PRESENTA
SUS LIBROS PREFERIDOS

FAUSTO (GOETHE)



Se acerca lentamente esa noche especial, esa que hace terminar el mes de octubre de una manera distinta; una cita llegada en papel negro con las letras impresas en plata me hace so�ar con ese d�a y quiz�s los hermosos recuerdos del a�o pasado cobran vida una vez m�s porque precisamente en esa noche fue nuestro primer beso... la noche del diablo.

Quiz�s sea la intro m�s adecuada para un libro como �ste, un cl�sico lleno de extra�os deseos de eternidad basados en la vanidad del hombre, por supuesto que esa vanidad viene unida no s�lo a la posesi�n de riquezas sino tambi�n a esa llave m�gica que se cree abre todas las puertas: la juventud y la belleza f�sica.

Leer Fausto es como leerse uno mismo, ahondar en las profundidades del alma y de los deseos de poder terrenal. Todo ese frenes� de locura llena de belleza tiene un precio y quiz�s el m�s alto precio: la propia alma. Hay que reconocer que dentro del romanticismo el alma ocupa el segundo lugar despu�s del coraz�n, sin embargo es el coraz�n el que juega la �ltima partida para que el alma logre salvarse o condenarse en los fuegos eternos.

Goethe escribe este libro durante toda su vida. La primera parte (1773-1775) nace con su juventud y por lo tanto est� llena de esa vitalidad limpia y llena de anelos especiales. Sin embargo est� m�s que demostrado que �l no fue el inventor de la historia, las fuentes de inspiraci�n le vienen de la mano de un personaje nacido en 1480 con el nombre de Johannes Faust, nacido en una peque�a ciudad de W�ttemberg, gran estudioso y aficionado a la ciencias ocultas. Tambi�n podemos encontrar ra�ces ind�nticas en la leyenda de Cipriano que sirvieron para que Calder�n crease el M�gico Prodigioso y m�s antiguo, el Sim�n Mago que desafi� a San Pedro.

Curiosamente el gran escritor no encontr� las fuentes oportunas en su ciudad para terminar la primera parte de la obra, se le acab� el recurso de la imaginaci�n y tuvo que ir a Italia para que ese ambiente especial entre cl�sico y ocultista le sirviese de marco para encontrar de nuevo la musa de la inspiraci�n. A su regreso lo entrega para ser impreso en 1790 como Fragmentos. Tuvieron que darle �nimos para que pusiese f�n a esta primera parte inconclusa y por f�n en 1808 llega a manos del p�blico en general.

Tras una larga etapa de su vida, es al final de misma cuando decide escribir la segunda parte de Fausto, quiz�s como una especie de testamento personal y que sali� a la luz en 1833, despu�s de la muerte del autor.

El argumento del libro, teniendo en cuenta la explicaci�n que precede, est� dividido en dos partes.

En la primera parte encontramos a Mefist�feles que pide permiso s Dios para tentar a Fausto con sus poderes m�gicos, es una apuesta entre los dos. Dios conf�a en que Fausto se redimir� al final por el amor y Mefistofeles conf�a en su condenaci�n eterna gracias a sus tentaciones.

Fausto es el personaje central de la obra, un hombre que est� de vuelta de todo. Entregado a la ciencia, ya no encuentra af�n de vivir porque nada tiene importancia para �l. Intenta suicidarse y es en ese preciso momento es cuando Mefist�feles hace acto de presencia. El pacto est� firmado con sangre. Fausto recupera su juventud y su poder a cambio de la entrega de su alma al diablo. Este no s�lo se conforma con la firma sino que pretende adem�s ganar la apuesta: tentar� a Fausto hasta conseguir su condenaci�n despu�s de la muerte.

En un primer asalto, Fausto rejuvenecido cae en las redes del amor de Margarita, seducida la joven, el duelo con su hermano por el tema del honor le lleva a matar a �ste y la joven mata al hijo nacido de esta uni�n y es llevada a la c�rcel por el crimen. All� muere. Fausto queda con la conciencia marcada por la condena de la joven de no descansar en paz.

Queriendo irse de todo este t�trico pasaje de su vida, Fausto unido al aquelarre de Walpurgis, tiene un sue�o en el que Margarita se le aparece y le anuncia que el amor que ella ha sentido por �l la ha salvado de la condenaci�n eterna... en este derroche de felicidad termina la primera parte de la obra.

El la segunda parte, las aventuras de Fausto le hacen estar presente en la corte del Emperador, llega a Grecia y conoce a Helena, de esta uni�n (ideal de belleza cl�sica y de reino de las madres) nace Euphorion. Muere el hijo y Helena desaparece, volviendo Fausto a la corte del Emperador donde se le da feudos para que los gobierne. Lleno de odio, su gesti�n se lleva a cabo dentro del despotismo m�s desgarrado con la ambici�n de ganar terrenos hasta el mar. Odia a sus vecinos, el matrimonio formado por Filem�n y Baucia, y no pudiendo conseguir que �stos le den sus tierras los asesina e incendia su casa con la ayuda de Mefist�feles.

Llegado al final de su vida se queda ciego debido a su cercan�a a la "inquietud". Este desencadena el final de la obra en la que Fausto cambia radicalmente su vida sirviendo con lealtad a la comunidad y sabiendo que Margarita est� salvado por su amor. Mefist�feles pierde la batalla.



La obra es una producci�n viva. Debido a que es escrita por el autor a lo largo de su existencia mortal, cambia y describe muy bien los distintos estados de �nimos del cl�sico escritor. Es casi como una radiograf�a del hombre que la escribe. Esa lucha de las dos almas que viven en �l. El bien y el mal. La eterna lucha, las ansias de poder, la p�rdida de la juventud y por supuesto la tentaci�n.

Mucho se ha especulado sobre el significado de la misma e incluso en su tiempo tuvo sus m�s variados comentarios hasta el punto que el mismo autor tuvo que sentar bien claro que era como una confesi�n propia. Hab�a que verlo desde arriba, alejarse del escenario y presenciar la obra como espectador . Esa era la m�s importante de las consideraciones para entender bien Fausto.

El estilo digamos que es una especie de rueda de libertinajes. El autor echa mano de toda clase de versos, y los adapta a cada di�logo seg�n le convenga. Caracteristica relevante es tambi�n que las escenas no est�n numeradas, sino cada una tiene su propio nombre: Calle, De noche, Cocina de brujas o Junto a la fuente son ejemplos de ello.

Las dos partes se distinguen bien entre s�. La primera es m�s sencilla tanto en su forma escrita como su entendimiento. La segunda es m�s densa, profunda y debe de ser meditada algunas veces para no perder el hilo que conduce cada escena.

El lenguaje se abre como una abanico entre el lirismo m�s po�tico hasta la expresi�n m�s barrio-bajera. Depende de que boca salgan las palabras.

Para termina dejaremos una anotaci�n cr�tica de prestigio:

"El arte de Goethe en Fausto es tan inmenso como la naturaleza".

EL AUTOR-
En cuanto al autor, nacido en 1749 en Frankfurr, hijo de un consejero imperial y Catharina E. Textor hija del burgomaestre de la ciudad; fue un hijo educado personalmente por su padre quien le form� seg�n los principios vigentes de la Ilustraci�n.

La ciudad que le vi� nacer le llen� durante su vida: aquellas calles dentro de un recinto amurallado, sus casas g�ticas, talleres tradicionales, una ciudad libre dentro del Sacro Imperio Romano, fue el tambien ideal para la creaci�n de esta obra.

Su educaci�n fue tambi�n secundada por profesores particulares y junto a su hermana Cornelia y otros compa�eros de ni�ez crean un teatro de mu�ecos.

Influido tambi�n por los actos hist�ricos que rodearon su juventud: la ocupaci�n francesa, la coronaci�n del emprador Jose II, los estudios de griego, lat�n, hebreo y franc�s..le hacen un hombre lleno de facetas.

Parte para Leipzig con 16 a�os para estudiar derecho. Ten�a grandes conocimientos de la h�pica, la m�trica, las buenas maneras sociales. Aunque estudiando en la universidad, prefiere aprender de la vida. Se enamora de la hija de una mesonero quien le inspira los Libros de Annette y Nuevas Canciones. Cae enfermo y durante el reposo de esa enfermedad escribe Los Caprichos del Enamorado y Los C�mplices.

De su �poca en Estrasburgo a donde su padre lo env�a para que termine los estudios, nacen las obras De la aquitectura Alemana. M�s tarde para hacer unos estudios sobre la C�mara del Tribunal Supremo se traslada a Wetzlar donde escribe Clavijo y Stella. La tragedia Egmont, las baladas El Rey de los Alisos, la tragedia Taso e Ifigenia, libros de viaje como Viaje a Italia, Literatura y Realidad y por supuesto Fausto hacen de su vida una verdadera f�brica de bellezas escritas.

Muri� en 1832 tras una vida intensa dedicada a la escritura, a los viajes y a los m�s variados conocimientos.

Mi libro Fausto es una edici�n para Edicomunicaci�n S.A. de 1999, traducida por Elisa Dapia Romero y presentaci�n de Frances LL. Cardona. 350 p�ginas.

®DAMADENEGRO2005
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BODAS DE SANCRE (GARCIA LORCA)



En las venas tiene que ir la pasi�n de una sangre que lleva hasta las pasiones m�s peligrosas. Garcia Lorca sab�a muy bien como era este tipo de pasiones que hac�a llevar a sus personajes hasta la muerte, porque conoc�a muy bien al pueblo que le rodeaba.

Cuando hierve la sangre, el hombre puede llegar a actos inimaginables y �sto ocurre en esta gran obra que, basada principalmente en personajes femeninos, son sin embargo, los masculinos los que llevan el ritmo de sentimientos y de pasiones.

Y tenemos a la madre en el primer acto que ha perdido a su marido y a uno de sus hijos a mano de una familia, Los F�lix y en su coraz�n reina el temor de perder al �nico que le queda vivo. Casualidades de la vida hacen que la tragedia no se separe de esta mujer que ve como su hijo cae en amores con una joven de familia bien y sin saber que antes fue la novia de una los miembros de los F�lix, casado en la actualidad.

Aunque el amor de la joven est� patente en su relaci�n con el joven, queda a�n un rescoldo de fuego en su coraz�n por Leonardo, joven figurante y chule�n que no satisfecho con su estado actual, a�n est� prendado de la joven. La pasi�n hace el resto y enfrenta a los dos hombres por una mujer que al final no ser� de ninguno de los dos.

Federico mata a sus personajes, y los mata precisamente de la pasi�n que llevan dentro. Son seres atormentados (quiz�s un poco como lo fu� �l tambi�n) y ese tormento de no encontrarse nunca en paz consigo mismo, los lleva a situaciones l�mites como son el enfrentamiento por una mujer.

La otra caracter�stica de la obra es la parte culpable de este desenlace fatal, curiosamente siempre es la mujer la que levanta las pasiones, la que hace que el fuego renazca donde debe de estar apagado. La llameante figura de la mujer que se hace todo de la nada del fuego.

Y la sangre, esa sangre roja, s�mbolo de la pasi�n desatada, por la que los hombres dejar�n honra y honor y correr�n a buscar el objeto del oscuro deseo. El final se presiente desde el comienzo. La sangre corre en la escenas finales, cuando los dos cuerpos viriles yacen como marionetas rotas y las mujeres lloran l�grimas de dolor.

Federico, como es habitual tambi�n en �l coloca en el centro de la tragedia a dos personajes curiosos; que no son tales: la muerte y la luna. Quiz�s porque sus obras son una b�squeda de ese estado fatal y final de todas las tragedias y la hace mujer para que sea testigo desde un principio de lo que acontece al final y por supuesto la Luna, la mejor testigo de todas las tragedias vividas por la noche, cuando los hombres pierden el rasgos humano para convertirse en las fieras que llevan dentro multiplicada por mil, en honor de las pasiones que devoran sus corazones.

Federico es poes�a, pero es traged�a sin l�mites, porque le es dificil conocer el amor sin sufrimiento, quiz�s porque su peculiar forma de ser le hac�a verlo de esa manera.
Obra densa, sentimientos a flor de piel, pasiones desatadas y al final la muerte.
Ese es el contenido de estas bodas de sangre, porque realmente la sangre es la �nica que se casa con todos.

Personajes: La Madre, La Novia, La Suegra, La mujer de Leonardo, La Criada, Muchacha, Leonardo, El Novio, El Padre de la Novia, La Luna, La Muerte, como mendiga
Tragedia en tres actos y siete cuadros (1933).
116 p�ginas.
Mi libro Bodas de Sangre, es de la editorial C�rculo de Lectores S.A. fechada en julio de 1968, licencia editorial concedida a C�rculo de Lectores por cortes�a de los herederos del autor .

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CAMPOS DE CASTILLA (ANTONIO MACHADO)



Campos de Castilla (1912) tercer libro del marinero hecho jardinero de las letras espa�olas. En tierras de Soria c�sose el poeta y cinco a�os fueron suficientes para levantar esta po�tica obra a esos campos hermosos que de Castilla llevan el nombre. All� dej� tambi�n a su esposa y quiz�s su obra se vuelva en cierto modo interiorista cuando sabe por fuerza mayor que el alma retiene lo mejor de cada uno y que las ideas venidas de fuera son manipuladas por intereses que nos son ajenos.

Y as� poco a poco el autor se define en el Retrato como hombre llegado de lugar lejano hasta la tierra �rida que fue su hogar durante cinco a�os, a Orillas del Duero rinde un homenaje a esa labor empe�ada en sacar fruto de la tierra que sol abrasa con dolor interno; Por Tierras de Espa�a nos hace dar un paseo por lugares ajenos perdi�ndonos en pensamientos sobre el interior del ser humano.

Desde aqu� nos lleva al Hospicio, lugar de penas y tambi�n de bullicios; el dios Ibero, m�gnifico peregrinar por la supremac�a del hombre; Orillas del Duero de nuevo; las Encinas nos dan la sombra relajante para trazar los versos que nos salen del coraz�n; Abril aguas mil, deliciosamente juvenil y llena de belleza; Un loco nos lleva de su mano hasta ese mundo irreal o quiz�s real, qu� m�s da?; Fantas�a iconogr�fica descripci�n de un mortal en verso especificamente bello; Un criminal huye, huye sin fin de lo que su mano hace.

Amanecer en oto�o, bella estampa costumbrista que nos hace levantarnos poco a poco al mismo ritmo que el sol; El Tren que pasa veloz y deja a los viajeros quiz�s en lugares lejanos a los que vienen a probar fortuna; Noche de verano, calor hasta la m�dula que en fiestas pueblerinas se nos muestra cantarina; Pascua de Resurrecci�n, la religi�n impregnada en nuestras vida por motivos varios que nos hace participar en escenas quiz�s no acordes con los sentimientos.

Campos de Soria, bella, seria.... basa fundamental de la gran obra; La tierra de Alvargonzalez a modo de cuento leyenda nos narra m�ltiples historietas sobre tan caristm�tico personaje y lo firma con la tierra de Alvargonz�lez persona f�sica y talante inmejorable; El sue�o que tenemos en mento cuando el cuerpo se aleja del mundo real y queda planeando sobre los inciertos caminos que nos da miedo comenzar a andar; Aquella tarde quiz�s tuve la oportunidad.

Otros d�as para encontrar motivos de felicidad; Castigo por ser persona tal y no como debieras ser; El viajero que con su maleta deja discurrir camino entre su casa y su destino; El Indiano, personaje c�lebre que de paises lejanos nos trae nuevas constumbres; La casa, hogar y parada para poder reponer fuerzas y retomar la vida; La tierra, la nuestra, la vuestra, la de todos; Los asesinos, empe�ados en quitar vidas y salir huyendo camino de su destino fatal.

Poema al Olmo seco, nostalgia de un tiempo pasado; Recuerdos, tantos recuerdos��; al Maestro Azor�n por su libro Castilla, que m�s decir: unas l�neas de maestro a maestro; Caminos que nos llevan por senderos desconocidos; a Jose Maria Palacios, gran hombre, mejor amigo.

Otro viaje para poder contar cosas nuevas; el Adi�s temido por todos e incluso por uno mismo.
Las meditaciones rurales, una confesi�n profunda y en primera persona; Noviembre de 1913, un a�o ya.....; La Saeta que hizo cantar al pueblo gitano; Del pasado ef�mero y fuga y Los Olivos, con sus aceitunitas.
El llanto por las virtudes y coplas por la muerte de don Guindo, la Mujer Manchega de buena raza y trabajadora; Un Ma�ana Ef�mero que nos lleva casi a la puerta definitiva; Provervios y cantares que dan pie casi al final de la obra con las Par�bolas y El Buf�n.
Pedazos de Machado que entran en mi coraz�n; tierras de Castillas fuertes e inspiradoras que de mi poeta hicieste hombre grande... all� lejos de su tierra.
Machado en Castilla y yo sigo leyendo tu libro querido y viejo como si de un diario se tratara... al f�n y al cabo es parte de t�, poeta insigne y de hermosa letra...
Campos de Castilla es una edici�n de 1969 de C�rculo de Lectores con licencia editorial por conters�a de los herederos de Antonio Machado. Cuenta con 117 p�ginas y forma parte de las joyas de mi biblioteca con el slogan de PT (Peque�o Tesoro).



SOLEDADES (LUIS DE GONGORA)



El genial escritor que se escond�a tras el nombre de G�ngora se prodig� poco dentro de la literatura; quiz�s porque su car�cter de versado en derecho y humanidades, compatidas con las matem�ticas y hombre dado al noble arte de la esgrima, todo ello con el marco de la Universidad de Salamanca, hizo que su persona no fuese del todo grata en el ambiente literario de la �poca.

Ese arte escaso pero poderoso se qued� plasmado en dos piezas teatrales que no supuso inter�s alguno; pero sin embargo le di� nombre universal en la poes�a l�rica. Y de ah� que le consideremos como un poeta excepcional. Los temas amorosos, funerarios y sobretodo burlescos le dan ese car�cter ir�nico, amargo e intimista que nos ha llegado hasta nuestros d�as.

Demasiado culto dir�a yo se nos muestra en estas Soledades que en un principio iban a ser cuatro y se quedaron en dos. La segunda no lleg� a terminarla. Y tal como las dej� las podemos leer en nuestros d�as sin que por ello dejemos de admirar todo ese hermoso car�cter literario que escond�a un coraz�n pendenciero.

Curiosamente, aunque escasas e interminadas, las Soledades nos refleja un esp�ritu de descripci�n llevado hasta la perfecci�n, aunque basada en un argumento bastante escueto. A pesar de ello, con tan pocos elementos levanta un edificio magn�fico a la poes�a con un ideal descriptivo que nos deja anonadados por su perfecci�n. La riqueza con que se adorna cada estrofa, la profundidad de las realidades que expresa es magn�fica. La belleza llega a un grado sublime.

Comparaciones entre el joven bajando por las laderas, llegando al mar, la suave caricia de una flor, la contemplaci�n de un prado y la admiraci�n de un bosque, nos hace vivir intimamente los sentimientos del escritor y nos dejamos llevar por ese sentimiento de uno con la naturaleza.

Perfectas comparaciones, tristeza por cosas perdidas, delirios por las metas conseguidas, personajes en busca de lugares id�licos... todo nos deja at�nitos de tanto esplendor po�tico en un hombre de rudos modales y de mala reputaci�n.

La comparaciones de los sentimientos del joven, la joven y la naturaleza son hermoso retazos de belleza robada a la naturaleza para ponerlas en un papel, ese papel que formando un libro nos ha llegado hasta nuestros d�as.

Curiosamente y como tantas otras veces, su obra fue le�da manucrista mientras viv�a; m�s tarde tras su muerte, fue editada por Juan L�pez de Vicu�a y Gonzalo de Hoces en 1633.

Degradada durante los siglos siguientes, fue precisamente Rub�n Dar�o el que supo darle la categor�a con la que ha llegado hasta hoy. M�s tarde, los poetas de la generaci�n del 27 la elevaron por f�n a obra universal y dieron a su autor el merecido m�rito que le correspond�a.

Y as� el cordob�s nacido en 1561 y muerto en 1627 en la misma ciudad, que a los 18 a�os era cl�rigo y ten�a un cargo en Ca�ete de la Torre fue ordenado sacerdote en 1606; su amistad con el duque de Lerma y con el conde - duque de Olivares le di� la capellan�a de honor del rey Felipe III. Un d�a de 1626 acompa�ando al monarca por los reinos de Arag�n enferm� y perdi� la memoria, al a�o siguiente falleci� de un ataque de apopleg�a en su C�rdoba natal.

Mi libro Soledades de Luis de G�ngora es una edici�n de 1997 de la editorial Alba empresa propiedad de Librer�as S�nchez S.A.
96 p�ginas.



LA ILIADA (HOMERO)



Muy lejos queda ya la primera lectura de la Iliada, lejos en el tiempo y en la experiencia que me hizo topar con la gran obra por motivos de estudio. Lejos queda tambi�n una segunda lectura, llevada en este caso, por la curiosidad. M�s cerca queda la llamada de la aventura, del estudio personal y de la clarificaci�n de las ideas y cercana queda la idea de que los valores han cambiado para los humanos, ahora m�s cerca de su evoluci�n natural que de su ascendencia de dioses, que han perdido una escala de valores, unas ideas que le llevaban al enfrentamiento descarnado con el enemigo de su patria, naci�n o ideas. Cerca, muy cerca ha quedado este inmenso legado que recibe la humanidad en total declive de valores.

Homero, autor declarado de la obra, no fue el autor real de la misma, ciertamente queda constatado que las leyendas ya circulaban por los �mbitos de la intelectualidad de aquellos tiempos. Miles de leyendas, historias cortas y quiz�s peque�os bocetos de una batalla que hac�a mucho tiempo enfrent� a los hombres contra los hombres y a los dioses contra los dioses. Sin embargo, se le atribuye el arte de haber hecho acopio de todas ellas, levantando esta catedral po�tica de una gesta poderosa.

La �poca:
La edad her�ica de Grecia corresponde a los siglos XV-XIII a. J.C., cuando los primeros griegos, los aqueos trataron de establecerse en los nuevos reinos del Asia Menor y Egipto, despertando los recelos tanto de los hititas como de los egipcios. Y quiz�s ese af�n de lucha se recree en el sitio de Troya , que dominaba el paso de Europa y Asia, sobre los Dardanelos.

En este cuadro podemos centrar la Iliada, que en realidad solo hace menci�n a un episodio ocurrido en el mismo a�o de los diez que dur� el asedio de Troya. Con ello nos encontramos con todo un c�ntico de batalla. Porque realmente la Iliada es ante todo un libro de batallas, campos de batallas y t�cnicas de batallas. Y por consiguiente sus personajes son combatientes, guerreros que son abatidos por otro contrincante y caen en el olvido, dando paso a otro combatiente o a otro h�roe.

Los Personajes:
El propio Homero hace referencia a que su libro se centra en la c�lera de Aquiles, el hijo de la diosa y de un mortal que se convierte en el personaje central de la obra. Todo sucede alrededor del h�roe, mitad humano y mitad dios, que con sus dotes de superh�roe puede por propia voluntad hacer o deshacer el triunfo o la p�rdida de alg�n encuentro belicoso ocurrido durante el asedio de la famosa Troya.

Aquiles, llevado por su prepotencia de dios, es incapaz de razonar humanamente, se mueve por instinto y por el placer de ser divino y siempre recordado. No le importa bajo que bandera est� y quien sea el rey que mande. Su meta es su propia gloria y as� act�a a su conveniencia. S�lo un episodio deja su faceta humana al descubierto: cuando Pr�amo viene en la noche a buscarle para que le devuelva el cadaver de su hijo H�ctor hecho un despojo de carne, tras el enfrentamiento que tiene lugar entre Aquiles y el hijo predilecto de Troya. En ese momento, el �nico de toda la obra, Aquiles demuestra sentimientos humanos. Solo ante la bondad de un padre, que quiz�s le recuerde los gestos humanos de su padre, hombre pero no dios.

Y de fondo a este personaje y a sus continuos desaires a los reyes griegos, hay una serie de personajes que se mueven en el escenario grandioso que es la Iliada. As� nos encontramos con hombres que en nombre de valores de honor, patrio o divinidad defender�n lo que consideran gusto.

El personaje m�s controvertido de la obra es Paris, quiz�s porque su amor por Helena fue el causante de la guerra. En la obra se le retrata como un cobarde que tuvo la suerte de matar a Aquiles por la casualidad, no por su valent�a.

Los personajes centrales son Aquiles y H�ctor. El primero imagen de belleza, juventud y valent�a y col�rico. As� aparece Aquiles en los c�ntos m�s sublimes de la obra. Cruel, despiadado, se enfrenta al otro personaje central que se muestra como el hijo favorito, el sucesor del trono de Troya, el esposo amado y el valiente guerrero llamado H�ctor.

H�ctor est� lleno de un valor dado por el honor de la patria, del trono, el fervor de su padre y el amor de su esposa Andr�maca y su hijo Astinacte. Y por ello se enfrenta al semidios, sabiendo que la victoria est� en manos de Aquiles, pero es necesaria para salvar el honor de su padre y de ciudad.

Y ante la verdadera supremac�a de estos dos h�roes, est� el temor de un rey; Pr�amo es un anciano que no duda en rogar a Aquiles, de suplicar que le devuelva el cuerpo de su hijo muerto por su espada para hacerle los honores como el leg�timo sucesor del trono.

Helena es una mujer, que aunque llevada por la pasi�n que despierta Paris en ella, sigue recordando su vida como esposa y madre. Paris, joven cobarde, que vela por su aspecto m�s que por su honor y valor, se muestra en la obra como un pose�do del orgullo que le hace llevar la piel de una pantera a las batallas y que su �nico af�n es el lucimiento personal.



El escenario:
Los campos de troya, la tierra que rodea la ciudad de Troya, la que nunca fue vencida. Las playas de Troya ocupadas por los invansores griegos. La ciudad que con sus muros se levanta en�rgica ante el m�s impresionante ej�rcito jam�s visto.

La trama:
El enamoramiento de Paris, hijo peque�o del rey Pr�amo de Troya, de la esposa de Menelao y su posterior rapto, es el motivo del desencadenamiento de la guerra. El enfrentamiento de los ej�rcitos y de los personajes centrales de la obra van siendo narrados por el autor con una maestr�a insuperable.

El autor:
Se da por sentado que Homero no es el autor de la totalidad de los episodios de La Iliada; sin embargo no hay que quitarle la grandeza de haberlos hilados y levantado como una gran obra. Realmente es el trabajo de un tit�n propio incluso de los personajes que aparecen en la narraci�n de la misma.

El estilo:
Sencillo, aunque parezca extra�o. Se puede leer con toda la claridad posible, te engancha, te atrae y te mete en el mundo de estas gestas antiguas cuando el hombre se mov�a por otros motivos tan lejanos a nuestra "civilizaci�n" actual. Un narrador �ptimo para una gran obra.

Mis pensamientos.
Como lectora debo confesar apasionadamente que es una obra de m�ximo riesgo; quiero decir con ello que engancha, que quiz�s sea imposible dejar el libro para otro d�a. Que aunque se sepa la trama y el desenlace, se quiere saber m�s, leer m�s. Realmente apasionante para los lectores con experiencia y una obra de consulta para aquellos que amen la historia antigua.

La obra consta de veinticuatro cantos cada uno con nombre propio. 329 p�ginas.
Mi libro de la Iliada/Odisea es una edici�n �ntegra para C�rculos de Lectores de 1971. Traducci�n de Luis Segal� Estalella.



OBRAS COMPLETAS (SHAKESPEARE)



Tengo muy enraizado el teatro del insigne autor ingl�s desde hace muchos a�os y con el paso del tiempo su obra tan magna y ejemplar se ha hecho la due�a de mi biblioteca de tal forma que siempre que mis ojos planean por los montones de libros, se dejan reposar en los tomos que configuran su legado. Shakesperare es para m� pasi�n, figura, drama, muerte, tremendos personajes que deliran con sus odios, amores, envidias y celos. Y tras la obra, el personaje tan especial, tan glorioso que di� a las letras universales los dramas m�s complejos y completos que se han escrito.

Mi libro de obras selectas data de hace muchos a�os, quiz�s cuando mis ojos juveniles descubr�an su literatura magna y soberbia. El me ense�� a leer el teatro, me sedujo con sus sentimientos internos, me confi� el misterio que hay tras los personajes tan mundialmente conocidos de cada obra, de cada escena, de cada ep�sodio. Y as� poco a poco se convirti� en mi favorito para siempre....

Digamos que mis obras selectas es un libro especial; quiz�s porque ahora no se le presta tanta atenci�n a los cl�sicos como para hacer un libro tan completo como �ste. Denominado como los Gigantes de la Literatura Universal, el libro de no muchas p�ginas, 779 en total, hace un repaso de sus obras m�s conocidas; pero tambi�n examina al autor hasta los m�nimos detalles de su vida y de su obra.

De esta manera comienza con un primera persona: Yo, William Shakespeare, el testamento de mi vida. En el que el autor nos narra en primera persona su vida, su nacimiento, sus ra�ces y sobretodo el ansia de escribir. Descifra cada arte como si estuviese en un laboratorio, y hace suyas frases conocidas de sus obras aplic�ndolas a su propia vida privada.

En segundo lugar nos coloca en la �poca isabelina, para comprender la obra del autor, los teatros populares, las salas, las compa��as de actores y la profesi�n teatral en aquella �poca.

Despu�s se desgrana la vida del autor de manera oficial, su lugar de nacimiento, su casa convertida en museo all� en Stratford-on-Avon, la iglesia de la Sta Trinidad donde fue bautizado, la Grammar School donde estudi�, la casa marital junto a Ana Hathaway, lugares donde sol�a cazar siempre a escondidas de sus due�os... toda su historia plasmada en fotos de lugares muy conocidos para los amantes de su obra.

Despu�s tenemos una lista de los m�s importantes interpretes del teatro de Shakespeare. Desde Edward Alleyn (1566-1626) hasta Sir Laurence Olivier (1907-1984). Le sigue los acontecimientos m�s notable de su tiempo, de una manera especial la reina Isabel y toda la influencia que tuvo en el desarrollo de las letras.

Unas cuantas p�ginas sobre el autor en la intimidad, las leyendas que se levantaron sobre su persona, cazador, mujer que era puritana, relaciones con la mesonera de Oxford, problemas con la pol�tica y quiz�s la duda de s� muri� cat�lico.



Y a partir de aqui comienzan sus obras selectas:
*Romero & Julieta, tremendamente dulce y amarga a la vez. El amor llevado hasta los �ltimos episodios de la incomprensi�n. *Enrique V, impresionantemente realista, apasionada y descriptiva.
*Julio C�sar; la obra magna por m�rito propio. La m�s colosal estatua al teatro hist�rico.
*Las alegres comadres de Windsor, un rato para divertirse despu�s de tanta tragedia. *Hamlet, despiadado, celoso y ru�n en su lucha por la venganza de la muerte de su padre.
*Otelo, los celos en estado puro. Como poco a poco y a trav�s de palabras bien adornadas, un hombre puede llegar a matar por los celos locos provocados por infundios de terceros.
*Macbeth, la m�s densa, los sentimientos m�s profundos, la m�s dificil de llevar a un escenario.
*El Rey Lear, loco, infame con su pobre hijo, una de las obras m�s cargadas para poder enternderla.
*Antonio y Cleopatra, quiz�s el m�s r�pido de leer, narraci�n de las aventuras amatorias de los personajes hist�ricos pero sacados de su contexto y llevados a sus instintos personales ya en los a�os de adultos.

Nos encontramos al final con un estudio de los personajes de sus obras rese�adas anteriormente: Romeo, Julieta, Otelo, Lady Macbeth, Grouch, Macbeth, Cordelia, Falstaff, Bruto y Casio....

Y por �ltimo tenemos un peque�o repaso a lo que fu� la cr�tica en su �poca: la influencia de las modas y de los modos y las dificultades para poner en escena su teatro.

Y con �sto llegamos al final de Mis Obras Selectas, que data de 1979, de la editorial Prensa Espa�ola en su colecci�n Los Gigantes de la Literatura Mundial.



EL ANTICRISTO (NIETZSCHE)



Al querer leer un libro de este loco imprevisto que fue Nietzsche hay que hacerse un peque�o lavado de cerebro. Primero hay que estudiar, leer y averiguar que se escond�a bajo ese manto de blasfemo escritor despu�s, saber como fue su vida, sus amistades, sus obras posteriores y anteriores y tener muy en cuenta que m�s que un fil�sofo, como se le calific� posterioremente, era un hombre que llev� la filosof�a a su forma de ver las cosas, convirti�ndolas en verdaderas bases de un pensamiento muy personal pero no por menos estudiado y le�do por muchos sean de la calidad que sean como lectores.

Este hombre era un genio, mal educado, pero un genio como lo son todos aquellos que luchan por desequilibrar todo lo equilibrado, por romper los moldes y por supuesto por levantarse contra el orden establecido por no se sabe que "ente" f�sico o mental.

Tener en cuenta que este hombre, como todos los grandes pensadores, termin� loco.. quiz�s sea una casualidad, quiz�s sea el destino por pensar tanto.. quiz�s simplemente era otro genio m�s.

Mi libro de El Anticristo lleva como pre�mbulo la obra Ecce-homo, curiosamente se han combinado las dos teor�as del autor, o simplemente alguien ha tenido la osad�a de darle un tono m�s serio a la elucubraci�n que supone el Anticristo; sin embargo para m� ha sido totalmente positiva la combinaci�n. Perfecta dir�a yo.

Y entrados en el tema de El Anticristo nos encontramos con el pr�logo del propio autor, quien advierte al lector que no es un texto f�cil de leer, es una obra para sus seguidores m�s fieles, aquellos que comprenden que significar�a "As� habl� Zaratrusta"; l�gicamente el autor se encontraba a�n en los cap�tulos iniciales de la magna obra mencionada, ya que el final lo escribi� en los brazos de la locura, lo cual hace dejar el libro una y otra vez. Pero al final le encontramos una explicaci�n como medio de comprender la creaci�n de mundo y su evoluci�n.

Y tras este pr�logo personalizado por el propio autor, nos adentramos en toda una biblia de creencias, de f�, de ataques frontales al cristianismo como instituci�n y como manada de personas que siguen a unos lideres puestos en ese lugar por la mano onmipresente de quienes saben manejar a las masas.

Verdaderamente blasfemo, seg�n los puritanos de la f�, nos remueve hasta la ra�z m�s profunda ese movimiento entre religioso y fan�tico y nos explicar muy clarito el por qu� de muchas cosas que conformar el cristianismo como movimiento de masas.

Y precisamente aqu� es donde el autor desea que el Anticristo no estuviese ausente de todos estos avatares hist�ricos, desea que la presencia de ese lado opuesto, oscuro, negativo o como se quiera llamar, est� presente en todo el devaneo que el cristianismo y el poder oficial se han tra�do durante siglos.

Resulta chocante leer muchas frases, m�s a�n cuando se encuadra al autor en su tiempo. Una se imagina hasta que punto tuvo que ser repudiado por una instituci�n acostumbrada a manipularlo todo y que de repente se encuentre a este hombre, considerado ya como un fil�sofo consumado, diciendo tales contratiempos...

Una obra corta, pero densa, y realmente hay que admitir que el autor tiene raz�n: es una lectura para aquellos que son fieles lectores de sus obras y que saben perfectamente de que va la personalidad de este hombre distinto, d�scolo y emblem�tico que muri� loco.

Y si algo hay que destacar de su obra y m�s a�n de �sta, es precisamente que este amasijo de reproches y de verdades se hace a un ritmo casi musical y lleno de belleza. Quiz�s su amistad m�s que personal con Wagner y Schopenhauer hizo que la musicalidad tuviese cierta influencia en sus obras. De hecho su primer libro editado en 1872, "el nacimiento de la tragedia en el esp�ritu de la m�sica" estaba dedicada a Wagner.

Y esa c�lera desatada contra el cristianismo se ve reflejada en la obra "consideraciones interpestivas" que escribi� contra las teor�as de David Strauss, un te�logo anticristiano pero tambi�n enemigo af�rrimo del autor. En ella hace un dogma anticristiano de teor�as anticristianas, rizando el rizo hasta el deliro.

Como digo obra corta de 93 p�ginas para seguidores de este hombre dificil de leer y m�s dificil de comprender. Lo l�gico cuando tenemos entre las manos un fil�sofo que terminar�a loco. Sin embargo cuando se es aficionado a la lectura y tus fronteras se ampl�an, tarde o temprano en la surtida biblioteca personal aparece este hombre pol�mico y la curiosidad te hace picar aunque sabes de antemanos que su obra es dificil de leer y m�s a�n de comprender. Pero es un desaf�o y merece la pena cuando llegas a cierta madurez como lector.

--Todo un desafi� lo puedo asegurar.--
Mi libro de El Anticristo es una edici�n Obras Inmortales de la Leteratura Universal, colecci�n dirigida por el Catedr�tico Fraces Ll. Cardoso para Edicomunicaci�n S.A. Editado conjuntamente con Ecce-Homo.



DE PROFUNDIS (OSCAR WILDE)



�LA TRAGEDIA DE MI VIDA�

Carcel de Reading
Mi querido Bosie:
As� comienza el desgarrador libro que fue escrito desde la prisi�n por la mano encumbrada de un Wilde llevada en esos momentos a las m�s profundas cotas de impopularidad y desprecio de todos aquellos que lo encumbraron a�os antes. A trav�s de �l, el autor de El retrato de Dorian Grey y La Importancia de llamarse Ernesto, nos desvela aquellos sentimientos m�s �ntimo que su coraz�n, ya da�ado por la proximidad de la enfermedad que le llev� a la muerte, soportaba mientras cumpl�a la condena de dos a�os de trabajos forzados por tener una relaci�n con un menor y con el agravante de ser de su mismo sexo.

El libro se hace desgarrador en sus l�neas, escritas por la mano temblorosa de aquel hombre lleno de dulzura que se enfrenta a la ca�da del dios en que le transform� la misma sociedad que ahora lo condenaba. Mito entre los mitos, bello y hermoso Adonis que tristemente se vi� involucrado en los odios de una sociedad victoriana que le rebaj� hasta l�mites insospechados. Ese amor, amor prohibido que se sab�a y se intu�a entre conocidos, amigos, familiares y adeptos, fue el desencadenante de su ca�da total, como hombre y como escritor. Pero curiosamente es en este libro, el �nico que se puede considerar como autobiogr�fico del insigne escritor, en donde su prosa llega a l�mites que si se hubiese decantado por la poes�a, la maestr�a hab�a alcanzado el z�nit de la perfecci�n.

De Profundis es la tercera parte de la obra escrita tras los barrotes dedicada a Alfred Douglas, hijo del Marqu�s de Queenberry que le llev� tras un largo proceso con la justicia en que tanto el hijo como el padre se enfrentaron por la relaci�n anti natura (seg�n reza en el acta del proceso) de Wilde con el joven menor de edad. Bajo el primerizo nombre de Epistola in Carcere et Vinculis, Wilde se sinti� como penitente del terrible pecado del que se le acusaba y ve a trav�s de la persona de Cristo, de como se enfrent� y admiti� el dolor de su calvario, como salida a la terrible acusaci�n de su propia mente ante el pecado cometido.

Wilde en esta obra, por primera vez se considera culpable de sus inclinaciones sexuales y compar�ndose con Cristo quiere redimir sus pecados para alcanzar la belleza del perd�n y de la redenci�n. Pero es curioso observar como para Wilde, Cristo es belleza porque sufre y a trav�s de ese sufrimiento tomado con libertad y por propia decisi�n confunde la rendenci�n con la belleza del dolor. Todo un c�mulo de desesperaci�n ante la situaci�n en la que se est� viendo empujado por su condena, la muerte de su madre, la indiferencia de su esposa, el odio de la sociedad y el abandono de sus amigos m�s queridos.

Adem�s este peculiar perd�n expresado en prosa, Wilde describe con detalles toda la relaci�n con el joven, recordando hasta el m�nimo detalle aquellas ocasiones en que se vieron, los lugares, las palabras, las miradas y haciendo incluso las cuentas monetarias de los gastos.

Preciosista hasta el l�mite, redentora, llena de una claridad casi pasmosa y deslumbrante en todos los detalles, la �ltima obra de Wilde podr�amos considerarla tambi�n casi como su testamento final. Quiz�s, tambi�n como su r�tulo de tumba, quiz�s como el libro que se llev� consigo en el final de sus d�as; cuando sal�o de la c�rcel, Wilde enferm� de mininguitis viviendo en un estado de miseria absoluta. Poco despu�s falleci� en el Hospital d�Alsace de Par�s un 30 de noviembre de 1900.

Curiosamente la obra sufri� tambi�n los avatares del odio que se le ten�a a su autor incluso despu�s de muerto. Puesto que no fu� hasta cinco a�os despu�s de su fallecimiento que vi� la luz y todo ello gracias a Robert Roos, uno de los pocos amigos que le fue fiel hasta despu�s de su muerte.



Mis propias reacciones ante la lectura:
Hablar de Wilde es meterse en un mundo de pasiones, de belleza subliminal, de preciosismo, de detalles, de suave ronroneo de ideas y de descaros amorosos. Para el amigo Wilde, yo considero amigo a todo aquel que se salta las normas porque s�, era f�cil hacer palabra sus sentimientos y dir� a�n m�s: a trav�s de sus obras, incluso te vuelves su compiche, su amigo, su interlocutor. No te hace ser un severo cr�tico de literatura.... simplemente te hace ser su amigo.

Para una mujer es mucho m�s f�cil entender a Wilde, puesto que ese concepto de la belleza tiene mucho de feminismo apasionado. Son detalles tan peque�os que se vuelven invisibles a quienes no tienen una sensibilidad especial y claramente las mujeres tenemos m�s posibilidades de comprender cosas tan �ntimas como son el significado de un roce tenue de ropas o el desliz de una caricia robada al tiempo a un ser de tu mismo sexo.

Wilde es precisamente �so: el detallista amoroso que deja p�talos en forma de frases para que su amante (lector) le siga la pista y naturalmente yo me siento c�mplice de ese juego, puesto que voy recogiendo esos p�talos hasta que tengo el ramo completo; es entoces cuando puedo decir con el coraz�n: "YO HE LEIDO A OSCAR WILDE".

187 p�ginas llenas de prosa magn�fica-Edicomuncaci�n S.A. Serie Obras Inmortales de la Literatura Universal. n� 62



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