| EVOLUCIÓN HUMANA, ¿HACIA
QUÉ?
A lo largo del tiempo la especie humana - mejor
dicho, las distintas especies humanas - han evolucionado biológicamente
en respuesta a los cambios que han surgido en su entorno natural. El hombre
aprendió primero a caminar erguido, esto le permitió tener
las manos libres para manipular objetos; su mandíbula se redujo
a la par que sus dientes al consumir alimentos cada vez más fáciles
de masticar, sobre todo gracias al descubrimiento del fuego que permitía
su cocción; al tiempo, la caja craneana aumentaba de tamaño
para dar albergue a un cerebro cada vez más grande y más
potente; las cuerdas vocales se desarrollaron y apareció el lenguaje
articulado...
Hasta que desarrolló herramientas y utensilios tan sofisticados
que, en apariencia, ya no necesitó evolucionar en términos
biológicos, ya que podía adaptar las condiciones del entorno
a sus necesidades en lugar de adaptarse el ser humano a su hábitat.
Digo en apariencia, porque los humanos no podemos estarnos quietos y siempre
tendemos a complicar un poco más las cosas. También es cierto
que el hombre, como dijimos arriba, ha cambiado la evolución biológica
por la llamada evolución social, es decir, que se transforma en
un entorno creado por él mismo y condicionado por la cultura y
la civilización.
Ahora, que parecían desfasadas aquellas concepciones que afirmaban
hace unos decenios que el hombre en un futuro más o menos lejano
estaría dotado de un cabezón enorme para dar cabida a un
cerebro superdesarrollado, y un cuerpo enclenque, ya que con tantos dispositivos
no le sería necesario realizar el menor esfuerzo físico,
aparece el genoma.
Es cierto que ya no necesitamos evolucionar físicamente (de momento)
para dar respuesta a los retos que nos lanza la naturaleza pero, como
he dicho, no podemos estar quietos; por esa razón se han creado,
por una parte, una serie de implantes ortopédicos que, en la mayoría
de los casos, son muy beneficiosos para los usuarios, ya que les permiten
andar, manipular, oír o incluso respirar. Otros, en cambio son
más bién superfluos, como las prótesis de silicona,
que en muchas ocasiones son absolutamente innecesarios, aunque se insista
en diversos medios en que ayudan psicológicamente a quien las lleva
- No nos engañemos, las opiniones vertidas en estos medios son
a menudo simple publicidad encubierta que, con un barniz pseudocientífico
se utilizan para beneficiar a las industrias del ramo - una cosa es poner
un implante de silicona a una mujer que ha sufrido una mastectomía
y otra ponerse los labios más gordos sin necesidad. Espero que
no se continúe exagerando esta tendencia o acabaremos pareciendo
una mezcla de Robocop y el Inspector Gadget.
Por otro lado, en la era de la manipulación genética ya
es posible la clonación de seres humanos, con lo que si te descuidas,
cualquier día te ves a ti mismo tomando café en el bar de
la esquina, o sorpresas similares.
Ya se pueden elegir los hijos "a la carta"; la tecnología
potenciando el racismo. Imaginad a todos los padres queriendo tener hijos
altos, rubios, con los ojos azules y super inteligentes: el sueño
de Hitler. ¿Y el resto qué? ¿a la basura?
Tambien los científicos nos hablan de
la detección anticipada de las posibles enfermedades que podamos
contraer merced a las tendencias genéticas. ¡Lo que nos faltaba!
Lo que van a tardar las empresas en solicitar estudios genéticos
de los aspirantes a un empleo, para eliminar a aquellos susceptibles de
desarrollar en un futuro lejano enfermedades peligrosas. Los conocimientos
sobre genética no sirven hoy por hoy para curar enfermedades, pero
si pueden servir como factor de discriminación, lo cual no me parece
un gran adelanto.
En los años ochenta hubo un movimiento dentro de la literatura
de ciencia ficción denominado Cyber Punk. Algunos autores de esta
tendencia escribían sobre un futuro en el que el hombre, tal como
lo conocemos, ya no existe. La humanidad se ha dividido en dos facciones
que luchan entre sí: los mecanicistas, que han sustituido gran
parte de sus órganos por instrumentos biónicos artificiales,
y los reformistas, individuos mutados mediante la manipulación
genética. Es un mundo dominado por una filosofía denominada
poshumanismo, un mundo oscuro y peligroso, sin mucho sentido. Inhumano,
en definitiva.
Creo que tanto los científicos, como las grandes empresas del sector
deberían detenerse a pensar si están actuando con responsabilidad.
Quizá un poco de ética humanista por su parte consiga que
estos adelantos sean beneficiosos para la humanidad, porque la alternativa
quizá sea ese mundo absurdo que crearon los muchachos del Cyber
Punk.
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