Al punto y hora
suspira la eternidad...
se enternece...
una vuelta al compás
suficiente es a mi aprecio
mientras siento recorrerme por la envidia
¿Quien pone a dudar los abedules
o rompe el rotor de girasoles?
Yo y mi perro
dos lánguidas canicas
de arreboles misóginos
y baba recurrente
donde ahíta la eternidad
viene y perturba
Mis sueños fantásticos
fueron derribados
en su oportuno momento
¿Dónde han quedado
mi eternidad y mis ganas?
La estela de la noche se incrementa.
En mis rodillas nace un nuevo sol.
No escasean los poetas
con sus lazos
cada corazón se enternece.