EL BOSQUE




Has querido mi querido amor que esta semana sea un poco especial y como todos los a�os el lugar de encuentro en el mismo lugar tiene la referencia de ese hermoso monumento levantado en los bordes mismo de los C�rpatos; sin embargo no te has dejado llevar por las invitaciones y has querido que nuestra convivencia en estos d�as especiales que preceden a la fiesta del diablo sea en un hermoso lugar para t� y para m� solos.

Ha sido una sorpresa descubrir desde la ventanilla del viejo coche como la carretera como una serpiente de rocas y verdor no nos llevaba al mismo hotel de siempre; sino que se recortaba en unos de sus cruces de camino hasta esta caba�a inmensa situada en medio de la nada. Noche ca�a sobre nosotros cuando sal� del coche y me qued� fascinada mirando el contraluz hermoso que hac�a sobre el fondo del horizonte enmarcado por los impresionantes picos de la monta�a sagrada...

Y de tu mano he llegado hasta la puerta como si volase hasta el conf�n del cielo y la llave nos ha dado acceso a un calor placentero, una luz de llamas rojas que alumbraban el sal�n ornamentado con muebles de viejas maderas, pieles de animales adornando las paredes y un reloj que marcaba cada minutos acompasando los latidos de mi coraz�n.

All� me he quedado sola, mientras t� entrabas y sal�as con las maletas y las bolsas. Un portazo me ha hecho volverme hacia t� y esa luz de las llamas se me han antojado como besos rojos que se depositaban en tu cara, en tus ojos y en tus labios.

-Te gusta?, has preguntado entre la timidez de no saber si mi respuesta iba a ser positiva.

No he podido contestar porque mi coraz�n ha saltado por los aires, el regalo ha sido tan hermoso que no he tenido palabras para agradecerte la soledad que nos va a rodear estos d�as en que s�lo se ver� truncada por la gran fiesta del 31 de Octubre. Mis brazos se han agarrado a tu cuello y all� he depositado un beso apasionado con un roce de mis labios sobre esa piel dulce, suave y he sentido el latir de tu coraz�n por las venas que llevan tu sangre del mismo color de ese fuego que ahora parece arder en mi interior.

Me has alejado de t�, unos cent�metros s�lo para mirarme a los ojos. Y he visto en esa mirada como si quisieses penetrar en mi alma para saber que hab�a dentro de ella. Mis ojos se han deslizado por tu todo tu rostro, por tu cuello y hasta tus manos puestas sobre mi nuca.

Hasta cuando vas a dejar de sorprenderme mi querido amor��.

Y de un salto has subido por la escalera del fondo indic�ndome que te siguiera. Creo que he subido esos escalones sin tocar el suelo... parec�a levitar sobre mis pasos. Y all� al fondo has abierto una puerta grande, de chirriantes bisagras hasta dejarla abierta de par en par.

He penetrado en el recinto y me he quedado maravillada de la hermosura en contra de la negra soledad que hab�a en el interior. Las cortinas de encajes, la gran cama con ese mullido edred�n rojo, los muebles de altos pomos de madera, las butacas remolonas que se miran ante la chimenea, esta m�s peque�a, pero que arde sin parar, las alfombras con dibujos de jarrones llenos de flores rojas... y ese ramo de rosas que delata un coraz�n a punto de estallar.

Esta ser� nuestra casa por una semana- Y esa voz ha sonado en mis oidos como un c�ntico de profana promesa. Quiz�s mis pensamientos me delaten o voy m�s deprisa que el tiempo. Pero creo que las vibraciones han llegado hasta t� y en un arrebato de pasi�n nos hemos fundido en uno ante el calor de la le�a ardiendo.

Llamas, fuego, vestido por los suelos, pantalones, jersey... quedaron formando un coro a nuestro alrededor. Besos envueltos en ese especial olor de las rosas acabadas de cortar, ese aroma de madera que llenaba el recinto. Todo me hablaba de t�. Y es quiz�s que nuestros ratos de soledad tengan siempre los mismo olores.

Llena de t� me he asomado a la ventana y all� fuera en la oscuridad reinante me ha parecido ver alima�as nocturnas que correteaban alrededor de la casa, de nuestra casa. No lo s�, quiz�s sea el lobo que en celo se ha puesto ante lo que ha podido ver.... y ahora huye de tanta pasi�n desbordada.

Me dejo caer en el lecho, unas horas despu�s, cuando el sol se ha despuntado en el horizonte me he despertado en tus brazos... comienza un nuevo d�a.


®DAMADENEGRO2005

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