Déjame Oh Música

 


Déjame oh  música derretirme entre tus notas.
Deja a este gozoso corazón 
navegar entre tus redes como ausente de si mismo.

Has que mi imagen en si misma se repliegue.
Has que a mi lado todo se contraiga.

Déjame tomar en las manos de mis sueños
mis propias realidades
que en tus acordes vierto y escruto
como un triunfante conquistador. 

Mi realidad la cual conozco
proviene de mi mismo.
Raudo
navego yo en mis venas.
Contundente  
en forma presta conduciéndome
cual un certero disparo
hecho para segar de tajo su víctima.

Yo soy el fuego que en su forma languidece
sabiéndome causa de mi misma infinidad.

Nada puede retornarme 
sin embargo yo  vivo a todos
cuando atomizados van  sobre mis horas 
recogiendo las espigas deparadas
desde mi cierto e infausto pedestal. 

Tu también puedes ser
causa infinita de tu propio valía.

No dejes agriar la sangre entre tus venas
no dejes secuestrar tu alma entre  redes
de pastores acumulando inconscientes ovejas 
con cadenas de perdidas ilusiones 
en  numerables y finitos rebaños
donde tus pasos no hallaran misericordia
sino una incesante angustia en cada día.

Tu como yo puedes andar sobre tu voz
en servicio de tus propios actos
como feliz pasajero del universo
sin causa de daño ni  temor
o parte de un arrepentimiento.

Solo déjame indistintamente
seguirte o guiarte.

Que cada instante sea propicio a su propia manifestación
a su propio y poderoso potencial. 



Ricardo Muñoz - Rimuz


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