cada Uno De Mis Actos |
Cada uno de mis actos debería tender a enamorarme. Cada uno de mis actos debería estar al servicio del amor. Mas esta sociedad que apremia con su moral como estandarte niega todo cuanto afirma y afirma todo lo que niega poniendo de relieve en ello el desamor. Cada uno de mis días debería estar marcado en la grandeza. Cada uno de mis días debería ser como un día de dios. Mas vivo mendigando lo que el mundo batalla y por andar en su batalla pierdo mieles, cetros y el amor. Renuncio en ello como todos a inmiscuirme en lo intimo del mundo me pliego así a huecos paradigmas excluyentes donde no hay cabida a otros. Donde el tonto por si mismo se condena. Donde la condena es la propia negación. Y en indefinibles e inconfesables sueños vamos pretendemos alcanzarnos a si mismos sin ver como de siempre estamos a la mano sin ver como el goce es lo que en realidad negamos por ello ya muertos de tanto negarnos la muerte será en nosotros una nueva negación. Pretendiendo en si mismo moverme he de hacer del amor lobo salvaje navegar en mi selva ser mi norte y encontrarme. Y pongo de presente así el amor me duela aún cuando cada día entre sus brazos vivo añoro tenerlo plenamente derretirme entre sus mieles y una vez este acto mío produzca sus laureles seré ya propicio al verbo seré aroma de eucalipto y sándalo y como una red de sueños atrapare en mi aquellas búsquedas que quiera en el amor hallarse como de amor en este momento quiero hallarme yo. |
Ricardo Muñoz - Rimuz |