MATRIX


Matrix. ¡Qué gran película! Quizá no sea una obra de arte del gusto de cinéfilos, pero es muy entretenida; en ella se encuentra una buena ensalada de tiros y mamporros además de unos efectos especiales increíbles; pero lo más interesante del film es que con él corres el peligro de pensar; por lo menos a mí me ha ocurrido.
El otro día volví a ver Matriz, al terminar pensé: ¿Y si en el fondo nos estuviera ocurriendo lo mismo que a los protagonistas? ¿ Quién nos asegura que nuestro mundo cotidiano es real? ¿Nos estarán engañando?
La idea de un mundo que se acaba desvelando falso, dando paso a una realidad patética y siniestra no es completamente nueva. En la literatura encontramos "El congreso de futurología", de Stanislav Lem, o "La fundación" de Buero, entre otros ejemplos; pero no hace falta bucear en la ficción, es decir, fuera de la realidad (que por ahora daremos por "buena") para encontrarnos con hechos significativos que nos hagan pensar que algo anda mal.
Si, por ejemplo, vemos las noticias por la televisión nos encontramos con gobernantes que nos cuentan que el país va a las mil maravillas: la inflación se mantiene estable; el paro está bajando y se hacen cada vez más contratos indefinidos; el estado alcanza el "déficit cero", etc.
Pero sales a la calle en ese país de las maravillas y coges el transporte público: el billete ha subido un diez por ciento (mínimo). Cosas que antes costaban veinte duros ahora cuestan un euro y casi todo lo demás en esta línea. Al final el dinero se te escapa del bolsillo más deprisa que antes...Preguntas a la gente y el que no se encuentra en paro (ahora muchos se dedican a hacer cursos y másters que no sirven para nada, porque viste mucho más decir " estoy haciendo un máster" que "estoy sin trabajo") está trabajando con un contrato de un mes o en una ETT... Pasas junto a un banco y ves ofertas de Deuda Pública, y te preguntas: Si las emisiones de deuda pública sirven para financiar el déficit público, y el estado ha alcanzado el "déficit cero" ¿Por qué emite títulos de deuda?... Ya con la cabeza hecha un lío entras en el banco, preguntas por esa hipoteca que ofrecen con el interés tan bajo; el empleado hace cuentas y el resultado arroja un interés que triplica al que ofertan.
Sales del banco sin entender nada, y ves en un jardín próximo a un inmigrante trabajando; recuerdas entonces aquella famosa frase "los inmigrantes trabajan en aquello que nosotros no queremos", y te preguntas:¿por qué no queremos trabajar en un jardín? Parece un oficio agradable; pero entonces te enteras de que el hombre gana unos quinientos euros al mes, ya has conseguido entender algo: No es que no queramos ese trabajo; es ese sueldo lo que no queremos. Empezáramos por ahí. Por otro lado, piensas, si los que mandan están siempre hablando de integración, de que los inmigrantes son necesarios, etc. Qué mejor forma de integrarlos que pagándoles lo mismo que a nosotros. Claro que, si los empresarios tuvieran que pagarles lo que a nuestros paisanos, quizá ya no les parecerían tan necesarios...
En tu camino te encuentras una tienda de discos; en el escaparate se anuncia a ese artista que promocionan tanto en televisión, que dicen que es tan famoso ( has preguntado a tus conocidos y ninguno sabe quién es). Decides comprarte el disco; cuando te dicen el precio casi te caes de espaldas. Sin haberlo comprado sales de nuevo a la calle, y allí al lado ves en un puesto la copia del disco, unas seis veces más barata. Si la copia se puede vender a ese precio sacando beneficio, y a la discográfica le sale más barato fabricarlo al por mayor...
Regresas a casa desolado después de encontrarte con más realidades que no se corresponden con lo que tratan de hacerte creer desde los medios, enciendes el televisor y de nuevo las noticias, en las que te cuentan algo totalmente distinto de lo que acabas de ver por ahí.
No es que yo crea que nos tratan de engañar, ni mucho menos. Todos sabemos que los políticos, los empresarios y los medios son de una honradez intachable. Soy yo el que ve visiones, el que piensa que tratan de mostrarme un mundo falso. Soy un paranoico.
Pero, como dijo Nixon: "El hacho de que yo sea un paranoico no significa que no exista un peligro real".
Me despido después de este pequeño desahogo con una frase de uno de los protagonistas de Matrix, Morpheus:
"Bienvenidos a la realidad"

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