Siempre me ha gustado seguir el proceso de los nuevos m�todos educativos aunque mi relaci�n con ellos ya ha quedado desvinculada de manera personal. Me interesa seguir el modo y el c�mo se educa a los j�venes quiz�s para saber un poco del desarrollo de lo que ser� la forma de pensar de las futuras generaciones.
Por lo que veo en la actualidad se ha simplificado tanto o quiz�s la educaci�n haya llegado hasta tal punto de simpleza que me llama la atenci�n que sea tan pobre de contenido y por supuesto ese tremendo olvido que se le ha dado a temas human�sticos como si la educaci�n de la mente fuese un tema ya antig�o que solo practicaban los cl�sicos.
Debo confesar que despu�s de visto el sistema actual y de haber estudiado a fondo las materias, me siento una privilegiada con el m�todo que se sigui� en mis tiempos de estudiante de b�sica y de bachiller. Curiosamente a los catorce a�os cuando tuve que decidir entre ciencias y letras, mis caminos me llevaron por la ciencia aunque segu� dando clases de lat�n y griego por mi cuenta y curiosamente tambi�n en ciencias se daba filosof�a hasta el preu; me imagino que con la finalidad de aplicar m�todos filos�ficos a materias tan cuadriculadas como son las matem�ticas, la f�sica y la qu�mica. Quiz�s porque tambi�n sea una manera mas complensible de entender estos campos tan �ridos y teniendo en cuenta que casi todos los grandes fil�sofos eran tambi�n matem�ticos e incluso m�dicos.
Y hablando de modos y de m�todos entramos de lleno en uno de los libros m�s apasionantes dentro del mundo de la filosof�a quiz�s porque sea el que realmente nos dice y nos ense�a un camino o una ruta para alcanzar el verdadero significado de la esencia de uno mismo. Naturalmente una vez conseguido el objetivo del autoconocimiento podemos desarrollar una aplicaci�n a todas las ciencias que nos rodean.
Descartes era un hombre singular, de muy diversificada sabidur�a, un hombre que puso su vida como ejemplo para aplicar los conocimientos profundos que �l mismo estudi�. Un sabio que adem�s de saber pensar, sab�a muchas m�s cosas aplicadas y que nos dej� en forma de obras un pensamiento ejemplar; una manera de ser y de pensar y por supuesto ese slogan tan personal: "pienso, luego existo".
El Discurso del M�todo fue escrito en 1637 que tuvo como primera finalidad servir de introducci�n a tres obras: Di�trica, Meteoras y Geometr�a. Fue escrito en franc�s y su t�tulo completo era Discurso del m�todo para bien dirigir la raz�n y buscar la verdad de las ciencias.
Tenemos pues ya como primera anotaci�n la finalidad del autor con este m�todo: conocerse uno mismo y aplicar ese conocimiento para entender las dem�s ciencias. Creo que m�s claro no puede estar la relaci�n entre filosof�a y ciencias tal como se entiende ahora.
El Discurso est� dividido en seis partes:
1- Basada en el principio de la racionalidad, el filos�fo nos aclara que se supone que la raz�n es igual para todos los hombres, pero hay que tener en cuenta que no todos llegan a la verdad aut�ntica. Esta capacidad individual hay que meterla dentro de un m�todo que tenga por finalidad el descubrimiento de la verdad.
El autor va adaptando de manera biogr�fica una v�a a seguir y aplic�ndole todos los perjuicios que se oponen a la raz�n para que esta trabaje correctamente, llegando a la conclusi�n de que los perjuicios desvar�an el sentido aut�ntico de la raz�n. Y una vez que llega a esta conclusi�n hace un recorrido por todas las ciencias viendo que todas ellas est�n llenas de esos perjuicios que las hacen inseguras y menos consecuentes. Descartes llegado a este punto decide "librarse de los libros y de las ciencias que no llegan a llenarle de raz�n". Decide posteriormente estudiarse interiormente para encontrar la verdad dentro de s� mismo, dej� el pa�s y sus libros y una vez que se encontr� libre de esos perjuicios personales y determinados en los grandes libros, inici� el camino a su verdad desde el interior de s� mismo. Una vez que encuentra esa raz�n le aplica su m�todo para que realmente el encuentro sea beneficioso para �l y para todos aquellos que deciden iniciar ese camino de perfecci�n individual.
2- En esta segunda parte el autor aplica las cuatro reglas del m�todo. La primera era no admitir nunca una cosa como verdadera sin conocer realmente que lo es. A esto se le ha llamado "racionalidad" que considera un criterio �nico de verdad. Para que algo sea evidente debe tener dos caracter�sticas: la claridad y la distinci�n.
Como segunda regla propone el an�lisis; examinar todas las partes, dividir para conseguir el prop�sito de que sean cosas de naturalezas simples y que no lleguemos a confundir lo verdadero con lo falso.
La tercera regla es la s�ntesis por la que se conduce con orden todos los pensamientos desde los m�s simples hasta los m�s dif�ciles de examinar. Una vez etudiados se vuelven a unir y se ordenan para deducir que verdad hay detr�s de ese todo.
La cuarta es una resultado de la anterior y se le llama enumeraci�n o revision sin omisiones. De este modo se llega a un conocimiento general de la ciencia y la evidencia de que es verdadero todo el conjunto de la misma.
El mismo autor nos aclara que todo �sto se consigue con un esp�ritu cartesiano de evidencia que se llama intuici�n... nos dejamos llevar por una idea muy simple de una cosa y despu�s vemos las dem�s ideas que nos llevan a la complejidad de la ciencia en s�.
3- La tercera parte del Discurso se basa en la moral. Descartes es bien claro estableciendo una moral provisional que estaba basada en unas cuantas m�ximas. Las tres primeras son provisionales y la �ltima una consecuencia. La primera era obedecer las leyes y constumbres de un pa�s, conservando la religi�n en que Dios ha admitido que se criase desde ni�o. Le llama a esta m�xima "la sensatez" o sentido com�n. La siguiente conclusi�n de su auto-estudio le llev� hasta la raz�n como gu�a de todas las auto-acciones.
La segunda m�xima es la actitud adoptada, para poder actuar sin demoras ni perder el tiempo durante la vida; implica una voluntad formada a partir de la sensatez.
La tercera m�xima es lo estoico; procurar siempre vencerse a s� mismo por encima de la fortuna y alterar los deseos antes que el orden del mundo. La conclusi�n de estas m�ximas lleva hasta la finalidad de la vida: "aplicar la vida entera al cultivo de la raz�n y adelantar el conocimiento de la verdad para aplicarle el m�todo.
4- Esta cuarta parte se basa en la c�lebre frase "pienso, luego existo"; frase lapidaria llena de met�dica y de una metaf�sica fundamental. De esta primera verdad que llega de un conocimiento profundo de s� mismo llegar� el criterio de verdad que aplic�ndole los dos principios de claridad y distinci�n nos lleva hasta la existencia de Dios como el fundamento de la raz�n humana.
5- Esta quinta parte resume las ideas de su tratado "El mundo" que no lleg� a publicarse ante el temor de ser acusado de hereje como poco antes lo hab�a sido Galileo. Todo un tratado del camino entre el yo personal y Dios y de la conciencia del mundo.
6- La �ltima parte hablar de los motivos que le llevaron a escribir esta obra para ense�ar el camino del conocimiento personal, aconsejando sobre el concepto de ciencia y de la manera de que debe ser hecha p�blica para todos; sirviendo as� para el bien de la humanidad.
Si analizamos el aut�ntico M�todo vemos como el autor llega a dudar en un principio hasta de la misma duda. Convirtiendose todo en un tratado de dif�cil soluci�n; sin embargo logra analizarse, deducir, dirigir estos pensamientos para salir del embrollo y aplicarle la evidencia. Esta evidencia tan racional como es el pensamiento tiene como base la certeza; por lo tanto se puede llegar a la verdad de la raz�n, deshojando casa duda y poniendo como resultado el "cogito, ergo sum".
Como ven libro totalmente personal de un hombre que aplica lo que en otros fil�sofos es teor�a, a s� mismo llegando a un fin. Un tratado denso y personal que nos hace un estudio profundo del ser humano y del entorno que le rodea. De dif�cil comprensi�n en un principio para quien no est� acostumbrado a leer libros de filosof�a, pero siempre con el m�rito que merece ser todo un cl�sico del mundo literato.
EL AUTOR:
Descartes nace un 31 de marzo de 1596 en La Haya (Turena, Francia) en el seno de una familia formada por Joaqu�n Des Cartes, parlamentario del Rennes en la Breta�a y de Juana Brochard que muere pronto al tener a su quinto hijo. De joven era un chico muy p�lido con una tos seca que le llevaron a ser paciente de varios m�dicos que lo condenaron a morir muy joven. A los veinte a�os ya era todo un sabio, incluso su padre le llamaba desde la infancia, mi peque�o fil�sofo.
Su tutor Miguel Ferrand le env�a a estudiar a un colegio de La Fl�che, regentado por jesu�tas, all� estudia lat�n, griego, matem�ticas, historia, moral y filosof�a. Se instala posteriormente en Par�s donde asiste a clases de m�sica, danza, esgrima y equitaci�n. M�s tarde se matricula en la facultad de Poitiers donde obtiene el t�tulo de licenciado en derecho.
A partir de este momento comienza su vida viajera, se alista en el ej�rcito de Nassau que luchaba contra los espa�oles, conoce a Beeckman con quien proyecta un tratado de matem�ticas como ciencia general. M�s tarde abandona este ej�rcito para alistarse con Maximiliano de Baviera en la Bohemia, toma parte en la batalla y entra victorioso en Praga; de nuevo abandona la vida militar para regresar a Francia. Se dedica a viajar por Alemania, Suiza e Italia, cumple el voto de visitar el Santuario de la Virgen de Loreto. A su regreso a Par�s entra en contacto con el padre Mersenne, conocido del colegio.
Una vez que se afianza en Par�s, se dedica todo el tiempo a pensar y meditar, conoce al cardenal De B�rulle, quien le da �nimos para que reforme la filosof�a. Esto le da fuerzas para comenzar el Tratado de la divinidad. De nuevo en camino hacia Holanda donde se establece para vivir tranquilo y solitario durante 20 a�os, aunque viaja varias veces a Inglaterra y Dinamarca. Se inscribe en la Universidad de Franecker y talla cristales de �ptica. M�s tarde se inscribe tambi�n en la Universidad de Leiden, construye m�quinas con el ingeniero Villebressieu, y m�s tarde descubre la geometr�a anal�tica.
Una vez que pierde a su hija y a su padre se instala en Leiden, publica Las Meditaciones Met�fisicas. Ante la oposici�n de los protestantes y los cat�licos publica la Epistola ad Voetium, que es una segunda edici�n de las Meditaciones.
El rey de Francia le concede una pensi�n, publica Notas y Las pasiones del alma.
Invitado por la reina de Suecia viaja a Estocolmo donde escribe en verso El nacimiento de la paz.
Muere el 11 de febrero de 1650.
Mi libro El Discurso del M�todo es una publicaci�n de la editorial Alba de 1997, consta de 78 p�ginas y se puede encontrar en cualquier gran superficie a un precio bastante bajo.
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LOS ULTIMOS DIAS DE POMPEYA (Edward G.Bulwer-Lytton)
Todo ese maravilloso paisaje que envuelve la gran Pompeya la ha hecho merecedora no de incontables viajes a cada cual mejor, sino que tambi�n es musa de millares de libros que de manos expertas han salido a la luz con incontables historias tanto reales como inventadas que deleitan los ojos de todos aquellos que tienen a la arqueolog�a como amor y pasatiempo predilecto. Muchos escritores y mayormente de finales del siglo XIX han sucumbido a esa llamada entre rom�ntica e hist�rica de la bella Pompeya, aquella que fue sepultada por el volc�n que la protegi�, sin embargo, del pasar del tiempo.
Escritores hist�ricos se les llaman ahora y novelas hist�ricas a todas aquellas obras que tienen como tel�n de fondo y como decorado ciudades o hechos hist�ricos de cierto renombre o de gran valor en el mundo del acontecer de los hombres o como el reflejo hermoso de ese n�car escondido y preparado para su descubrimiento que es el arte en s�.
Quiz�s fue el �ltimo coletazo del romanticismo el que gui� la pluma de los poetas y a la vez arque�logos para levantar verdaderas prosas o poemas a ciudades que, como Pompeya, ya de por s� inspira a cualquier humano; y fue quiz�s el descubrimiento de estas ciudades las que inspiraron a estos especiales hombres "estudiosos de las letras y de la historia" en las grandes novelas como la que aqu� se comenta. Ellos nos llevan a un instante perdido de la vida de esta ciudad antes de que la lava cubriese su brillo de perla en la costa mediterr�nea.
El movimiento que nace a ra�z de estas obras tiene algo de fen�meno social. La gente de la clase media que gusta de la lectura de aventuras no tiene medios para poderse desplazar a tan largas distancias, ya sea Roma, Pompeya y m�s a�n Grecia (cuna de las grandes novelas hist�ricas) y por lo tanto y llevado por el ansia que produce los grandes descubrimientos arqueologicos que se producen en esta �poca, echa mano de la imaginaci�n de unos privilegiados para poder tener una idea real de lo que eran esas ciudades y de como viv�an esos hombres romanos o griegos de la antig�edad.
El motivo estaba claro, los escritores fueron muchos y las obras bastantes elevadas en cuanto a calidad y fuente de datos hist�ricos. Ya hab�a nacido un nuevo g�nero literario que hasta nuestros d�as viene acumulando m�s y m�s adeptos. Es ahora tambi�n cuando echamos mano de la novela hist�rica y como consecuencia de esta tendencia salen otras obras que como reclamo de un lugar, un cuadro o simplemente una asociaci�n medieval oscura dan para divagar e investigar motivos, fines o claves secretas de lo m�s variado.
Y centr�ndonos en esta obra podemos asegurar que ser� muy dif�cil despu�s de su lectura que no asociemos el perro guardi�n Cave Carnem que guarda la hermosa casa del joven Glauco, el protagonista principal de Los �ltimos d�as de Pompeya con la casa de la Luz de Pompeya y la imagen de la tenebrosa Isis siempre ir� asociada al malvado Arbaces, un egipcio enigm�tico que forma parte tambi�n de esta novela. Es imposible haber le�do a Bulwer-Lytton y no ver Pompeya de una manera especial: llena de vida, con su color original y sus personajes m�s vivos que nunca.
M�s tarde el cine hizo el milagro y cogi� estos libros de novelas hist�ricas para llevarlos a la gran pantalla. Se puede comprobar facilmente que en el gui�n de muchas pel�culas cuya acci�n pasa o repasa la vida de Pompeya, no tenga muchos puntos en com�n con esta novela.
Esta "hist�rica" novela de 399 p�ginas nos expone personajes de la ciudad antes de ser enterrada en vida por el volc�n. As� vemos los di�logos de Claudio con Di�mades, la elegancia en Pompeya, la personalidad de Glauco..relaciones amorosas, instituciones, formas de vida, las artes y la cultura en general. Y a modo de intermedio entre escenas, nos vamos encontrando canciocillas y peque�as poes�as que hacen a�n m�s amena su lectura.
Destacar de manera primordial, la maravillosa descripci�n que se hace de todos los edificios m�s importantes de esta perla de ciudad. Su modo de organizaci�n municipal e incluso esas relaciones entre pol�ticos de signo contrario. Es tan fresca la redacci�n, tan hermosos los di�logos que algunas veces pierdes el sentido de que est�s leyendo un libro y te sientes formando parte de los pompeyanos que paseaban por sus calles organizadas y perfectas antes de que el Vesubio llegara a clamar fuego.
Es todo un libro para entrener, para pasar un hermoso rato leyendo y culturizando la mente con una civilizaci�n que se nos antoja perfecta en cuanto a organizaci�n y belleza. Unos di�logos vivos, llenos de aquella actualidad pompeyana y un sentimiento de temor ante la proximidad del f�n. Quiz�s en �so somos privilegiados: sabemos de antemano que el f�n est� cerca, cosa que ning�n personaje de esta obra piensa en ning�n momento.
La calidad se demuestra tambi�n en que es d�ficil dejar para ma�ana el final de esta historia. Engancha y muy bien que lo hace, con sus di�logos llenos de entra�able intimidad y sus relaciones personales llenas de vida. Un paseo por la historia de la mano de uno de los magos de la novela historiada.
El autor, Edward George Bulwer-Lytton, bar�n Lytton, nacido en Londres en 1803 y fallecido en Torquay en 1873 fue escritor, viajero y pol�tico brit�nico. Miembro del Parlamento y Secretario de Estado para las colonias.
Escritor de muchas obras, tambi�n se hizo y es famoso por sus cortas frases que resume en pocas palabras un buen entender; as� tenemos por ejemplo:
-El genio hace lo que debe y el talento lo que puede.
-El tiempo es oro.
-Mientras haya libros no existe el pasado.
-El amor es la actividad del ocioso y el ocio del hombre activo.
Otras obras del autor son: Zanoni, La raza venidera, Reina Victoria o Retratos en Miniatura.
Mi libro Los �ltimos d�as de Pompeya forma parte de una colecci�n de novelas hist�ricas englobadas dentro de un volumen con el t�tulo de "Un Sue�o Bajo el Volc�n" de Ediciones Mart�nez Roca de 1999.
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FEDON (PLATON)
Quiz�s la lectura m�s complicada que hay dentro de lo que se clasifica como libros cl�sicos y que comprenden a todos aquellos autores que han alcazado la cima de la popularidad y de la calidad de sus escritos ha trav�s de la historia de la literatura, sea la filosof�a. Los fil�sofos son la parte m�s complicada de esa magna actividad del ser humano expresada en los folios escritos por su propia mano. La filosof�a es un arte, el arte de pensar y quiz�s por esa raz�n sea tambi�n complicada su lectura y su entendemiento. Es d�ficil llegar hasta el fondo de la manera de pensar de otro ser humano y comprender tambi�n su manera de ver el mundo y su concepci�n de todo lo que le rodea.
Dentro de los grandes fil�sofos encontramos a dos hombres, cuna y centro del mundo conceptual; por un lado Plat�n, por otro S�crates. Y curiosamente en este libro Plat�n hace balance de la vida de S�crates en tres episodios con nombre propio: S�crates, Crit�n y Fed�n que bajo el nombre de Apolog�a se encuadran en una misma obra.
Plat�n ten�a en S�crates una figura casi magn�tica, los paseos que el sabio daba por las calles con sus disc�pulos influyeron en Plat�n m�s que todos los acontecimientos p�blicos que ocurrieron en la ciudad de Atenas mientras era joven. Entusiasmado por la manera de pensar del sabio y por la manera de exponer su sabidur�a, el joven Plat�n no dud� en crear de su mano esta Apolog�a dividida en tres partes y que se centra en un episodio de la vida de S�crates cuando �ste ya era un anciano.
En esta tercera parte de la apolog�a bajo el nombre de uno de los disc�pulos predilectos de S�crates, Fed�n, nos hace una narraci�n de los �ltimos momentos de S�crates y a petici�n de Equ�crates comienza a narrarle la raz�n por la que S�crates estuvo tanto tiempo en prisi�n desde la condena hasta que se tom� la cicuta que acab� con su vida, adereza la narraci�n con detalles de c�mo fueron los �ltimos d�as de la vida del sabio y su relaci�n con los amigos y disc�pulos.
En esta apolog�a que tiene 100 p�ginas de extensi�n, Plat�n utiliza el g�nero narrativo que llega en algunos momentos a la tragedia propia del teatro. Nos muestra tambi�n a un Equ�cratres deseoso de saber todos los detalles de la vida de su maestro y en ese di�logo final entre S�crates, Cebes y Simmias se nos antoja demoledor debido a la incertidumbre que tiene S�crates para demostrar la inmortalidad del alma.
Esta parte de la Apolog�a est� llena de personajes; entre disc�pulos y amigos nos muestra tambi�n a los hijos de �stos �ltimos; guardianes y carceleros que se encuentran totalmente admirados por la personalidad de S�crates y que conviven con �l en sus �ltimos dias de vida.
Y es as� como Fed�n de la pluma de Plat�n le cuenta a su amigo los planteamientos que tiene S�crates sobre la inmortalidad del alma, el camino que se sigue y la manera de hacerlo: "Hay que ir con prisas en un principio para despu�s hacerlo m�s despacio". Los sue�os que tiene mientras en su mente est� ya la muerte como un ente cercano, la teor�a sobre los conocimientos adquiridos en vidas anteriores y la necesidad o no de saber y conocer nuevas cosas o simplemente recordar lo que ya sab�amos con anterioridad a nuestro nacimiento.
Lo dicho, todo un tratado de la mente humana y del comportamiento ante la vida y ante la vivencia del alma.
Los personajes de esta parte de la Apolog�a son Equ�crates, Fed�n, Apolodoro, S�crates, Cebes, Crit�n y el servidor que le atiende en nombre de los amigos.
La fecha en que Plat�n escribi� esta obra ha sido muy discutida, pero se piensa que pertenece a la segunda etapa de las obras plat�nicas, entre los di�logos marcados por el pensamiento socr�tico (Apolog�a y Crist�n) y el grupo de El Banquete, La Rep�blica el Fedro y el Cratilo que forman parte de la etapa en que Plat�n ya ha formado su Academia e imparte las ense�anzas sobre la teor�a de las ideas y de la inmortalidad del alma. Los estudios sobre la ciencia de la naturaleza, la f�sica y las matem�ticas tambi�n forman parte de esta �poca .
La vida del autor tambi�n nos fascina por la riqueza de contenido y por ese mundo interior tan estudiado por los fil�sofos. Plat�n naci� en Atenas en el 427 a. JC en una familia aristocr�tica, su infancia coincide con la guerra del Peloponeso y s�lo conoce el poder�o de Atenas por referencias escritas y por tradiciones. Sus parientes eran enemigos de la democracia; caso por ejemplo de su madre que era prima de Critias el Tirano, jefe de gobierno despu�s de la paz con Esparta y �l mismo se sinti� inclinado por la pol�tica en su juventud.
Su educaci�n fue muy cuidada, gimnasia y m�sica, filosof�a de mano de Cratilo, disc�pulo de Her�clito, poes�a y tragedia fueron dos vertientes que le tuvo entretenido mientras fue joven y que seg�n dicen, quem� cuando conoci� a S�crates. Con el maestro vivi� ocho a�os, los �ltimos de S�crates.
Viajero incansable por Egipto, donde recibe la iniciaci�n al culto de Isis; Sicilia e Italia donde tom� lecciones de los fil�sofos m�s afamados de su tiempo. Tuvo gran amistad con los disc�pulos de Pit�goras, de donde le vino su gran conocimiento de la aritm�tica, astronom�a y m�sica.
Volv�o de nuevo a Atenas en el 388, ten�a cuarenta a�os cuando a�n falta un a�o para terminar la guerra con Esparta. Desde entonces se dedic� a ense�ar y fund� una Academia. En ella radica su pensamiento m�s puro que tiene como base las investigaciones de que todo lo sensible se halla en el fluir constante y que por lo tanto, no es posible conocerlo. A pesar de ello tiene en com�n con su maestro S�crates la teor�a �tica como una par�ntesis dentro de la ciencia de la naturaleza. La palabra "ideas" adquiere con �l su verdadero significado, dotando al hombre de un conocimiento en profundidad de su entorno acorde con la necesidad del ser humano por saber.
Muri� en el a�o 347 en un banquete de bodas, es la �nica referencia que tenemos gracias a sus disc�pulos; aunque no hay seguridad en ello.
Mi libro Apolog�a de S�crates, Crit�n, Fed�n es un tomo perteneciente a las Obras Inmortales de la Literatura Universal de Edicomunicaci�n S.A. editada en 1999 con traducci�n de Violeta Garc�a. Costa de 191 p�ginas de las cuales 100 nos narra la historia de Fed�n.
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20 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO (JULIO VERNE)
Hay libros que forman parte de la historia de una misma y hay libros que son historia en s� mismos. Hay libros que hacen de la historia una fascinaci�n. Hay libros que muchas veces son historia por adelantado de la historia real.
Quiz�s demasiado enreversado para una introducci�n; pero es que este caso particular debe y deber� ser estudiado por todos como un ejemplo de la literatura futurista y de c�mo su autor supo ver en el tiempo las maravillas que el mundo no pudo ofrecerle mientras estuvo sobre la tierra; esa tierra que se asombr� con sus lecturas, con sus visiones, con sus estudios y con su persona en general.
Julio Verne es un cl�sico entre los cl�sicos y quiz�s sea tambi�n el cl�sico que leen los ni�os en sus primeros a�os de aprendisaje de la lectura amena y sencilla y sobretodo, llena de imaginaci�n. Verne ha sido el motivo de muchos sue�os, de muchas aventuras escondidas en los dormitorios infantiles e incluso de ciertas pesadillas.
No s� exactemente cuando lo le� por primera vez, pienso que debi� ser cuando mis letras sabidas comenzaron a formar palabras y frases, pero la presencia de este libro en mi hogar digamos que me precede en el tiempo. Siempre le recuerdo en la estanter�a con unos cuantos libros m�s que eran del gusto de mis padres. Tampoco recuerdo cuando me lo leyeron por primera vez quiz�s para acunar el sue�o, me gustaban los libros de aventuras y por supuesto aquellos que escond�an monstruos y seres fant�sticos... pero est� muy unido a mis a�os de ni�ez como lo estaba tambi�n la voz inolvidable de la abuela leyendo en la noche.
Hoy en d�a poco podemos descubrir del libro y de su autor, pero es necesario romper una lanza en favor del libro y volverlo a leer, ya que precisamente hoy su tema recobra todo el sentido, hoy en d�a en que el submarino est� inventado y los buzos surcan las profundidades de los mares.
Y entrada ya la lectura nos maravillamos de como un autor llamado Verne pudo ver el futuro; pudo describir tan a la perfecci�n los sistemas de navegaci�n de un barco que navegaba bajo el mar y como nos deleit� con un esp�ritu de mariner�a y de leyes de mar tan acorde con el honor, la honestidad y la legalidad del ser humano.
Seguimos y seguimos admir�ndonos de ese personaje genialmente llevado a las letras llamado Nemo, su condici�n de lobo de mar, sus estrategias, su nave, sus leyes y todo lo que rodea este emblem�tico personaje de leyenda. Y nos preguntamos si acaso Nemo existi� alguna vez en realidad. O quiz�s la mente de Verne era tan maravillosamente visionaria que bord� el personaje del futuro almirante de una armada que desarrollar�a sus actividades en las profundidades de los mares. Realmente todav�a se nos hace imposible de dejar de admirar esa visi�n de futuro que caracteriz� a Julio Verne en todas sus obras.
La obra emblem�tica de Verne se desarrolla en 528 p�ginas llenas de sensaciones nuevas y que nos admira una y otra vez m�s cada vez que abrimos el libro para leerlo de nuevo o para deleitarnos con un s�lo pasaje. Aventuras de la mar tan preciosas y maravillosas que nos convierten en figuras a mando de naves de velas y nos llevan a lugares lejanos en el tiempo y en la aventura.
El libro de Verne comienza con los tremendos encuentros que naves importantes en aquel siglo XIX tuvieron con un monstruos marino de proporciones dantescas, un ser de color casi mat�lico que aparec�a por todos lados y hac�a que las naves saliensen aterrorizadas de su presencia. Ese monstruo no ten�a un lugar fijo para hacer su aparici�n sino al contrario, todos los mares parec�an ser su territorio y su hogar.
Y la aventura comienza cuando antes de que el nav�o Abraham Lincoln abandonase el muelle de Brooklyn, el se�or Aronnax recibe una carta:
"Se�or:
Si quiere usted unirse a la expedici�n del Abraham Lincoln, el gobierno de la Uni�n ver� con placer que Francia est� representada por usted en esa empresa. El comandante Ferragut tiene una c�mara a su disposici�n.
Muy cordialmente vuestro,
J.B.Hobson,
Secretario de la Marina."
De esta forma comienza la historia llena de aventuras, de sobresaltos de unos hombres que se ven llevados a un futuro imprevisto, a una nave que bajo el nombre de Nautilus surca los mares de manera cas� imposible: bajo el mar.... de su capit�n Nemo, de su tripulaci�n que es capaz de salir del mismo y andar por el fondo de los oce�nos, de todo el entramado mec�nico que hace capaz que este nav�o especial se mueva bajo masas de agua... de la aventura pura en su estado original.
Ni una s�la l�nea del libro tiene desperdicio, todas sus p�ginas est�n plagadas de genialidades, su estilo �gil y agudo nos hace engacharnos a �l hasta su finalizaci�n y para rematar la lectura hacemos un peque�o examen de conciencia sobre la manera que Verne pudo y vi� el futuro de esa manera tan clara. La genial exposici�n de las escenas, como si de un gui�n de cine de tratara... nada est� en vano esta obra.
Y a estas alturas de la vida y de la ciencia seguimos maravill�ndonos de su vitalidad y creatividad, Verne ten�a que tener algo de mago. No solamente por sus temas futuristas sino tambi�n en c�mo pudo saber todo lo que ocurrir�a con casi 100 a�os de adelanto. La genialidad en este caso es totalmente incompresible, porque lo que narra a�n no hab�a sido inventado. Lo dejamos simplemente en visionario...
La lectura es apta para todos los p�blicos, para aprender, para entretenerse y para disfrutar de las aventuras. Crea adicci�n hasta el final... y por supuesto siempre es un buen regalo para cualquier edad.
EL AUTOR
La vida del autor es tambi�n toda una aventura desde su nacimiento en 1828 dentro del bull�cio de la ciudad de Nantes. Hijo de un abogado de buena posici�n social que desea que su hijo siga sus pasos; pero en vano trat� su padre de que Julio fuese lo que �l quer�a. Su esp�ritu aventurero le hizo incluso planear una fuga del hogar a muy temprana edad para embarcarse en busca de nuevas tierras. Esto le hizo merecedor de un severo castigo por parte paterna que le azot� con un l�tigo y lo encerr� a pan y agua durante un tiempo. Ya a los 16 a�os crea un teatro de marionetas junto con su prima de la cual estaba enamorado desde hac�a a�os, pero la boda de ella por inter�s con un tercero marca una huella profunda en el car�cter del joven Verne.
A los 20 a�os se marcha a Par�s para comenzar la carrera de derecho pero los d�as de la Revoluci�n le aparta de su meta y vive en una buhardilla con el dinero que le manda su padre. Para ahorrar comparte su humilde vivienda con un compa�ero y viste de modo andrajoso y de d�a solo come pan. S�lo un vestido decente llena su armario para poder asistir a las veladas literarias junto con su amigo. El resto del dinero es invertido en libros. Sus visitas al sal�n literario de Mdme Barr�re le va dando cierta fama en el c�rculo, es precisamente aqu� donde tiene una de las an�cdotas m�s famosas de su vida: tiene un encuentro desafortunado con un se�or bastante gordo que al final de los insultos que se propinan le entrega una tarjeta de visita: era ni m�s ni menos que Alejandro Dumas. La amistad y la protecci�n nace en los dos hombres de tal forma que Verne ocupa el palco de honor en el estreno de "Los tres Mosqueteros".
En sus comienzos escribi� algunos dramas y operetas estrenados bajo la protecci�n de Dumas, su boda con una viuda con dos hijos por raz�n de conveniencia le lleva a frecuentas un mundo que antes estaba vedado para �l. Es cuando entrado ya 1861 escribe esa obra que lleva planeando desde hac�a mucho "La novela de la ciencia". "Cinco semanas en globo" es su primera novela...y con la que entabla amistad con el editor Jules Hetzel firmando por tres obras m�s que dedica a Edgar Allan Poe, con el nombre de "Viajes extraordinarios". Le siguen: Aventuras del capit�n Hatteras" (por entregas, 1864), "Viaje al centro de la Tierra" (1864), "De la Tierra a la Luna" (por entregas, 1865), "Los hijos del Capit�n Grant" (1868) y "El desierto de hielo" (1866).
M�s tarde "La vuelta a mundo en 80 d�as" y "La isla Misteriosa" le dieron un gran renombre sobretodo en el nuevo continente a donde fue con su hermano en 1867. Un viaje que marcar�a un hito en su vida y el cumplimiento de uno de sus sue�os.
Es 1880 cuando su estilo da un cambio radical y pierde la vitalidad de los primeros a�os, volvi�ndose m�s profundamente melancolico. De esta �poca tenemos "Los quinientos millones de la Begum" (1879), "Frente a la Bandera" (1896), "La isla de H�lice" (1895) y la p�stuma "La extra�a aventura de la misi�n Barsac" (1919).
Muere en 1905 trabajando en una obra que se llamaba "La invansi�n del mar", curiosamente con un argumento bastante futurista incluso para hoy en d�a: Europa ser�a cubierta por el mar arras�ndolo todo a su paso y conjuntamente con ella, escrib�a tambi�n otra que se llamaba "El Retorno de Adan" en que la civilizaci�n actual desaparece por un cataclismo que inunda toda la tierra y el hombre vuelve a sus or�genes salvajes.... como se puede comprender algo nos queda dentro de estas dos �ltimas obras como un presagio de lo que puede pasar a�n.
Mi libro actual de "20.000 leguas de viaje submarino" es una obra de RBA Ediciones del 2002 con grabados y estampaciones de Magnegraf S.C.P. en edici�n especial para un peri�dico de tirada nacional..
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TIRANO BANDERAS (VALLE INCLAN)
He tenido la inmensa suerte no de conocer a Don Ram�n en persona, sino de haber compartido trabajo diario con dos de sus nietos y gracias a �stos he conocido cosas digamos que casi in�ditas del gran escritor.
Don Ram�n a quien el Don se le queda corto lo mismo que a otros le queda largo era un hombre incre�blemente peculiar. Su conocido mal genio y su cultura adquirida en sus m�ltiples viajes y ese af�n casi juvenil durante toda su vida por conocer cosas nuevas le di� fama y m�s de un disgusto; o mejor dicho, le cre� disgusto a quienes trataban de acercarse al insigne escritor. Un hombre d�scolo, individualista que hizo que su vida personal adquiese el rango de "privada" como casi nunca se vi� en personaje c�lebre. Furibundo y lleno de creatividad, caracter�stica de los grandes de la literatura, este hombre se levant� de la nada entre un mundo que hac�a lances y gui�os entre democracias y dictaduras.
La ra�z de este libro nace de uno de sus viajes a Latinoam�rica y m�s en concreto a M�jico, donde es testigo presencial de aquella revoluci�n que quit� a fantoches y puso quiz�s sin saberlo �l, a otros fantoches dirigidos por manos que se encontraban muy lejos. Quiz�s tambi�n, esa tremenda creatividad de sus obras se vi� reflejada en su mente llena de libertad y salvaguardada de los comentarios ajenos.
Para crear esta obra, que data de 1926, Don Ram�n se invent� un pa�s imaginario La Santa Trinidad de Tierra Firme, pero naturalmente en cuanto comenzamos a leer la obra nos damos cuenta de que este pa�s imaginario se encuentra en la latinoam�rica que se liberaba de ese polvo colonial de siglos y se levantaba en�rgica ante los opresores del norte. Su forma de narrar esta novela es tremendamente apasionante porque es todo un diccionario de la verborrea que se apodera del continente hispano desde M�jico hasta la Patagonia.
Su personaje Tirano Banderas es un hombre que nos puede llevar a enga�o, sin embargo pronto hacemos claridad en lo que ese personaje tras ese pomposo nombre quiere y desea dar a conocer de la mano de Don Ram�n. Es como que �l maneja a su antojo el dominio que le es propio y en el que ejerce toda la ambici�n de su tiran�a es tambi�n el marco adecuado para estudiar al tirano en s� y las consecuencias de sus actos, como los motivos que le llevan a �llo.
En ella se ve retratada tambi�n la sociedad t�pica de la �poca en los pa�ses de habla hispana, esa sociedad formada por tres escalas bien definidas en personajes centrales de la misma. As� los insurgentes son los criollos, Filomeno Cuevas, el doctor S�nchez Cuevas y Roque Cepera; en los cuales el autor pone su admiraci�n por esa forma de levantamiento popular ante la tiran�a del poder. Los gachupines encarnados por el embajador de Espa�a, el rico Don Celes y el usurero Piredita que encarnan el poder colonial y todos sus derivados llenos de ambici�n de poder y de explotaci�n de los semejantes. Y al final nos encontramos con los indios, los habitantes originarios de las tierras encarnados por Zacar�as, un revolucionario hasta la m�dula, el Cruzado que encarna ese vago que es mantenido por el poder y por �ltimo el Tirano Santos Banderas que personaliza las ansias de poder en territorio propio y a costa de sus propios semejantes.
Dentro de este marco podemos observar que es muy dif�cil hacer una visi�n individualizada de la obra, Don Ram�n nos define tan bien el territorio que no es f�cil la interpretaci�n libre. El lector simplemente tiene que leer puesto que su autor lo da todo bien hecho para que las ideas no divaguen por ning�n camino que no sea el que �l desea. De esta forma te ves guiado de alguna manera y tambi�n te ves integrado dentro de la forma de pensar del autor, cosa muy propia del severo Don Ram�n.
Como he mencionado antes el lenguaje se nos hace tan familiar que quiz�s nos encontremos incluso reflejados en algunos de sus personajes y es que esa forma de expresarse que lo mismo puede ser de Lepe que de los hombres curtidos en la dura Patagonia, se nos hace realmente actual y forma parte de nuestra forma de expresarnos. Don Ram�n cree tambi�n que esta riqueza cultural cuya base es el castellano, le sirve que ni a medida para poder expresar todo ese terrible dolor de un pueblo que ha sido explotado desde su descubrimiento al mundo y que precisamente sus descubridores en vez de proteger el tremendo peso cultural que ten�an esas civilizaciones antiguas, lo que hace es poner unos personajes - marionetas dirigiendo el cotarro a trav�s de toda su historia que desemboca en tiran�as y revoluciones de muy variadas tendencias.
Don Ram�n tambi�n era un hombre que ten�a ideas muy claras en cuanto al futuro de la comunicaci�n y quiz�s �sto se ve muy bien en sus obras y m�s que nada en sus novelas que son verdaderos guiones de cine. En efecto, para quienes le conocieron bien, se sabe que el autor vi� en el cine un medio m�s que propicio para poder llevar su obra a todos y de hecho esta novela fue llevada al cine en 1993.
Sus comentarios, envueltos siempre en la pol�mica que le tildaba de hombre malhumorado y de mal car�cter, defin�an muy bien esa debilidad que ten�a por el s�ptimo arte de tal manera que un d�a lleg� a decir que si Lope de Vega fuese de nuestro siglo XX hubiese escrito novelas para ser llevadas a la pantalla grande. Una manera m�s que descriptiva de los pensamientos que rondaban por su cabeza.
Y metidos en la obra nos vamos cambiando de escenarios a medida que sus personajes se desplazan por los mismos; as� desde el cuartel del Presidente, la c�rcel de Santa M�nica, la embajada inglesa, el prost�bulo de Cucacharita, la redacci�n del peri�dico local y otros lugares de inter�s novelistico nos vamos adentrando en la forma de hablar de cada clase social, sus gustos, sus costumbres y por supuesto sus vicios en todo el abanico posible que esta palabra pueda brindar a un autor de la talla de Don Ram�n, tan descriptivo que nos muestra un cuadro tan magistralmente pintado o escrito que nos hace ser personaje de su obra en la que se nos da la oportunidad de poder escoger el ambiente que mejor nos retrate.
Una novela impresionantemente realista llena de un mensaje social crudo y severo y un final lleno de ensa�anza: la revoluci�n del pueblo contra la tiran�a.
Mi libro Tirano Banderas es una edici�n de 1999 de la editorial El Mundo dentro de la colecci�n Millenium. Consta de 195 p�ginas y lleva pr�logo de Dar�a Villanueva.
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EL JOROBADO DE NOTRE DAME (VICTOR HUGO)
Cuando lees un libro como �ste te das cuenta quiz�s del tremendo impacto que un edificio como es la iglesia que le sirve de decorado puede hacer en el autor de la misma. Curiosamente por una vez es el edificio el verdadero protagonista de la obra y sus personajes simplemente se mueven alrededor del mismo expresando sus sentimientos m�s �ntimos y a la vez sirve tambi�n como tel�n de fondo de todos los movimientos sociales que se llevan a cabo en la ciudad de la luz.
Quien haya visitado Notre Dame en profundidad sabe perfectamente que las leyendas se acumulan en cada rinc�n de sus fuertes muros y que muchas de las inscripciones de sus paredes nos parecen como trazos de vida sin terminar. Es f�cil comprender pues como Victor Hugo comienza la historia, esta historia en forma de novela que simplemente puede ser gui�n y lo ha sido para una buena pel�cula. Tan perfectamente dise�ada para el cine que no hace falta ni siquiera adaptarles los di�logos. Una novela pensada para el futuro de los medios de comunicaci�n.
Es muy f�cil situarse frente al templo m�s emblem�tico de la ciudad de Par�s y poder sentir algo especial y mirar hacia el cielo donde se recortan sus torres; quiz�s en un claro-oscuro del atardecer parisien puedas, con un poco de imaginaci�n, ver la figura deforme de Quasimodo, que entre divertido y amargo te lanza miradas de desaf�os mientras t� estas quieta e inm�vil ante la visi�n que eres testigo privilegiada de contemplar
Once libros clasificados en episodios forman la magistral y eterna obra de este hombre tan ligado a la investigaci�n como a las letras. Y decimos �sto porque precisamente la investigaci�n del templo principal de Par�s le llev� a levantar magistralmente esta novela densa y llena por un lado de sentimientos y por otro de un profundo estudio de la �poca en la que se desarrolla y los movimientos sociales que se producen pararelamente a la historia principal.
Los personajes son verdaderamente incre�bles, el jorobado que vive en las torres, la gitana y todo ese secundario pueblo que comenta, condena y mata los sentimientos m�s profundos de dos seres avocados a un tr�gico final.
Quasimodo, personaje central de la magna obra, residente en las torres de Notre Dame nos llena por un lado de terror ante su presencia y por otra nos llena de ternura ante la falta de belleza f�sica pero acompa�ada de unos sentimientos llenos de ternura. La gitana Esmeralda es la belleza f�sica acompa�ada de un vida desgraciada y llena de torturas por su condici�n de mujer gitana.
Ya en el primer libro, Victor Hugo nos pone un escenario m�s que grandioso que tiene el templo de Paris como fondo de la obra. Se celebra en el mismo d�a la Fiesta de los Reyes y el d�a de los locos. Y con este motivo en la gran plaza del templo y dentro del mismo se re�nen todo tipo de gent�o formado por estudiantes, nobleza, pueblo y autoridades tanto de la iglesia como municipales. De all� comienza la trama entre las bromas de lo j�venes y el tremendo disparate de una obra esc�nica que se celebra con motivo de las fiestas. Las campanas de Notre Dame dan el sonido definitivo con la presencia del Jorobado convertido en el personaje central de la obra.
Se ha dicho y se puede f�cilmente comprobar que este libro es algo m�s que una simple novela; es todo un estudio de como era la sociedad, la forma de vivir, de pensar y la manera en que se expresaban todas las clases sociales de aquel loco Par�s en el que siempre han tenino punto de mira las corrientes art�sticas que estaban m�s de moda en todos los ambientes de aquella Europa singular. Y por supuesto el autor analiza el gran templo, que conoc�a a la perfecci�n, como si formara tambien parte de un personaje de la obra. Yo dir�a m�s: el templo es el principal personaje, el resto son danzantes alrededor de �l con un ritmo que marca este hombre que hizo de las letras un verdadero pentagrama musical de un �poca literaria.
Libro de lectura f�cil, personajes m�ltiples y llenos de toda esa vitalidad francesa tan t�pica en la literatura. Sentimientos rom�nticos en personajes de personalidad densa y llena de problemas y complejos. Desatada cr�tica contra los modos eclesi�sticos y civiles. Un toque de cr�tica pol�tica por supuesto, sobre las formas de hacer y pensar de los hombres p�blicos y tambi�n de su doble manera de actuar. La falta de moral y la carencia de f� que sin embargo les hac�a visitar ese templo insignia de un imperio ( no hay que olvidar que Notre Dame sirvi� a Napole�n como lugar para su coronaci�n como emperador de las francias).
El autor:
Nacido en 1802 y educado en escuelas privadas de Par�s, es el m�ximo ejemplo del romanticismo y se le considera el gran maestro de este movimiento. Comienza a escribir muy pronto y ya en 1817 la Academia de la Lengua Francesa le premia un poema. Gracias a esta obra, publicada en 1831 es nombrado miembro de la misma. Su vida literaria se vi� tambi�n salpicada por la poes�a l�rica adem�s de las novelas. El teatro tambi�n le tienta y le hace ser un autor de �xito desde 1831.
Sus desacuerdos con Napole�n le hace emigrar a Bruselas donde escribe peque�os poemas sat�ricos con la persona del emperador como principal personaje. Y podemos decir que su obra Los Miserables pone firma final a su total desacuerdo con la vida social y las injusticias de la Francia de su �poca.
Falleci� en Par�s en 1882 siendo su funeral digno de un rey. Los restos fueron expuestos en el Arco del Triunfo y lueg� fueron depositados en el Parte�n junto con las celebridades m�s importantes de Francia.
Mi libro Nuestra Se�ora de Par�s es una edici�n de 1967 para C�rculo de Lectores, traducci�n de L. de Salvador. Consta de 491 p�ginas y es uno de los libros m�s antiguo que conservo. Un comienzo de una buena biblioteca.
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POEMA DEL CANTE JONDO (FEDERICO GARCIA LORCA)
Momentos �ntimos para realce de poemas de Federico, momentos gitanos y de po�tica rima. Momentos llenos de calma en este domingo tranquilo y fr�o que nos hace rodearnos de murmullos llenos de pasi�n y ese cante gitano que nos arrulla como una bella canci�n.
Federico amado y tierno desgrana en estos poemas del Cante Jondo ese mundo tan conocido de los gitanos, de sus costumbres y de su consolidada ra�z andaluza y es quiz�s en estos poemas o suites donde mejor se puede ver esa pasi�n por los sentimientos m�s profundos y su verdadera vocaci�n de poeta de la intimidad.
Costumbres detalladamente expuestas en La Guitarra, donde la poes�a se hace canci�n con esa verdadera oda al instrumento que mejor canta la pasi�n de la profundidad del alma. Comienza el canto de la guitarra, comienza el canto del poeta gitano y para los gitanos. No se le puede callar porque en cada l�nea nos deja ese sentir de las cinco cuerdas que tocan y tocan canciones de lamentos que piden a las tierras del sur camelias blancas. Magn�fica composici�n que hace que nuestra alma sure�as se llene del sonido de ese coraz�n herido por cinco espadas.
Calvario de flores muertas, olivos centenarios y ese pueblo perdido en la Andaluc�a del llanto. Viento del Oeste que hace temblar un farol y clavas en el coraz�n un pu�al de dolor. Poema de la Sole� que solo un gitano puro sabe cantar.
Y la sole� vestida de negro, de mantos negros, dej� el balc�n abierto y por �l vi� el cielo. Mientras el Poema de la Saeta hace saltar a la Virgen por las calles caminito de la mar.
El Gr�fico de la Petenera, donde la guitarra hace llorar de nuevo a las almas perdidas en el gozo. Y el Caf� Cantante nos deleita con ese aroma especial de los espejos verdes y las lamparas de cristal.
Son momentos de Federico que en esta obra del Cante Jondo se nos vuelve gitano y nos llena de quiz�s su m�s apote�sica etapa po�tica correspondiente a noviembre de 1921, cogiendo los elementos m�s profundos del arte gitano y sus costumbres para hacer con ellos toda una letan�a de versos muy a su estilo libre y con la rima que le dicta el coraz�n.
La suite es palabra de pieza barroca que el poeta adapta a la rima, creando m�sica escrita con el coraz�n. Y en peque�os trazos llenos de m�trica alocada nos desgrana esas canciones (peteneras, soleares...) y todo ese rico arsenal de estilos cantaores en versos cortos a veces y m�s largos otras, que nos describen momentos de ambientes llenos de magia .
Poema del Cante Jondo pertenece a la primera �poca del autor, donde su creatividad est� en pleno auge y que tiene en 1921 un a�o verdaderamente delirante de creaci�n. El libro se public� en 1936 despu�s de unos retoques hecho por el mismo Federico que sol�a repasar su creaci�n antes de mandarla al editor. Una obra corta y densa, llena de pensamientos profundos y de conocimiento del mundo de los gitanos, de su sociedad y de sus modos de expresarse. Y por supuesto esa figura siempre presente de la muerte. La muerte que para Federico no era un tr�nsito sino era el final del camino que se hab�a seguido durante la vida mortal. Pensamientos llenos de tristeza, porque su mundo rom�ntico siempre ten�a un final triste.
Quiz�s en esta obra y teniendo a mano todo ese riquis�mo material creativo es cuando Federico se nos vuelve m�s andaluz que nunca y nos llena las ra�ces de profundos sentimientos, de folclore y de luchas interiores. Cuando la mujer va de luto, la Virgen corre por las calles en busca de esa penitencia que su Hijo ha escogido por propia voluntad y en el que la guitarra llora y llora ante el dolor de un coraz�n roto por tanto sentir.
En pocas palabras y en una obra tan corta, Federico se nos muestra magistralmente poeta. Intimo Federico que siempre es el recurso para los tocados en el coraz�n porque finalmente hay que decir que fue y es el poeta del amor profundo y de las tremendas pasiones que funden y confunden a los amantes de todos los tiempos.
Mi libro Poema del Cante Jondo forma parte de la Antolog�a Po�tica de Federico Garcia Lorca en una edici�n de Pedro Provencio de la editorial Bru�o de 1991.