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Teoría y estructura social
El sociólogo Robert K. Merton propone una distinción entre historiadores de la ciencia y sociólogos propiamente dichos. Achaca a algunos de estos una estrechez de miras que les lleva a ver la historia sociológica como la mera suma de grandes teorías clásicas sin analizar cómo estas se van interconectando, ni cómo la sociedad y la historia han influido en ellas ni el desarrollo de la sociología como ciencia a través del tiempo. El autor encuentra escasas las explicaciones que se ofrecen de los pasos metodológicos recorridos hasta alcanzar los resultados finales; ya que se tiende a presentar las teorías como el resultado de un pulcro proceso metodológico, cuando es sabido que en la ciencia, la obtención de resultados se debe también a errores, intuiciones, casualidades y otros hechos ajenos al método. Esto conduce a una disgregación entre la sistemática y la "verdadera historia científica". Por otra parte, Merton razona sobre al cuestión de la continuidad y discontinuidad de las teorías científicas y de la sociología en particular. En este sentido el historiador puede equivocarse en ambos sentidos, encontrando, en palabras de Merton: "continuidad de pensamiento donde no existe y no identificando la realidad donde si existe". Normalmente , se considera que la ciencia es acumulativa, por lo tanto se tiende a adoptar un modelo que implica continuidad, siendo así es lógico que varios inestigadores puedan realizar el mismo descubrimiento de modo independiente, ya que todos partirían del mismo conocimiento acumulado. En el marco de la búsqueda de ideas que hayan influido en descubrimientos
posteriores se ofrecen varias cuestiones: Anticipaciones y revelaciones parciales.El autor comenta la distinción
que hace Kuhn entre "ciencia normal" y "revoluciones científicas".
Entre dos revoluciones, la mayoría del trabajo científico
se desarrolla en el marco de la ciencia normal, que aumenta su caudal
de conocimiento mediante la acumulación. Ante las nuevas ideas
que van surgiendo se necesitan expresiones para designar los nuevos conceptos;
el lenguaje utilizado puede ser polisémico,. pudiendo llevar a
una interpretación errónea de dos ideas distintas como idénticas.
En este caso, se podría tomar la idea más antigua como predecesora
de la nueva sin que tengan ambas una relación estricta; se trataría
entonces de una anticipación parcial. Las revelaciones son aún
más ambiguas al ser simples ideas generales que no tienen el desarrollo
teórico co de las ideas posteriores. La atención de ciertos
historiadores de la ciencia a estos "barruntos" llevan a anunciar
como predescubrimientos aoscuras formulaciones del pasado.
Adumbraciones. Asi se denomina a la búsqueda fanática
de predescubrimientos; ante el más mínimo parecido de una
idea antigua con una nueva. La motivación puede obedecer a diversas
causas: Merton considera entre otras diferencias que exiten respecto a las
ciencias naturales y las ciencias humanas la cuestión de las fuentes.
Mientras las ciencias físicas, matemáticas o biológicas
aprovechan principalmente la acumulación de conocimiento de sus
respectivas disciplinas, sobre todo en cuanto a sus hallazgos recientes,
las humanidades recurren con frecuencia a la lectura de los clásicos.
Las ciencias sociales, que se encuentran en un plano intermedio, por tanto,
se encuentran con la disyuntiva de elegir entre ambos procedimientos.
El sociólogo suele mantener ante esto una actitud ambivalente;
por una parte se beneficia de los últimos hallazgos teóricos
y mantiene una línea de investigación empírica, por
la otra convierte las obras de los clásicos en lectura obligatoria.
Esta influencia se debe a que la sociología es una disciplina relativamente
nueva, por ello no ha alcanzado todavía el grado de acumulación
de la física, por ejemplo. Se siguen planteando en determinados
casos las mismas cuestiones que preocupaban a los padres fundadores, cuestiones
que no han sido aún resueltas , parece lógico pues que se
revise periódicamente la obra de Marx, Durkheim, Weber u otros.
Sin embargo, no hay que entregarse a estos autores de un modo acrítico,
esta es, para Merton, una forma degenerativa de abordarlos; otro error
de este tipo deriva de su trivialización a causa de la reiteración
de una idea. Sea como fuere, un saludable término medio es lo apropiado para abordar el estudio de los clásicos; el autor recomienda además releerlos, esto puede servir para obtener ideas nuevas que con el paso del tiempo pueden aparecer al variar el punto de vista del investigador. Con lo que una obra clásica puede rendir aún mayores frutos a través de los años. |
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