Tanta marejada en los tobillos.
Tanto entuerto nace y recula para partir
cada uno cual mítico rayo de sus nubes se sostiene
en espera de iluminar la noche oscura
mas la noche persiste en oscurecer de nuevo
sin escuchar del rayo su tormenta en claro porvenir.
No se si son mejores versos cortos o largos
en ambas caras la moneda tiene esplendor
brilla ella tumultuosa dando vueltas en el aire
en espera del disparo que el vaquero aviente
intentando diana en su centro cual trofeo de fulgor.
Al punto y hora también vienen húngaros
o mejor diría llegan palabras del Kan
en corceles de letras atacan esos bárbaros
a su fiesta de aquelarre con gusto yo me uno
no hay peor iluminado que quien no quiere ver.
En mi sueño esta noche gangrenóceme un dedo
fue necesario amputarlo, todo fue para mí bien
hay manos que arrebatan y se escabullen o te arropan
mis disparos al aire rara ves dan diana
no soy el petróleo en que hundirse quiere una rosa
llevando en su mano seis condones para cazar.
Veintidós años va en su vida, treinta y cinco en otra vida
cuarenta y cinco la mía empalma
y del venturoso sueño de ser rayo y centella
todas estas vidas hablan en clamor
por aciertos luminosos hay que guiarnos
testosterona y colágeno en versos es igual.