| Hazañas bélicas
(La película)
La impresión que me dejó
la guerra de Irak (en su versión oficial) después de veintitantos
días de campaña, es que he asistido a la visión de
una película. Cuando se me ocurrió esta idea pensé:
claro, estúpido, ha sido una guerra de imágenes televisadas,
hay tiros y bombas, es lógico que te haya parecido una película
bélica.
Pero no me convenció esta conclusión. Así que dándole
vueltas al asunto creo que he dado con el intríngulis: no me parece
una película por las imágenes, si no por la puesta en escena;
parece que se ha escrito un guión y que se ha seguido al pie de
la letra. Ya sabemos que los yanquis son peliculeros por antonomasia,
y no me refiero a que tengan muchos pelos en el culo, eso no lo sé,
me refiero a que se montan unas parafernalias de la leche donde cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia.
La historia comienza con la información sobre un villano que amenaza
a la humanidad con armas de destrucción masiva y que oprime a su
pueblo. Nuestros héroes inician entonces una guerra contra el tirano,
que comienza con unos efectos especiales espectaculares, las explosiones
iluminan Bagdad, y los bombarderos despegan de los portaaviones a un ritmo
frenético, solo falta la música de barras y estrellas. Pero
como en toda película bélica, siempre aparecen dificultades
para el bueno: mueren varios soldados americanos y nos muestran el dolor
de sus compañeros; en contraposición se comenta como de
pasada la muerte de los iraquíes. Caen prisioneros varios marines
y se monta un drama monumental, también en contraste con la imagen
de los prisioneros iraquíes, a los que tampoco se les dio importancia
en los días anteriores.
Para dar más emoción, el enemigo resiste enérgicamente,
la expedición se detiene unos días a causa de una tormenta
de arena, se habla de fracaso en las operaciones y todo parece ir mal
para nuestros héroes. Pero al final, como en toda película
de Rambo, las tornas cambian, y en unos días todas las ciudades
iraquíes caen una tras otra. Final feliz.
Es evidente que es un guión americano, en Europa una película
así es poco creíble. En primer lugar porque no está
bien desarrollado el tema de las armas químicas, que no aparecen
por ningún lado; después, porque los buenos no deben cargarse
a mujeres y niños, ni a civiles, porque entonces parecerían
los malos; y por último porque si el enemigo es formidable, no
se le puede liquidar en unos días, hasta el punto que prácticamente
no existen soldados iraquíes, ni aparece el villano que los manda
ni nada.
Mi crítica, por tanto, se resume en tres puntos: el guión
es malísimo, los actores pésimos y la acción poco
creíble. Sólo se salvan los efectos especiales: las bombas
explotan de verdad y los muertos y mutilados son reales. Mi valoración
es de ¡Cero patatero!, ¡cero patatero!...¡cero patatero!
Y como mucho me temo, estas americanadas suelen tener secuelas... Y las
secuelas, un año después ya no se parecen a una película
de guerra americana, más bien recuerdan al cine neorrealista europeo,
sin héroes ni villanos en el campo de batalla, solo vidas rotas,
dolor y sufrimiento para todos, todos derrotados. Ya ha sido sacado del
plano principal uno de los promotores de la coalición que desoyó
a la ONU convirtiéndola de paso en una sociedad de caridad internacional
a la que solo le falta el té con pastas de las cinco. Y parece
que no va a ser el último en desaparecer, el fundamentalismo islámico
ha hecho de las suyas y el fundamentalismo cristiano también, todos
al servicio de una serie de personajes que parecen secundarios pero que
no lo son, personajes que pelean por el oro negro entre las sombras y
cuya mezquindad no les permite ver que están haciendo daño
a mucha gente por una sustancia que tarde o temprano -más temprano
que tarde- se va a agotar, total, como a ellos no les van a llegar las
bombas a sus ranchos de Texas o sus palacios de Marbella...
Esta segunda parte podría haber sido de oscar si no fuera porque
es real, tan real que la onda expansiva nos está llegando a todos
los que, sin quererlo hemos acabado haciendo de figurantes.
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