Tu quien mi mano has bebido
estando tu cuerpo ungido
de un aliento para mi.
Encuentro en tu ahora preciosa
pasados veinticinco años
desde cuando me diste tu si.
Palabras y mieles son cortas
para expresar tu dulzura.
Rosas y claveles se opacan
ante tu sin igual belleza
y los innumerables besos
que de tu boca tomo
son sostén de mi vida
pues yo cual vampiro te agoto
y tu feliz vives / agotándote en mi.
Mil gracias doy a tu aliento
en mi escurridizo encanto
y ni aún si agotara mis horas
dándotelas a cada segundo
igualaría tu entrega.
Mi mente de bardo en fuga
tiene en tus manos cobijo.
No deseo de ti separarme.
Tu aliento es mi fuente segura
y tu cuerpo llamándome
en su inigualable belleza
me mantiene sediento
de tu fatal seducción.
Siempre maquinas
tu cuerpo
tu boca
tu asentó
tu forma de querer
y aún algún enojo olvidado
todo por buscar mi alegría
o la de las vivas llegadas de tu seno
y en pago de nuestra alegría
recibimos también tu alegría.
Tu amor es el camino
guiando mi amor al tuyo.
Tu eres mi fuente de vida
y en nuestras bodas de plata
jurándote mi amor creciente
pongo a Dios de testigo
de cómo mi amor siendo grande
ni medianamente se acerca
a tu interminable querer.