LA SESION El estudio de fotograf�a estaba inundado por una luz tenue, un foco daba al fondo blanco ese tono especial ocre que se obtiene sobreponiendo lienzos de distintas tonalidades del blanco. Es un modo de conseguir que la foto est� impregnada de antiguedad; �lgo muy dificil de conseguir. El balc�n estaba cerrado con pesadas cortinas blancas que le aislaban de los alegres gritos de ni�os que jugaban en la plaza en este d�a de la primavera. Poco ten�a que preparar; la rutina de una sesi�n de foto estaba m�s que estudiada y sabida. Muchas veces hab�a comenzado la tarea igual, a la misma hora y con el mismo ritual de siempre. Conseguir lo que trataba de fotograf�ar era lo m�s dif�cil y mucho depend�a de la persona que posara para m�. Unos golpes de timbre y digo bien lo de golpes, porque mi timbre tiene ese sonido de toc toc... que me recuerda mi infancia y me aleja mucho del sobresalto que los nuevos timbres dan al cuerpo cuando menos lo esperas. Baj� del estudio situado en la segunda planta, y llegu� hasta la puerta. Por precausi�n como siempre, mir� por esa mirilla met�lica tra�da de una vieja puerta. Un golpe de la palanca me dej� ante una cabeza de pelos alborotados que no sab�a que aquello era una mirilla... cosas de la edad. Cuando escuch� mi voz mir� para todos lados hasta que sus ojos azules se quedar�n paralizados ante el extra�o objeto que dejaba ver mis ojos tambi�n. Una leve sonrisa dibuj� aquellos labios que se mostraban nerviosos... Abr� y �l entr�.. un halo de juventud recorri� la casa de m�s de un siglo de existencia. Creo que con �l entr� alg�n esp�ritu burl�n que se fue curioseando todos los rincones y todas las habitaciones del primer piso donde normalmente viv�a, dejando el segundo piso para mi trabajo o mejor dicho mi hobby. Le dije que se sentara y se dej� caer con indolencia ante m� en el sof� que le ofrec�. No me miraba a los ojos en un principio; creo que estaba abrumado. La pregunta me aclar� con su respuesta que estaba en lo cierto, era la primera vez que posaba. Tampoco quer�a un profesional; era el hijo de una amiga que le hab�a dicho que necesitaba un modelo para una serie de fotograf�as que reflejaran quiz�s por un lado la inocencia y por otro la malicia. Hasta el momento s�lo hab�a observado la inocencia, ten�a que descubr� la malicia m�s tarde si es que realmente era capaz de expresarla. Le mir� con curiosidad como esa madona que mira desde lo alto de su experiencia a un joven moreno, de alta estatura y de poco m�s de veinte a�os. Sus ojos bailoteaban por la habitaci�n finj�ndose en algunas cosas que supongo le llamar�an la atenci�n. Tengo tantas cosas que yo misma me sorprendo a veces cuando encuentro algunas de ellas. La vieja camiseta blanca dejaba al aire sus brazos que dibujan m�sculos bien moldeado en un gimnasio, cosa t�pica de los j�venes de hoy. Un cuerpo perfecto se adivinaba tras los tejanos y la peque�a camiseta. Es su brazo ten�a un pa�uelo l�ado a modo de pulsera y mov�a las manos nerviosamente cuando sab�a que le estaba mirando. Romp� el silencio con una copa de zumo de naranja fresca. Me lo agradeci� mir�ndome por primera vez a los ojos directamente y sent� algo... un no s� qu� que comenz� a latir dentro de mi pecho. Algo que quiz�s estaba dormido, una inspiraci�n quiz�s... Desde ese momento no apart� su mirada de mis ojos ni un s�lo momento, lo cual me hac�a sentir inc�moda a ratos y orgullosa en otros. Le expliqu� por encima lo que quer�a obtener con mis fotograf�as. Era como un di�logo a tres con la inocencia y la perversi�n. Me sorprend� cuando se qued� tal cual y no pregunt� nada sobre el tema. S�lo un movimiento afirmativo de su cabeza me hizo saber que se hab�a enterado de mi charla y sab�a lo que quer�a conseguir en papel. Subimos, mejor dicho comenz� a subir �l... yo le segu�a notando un olor muy especial que no era precisamente el de una colonia de hombres. Quiz�s fuesen los vaqueros, ya se sabe que estas telas tienen un olor especial. Pero por el momento me qued� con la duda. Ya entrados en la sala blanca; digo bien porque es totalmente blanca se puso frente a m�. Me imagino que tom� el lugar frente a la c�mara colocado en su piel que hab�a en el centro pensando que era all� donde ten�a que posar. La mirada que me dirigi� hizo que tomase la primera foto. Un brazo hacia arriba que dejaba su rostro medio a descubrir me inspir� en aquellos �ngeles que hab�a visto en una iglesia perdida en los Urales. Mirada preciosa de belleza sublime; el c�mulo de la inocencia hecha carne. Subi� el otro brazo, volvi� su cara a la izquierda y me ofreci� otro plano asombroso de querub�n. Pero los ojos se fueron llenando de un color plomizo, su mirada azul se fue haciendo gris y esa mueca en sus labios me hicieron parar de tomar inst�ntaneas. Qu� estaba haciendo?. Algo volvi� a despertar en mi interior. Quiz�s era lo que quer�a o simplemente fue casualidad. Se dej� caer en el sill�n que tengo para reposar en mis sesiones de fotos, una pose tumbado hizo que tomase la c�mara, pues poco a poco fue tomando la cara reversa de lo que era la inocencia. La provocaci�n se fue apoderando de sus ojos y de su boca y ahora esas manos j�venes y delicadas eran como un cartel que dec�a "�sto est� prohibido". O quiz�s sea al rev�s "�sto est� permitido si yo quiero". La cosa se fue poniendo m�s dif�cil de digerir y de plasmar en papel. Muy dif�cil para poder dejar clavados aquellos ojos en un instante de tiempo o en un segundo de la vida. Ya no era el semblante lleno de candor juvenil, la mirada se fue posesionando de todo mi ser y casi nada ten�a que hacer para poder aprisionarla en mi c�mara. La quer�a observar directamente, sin trabas ni trampas. Estaba cayendo poco a poco en un estado de �xtasis no se sabe bien debido a qu�. Incluso el tono de la habitaci�n cambi� de pronto de matiz; ese claro blancor que tiene la pureza se fue tornando gris y supongo que mucho tiene que ver con el cambio de mirada y el color de sus ojos. Las manos jugaban con sus pantalones mientras se tiraba literalmente en el sof�. Y sin embargo no apartaba los ojos de los mi�s como queriendo dejan su huella en todas las instant�neas que fueron capturadas casi sin pensar por mi c�mara. Unos planos especiales para algo que por primera vez pasaba en mi vida. Quiz�s no estaba fotografiando sino que m�s bien alguien estaba haciendo una foto in�dita de m� misma con una c�mara especial llamada coraz�n. El timbre rompi� el silencio que se apoderaba de toda la casa. Ahora el tac tac me son� a golpe brusco porque rompi� el ritmo de un nuevo latir. Dej� mi c�mara sobre el sill�n y baj� los escalones de dos en dos para saber quien osaba romper mi intimidad art�stica y result� ser su madre. Ya d� por terminada la sesi�n; era imposible poderse concentrar con esta mujer que charla por los codos. Y el feeling estaba roto tambi�n. Ser�a largo conseguir de nuevo crear ese ambiente especial que se hab�a apoderado de los dos. Un poco de conversaci�n sobre lo que hab�amos hecho y poco a poco le v� acercarse a la puerta. Se di� la vuelta una vez que su madre se perd�a por la entrada principal. Una mirada que me dej� clavada all� mismo pues no solamente me estaba retando a seguir sino que tambi�n me estaba indicando que la segunda iba a ser mucho m�s intencionadamente maliciosa que la primera. Pero no termin� aqu�.. entr� unos pasos de nuevo y cerrando el port�n a medias me regal� un beso delicioso en los labios. Entonces comprend� que el olor que not� en un principio no era colonia, ni los pantalones; era simplemente el olor que tienen los �ngeles cuando caen en el pecado y se vuelven fuego eterno. **Para Jake DAMADENEGRO2007 GALER�A DE FOTOS