Digo.
Y ping pang
parapaping pang pang
tongo tongo
y ole y dale
toma y daca
aquí mi alma se arrebata.
Estoy en una ola
del sonido mi palabra se enamora.
Lúbricos mis ojos se recrean
diosas cubren bataholas.
Una amargura vestida de mujer
atraviesa en su mirar a mis entrañas.
Y ping
y pang
parapín pan pan.
sobre almas juveniles me deslizo
gozo su noche cortaolas.
Atrapado en un viejo cuerpo
un hombre joven es el rey de la velada.
Chaca y chaca
raspe y raspe
su voz retumba en mi cachucha.
Triqui y traca
una flauta me arrebata
silba estaca.
Diseco soles
la noche a mí se acoge.
Mi vida me contempla y me pregunta
¿como pude cortar su cordón umbilical?.
Huepa y chupe
su efecto es tornasol en mi cogote.
Al final la voz cabalga
mi espalda se somete a su alharaca.
He visto a cuerpos
ser refugios de almas prodigiosas.
Pico pago digo adiós
y doy las gracias.
La velada se congela.
El acto del amor
se rinde a la vorágine del lecho.
Y ping
y pang.
las palabras ya se van.
Aserrín y aserrán
me robo los maderos de san Juan.
Silva también tubo sus noches.
Tomé el queso
comí el pan.
La abuela se convierte en patasola.
Los días de la angustia aguardaran.
Mis palabras duermen en vaivenes
el instante de la noche me he gozado.
mi espíritu lúbrico
en palabras volverá.