Tu Que dices |
Tu que dices y hablas del amor acaso tal vez puedas contestarme. ¿Por qué si solo ayer el cielo era mío hoy el infierno esta en mis manos teniéndome aún solo a mi mismo? Mas aún: yo pareciera vivir los dos en cada instante por que mas que ser etéreas realidades los dos viven en mi no cual desavenientes lugares o distantes y olvidados feudos sino claras y superpuestas certezas poderosamente entrelazadas donde en el instante mismo de ser en una se revierte la burbuja de su etéreo sueño para hacerte vivir su contraparte naciendo de la dicha el dolor y del dolor la dicha sin haber bifurcado el propio corazón.. Seremos nosotros los humanos: ¿ángeles caídos de las cortes celestes? ¿demonios buscando el consuelo entre el dolor? o ¿solo constructores de nuestro destino? Han puesto tan lejos los extremos han bifurcado en ello tanto nuestras vidas sin darnos cuenta como los extremos viven juntos pues somos nosotros mismos nuestro cielo pues somos nosotros mismos nuestro infierno requiriendo solo poner a punto nuestras alas o apuntar nuestro tridente a nuestro propio corazón. Dímelo tu Willian el bien amado de la obra humana. Tu el señor del amor y del dolor imperecedero. Tu que sometiste en tus palabras la voluntad de los hombres pues tuyos los designios celestes y las aparatosas caídas y estuviste aquí sobre la tierra conociendo el etéreo dominio por donde paseara Dante. ¿Dime como conseguir entre el dolor el cielo? o ¿Como evitar transformar el cielo puesto en este mundo en un dolor donde sepultar nuestro clamante amor? Conozco como en nuestro cuerpo esta fundida nuestra alma por tanto herir el cuerpo es herir nuestra alma mas se nos a negado de siglos este dulce encanto de poder construir por si mismos un aromatizado vino donde ni aún en el dolor haya lugar para el dolor. |
Ricardo Muñoz - Rimuz |