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ERVING GOFFMAN
Lo que se nos trata de mostrar es que el individuo muestra en su vida corriente una máscara o fachada que sirve para una puesta en escena de acuerdo con una situación dada y con una personalidad que se forma a partir de pautas culturales propiamente locales y cerradas en torno sus vivencias. Así, el actor se mostrará ante los demás como él considera que los demás le ven en relación con su rol y estatus, es decir que trata de actuar de acuerdo con lo que cree que esperan de él. La puesta en escena se puede realizar individualmente o en equipo; los miembros del equipo se apoyarán mutuamente tanto mediante expresiones verbales como no verbales, pueden ser intercambiables según las necesidades, e incluso si algún miembro no guarda las relativas normas de "complicidad" puede ser eliminado, teniendo como alternativa el posible acceso a otro equipo rival. Un equipo lo pueden formar desde dos personas en adelante, así, un matrimonio formaría un equipo, otro lo podría integrar un grupo de ejecutivos de una empresa frente a otro de clientes etc. La dramatización de los actos se realiza dentro de un entorno físico
que se denomina escenario; en él los actores desarrollarán su puesta en
escena ante un auditorio que es el interlocutor al que hay que convencer.
Se manipula a la audiencia mediante poses que muestran lo que el actor
considera que se espera de él , en unos casos porque así se ve a si mismo,
en otros porque aparenta ser lo que no es (normalmente más de lo que es).
El auditorio juzga lo que observa pudiendo darse el caso de que un juicio
sea negativo, por ejemplo si existe incoherencia entre lo expresado
verbalmente y las manifestaciones no verbales (miradas, gestos de las
manos, etc) o bien debido a una indiscreción de otro miembro del equipo
que ponga en evidencia toda la actuación, echando por tierra el efecto
dramático. |
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Si hay un lugar - escenario - donde se muestran los actores, también habrá un lugar donde estos se ocultan del auditorio, a este lugar se le denomina "trastienda". Aquí es donde los individuos se muestran tal y como son: las mismas personas que lisonjean a los clientes de un hotel cuando están en escena pueden, por ejemplo, burlarse de ellos o criticarlos. También pueden observar conductas "impropias", como descalzarse, emitir sonidos extraños o hacer muecas. Es obvio que a la trastienda no debe entrar nadie del auditorio, su presencia dentro de este entorno se considerará inoportuna, dando lugar a una redefinición de la situación (normalmente mediante el disimulo). También se puede evitar este problema adelantándose a él. Puede
bastar cualquier tipo de seña de alguien del equipo que esté atento a esta
circunstancia para que el o los individuos cambien su conducta o bien
alguien del equipo desvíe la atención del intruso. Los individuos, además de justificar sus actos y de mostrarse en
público ofreciendo una imagen que ellos consideran airosa, también tienden
a ocultar aquellas particularidades que pueden perjudicarles ante los
demás. Para ello se pueden proveer de "cómplices" que les ayuden en dicha
ocultación. La utilización de otros también puede servir para mostrar la
posición social del actor. En tiempos pasados era un signo de estatus
elevado el hecho de tener criados que no tenían un cometido concreto.
Prueba de ello (el autor no lo incluye en su texto) era la enorme cantidad
de criados que había en la España del Siglo XVII, sobre todo en las
grandes casas de la nobleza, donde una buena parte de ellos cumplían la
función de mostrar la alta posición de sus señores. Otra muestra de esto
es la tenencia de amantes como forma de ostentación en la Francia del
Siglo XVIII. |
| Por último, me parecen dignas de mención aquellas partes
en las que el autor nos muestra una serie de comunicaciones verbales o no
verbales entre miembros de un equipo cuando se trata de ocultar o desviar
cualquier impresión del auditorio respecto a una situación creada en ese
momento en el escenario. Al primer tipo pertenecen las jergas, ya sean profesionales
o de grupos (jóvenes, delincuentes) aunque en estos últimos casos puede
no tratarse tanto de un lenguaje de ocultación como de una muestra subcultural
propia. En cuanto al segundo tipo, se nos muestra una serie de ejemplos
relacionados con actividades comerciales o interacciones en el ámbito de
los servicios (en el hotel de Shetland ) en las que se observan desde gestos
de complicidad hasta auténticas demostraciones de manejo de una situación.
Esta obra es una muestra de una concepción microsociológica que se encuentra muy próxima a la psicología social. En ella las estructuras son mínimas, estas se muestran en los equipos, aunque la formación de un equipo puede ser circunstancial. Los individuos pueden cambiar de equipo según la situación. Lo que da cohesión a los individuos son las interacciones, dependiendo de funciones y contingencias.
Paco Espada
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