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PARADOJA Ahí está el maldito. Ahí está, como siempre, escribiendo en su escritorio sus pequeñas historias para venderlas a sus congeneres. Ahí está la espuria criatura que ha sido capaz de remover las cenizas para lograr sus míseras ventajas humanas. Escribe ensimismado en sus ideas que apenas logran vislumbrar lo profundo de la herida que ha abierto. Con sus libros, parece un niño jugando a ser grande. No me explico como semejante insignificancia fué capaz de romper la quietud. Miles de años se han abierto de repente a los ojos del pasado y todo por esto, este miserable gusano. No se como me molesté en venir aquí, a verlo, a presenciar tan increible paradoja. El sueño que creía eterno ha finalizado. Yo, yo que luché por lograr mi encierro, que mutilé tantas vidas en nombre de Ethaí y que destruí de la manera mas despiadada. Aun asi, logre dominar mi sed de sacrificios y busque ayuda en los hombres para detener la matanza. Confié en ellos. Sus invocaciones constantes han logrado mantenerme en la profundidad de las montañas mas inóspitas del planeta. Pero todo ha caído, todos estos milenios no han servido para nada. La dedicación de miles de hombres ha sido en vano. Las generaciones que han logrado mantener firme el sello de Kerkan fueron inmoladas inutilmente. He vuelto, a muy pesar mío he vuelto. ¡Y que increible!. Esto que tengo frente a mi ha decidido la destruccion de su propia raza, ha decidido el final de esta era. Sé que esta quietud que me embarga no durará mucho porque mi hermano pronto despertará. Desde que compartimos el mismo cuerpo la desgracia ha reinado la Tierra. Desde que en la lejana época del Imperio de Sethu la magia de las Sombras nos golpeó con esta maldicion no ha habido paz. Mi hermano es el ser mas terrible de los nacidos en la era pre humana. Su ira ha hecho desaparecer civilizaciones enteras y su culto ha sacrificado muchos inocentes. Y lo peor, es mas fuerte que yo. Es imposible, ahí está el parásito que rompio el sello, ahí está la mayor debilidad humana, su afán de adentrarse en nuestras montañas lo ha hecho el descubridor de nuestro secreto. Y está frente a mí, escribiendo en su primitivo dialecto lo que se le antoja una maravillosa leyenda. ! Que desgraciado destino! ¡ Ja! . Y que cara pone este humano. Se dió vuelta y me ha visto. ¡No aguanto mas , esto es demasiado! Su rostro es el de una rata, sus gestos son bastardos, es un bastardo. ¡ Aaaaahh! Jamás atraveso por su cabeza , que ahora tengo sangrante entre mis garras, un pensamiento superior al de su diminuta existencia. ¡ Aaahhhh! ¡ No se porque he venido aquí, por qué empezaré aquí ! |