Estratificación social en EE.UU.
1ª Parte: Clases sociales y su historia
En la última década, los Estados Unidos de América
vuelven a ser la potencia económica y militar dominante en el planeta;
sin embargo ha aumentado considerablemente su nivel de desigualdad social.
Esta circunstancia no impide que la idea que se tiene dentro y fuera del
país sea que la igualdad es la nota dominante.
En relación con esta idea de igualdad, fue Tocqueville ( La democracia
en América) el primero en manifestarla; quizá por contraste
con la rigidez de clase y la desigualdad económica que conoció
en Europa, le sorprendió la informalidad del trato y el alto grado
de igualdad y democracia que encontró en las ex colonias. No obstante,
ya existía entonces un alto grado de desigualdad en cuanto a poder
y riqueza. La esclavitud y los privilegios estaban sancionados por leyes.
Existe otra corriente de pensamiento, la marxista, que denuncia el desarrollo
de "una aristocracia de los negocios" que formaba un grupo relativamente
pequeño en el siglo XIX y que prosperaba a costa de un proletariado
creciente. La crítica marxista pasa por alto la formación
de una clase media entre ambos, lo que unido a la relativa ausencia de
una conciencia de clase entre los trabajadores, hace que el funcionamiento
de la sociedad norteamericana haya sido distinto al de las sociedades
europeas.
Historia del sistema de clases en Norteamérica.
Las colonias de Norteamérica fueron fundadas por refugiados
religiosos, protestantes que creían en la independencia personal
y el individualismo; como sabemos, dos condiciones importantes del protestantismo
son el "libre examen" y la "salvación por las obras".
La expansión hacia el Oeste reforzó el individualismo, ya
que los colonos tuvieron que romper con sus lazos anteriores y valerse
por sí mismos en los territorios de frontera en igualdad de oportunidades.
El resultado de este proceso histórico llegaría a recogerse
en el "Credo americano" cuyos valores son la libertad, el igualitarismo,
el individualismo, el populismo y el" laissez faire". Estos
dos últimos valores se orientan a objetivos políticos: la
población tiene que ser una fuerza que controle al gobierno y este
debe influir en el menor grado posible sobre la vida de la población.
Estudios comparados con otras naciones actuales muestran que los norteamericanos
siguen teniendo en el individualismo y el lassez faire. De los países
estudiados, es la población americana la que menos apoya acciones
del gobierno para solucionar los problemas sociales o para reducir la
desigualdad.
El igualitarismo americano contempla una igualdad de oportunidades: todos
los ciudadanos pueden competir en igualdad de condiciones, y los que tienen
más talento tienen el derecho a destacar por encima del resto;
esta idea permite a la elites justificar las diferencias sociales.
El sistema de clases norteamericano se puede desglosar del siguiente
modo:
Clase alta
Se trata de grupos familiares que descienden de individuos que tuvieron
éxito hace varias generaciones. Están en la cúspide
de la jerarquía social y llevan un estilo de vida particular: clubes
privados y comportamientos definidos. Los individuos mantienen relaciones
endogámicas y tienen una clara conciencia de clase.
En relación con la economía, ocupan los cargos directivos
de las grandes empresas y los altos cargos de la administración.
Dentro de las clases altas, la clase corporativa se define como un grupo
de personas que ocupan posiciones clave de autoridad en las principales
corporaciones. Son ricos, pero su influencia no se basa en la riqueza
sino en el control de los recursos corporativos. Los individuos están
unidos por intereses económicos comunes y pueden reconocer dichos
intereses (tienen conciencia de clase). Suelen formar parte de varios
consejos de administración de empresas y han ocupado altos cargos
en el Estado. Sus intereses se encuentran en todo el sistema empresarial.
Aunque sus rangos son accesibles, forman parte, como el resto de la clase
alta, de clubes y escuelas exclusivas.
La concentración económica que favorece a esta clase social
presenta los siguientes rasgos:
- El gran tamaño de las principales corporaciones y su capacidad
de dominio en el mercado.
- Concentración del control de unas corporaciones por otras.
- Una red de consejos directivos interrelacionados que une a los miembros
de esta clase. Quizá el dato más relevante a este respecto
es que en EE.UU. hay más de doscientas mil corporaciones, el 75%
de las acciones de estas corporaciones se encuentra en manos de unas cien
empresas.
Un estudio del senado norteamericano de 1980 revela que todas las grandes
empresas, bancos y compañías de seguros están vinculados
de alguna manera a través de sus consejos de administración.
El comité del senado encargado de esta investigación concluye
que estos vínculos limitan la competencia, aumentan la concentración
económica y la influencia en el gobierno.
La elite de esta clase es denominado "grupo interno de la clase corporativa";
los miembros de este grupo se caracterizan por tener más puestos
dentro de los consejos de administración; suelen representar a
los grandes bancos en estos consejos y representan los intereses corporativos
en instituciones como las universidades y el gobierno.
Clase media y clase trabajadora
En los últimos cien años se han producido importantes cambios
en la estructura de clases norteamericana y se están volviendo
a producir en su parte intermedia. Mientras a principio del S. XX el 18%
de los trabajadores eran de "cuello blanco" y el resto de "cuello
azul", en 1970 el porcentaje había pasado a ser de 50 y 50.
El aumento de la desigualdad en este sector se debe a los cambios en la
estructura ocupacional. Se ha producido una fuerte disminución
de puestos de trabajo cualificados y un aumento de trabajos de escasa
cualificación y bajos salarios. También se produce un aumento
en las posiciones de autoridad desde 1960.
La nueva clase media
A pesar de las críticas recibidas, la obra de W. Mills sobre la
nueva clase media se la puede considerar como la más relevante
que se ha producido hasta la fecha.
La vieja clase media se caracterizaba por la libertad de que gozaban sus
miembros, ya que estos solían sus propios jefes, por el pequeño
tamaño de sus empresas y por ser propietarios de los medios de
producción.
Si a principios del S. XX el 80% de los trabajadores tenían propiedades
y estaba muy extendida la pequeña empresa, este tipo de sociedad
de pequeña empresa casi ha desaparecido a causa de las grandes
concentraciones empresariales y del aumento de la economía a escala.
La nueva clase media está formada por especialistas, técnicos,
organizadores y oficinistas que manejan la burocracia empresarial en esta
economía compleja y masificada. Salvo excepciones, son todos asalariados
de grandes empresas.
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