LA BESTIA

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Lo hab�a decidido en pocos d�as; estaba harta de hombres y necesitaba un poco de libertad, andar, saltar, nadar all� donde se nos ha dicho siempre que estuvo el para�so perdido. Necesitaba estar en contacto con aquella naturaleza ind�mita y salvaje donde cada uno se muestra tal cual es y no est� sometida a ninguna regla superficial, s�lo la Naturaleza marca las pautas.



El tren pesado y lento fue cruzando aldeas y peque�os poblados. Pueblos casi olvidados por el llamado hombre civilizado que volv�a sus ojos a las riquezas y no quer�a oir el tema de las carencias de unos muchos en el mismo planeta que vive. V� una vez m�s aquellos ojos que miraban el tren pasar, quiz�s esperanzados de que algo fuese tirado por sus ventanillas para recogerlo, quiz�s un trozo de alg�n bocadillo.. algo que llevarse a la boca.



El destino fue a mi encuentro una vez m�s en esta India milenaria, donde el tiempo ha quedado parado en las grandes ciudades y jam�s ha sido medido en los confines de sus fronteras, en la oscura belleza de sus selvas a�n sin descubrir y en los ojos del animal m�s codiciado y m�s temible, �quel que poco a poco estaba siendo exterminado por las manos asesinas. Cuando baj� del vag�n mir� con sorpresa hasta donde hab�a llegado aquella vieja masa de maderas e hierros, quiz�s es mejor que los medios de comunicaci�n sigan siendo horribles, quiz�s sea la �nica forma de que el hombre no llegue hasta estos lugares a�n v�rgenes.



Mis dos maletas y yo llegamos hasta lo que normalmente aqu� se llama hotel. Un edificio de dos plantas que ya hab�a visitado las dos veces anteriores sin ning�n tipo de comodidad, s�lo la certeza de tener un poco de agua para asearme y algo de intimidad para escribir o para pensar. Poco m�s se necesita en este lugar, el decorado natural que lo jalona hace que no sea necesario ning�n complemento m�s.



Un poco de aseo llev�ndome a la cara ese agua cristalina que la traen de una noria cercana al hotel y que lleva el l�quido transparente desde el cercano r�o, un r�o seg�n cuenta "sagrado" porque all� bebe la bestia m�s bella del mundo, aquel que entre los matorrales vigila a su peor enemigo y que no teme enfrentarse a �l cuando sabe que su mano no empu�a el rifle que acabar� con su hermosa vida.



Pocos minutos m�s tarde baj� las chillonas escaleras de madera que me separaban de la entrada de mi hotel, ese que perdi� las estrellas o que seguramente no sab�a que exist�an estrellas que no fuesen las que luc�an en el cielo bello y brillante de su territorio. Un bocadillo comprado en el mismo sitio, ya que es peligroso comprar cosas de comer o agua en la calle, me acompa�� hasta donde empezaba lo que ellos llaman para�so.



El camino desapareci� como tal bajo mis pies que ahora se deslizaban casi por una alfombra verde, mojada y chispeante bajo mis sandalias. Ya ten�a los pies mojado por la humedad de aquel especial paisaje �nico en el mundo. Los �rboles ahogaban el cielo que luc�a claro y luminoso entre el verde de aquellos gigantes de miles de a�os. Y unos pocos monos peque�os saltaban nerviosos por mi presencia pero la curiosidad pod�a m�s en ellos que el miedo y casi se paran delante de m� para ver qu� o quien era. "Benditos sea�s todos los que la mano de la civilizaci�n a�n no ha tocado", me dije en silencio.



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Buscaba la gruta que encontr� dos a�os antes, buscaba la presencia que me hizo temer y que al final am� hasta las profundas ra�ces del alma; quiz�s porque me hab�a encontrado un ser b�sicamente fiel a los principios del que fue su creador. La belleza y el peligro en estado puro. La Bestia como era conocida en el mundo ind� capaz de transformarse en cualquier cosa para seguir viviendo hasta el final de los tiempos.



Poco tuve que andar m�s, la cueva abr�a su boca negra y llena de helechos salvajes parec�a invitarme a una visita ya realizada anteriormente pero en la que a�n no estaba preparada para tener ese tipo de experiencia al borde del abismo. Ahora no s�lo estaba preparada, sino que necesitaba estar al borde de la muerte para entender la vida.



Penetr� en las entra�as de la tierra, el olor era bello, pues aqu� solo tienes olores naturales: las plantas mojadas, los chorros de agua cayendo por el empedrado de sus paredes, peque�as ranas que saltan de charco en charco y de pronto un poco m�s en su interior lleg� el perfume del ser que ven�a a buscar, ese que los hombres del lugar llaman la Bestia. Olor profundo, como esa colonias que el civilizado inventa para atenuar sus encantos, un ligero toque a tabaco a�n siendo planta. Me llen� de ese olor, cada vez m�s intenso lo que me llevaba hasta las proximidades de mi destino.



Arroyo que se ilumina con los rayos del sol que penetra timidamente por unos boquetes hechos en la misma piedra y que tanto me recuerda los ba�os �rabes de mi tierra... aqu� en cambio el hombre no ha tenido que hacer nada, ellos ha sido hechos por la naturaleza viva. Juego de luces, entre el sol y el agua y al fondo algo que se mueve.... quiz�s alg�n animal de gran tama�o.. Temo pues que �so sea realidad, pues pondr�a en peligro mi vida y sin embargo al agacharme para coger un poco de agua y refrescarme la cara que aunque mojada por la humedad necesitaba algo de frescor,... mis ojos topan con la figura jalonada de manchas negras, enorme cuerpo adornado con una piel digna de reyes y dioses y tambi�n del hombre que casi ha acabado con ellos. Y los ojos de la Bestia se quedaron fijos en los m�os.



Una extra�a sensaci�n hizo que mi cuerpo fuese recorrido por un temblor sobrenatural. Cada vez m�s cerca el animal adornado con sus pieles hermosas se fue acercando a m�, sus pasos no se escuchaban aunque pisase suelo de roca, estaba bien preparado para ser silencioso... y lleg� a pocos metros de m�. No sab�a que hacer, correr es m�s peligroso que quedase quieto... entonces que hacer?.



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La pregunta qued� en el aire pues la Bestia se acerc� m�s y lleg� a estar a mi altura, not� su aliento c�lido y fuerte y poco a poco se fue poniendo bajo mis manos para que acariciarse su pelo. El temor se disip� y una emoci�n recorri� mi alma y mi coraz�n cuando sent� aquel pelaje suave y duro a la vez y esos ojos que parec�an de fuego que me miraban ronroneando cada vez que iniciaba una nueva caricia. Me embrujaron aquellos ojos hermoso y leales. La Best�a se mostr� como es en realidad, quiz�s fuese bestia solo para aquellos que quieres matarla. Me sent� sobre una enorme roca y parece que las peque�as flores del agua se volvieron todas hacia nosotros dos. No voy a caer en el t�pico del t�tulo de pel�cula taquillera, digamos que la mujer y la Bestia pasaron unos minutos estudi�ndose mutuamente mientras una acaricia su piel y la otra emit�a ese rumor tan parecido al gato pero multiplicado por cien.



La luz del sol qued� apagada de pronto y las aguas se volvieron negras y casi dieron pi� a que corriese hasta la puerta de la cueva, pero la Bestia se hab�a puesto en un promontorio rocoso y me tap� la escapada. Fue entonces cuando su piel empez� a disolverse, sus manchas quedaron borrosas y se qued� en equilibrio con dos patas nada m�s. Todo iba cambiando, como si se cayera su piel a trozos. Y poco a poco los rasgos de un hombre quedaron m�s dibujado que el animal. La Bestia se estaba convirtiendo en hombre. Y fue as� como descubr� el misterio que tantas veces hab�a escuchado; aquel que narraba como j�venes eran robadas por la Bestia y desaparec�an para siempre. Aqu� delante de m� ten�a la respuesta al misterio, la Bestia era un hombre tambi�n.



No quise acobardarme, si ten�a que morir all� me daba igual. El misterio iba en aumento cuando esa mano suave que hab�a dejado sus cuchillas ocultas se acerco a mi mejilla para dejar un lastimero roce en ella. Qu� le pasaba?. Quise saberlo y me acerqu� a�n m�s a �l. Sus ojos ahora marrones se posaron en los m�os como en una plegaria y fui desgranando s�plicas amorosas por todo su cuerpo. Los latidos de su coraz�n se escuchaban en el silencio que se adue�� de la gran cueva. Ning�n animal miraba, todos estaban escondidos porque nadie quer�a saber quien era en realidad la Bestia.... bello animal, suave y dulce que ahora yace a mi lado pidi�ndome con peque�os golpes de su mano que le siga acariciando. Qu� tumulto de pasiones despierta en m� y qu� provocaci�n hecha carne tiene que ser precisamente �so, ser pose�da por �l..



Parece que ley� mis pensamientos y fueron los aromas de hierbas salvajes los que pusieron el fondo de color verde y rocoso del encuentro, los peque�os hilos de agua dibujaban nuestros cuerpos y miles de estrellas hechas con el caer del agua en las rocas , dibujaron el cuerpo de un hombre y una mujer en la pose m�s hermosa que pueda haber. El amor hecho realidad, el amor hecho.....



Mis ojos se abrieron para buscar en la oscuridad de la noche la figura del hombre; sin embargo s�lo vieron desde la cercana entrada de la cueva las estrellas temblar all� en el firmamento. Quiz�s temblaran por lo que hab�an visto, quiz�s por lo que hab�an descubierto. Y �a fue la raz�n por la que intent� volver al interior pero algo me lo impedi�... all� al fondo encima de una gran roca la Bestia me miraba esta vez de mala manera.... quiz�s estaba forzando hasta el l�mite el encuentro. V� que nada podr�a hacer m�s; me acerqu� a lo que parec�a una vereda y termin� llegando al pueblo.



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Sub� las escaleras del hotel tras las voces del due�o por mi desnudez; estaba desnuda. Y una vez que entr� en la habitaci�n me mir� en el espejo, parec�a un animal herido, o quiz�s enamorado. Y la palabra animal cuando la apliqu� a mi persona tuvo quiz�s un significado m�s profundo de lo que hab�a pensado, quiz�s porque hab�a estado en un mundo donde los t�rminos no fueran los mismos que en el n�o; quiz�s porque la palabra bestia le fue dada al hombre despu�s de dejar de ser lo que realmente era: un hermoso ser lleno de una inocente bestialidad. Lo que se puede resumir en una palabra el rey de los animales. La Bestia con may�sculas..........





***Mi m�s cari�osa dedicaci�n a un personaje fant�stico, Lobezno y a su int�rprete en la gran pantalla, Hugh Jackman por darle vida y cuerpo a lo que siempre fue un sue�o, adem�s de aportar un f�sico y una manera de ser magnif�ca***




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