisis de cada uno de estos elementos, haciendo hincapi� en el estudio de nuevos �mbitos culturales anteriormente poco analizados, con idea de generar una nueva teor�a social de la cultura. CAP�TULO 4. Aborda el estudio de la cultura pol�tica inicialmente por estudio de su estado del arte, para despu�s enfocarse en las modalidades de cultura pol�tica. El t�rmino cultura pol�tica es concebido como un conjunto de relaciones de poder en la que dos actores, uno con el poder de hacer y otro con la capacidad de dirigir en la pol�tica, son portadores de una serie de conocimientos entre s�, se manifiestan constantemente unos a otros (por ejemplo con el objetivo de modificar las relaciones de poder hacia los requerimientos propios de cada uno de los actores intervinientes), promueven la permanencia en el poder por medio del uso de sus expresiones pol�ticas (con idea por ejemplo de hacer que prevalezca el orden pol�tico existente o statu quo), presentan tambi�n constantes elementos creativos (por ejemplo para legitimarse), y por �ltimo con un bagaje de identidades pol�ticas con ideolog�a y valores espec�ficos, que comparten y diferencian unas de otras para influir sobre otras identidades. Los conocimientos pol�ticos permiten a los actores mantener una noci�n y/o acercamiento a la realidad pol�tica; independientemente de que esta noci�n sea muy cercana o lejana a la realidad, es necesario que exista un conocimiento m�nimo que los acerque al �mbito pol�tico. La distorsi�n del conocimiento pol�tico distorsiona tambi�n la actuaci�n pol�tica, la intelectualizaci�n del conocimiento pol�tico coadyuva al mejoramiento del sistema. Las manifestaciones y creaciones pol�ticas permiten entender y analizar el presente pol�tico, las novedades que aparecen en el sistema y las transformaciones siempre cambiantes en la pol�tica. A su vez, en la cultura pol�tica tambi�n se estudian las fuerzas que buscan prevalecer o hacer instaurar grandes tradiciones de pensamiento, sistemas y reg�menes pol�ticos, esas son las culturas pol�ticas expresivas que aunque no sea siempre, en muchos casos podr�n oponerse a la pol�tica manifestativa que se les opone, o a veces incluso apoyarse en aquellas que le simpatizan, para tomar un nuevo aire que ayude a seguir generalizando su tradici�n pol�tica. Por �ltimo, la diversidad de identidades culturales puede generar una correspondencia con las identidades pol�ticas que se apoyan en determinados valores e ideolog�as, para adoptar entonces una identidad pol�tica, una posici�n y una actitud pol�ticas, as� como la defensa de valores pol�ticos que ser�n la base para influir en el juego de poder que se genera entre dos o m�s actores que forman la relaci�n de poder pol�tico. La perspectiva de m�ltiples enfoques que se ofrece en cultura pol�tica (que en realidad pretenden ser an�lisis esf�ricos de 360�), permite desglosar los elementos que la caracterizan, de modo que es posible hacer estudios en cultura y cultura pol�tica desde diferentes perspectivas y �ngulos de an�lisis, de acuerdo con las preferencias del analista. CONCLUSIONES A LAS QUE LLEG� LA TESIS La cultura es un concepto abstracto multifactorial. Est� determinada por todas las modalidades llenas de contenido que el ser humano ha generado para darle sentido a su vida en sociedad. Este estudio contiene una explicaci�n de la cultura entendida como un proceso en el que una sociedad contiene elementos culturales que se dan a conocer por medio de la socializaci�n y que en un momento dado esa sociedad los manifiesta para mostrar esos elementos a los dem�s, tanto al interior de la comunidad como a otros fuera de ella. Generalmente al manifestarse esos elementos culturales en actitudes y pr�cticas, traen consigo nuevos elementos creativos que enriquecen a la cultura, de modo que si esas nuevas creaciones dadas a conocer consiguen ser aceptadas y logran asentarse en la sociedad que las vio aparecer, podr�n admitirse en la sociedad y convertirse en expresiones duraderas que permanecer�n con el paso del tiempo. Este proceso se solidifica cuando esos elementos culturales coinciden con la identidad com�n del grupo, se convierten en valores aceptados y estimados y tienden a concordar con el contexto ideol�gico en el cual se socializan. La cultura se debe a la agregaci�n y acumulaci�n permanente de elementos culturales que se presentan por medio de este proceso. Una cultura adquiere sentido cuando su contenido adquiere significado. El estudio del contenido de los elementos culturales en cada una de las partes y momentos del proceso, tambi�n es de suma importancia. La cultura se mueve por dos ejes principales, el uno horizontal, que son las diferentes modalidades que hemos estudiado: conocimiento, manifestaci�n, expresi�n, creaci�n, identidad, ideolog�a y valores; y el otro, un eje vertical compuesto por los estratos de desarrollo, problem�tica, estabilidad y complejizaci�n cultural: el salvajismo, la barbarie y su umbral, la cultura base, la estable y la avanzada . Estos dos ejes pueden explicar de manera suficiente a una cultura, pueden entenderla y pueden incluso observarla desde diferentes enfoques. De esta manera, el eje horizontal intenta acomodar los conceptos para ubicarlos en su justa dimensi�n. Por otra parte, aquel concepto actual de cultura entendido como un conjunto de comportamientos, creencias, valores, �de todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada�, no est� adecuadamente organizado ni caracterizado. El concepto afirma que �como tal incluye costumbres, pr�cticas, c�digos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religi�n, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias�, elementos que, descubrimos, casi todos comprenden a la cultura por expresi�n -que aqu� hemos estudiado-, adem�s de que entremezclan conceptos interioristas con exterioristas y no consideran las dem�s modalidades aqu� propuestas. �Desde otro punto de vista podr�amos decir que la cultura es toda la informaci�n y habilidades que posee el ser humano� , punto de vista que efectivamente si coincide con la cultura por conocimiento que aqu� se ha expuesto. Al establecer en este estudio las modalidades culturales, uno de los objetivos fue organizar esas caracter�sticas de manera que no se presentaran aisladas y ajenas a un conjunto mayor que las contiene, am�n de que se ha hecho la propuesta de considerar a la cultura del presente y del futuro y no s�lo la acumulada o pasada, en la que los estudios en general se han enfocado casi permanentemente, resaltando la acumulaci�n cultural m�s que los momentos din�micos en que la cultura se hace presente y tambi�n los momentos en que se crea y recrea, se transforma y desaparece o se pierde . Desde esta �ptica, el estudio tambi�n consider� importante objetar como err�neas algunas dicotom�as como culto e inculto, civilizado y b�rbaro o m�s a�n conceptos como que cultura es s�lo aquello que aparece en las secciones de cultura de los diarios o canales culturales, es decir cultura s�lo entendida como el arte, lo solemne, lo refinado, el conocimiento; por esa raz�n el estudio decidi� agregar elementos nuevos a ella como manifestaci�n y creaci�n. Por otra parte, desde el eje vertical se busc� desechar la idea de que las culturas b�rbaras son directa y autom�ticamente inferiores a las avanzadas, por el hecho de que �stas �ltimas contienen elementos m�s sofisticados, m�s creaciones, m�s estabilidad y m�s progreso que las primeras. En el estudio ha sido necesario matizar esta afirmaci�n, con la hip�tesis de que toda cultura puede presentar en cualquier momento momentos de estabilidad, tanto como temporadas o fases de inestabilidad independientemente de su estado civilizatorio. En cambio, lo que se busc� demostrar es que tanto las culturas civilizadas como las no civilizadas contienen en diferente medida y forma virtudes y defectos, problemas y alternativas, adem�s de que ninguna de ellas es mejor al menos porque su abundancia cultural es similar en intensidad en todas ellas; lo que las diferencia es su grado de estabilidad y problem�tica (hostilidad, destrucci�n, crisis socioculturales), as� como la efervescencia, espontaneidad o institucionalizaci�n que hay en cada una de ellas. De manera que de emplear el criterio (probablemente prejuicioso) de superioridad-inferioridad, hab�a que refutarlo afirmando que una cultura base podr�a ser tanto o incluso m�s efervescente y variada que una cultura avanzada, a�n cuando no sea m�s innovadora y socialmente estable que esta �ltima. CONCLUSIONES EN CULTURA POL�TICA Para la ciencia pol�tica los estudios en cultura pol�tica siguen tomando importancia tanto en la pol�tica mexicana como en la internacional, y por lo tanto deben ser actualizados y mejorados los modelos de an�lisis te�rico. Inicialmente del poder pol�tico. La cultura pol�tica est� flanqueada por dos matrices te�ricas opuestas �sociolog�a interpretativa y empirismo behaviorista-, las cuales han mostrado que ninguna de ellas puede ser concluyente para los estudios de cultura pol�tica. La primera porque al no considerar de manera elaborada la posibilidad de la comparaci�n, no ofrece una soluci�n para la problem�tica multicultural que trata de resolver las diferencias entre culturas que cohabitan y que inevitablemente conviven en un mismo espacio. Desde la perspectiva del multiculturalismo es inevitablemente necesaria la comparaci�n y la sociolog�a interpretativa no ofrece una respuesta completamente satisfactoria. Por otro lado, la corriente behaviorista, al considerar a la cultura pol�tica como aquella generada por los individuos, ha dejado de lado dos aspectos esenciales de la cultura: a) que ella contiene fuertes contenidos no racionales que deben ser analizados para resolver los problemas en especial de las culturas base y barb�rica, cuyas motivaciones culturales se mueven en la mayor�a de los casos bajo l�gicas emocionales o por lo menos no racionales como el pensamiento anal�gico y m�stico-metafisico, y que por lo tanto la cultura pol�tica va a generarse a partir de esa l�gica no-l�gica; b) que la cultura pol�tica behaviorista no considera que estos estratos de cultura base y barb�rica act�an m�s bajo la l�gica grupal que bajo la individual, por lo tanto, considerar estudios de cultura pol�tica bajo la l�gica exclusivamente del individualismo no opera completamente (en todo caso opera m�s en las culturas estable y avanzada), porque no se trata de la �nica l�gica, por lo tanto es necesario considerar los estudios bajo una l�gica grupal que resuelva los principales dilemas de las culturas pol�ticas basadas en cultura base y barb�rica. Al mismo tiempo las actitudes racionales �planificaci�n, control, regulaci�n-, se ubican m�s en las culturas avanzadas, mientras que las anal�gicas -no racionales, pasiones, emociones, creencias-, se generan m�s en las culturas barb�ricas y de base. Los pa�ses avanzados occidentales pueden seguir siendo estudiados bajo la l�gica individualista y por lo tanto bajo la l�gica emp�rica, pero los pa�ses del occidente latinoamericano se mueven tambi�n bajo una l�gica diferente igual de importante, para lo cual se requiere de una soluci�n te�rica consistente con los fen�menos de cultura pol�tica basada adem�s del individuo tambi�n en el grupo. CONCLUSIONES EN MODALIDADES DE CULTURA POL�TICA Los an�lisis en cultura pol�tica multifactorial son necesarios para el estudio profundo de fen�menos pol�ticos flanqueados por la cultura. El conocimiento frente a la cultura pol�tica establece que la informaci�n y datos pol�ticos que adquiere un individuo o posee un grupo son una doble variable dependiente e independiente de su actuaci�n pol�tica. Dependiente porque requiere al menos de algunos referentes de la realidad pol�tica para actuar, decidir, opinar, reaccionar. Es independiente porque ni el exceso de conocimientos pol�ticos, ni la escasez de ellos puede determinar (en definitiva) sus actitudes pol�ticas; en �ltima instancia lo que las determina son los conocimientos pol�ticos que s� influyen de manera determinante y decisiva en sus actitudes, sus acciones y sobretodo en su vida. Por ejemplo, los abundantes conocimientos sobre las nuevas pol�ticas energ�ticas en torno al etanol, pueden llegar a las mismas conclusiones que el simple hecho de sentirse afectado por el incremento al precio de la tortilla: hay afectaciones por el inicio de implementaci�n del etanol basado en el procesamiento del ma�z que afecta al ciudadano com�n, sin que sea necesario que �ste sepa el contenido de las nuevas pol�ticas energ�ticas. Esto quiere decir que el conocimiento de un simple dato afectante puede bastar y ser suficiente para determinar una actuaci�n pol�tica, independientemente de la complejidad del tema. La diferencia entre una profunda cantidad de conocimientos pol�ticos (o no pol�ticos pero que repercuten en la pol�tica), y carecer de ellos est� en los resultados de la actuaci�n, mientras que en el caso de tener muchos conocimientos puede acercar a actuaciones y decisiones pol�ticas m�s adecuadas; la deficiencia o insuficiencia de conocimientos por otro lado puede tergiversar las actuaciones �pi�nsese en el gasolinazo-, y las decisiones pueden estar deficientemente sustentadas. A�n as� estas son variables independientes: puede haber carencia de informaci�n y actuar correctamente, o excesos de la misma y proceder equivocadamente. (Cabe aclarar que los conocimientos en la administraci�n p�blica si son determinantes para el actuar pol�tico y no se manejan bajo la l�gica anteriormente expuesta). En �ltima instancia, la clave �ltima se encuentra en la correcta manipulaci�n y aprovechamiento de los conocimientos pol�ticos, independientemente de su abundancia, suficiencia o escasez a la hora de actuar pol�ticamente, pero sobretodo en el grado de intelectualizaci�n alcanzado para aprovechar esos conocimientos de la mejor forma. La intelectualizaci�n es una forma avanzada de conocimiento (y dir�amos que la mejor), en la que �ste �ltimo pasa por un proceso intelectual pensante de reflexi�n, an�lisis y soluci�n, en que el cerebro se aprovecha del conocimiento y se fusiona con �l para ofrecer una alternativa mucho m�s elaborada. Las manifestaciones frente a la cultura pol�tica establecen que el punto objetivo de la pol�tica se encuentra cuando un grupo pol�tico se muestra y/o confronta de cara a otro grupo pol�tico para transmitir su posici�n pol�tica, su cr�tica, su objeci�n, su apoyo o adhesi�n, con el objetivo de intentar modificar la realidad pol�tica. El m�todo para transmitir el contenido de la informaci�n puede ser ling��stico (consignas), visual (pancartas), discursivo-consignatario (argumentos), pac�fico (manifestaciones) o violento (atentados terroristas), etc.; en el fondo lo que m�s puede interesar analizar para la cultura pol�tica es el contenido de esa informaci�n que se transmite al manifestarse, el contenido cultural de quien se manifiesta, los procesos de transformaci�n cultural y pol�tica que las manifestaciones consiguen al hacer, as� como las repercusiones en el ambiente pol�tico y los resultados del poder empleado, para confrontarse al poder del grupo al que se opone quien se manifiesta (que puede estar en el mismo plano del hacer, o frente al plano del mando). A largo plazo implicar�a la comparaci�n en los tipos de manifestaciones, para evaluar cu�nto ha cambiado o no la cultura y hacia d�nde. El estudio de las v�as, formas, contenidos, causas y consecuencias de las manifestaciones pol�ticas establecen una importante posibilidad de ofrecer alternativas y soluciones en general para el ambiente pol�tico, y en particular para la canalizaci�n y soluci�n del conflicto pol�tico, en caso de que la manifestaci�n tenga un origen reactivo o problem�tico. En caso de que la naturaleza de la manifestaci�n sea de car�cter adhesivo o de grupo, el estudio de la cultura pol�tica por estas motivaciones se encontrar�a entorno a las formas en que se puede tener �xito o no conseguir que haya una identificaci�n por esta manifestaci�n, que tiene por objetivo buscar adherentes, las caracter�sticas creativas que contenga la manifestaci�n para lograr adherencia e ideales o n�mero de seguidores, pueden establecer tambi�n la diferencia entre el �xito y el fracaso de una manifestaci�n; en este sentido, pi�nsese en las campa�as electorales y los nuevos movimientos sociales. As� pues, las manifestaciones pol�ticas establecen que al ser uno de los puntos de objetivaci�n m�s patentes de la cultura pol�tica, son tambi�n el punto donde se presenta la mayor cantidad de elementos pol�tico-culturales analizables, porque la cultura �saca�, expone, presenta sus contenidos reales reduciendo el curr�culo oculto , para mostrarse tal y como es la cultura pol�tica de un grupo que se manifiesta. Las expresiones culturales frente a la cultura pol�tica establecen que los elementos pol�ticos racionales y emocionales acumulados hist�ricamente en una sociedad confluyen o se confrontan en las expresiones pol�ticas de una sociedad permanentemente, en especial en las sociedades modernas, en donde la racionalidad individual para las fuerzas de derecha, y la racionalidad social para las fuerzas de izquierda confluyen respectivamente con las caracter�sticas de emocionalidad pol�tica, no necesariamente l�gica, tribal y grupal de las emociones de una sociedad. Para el caso de la racionalidad de las fuerzas de derecha (liberales y en menor medida conservadores), se ha presentado una confluencia entre las expresiones racionales (leyes liberales, instituciones, Estado), con las expresiones emocionales (adhesi�n al carisma pol�tico, identificaci�n emotiva con el ideal), de la sociedad: valores democr�ticos, derechos humanos, intereses econ�micos; en esta confluencia estriba el �xito de la democracia y la econom�a de mercado, en la concurrencia de la racionalidad lograda por la generaci�n de un orden m�s o menos coherente en todo el sistema, y la emocionalidad, en la que los elementos subjetivos se mueven bajo ese orden. Mientras tanto, para el caso de las fuerzas de izquierda se ha presentado tanto confluencia como confrontaci�n entre racionalidad y emociones; la confluencia se da por la adhesi�n al nuevo orden racional que puede generar el carisma del pol�tico, a lo que significa, a sus ideales y a la comprensi�n y abanderamiento de los problemas de los m�s desfavorecidos que confluyen con la emoci�n de disfrute combativo . Sin embargo tambi�n se ha dado una confrontaci�n, en que en muchos casos una racionalidad se pretende implantar antes que confluir con otras racionalidades o con otras pasiones existentes, por ejemplo, las fuerzas de izquierda han pretendido reducir el margen de acci�n de racionalidades como la libre expresi�n pol�tica �Ch�vez-, o pasiones como la religi�n �la religi�n es el opio del pueblo: Marx-. Este punto de la cultura pol�tica expresiva puede explicar entonces por ejemplo porqu� fracas� la URSS al implantar una expresi�n como el socialismo en una sociedad multicultural y multirreligiosa que nunca hizo desaparecer y menos fusionar sus antiguas expresiones culturales ancestrales con la expresi�n del sistema pol�tico socialista, permaneciendo esas expresiones multiculturales de manera latente o subyacentes, de modo que al aparecer la liberalizaci�n, tom� fuerza la confrontaci�n cultural contra una ideolog�a que en s� misma pretendi� implantarse como cultura a la vez que cultura pol�tica: el socialismo, cuyo fracaso lleg� al final por este fen�meno de superposici�n artificial de tradiciones. Este mismo caso puede analizarse actualmente para el viraje al socialismo que Hugo Ch�vez ha promovido en Venezuela. Por otra parte, los grupos sociales que toman el poder por la v�a acelerada (revoluciones, reformas, transiciones), y que no presentan un cambio cultural antes que un cambio pol�tico, es decir, cuando conservan sus expresiones culturales intactas a�n cuando haya un cambio pol�tico, tienden a no confluir o fusionar su nueva racionalidad con la pasionalidad y con las expresiones culturales que en general ya exist�an, por lo que la implantaci�n pol�tica tarde o temprano generar� manifestaciones confrontativas . La necesidad del cambio cultural antes o a la par del cambio pol�tico, es importante para que el nuevo sistema pol�tico confluya con la cultura y no se confronte con ella, o en todo caso el nuevo r�gimen debe ser concomitante con el orden cultural que prevalezca. En M�xico a�n no est� claro lo que est� sucediendo en este sentido, se han insertado nuevos valores democr�ticos, pero no han desaparecido pr�cticas no democr�ticas provenientes de la cultura pol�tica anterior a la llegada de la democracia. En el caso de las fuerzas de derecha, �stas han conseguido de manera m�s exitosa fusionar, o al menos confluir, la racionalidad con las pasiones, precisamente porque sus revoluciones se generaron cuando la cultura estaba o ya hab�a cambiado en gran medida. La revoluci�n francesa en gran parte se gener� por la burgues�a que ya se estaba gestando, porque al menos las ideas de las fuerzas aristocr�ticas se convirtieron en recesivas o se aburguesaron, y al mismo tiempo porque despu�s de la revoluci�n no hubo por mucho tiempo una implantaci�n forzada entre los burgueses en el poder. Sin embargo, por otra parte las reacciones de las fuerzas de izquierda consideraron que s� hab�a una implantaci�n del sistema capitalista, pero en el transcurso de los siglos XIX y XX el mismo sistema progresivamente termin� por generalizar la confluencia entre racionalidad y pasionalidad, canaliz�ndolas para generar el arribo progresivo hasta el capitalismo de occidente avanzado. La URSS fall� en ese sentido, las preguntas finales son por ejemplo, �Cuba ha logrado confluir o fusionar este punto?, �Ch�vez lo est� haciendo ahora? Las creaciones frente a la cultura pol�tica establecen que las caracter�sticas, conformaci�n y depuraci�n de un sistema pol�tico dependen tanto del tipo de cultura vertical (civilizada o no civilizada) como horizontal (manifestativa y creativa o expresiva e identitaria), as� como del origen de las creaciones de acuerdo con el estrato en que se encuentra una cultura y del tipo de creaciones provenientes del estilo cultural que las crea. Si el estilo o atm�sfera es mayoritariamente tradicional, las creaciones y los productos pol�ticos ser�n conservadores y poco innovadores; si la atm�sfera es predominantemente manifestativa, adem�s de haber una gran efervescencia creativa, tambi�n habr� avance cultural pero adem�s incremento del debate pol�tico. Aunque es mejor que el debate provenga de la efervescencia creativa a que sea generado por el conflicto. La creatividad pol�tica que se logre generalizar en la cultura, es la que otorga mayor estabilidad al sistema pol�tico, sea democr�tico o autoritario. Aunque es necesario aclarar que, salvo tal vez el imperio japon�s y la Alemania nazi, nuevamente la historia ha demostrado que la creatividad se ha logrado generalizar m�s en los sistemas democr�ticos que en los autoritarios -de ah� su �xito-, o incluso m�s que en los socialistas, a�n cuando en las democracias la creatividad, al carecer de un control central pueda desbordarse en sentidos opuestos (por ejemplo con el laissez faire de derecha, o fuerzas antisist�micas de izquierda), para generar contradicciones en el sistema. El dogmatismo y la unicidad de los sistemas autoritarios y socialistas ha demeritado la creatividad generalizada espont�nea (lo que ha impedido su adaptabilidad a las transformaciones sociales hist�ricas), que s� se consigue en los reg�menes democr�ticos avanzados. Sin embargo, la creatividad sin�rgica no se ha presentado del todo en las democracias de cultura base como la que caracteriza a M�xico, donde los debates pol�ticos contin�an fluctuando entre el conflicto y la propuesta creativa, y las pol�ticas p�blicas contin�an siendo poco creativas, con escasa iniciativa o poco contundentes y resolutivas de los problemas sociales. (Por eso en M�xico el hacer es m�s social que gubernamental). La identidad frente a la cultura pol�tica establece que la identificaci�n ideol�gica que existe dentro de un grupo, se activa cuando aparece una condici�n de poder externo al grupo que le es desfavorable o afectante, de modo que se verifica un reforzamiento de esa identidad interior, intensificando la cohesi�n ideol�gica e identitaria en un primer momento, para externarla por medio de la activaci�n de un contrapoder en un segundo momento, que busque contrarrestar, y si es posible superar pol�ticamente la identidad que se le opone. Los ideales, la afinidad cultural interna, la similar condici�n pol�tico-econ�mica-social cohesionan a la identidad, y la ideolog�a lo refuerza generando una posici�n pol�tica. Los problemas cr�nicos emergentes impulsan tambi�n a la identidad para que se manifieste, entonces en el acto de manifestaci�n pol�tica se crean elementos ex profeso para fortalecer la identificaci�n interna y para incrementar el impacto al exterior de cara al poder que se le opone. La ideolog�a frente a la cultura pol�tica, establece que dos facciones se confrontan a partir de dos condiciones sociales, dos par�metros de conocimiento y dos referentes diferentes: mi ideolog�a y t� ideolog�a. La ideolog�a tiende a contener creatividad en funci�n de la cr�tica, se manifiesta por ejemplo en las caricaturas de los moneros; pero la ideolog�a, especialmente la dogm�tica, elabora constructos cr�ticos pero casi no ofrece propuestas creativas. Por lo tanto, la mejor ideolog�a es la que adem�s de ser cr�tico-pensante, tambi�n contiene elementos alta y constantemente creativos intelectualmente hablando. Para la izquierda en general el discurso bajo consigna es en esencia poco creativo, en todo caso su car�cter creativo est� en funci�n de lo que critica, mientras que para la derecha el factor creativo no se encuentra propiamente en las ideolog�as liberal y mucho menos en la conservadora, sino que, adem�s de encontrarse en el apartado econ�mico de las ideolog�as de derecha �el libre mercado-, tambi�n se ubica en las posibilidades que ofrece el sistema de crear libre y espont�neamente nuevas ideas que permitan a la ideolog�a liberal-democr�tica persistir con el paso de decenas de a�os, enriqueci�ndose y actualiz�ndose de las nuevas ideas con las que es compatible. Para el caso de las ideolog�as de izquierda, especialmente las dogm�ticas de guerrilla latinoamericana, marxistas y anarquistas, el conocimiento se ha reproducido en muchos casos casi de manera clonada (se adoctrina muchas veces lo mismo generaci�n tras generaci�n), por lo que el margen de creatividad es reducido, el margen de actualizaci�n y recreaci�n es m�nimo y por lo tanto el potencial de �xito no ha sido el �ptimo. Justamente en sociedades de cultura base donde m�s se presenta este fen�meno, la creatividad es m�nima, y s�lo donde la socialdemocracia se encuentra en un contexto de cultura avanzada caracterizada por ser incluso innovadora �Europa occidental-, la izquierda tradicional se moderniza y puede tener �xito. No as� casi todos los casos en AL. El mecanismo ideol�gico de actuaci�n pol�tica de la izquierda �excepto la socialdemocracia europea-, es distinto al mecanismo de actuaci�n de la derecha, se ubica m�s en una fuerte correspondencia y cohesi�n de la ideolog�a con la identidad, la condici�n social, cultural y econ�mica de una cultura base que a veces puede mostrar tintes barb�ricos. El �xito de la izquierda, desde el punto de vista cultural, se encontrar�a entonces en la ubicaci�n de la innovaci�n en la cultura base, fen�meno que hist�ricamente �salvo en algunos aspectos de la URSS y actualmente Cuba-, casi nunca se ha presentado hist�ricamente en ninguna forma. Ch�vez no ha conseguido desarrollar este fen�meno plenamente: traer de manera generalizada la innovaci�n ideol�gica, manifestativa, expresiva, identitaria y de valores a la cultura base, a la par de las ideas cl�sicas de izquierda, para que ambos tipos de modalidades confluyan y generen un nuevo sistema. Por �ltimo, las ideolog�as de derecha han tenido �xito por la fuerte confluencia de la creatividad constante con la preservaci�n b�sica de los ideales expresivos tradicionales provenientes de las diferentes etapas del liberalismo hist�rico. Los valores frente a la cultura pol�tica establecen que el elemento pol�tico concreto o abstracto que adquiere valor e importancia para un determinado grupo, especialmente en un momento manifestativo -coyuntura-, se realiza porque ese elemento pol�tico es contenedor y simboliza ampliamente sus intereses, identificaci�n cultural, ideol�gica, econ�mica y/o social, de modo que un grupo crea un s�mbolo que adquiere valor porque funge como reflejo de sus aspiraciones. Extraer, atentar, difuminar o eliminar ese valor equivaldr�a a la posibilidad de desestabilizar al sistema pol�tico o por lo menos al grupo que lo sustenta (tal y como est� sucediendo con el PRD actual) y desencadenar exacerbaci�n ideol�gica, polarizaci�n pol�tica o incluso por otra parte n�mesis destructivas. El valor pol�tico frente a la creatividad equivale a generar productos pol�ticos a partir de los valores objetivos o subjetivos existentes; por valores objetivos se entiende a aquellos que tienden a ser l�gicamente congruentes con la realidad, y que son requeridos por amplios sectores sociales que pueden incluso ir m�s all� de las identidades, las expresiones o las ideolog�as (derechos sociales, normas y leyes generales). Los valores pol�ticos subjetivos pueden ser generados de acuerdo con intereses de grupo o de partido que aspiran a hacerse objetivos, o, por otro lado, por vicios pol�ticos �antivalores-, o por or�genes culturales m�s espec�ficos en donde un l�der o ideal pueden valer para un grupo social y no tener sentido para otro. La conclusi�n �ltima a la que este tratado arriba es que son necesarios nuevos enfoques de an�lisis pol�tico-cultural que consideren todos los elementos de la cultura, y que realicen an�lisis y estudios a partir de uno o varios de esos elementos culturales. El enfoque lo decide el tema de estudio, el objetivo al que se quiere llegar, el tema de inter�s y el fen�meno social que sea necesario analizar, para al final coadyuvar en la soluci�n de las dificultades m�s importantes de toda cultura pol�tica occidental. El �ltimo objetivo es coadyuvar para que el ser humano avance y se convierta en un ser con menos problemas y m�s civilizado. RESUMEN INTRODUCTORIO La cultura pol�tica es una disciplina fundamental para la ciencia pol�tica, es un t�rmino que ha permitido la explicaci�n de interesantes fen�menos sociales y pol�ticos en los �ltimos cincuenta a�os, un enfoque de an�lisis que ha ayudado a aclarar las tendencias culturales en el �mbito pol�tico. Adem�s de nuestra disciplina, la antropolog�a, la psicolog�a social y la sociolog�a pol�tica han empleado esta asignatura para tratar de encontrar la naturaleza, el trasfondo y la esencia de los fen�menos pol�ticos desde el campo de las peculiaridades generales y espec�ficas de culturas y sociedades. Unos han investigado en torno a las voliciones, orientaciones y percepciones hacia los procesos y actores pol�ticos (la escuela behaviorista, en la que podr�amos mencionar a Gabriel Almond y Sindey Verba como los fundadores del enfoque), otros han tratado de encontrar el sentido que para los grupos tiene la pol�tica al interior de sus comunidades (esta es la escuela de antropolog�a contempor�nea influida entre otros por Clifford Geertz, ver Anexo 5), mientras que otros m�s investigan el comportamiento de los grupos sociales y la ra�z interna de sus acciones, reacciones y conductas pol�ticas. La cultura pol�tica a su vez, ha alcanzado avances metodol�gicos importantes, empleando herramientas cuantitativas (modelos estad�sticos, entrevistas, sondeos, para resolver grandes preguntas como el concepto o idea que un grupo social tiene acerca de un pol�tico) y cualitativas (teor�as sociales para desentra�ar, interpretar o explicar la realidad pol�tica que un ambiente social determinado est� mostrando), de modo que los conocimientos resultantes permiten entender las tendencias pol�ticas que est�n interiorizadas en cualquier circunstancia social (sociedades poco o muy ideologizadas, poco a muy activas, poco o muy cr�ticas), tiempo pol�tico (momento de grandes cambios o revoluciones, momento electoral), as� como de acuerdo con el sistema y r�gimen pol�tico de que se trate (autoritarismo, democracia, etc.). Desde estos enfoques la cultura pol�tica parecer�a una asignatura muy avanzada en t�rminos te�ricos, y en efecto, desde una perspectiva de grandes aportaciones y estudios ha logrado desentra�ar importantes fen�menos culturales, pol�ticos y sociales en los universos que estudia, muchas veces en ambientes de corte nacional, y adem�s ha sido de gran utilidad para la toma de decisiones de los pol�ticos que se mantienen en conocimiento constante de su clientela pol�tica para la toma de decisiones en funci�n de la ideosincracia a la cual quieren convencer. Gracias a los resultados de las investigaciones y aportaciones te�ricas que ha hecho la cultura pol�tica, la clase pol�tica establece -por ejemplo- parte de sus estrategias de campa�a electoral y sus t�cticas y estrategias para actuar pol�ticamente a�n en los temas m�s escabrosos. Sin embargo, hay que decirlo, los estudios actuales y recientes sobre cultura pol�tica hace tiempo no han dado el paso decisivo hacia el alcance de un nuevo paradigma, necesario para potenciar a�n m�s los estudios en la materia. En ciencia pol�tica la cultura pol�tica se encuentra a la saga de las dem�s disciplinas que tambi�n la estudian: antropolog�a, sociolog�a y psicolog�a social. Por ejemplo, mientras que la antropolog�a, adem�s de buscar desentra�ar a profundidad el ethos de la pol�tica en grupos sociales espec�ficos, hasta llegar al interior de la mente y la causa �ltima �incluso simb�lica- de un fen�meno pol�tico-cultural, se ha enfocado tambi�n en estudiar los efectos de la acci�n social sobre las estructuras de poder y las transformaciones que estos efectos consiguen en esas estructuras. Mientras tanto, la ciencia pol�tica se ha dirigido hacia la explicaci�n de c�mo cre�, percibe, siente, eval�a y act�a una poblaci�n, generalmente escogida, que culturalmente ha introyectado su sistema pol�tico, para entender el por qu� de sus actitudes, reacciones y comportamientos. A primera vista esto parecer� una circunstancia igualitaria en la que dos disciplinas sociales pueden hacer aportaciones en cada unos de sus campos, con resultados equivalentes e incluso complementarios. Sin embargo, entre la primera y segunda matriz hay una diferencia sutil. Mientras que la teor�a alcanzada por la antropolog�a para entender a una cultura pol�tica se encuentra en general actualmente renovada te�ricamente, en ciencia pol�tica a�n cuando los avances y descubrimientos apoyados en la metodolog�a cuantitativa son sustanciales y ampliamente explicables de los fen�menos pol�ticos, esta disciplina presenta un problema en el sustento te�rico sobre el cual realiza sus estudios e investigaciones, el cual contin�a empleando una perspectiva que lleva, para algunos casos, un retraso de al menos quince a�os sin reelaborarse o renovarse, mientras que para otros la matriz tiene incluso hasta cuarenta a�os en su rezago conceptual y te�rico, mismo que a�n se emplea sin grandes cambios �l�ase la cultura pol�tica behaviorista-. Desde esta �ptica, la �ltima aportaci�n importante realizada por polit�logos para la cultura pol�tica, fue la hecha por Inglehart sobre las sociedades industriales posmaterialistas. Sin duda en el aspecto comparativo de las culturas pol�ticas, la ciencia pol�tica se mantiene actualizada, pero nada m�s, mientras que la matriz interpretativa de la sociolog�a pol�tica y la antropolog�a han logrado estructurar un paradigma que no s�lo se mantiene renovado y actualizado, sino que adem�s obtiene resultados explicativos sustancialmente significativos y m�s a�n incluso sobre temas que son de inter�s principal para la ciencia pol�tica, como es el caso de los estudios electorales. Uno de los objetivos de la presente tesis, adem�s de dejar en claro los conceptos de cultura y pol�tica, es dilucidar este rezago y realizar un intento para la recomposici�n de la teor�a en cultura pol�tica para ciencia pol�tica. De esta manera, primero se introduce la necesidad de reequilibrar el t�rmino en cultura pol�tica, estableciendo el mismo estatus de importancia entre las dos categor�as: cultura y pol�tica a un mismo nivel te�rico, de modo que se eviten valorizaciones que sobreestimen a una sobre otra, y se consiga equilibrar los t�rminos al momento de entrar al estudio de un tercero, la cultura pol�tica. El equilibrio se consigue realizando una adecuada caracterizaci�n de ambas categor�as y estableciendo que ser�n complementarias para el estudio de los fen�menos pol�tico-culturales. Una vez que los t�rminos que la componen se examinan por separado, se establece en segundo lugar la propuesta de replantear el t�rmino cultura pol�tica, de modo que el concepto resultante tienda a actualizar los estudios, o por lo menos a impulsar un pensamiento posterior sobre una nueva l�nea te�rica, para que coadyuven a cerrar la laguna conceptual y te�rica mencionada, que actualmente presenta la ciencia pol�tica. En tercera instancia, la tesis plantea proponer el esbozo de una alternativa te�rica de an�lisis pol�tico, que estudie a la cultura pol�tica desde diferentes enfoques de an�lisis, de acuerdo con las �reas de inter�s del te�rico y/o con las formas m�s importantes como la cultura se est� presentando en ese momento. Por ejemplo, cada enfoque se adaptar� a las formas de una cultura tradicional, creativa, manifestativa o ideologizada, seg�n el caso, y debido a que incluso en un mismo pa�s coexisten culturas contrastantes de este tipo, la propuesta incluye formas para analizar dichos tipos de culturas, tanto en espec�fico como en su conjunto. Basado en un estudio de las modalidades predominantes como se presenta la cultura, se realizar� la propuesta de estudiar a la cultura pol�tica desde diferentes perspectivas, de modo que por ejemplo, si una cultura est� altamente ideologizada, entonces ser� estudiada por su modalidad correspondiente: la cultura por ideolog�a. En cambio, si se trata de una cultura altamente activa y efervescente, entonces ser� analizada desde la perspectiva de una cultura por manifestaci�n o por creatividad. Por �ltimo, si se desea analizar el nivel cognoscitivo de la cultura porque se ha notado que se encuentra en un nivel muy bajo con respecto a otras sociedades, entonces podr� analizarse desde la perspectiva de la cultura por conocimiento que se propone. Los estudios resultantes permitir�n ofrecer modelos de an�lisis para descubrir la tendencia cultural predominante y adaptar los estudios a esa o esas predominancias que se observen en el ambiente pol�tico, social y cultural, de modo que una cultura pol�tica en un medio rural ser� analizada desde diferente enfoque que una urbana, o una cultura pol�tica ind�gena se observar� desde una lente adaptada a esa cultura ind�gena y por lo tanto de una manera diferente a la cultura pol�tica generada en una colonia occidentalizada de la capital de un estado. Autor: Alfredo Ortiz Garc�a INDICE GENERAL DE LA TESIS �NDICE RESUMEN INTRODUCCI�N CAP�TULO 1 . POL�TICA I.1 POL�TICA. ESTUDIO DEL CONCEPTO. I.1.1 DEFINICI�N DE POL�TICA Y PRINCIPALES T�RMINOS RELACIONADOS. I.1.2 POL�TICA Y PODER. CAP�TULO 2. CULTURA II.1 CULTURA. ESTUDIO DEL T�RMINO. II.1.1 DEFINICI�N DE CULTURA Y PRINCIPALES PARADIGMAS. CAP�TULO 3. MODALIDADES DE CULTURA III. 1 ESTUDIO DE LAS MODALIDADES DE CULTURA: PROPUESTA INTRODUCTORIA. III.1.1 MODALIDADES B�SICAS DE CULTURA. III.1.2 LAS PIRAMIDES CULTURALES CIVILIZATORIAS. CAP�TULO 4. CULTURA POL�TICA IV.1 CULTURA POL�TICA. AN�LISIS DEL CONCEPTO. IV.1.1 CULTURA POL�TICA. DEFINICI�N. IV.1.2 ESTADO DEL ARTE. IV.2 CULTURA Y CULTURA POL�TICA. IV.2.1 MODALIDADES DE CULTURA POL�TICA. MODELOS. CONCLUSIONES BIBLIOGRAF�A E INTERGRAF�A ANEXOS ANEXOS INCLUIDOS EN LA TESIS ANEXO 1. TIPOLOG�AS DEL PODER. ANEXO 2. ALGUNAS DEFINICIONES DE CULTURA. ANEXO 3. EL ORIGEN DE LA PALABRA CULTURA. ANEXO 4. OBSERVACIONES AL MODELO DE CULTURA EN TYLOR. ANEXO 5. ENFOQUES CULTURALES. ANEXO 6. OTROS AUTORES HIST�RICOS Y RECIENTES QUE HAN INFLUIDO EN EL DESARROLLO DE LAS TEOR�AS DE LA CULTURA. ANEXO 7. MULTICULTURALISMO LIBERAL. ANEXO 8. ASIMILACIONISMO. ANEXO 9. �QU� ES EL MULTICULTURALISMO? ANEXO 10. MODALIDADES REFORZADORAS DE CULTURA: IDENTIDAD, IDEOLOG�A Y VALORES. ANEXO 11. UNICIDAD Y PLURALIDAD. ESTUDIO COMPLEMENTARIO. ANEXO 12. NEMESIS CULTURAL. ANEXO 13. MULTICULTURALISMO. ESTADO DEL ARTE. ANEXO 14. ALGUNOS ENFOQUES Y DEFINICIONES DE CULTURA POL�TICA. |
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CARACTER�STICAS GENERALES DE LA TESIS������.. RESUMEN (ABSTRACT)�����������������.. CONTENIDO CAPITULAR����������������� CONCLUSIONES A LAS QUE LLEG� LA TESIS������... RESUMEN INTRODUCTORIO���������������. INDICE GENERAL DE LA TESIS�����������.......... ANEXOS INCLUIDOS EN LA TESIS������������.. |
| TRATADO DE POL�TICA, CULTURA Y CULTURA POL�TICA. |